Notas de la autora:
"Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen son propiedad de Masami Kurumada, (lo único propio es la trama de la historia y el personaje de Laura)"
Espero que hayan pasado una Feliz Navidad! Disculpen por la demora, pero aquí está otro capítulo
GRACIAS A MI BETA: ADELE MELODY :D
En este capítulo me centraré bastante en Shun y Laura, pero en el siguiente el resto de los caballeros tendrán más protagonismo ;)
Voy a hacer ciertos cambios en la saga de Hades para que encaje con mi fic :D
Un poderoso cosmo emerge de las manos de la joven mujer. Un poder tan grande que solo pocos pueden poseer. ¿Qué es el secreto que esconde esta chica? Nadie puede creer lo que escuchan sus oídos y menos los que sus ojos observan.
–¿Qué? – Murmuró muy sorprendido Shun.
Todos miraban atónitos a Laura ¿Acaso ella también era un caballero de Athena? ¿Sería eso posible? Pero no había mucho que cuestionar ya que ella tenía un cosmos muy fuerte y estaba realizando una técnica prácticamente imposible, una técnica que solo aquellos con un cosmo parecido al de un Dios eran capaces de hacer.
La técnica de Shaka de Virgo "El Tesoro del Cielo"
Su poder es asombroso y tan destructivo como un caballero dorado, todos observan como aquella jovencita fue quitándoles uno a uno los sentidos a sus rivales.
Shun no sabía que pensar, estaba realmente confundido ¿Por qué Laura no le dijo nada sobre eso? ¿Qué otras cosas le podía estar escondiendo? ¿Tal vez ella no confiaba en él? Se encontraba absorto, en un momento se olvidó en donde estaba y lo que ocurría a su alrededor.
Los caballeros traidores sucumbieron ante su poder, pero ella no planeaba acabarlos de un solo ataque. Cuando tan solo les quedaba el sentido del habla Laura les preguntó:
–¿Tienen algo que decir traidores? – Detiene su ataque ya que las personas ante ella solo eran cadáveres vivientes.
–¡Protejan a Athena! – Gritó Algol de Perseo con las pocas fuerzas que le quedaban.
–¿Eh? – Musitó Laura totalmente sorprendida ¿Qué diablos intentaba decir con eso?
Entonces reaccionó, los rostros que miraba ante ella no eran los rostros de unos traidores, sino unos que había regresado de la muerte y volvieron a perecer pero con el honor y la tarea de a proteger a Athena aún desde el más allá.
Sintió una culpa muy grande cuando entendió que ellos no venían realmente por la cabeza de Athena, si no para avisarles que su diosa estaba en peligro.
–¡Maldita sea! – Gritó enfurecida ¿Cómo pudo hacer eso? Los había matado y aunque quisiera enmendarlo, el error estaba cometido y ya no había malaya que desear.
Pero ese no era su único problema, se dió cuenta de lo que había hecho y sabía que al momento de girar se encontraría con Seiya, Ikki, Shiryu, Hyoga y Shun.
Tenía miedo, simplemente no quería enfrentarse a ellos, tan solo quería llorar como una niña, pero no podía hacerlo, en ese momento no debía demostrar debilidad. Suspira lo más profundo que sus pulmones le permiten tratando de mantener la cordura y la suficiente madurez para enfrentar lo que viniera.
–¿Están todos bien? – Escucha a lo lejos a Saori – Laura ¿Ese cosmo era tuyo? – Finalizó sorprendida.
Cierra los ojos y serena su mente, decidida gira y se encuentra cara a cara con Athena y sus fieles caballeros. Sentía sus miradas como si fueran peligrosas dagas. Estaba aterrada pero aun así se mantenía firme ante ellos.
–De una vez por todas ¡¿Quién eres?! – Gritó eufórico el Fénix.
–Lo sé– Intenta aclarar – Les debo una explicación, pero…
–¡Pero nada! – Interrumpió el caballero de los infiernos – ¿Acaso tú también eres un espectro?
–¡No! – Respondió molesta por la acusación del peli azul– Yo no soy un espectro– dijo tratando de esclarecer los hechos. En eso fue cuando dirigió su mirada Shun.
Esas orbes verdes la miraban diferente, una mirada extraña, no era de odio o decepción. Había sorpresa y dolor, la miraba como si fuera una completa desconocida. De todas las miradas que estaban alrededor de la joven, esa fue la que más le dolió y por un momento deseó estar muerta.
Athena se acercó y curó las heridas de sus caballeros con el poder de su cosmo. Ikki ayudó a Shun a ponerse de pie, Seiya a Shiryu y Laura por consiguiente a Hyoga. Caminaron hacia la mansión en un incómodo silencio, mientras que la chica no tuvo el valor de alzar la mirada. Cuando llegaron a la entrada ingresaron a la sala y tomaron asiento.
–Por favor necesito que me escuchen– Suplicó Laura con temor a alguna reacción negativa.
–De acuerdo– Dijo seriamente Shiryu – Pero que sea la verdad.
–Yo no soy un caballero de Athena ni una amazona. –Soltó de repente, al instante las miradas de los caballeros se posaron en ella. – Cuando era más pequeña me quedé sola en el mundo. No tenía quien me protegiera como solían hacerlo mis papás. No podía seguir siendo una niña mimada y asustadiza. Debía ser fuerte.
"Después que ustedes fueron a entrenar para ser caballeros, yo me quedé con la duda de lo que hubiera sucedido si yo también hubiera sido elegida para proteger a Athena. Sonaba a algo importante y pensé que me ayudaría también a dejar de ser débil. Entonces comencé insistentemente a pedir que me enviaran a entrenar porque yo quería ser un caballero. Fue cuando me mandaron con Shaka de Virgo quien fue mi maestro.
"Fui entrenada para proteger a Athena, pero no con el papel de caballero. Mi deber era mantenerme cerca de Saori, pero oculta, como si fuera una adolescente cualquiera. Y solo debía intervenir cuando fuera necesario. Desobedecí a mi maestro y me siento mal por ello, al igual que por haberle ocultado esto a ustedes –Finalizó Laura dirigiendo fijamente su mirada a Shun, quien aún no sabía que pensar acerca de la persona que según él conocía – Yo no quería mentirles, lo siento – Bajo un poco su rostro con lágrimas en los ojos.
Todos la observaban detenidamente, se hacían preguntas y suposiciones embargaba sus mentes pero nadie se atrevió a decir nada. Aún no sabían si debían creerle o no.
Laura no se sentía bien, se puso de pie y se dirigió a su habitación. Shun necesitaba pensar, así que unos minutos después él también se dirigió a la suya. El resto de los caballeros permanecieron un rato más en el lugar.
Cuando por fin llegó a su habitación, Laura cerró la puerta de golpe y comenzó a llorar amargamente.
Sabía que los había traicionado. Desde un principio ellos confiaron y la hicieron parte de su familia, pero ella no pudo hacer lo mismo. Su miedo a creer le ganó al corazón.
POV Laura:
Yo no podía contarles nada aunque quisiera. Oh por dios ¿A quién diablos quiero engañar? Simplemente no quería contarles, no puedo intentar mentirme. No confío en las personas. Ya que tengo tanto miedo que me lastimen otra vez, pero ahora me doy cuenta que yo misma me lastimé al no confiar, ni siquiera en él.
Fin POV Laura.
Shun tampoco se sentía bien. ¿Por qué ella fingió ser tan indefensa cuando realmente era una poderosa guerrera? Demasiadas interrogantes y muy pocas respuestas. Necesitabas escucharlas. Pero la pregunta importante era ese por qué. ¡¿Por qué?!
Ya no sabía que pensar ni que hacer. No podía más. Tan solo quería olvidar por un momento todos los problemas e imaginar que todo iba estar bien, aunque sabía que realmente eso no iba a ser así.
Se recostó en su cama, necesitaba olvidar, pronto cayó en los brazos de Morfeo.
La tarde iba avanzando, el crepúsculo le daba un aire de misterio al ambiente. Se podía escuchar el silbido del viento desde el interior de la mansión.
Laura finalmente decidió salir de su habitación. Caminó sigilosamente hasta llegar a la entrada de la habitación del chico que tanto amaba. Estaba punto de girar la perilla, pero dudó. Sabía que él quería respuestas, pero ella no estaba preparada para dárselas. Respiró profundo y armándose de valor giró el picaporte e ingresó en la habitación.
Entonces vio que Shun estaba profundamente dormido. Una suave sonrisa en sus labios le indicaba que soñaba, no quería interrumpirlo. Laura se sentía tranquila con tan solo verlo tan calmado y despreocupado. Sabía que a pesar de que el noble caballero de Andrómeda siempre se mostraba con una radiante sonrisa, él por dentro sufría por todo lo que acontecía a su alrededor.
Había decidido abandonar la habitación cuando...
–Sé que estás ahí –Dijo el peli verde
–Shun yo... –susurró la joven
–¿Qué quieres? –Agregó el caballero, el tono que uso la dejó anonadada.
–Yo solo quiero hablar contigo– Alcanzó a decir.
–No sé si quiero escucharte.
–¡Por favor!¡Necesito que me escuches! – Gritó desesperada – Lo siento, yo no quise herirte.
–Pero ¿Por qué no confiaste en mí? –Esa pregunta era la que atormentaba la mente de Shun
–No es que no confíe en ti... Es tan solo que… ¡Por el amor de dios entiéndeme! –Suplicó la castaña.
– ¿Tenías que fingir tanto? Por ejemplo: Asustarte con una araña.
–¡Tenía que parecer real! No podía hacer que nadie sospeche. Pero te juro, te juro que yo no fingí nada más. Yo soy Laura, la chica alegre y dulce que conoces ¡De la que te enamoraste!
–¿Debo creerte?
Esa pregunta la hirió en lo más profundo, baja la cabeza y le responde en un susurro:
–Realmente no– Lo ve a los ojos –Pero te lo pido, por favor créeme –suplicó la joven entre lágrimas –No seas tan duro conmigo.
En el fondo a Shun le dolía cada una de las respuestas que él le daba, pero no quería equivocarse creyendo todo lo que Laura decía. La miraba, ella estaba llorando, la observó a los ojos, sentía que sus palabras eran verdaderas y se dio cuenta que él también le estaba haciendo daño. Su corazón le decía que la perdone y su mente le decía que no.
–No sé –Musitó el peli verde bajando la mirada
Entonces la chica suspiró y alzó su mirada. Luego se dio la vuelta y levantando un poco la camiseta que llevaba puesta y dejó ver una profunda cicatriz. En cada una de las zanjas que esta abría sobre su tersa espalda, se podía sentir el dolor de una decepción. Una huella imborrable que había marcado su piel, su vida y su alma.
–Esta es la razón por la cual no confió en las personas – Finalizó abriendo la puerta y saliendo de la habitación del santo de Andrómeda
Esa imagen quedó grabada en su mente, no le había mentido. Sí existía una explicación para su falta de confianza.
Shun comenzó a llorar amargamente. Se arrepintió de dudar de Laura, sintió la necesidad de correr detrás de ella y pedirle perdón, pero no sabía si era lo correcto.
POV Shun:
¿Cómo pude decirle todo eso? La traté muy mal ¿Qué me sucede?. Ha pasado tanto tiempo, y tampoco se todo lo ella ha sufrido es estos años. Yo no sabía nada acerca de esa cicatriz, pero tampoco debía juzgar su decisión de no contarme nada. ¡Soy un tonto!
Fin POV Shun.
Había sido un día muy agitado para todos. La paz se había acabado. El ataque de los espectros anunciaba una nueva batalla, pero esta vez una batalla aún más dura que las anteriores.
Seiya se había quedado pensando. ¿Su diosa tan amada otra vez estaba en peligro?
Él caballero de Pegaso estaba descansando en el sillón de la sala principal de la mansión. De pronto sintió que alguien se sentó a su lado.
–Saori ¿Qué haces aquí? –preguntó el castaño
–Nada, solo pensando – Respondió Athena con una sonrisa fingida.
Hubo una pequeña pausa. Un silencio que ambos entendían. El tema que tratarían era un tanto complicado
–Tenemos que pelear otra vez, ¿No es así?
–Sí, así es –Afirmó tristemente la diosa –Sé que es mi deber proteger a la tierra, pero no quiero sacrificarlos a ustedes. Esto no es un enfrentamiento más, este es el inicio de la guerra Santa contra Hades, el Dios del Inframundo. Seguramente su alma pronto despertará y traerá muerte y destrucción consigo
–No te sientas mal, nosotros lo caballeros de Athena hemos nacido para morir en batalla, valdrá la pena con tal de mantenerte a salvo-Expresó Seiya
–Lo que aún no se, es el cuerpo de quién ha escogido Hades para reencarnar.
Esa frase sorprendió al caballero de Pegaso.
– ¿El rey del inframundo escoge el cuerpo de un humano para depositar su alma en él? – Necesitaba estar enterado de toda la información posible acerca de esa nueva guerra.
–Sí, el elige el cuerpo de la persona con el alma más pura sobre la tierra – Finaliza Athena, sin saber que la respuesta estaba más cerca de lo esperado.
Nota de autora:
¿Qué les puedo decir? ¡Me encantó escribir este capítulo! Muchas suerte para todos!. Besos :*
FRASE DEL DÍA:
"SI PIENSAS QUE LA AVENTURA ES PELIGROSA,; PRUEBA LA RUTINA, ES MORTAL" -PAULO COHELO
