Y aquí estamos de regreso :)) Muchisimas gracias por todos vuestros preciosos reviews!
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.
Capítulo 3- Un abrazo.
Creía que no llegaría jamás el momento. Que se encontraría encerrada en esa clase viendo hacia el patio del recreo para toda la eternidad mientras las agujas del reloj se declaraban en huelga.
Lucy no sabía por qué, pero se sentía muy ansiosa y lo único que deseaba era terminar con esa clase que la martirizaba mentalmente. Era como si llevara esperando todo el día para sentarse en la sombría sala de castigos, y la idea le provocaba escalofríos por todo el cuerpo.
Tragó saliva mientras abría la puerta. Creía que llegaba tarde, y la sensación de haber regresado al viernes se instaló en ella cuando el mismo panorama estuvo frente a ella: Laxus leyendo el periódico con cara aburrida, mirándola como si quisiera sentarla en una silla con la mirada, y Gajeel mirando al techo pensativo. ¿Qué pasaría por su cabeza? También estaba Hibiki, al lado del asiento en el que se sentó la otra vez, y Natsu continuaba leyendo con desinterés.
Se sentó en un lugar distinto. No quería lidiar con Hibiki. En la última fila, al lado de la ventana cerrada por la que a duras penas entraba luz. Había recibido una mirada de advertencia de Laxus que decía que estar en la última fila no la salvaría de ponerse a hacer estupideces con los demás.
Sacó una hoja de papel y se puso a escribir. Siguiendo con su línea, ahora escribiría una historia sobre un hotel maldito. Era algo que le encantaba, y siempre que podía escribía misterio o thriller.
Tuvo mucha suerte, porque aquella vez ni Hibiki se sentó a su lado, ni la intimidaron con la mirada, ni le dieron un beso en la mejilla, y esperaba que, de regreso, nadie se pusiera a seguirla para abusar sexualmente de ella.
Creo que ese no es el término correcto, dijo para sí misma. Miró de reojo a Natsu y se sorprendió de pillarle observándola. Pensó que se giraría y que fingiría que no ocurría nada, pero le dedicó una sonrisa tan... no había ningún adjetivo para nombrarla, y terminó siendo ella quién apartó la mirada algo avergonzada.
¿Qué había sido eso? Contó mentalmente hasta diez para volver a mirarlo disimuladamente, y el chico ni siquiera se había tomado la molestia de dejar de intimidarla.
Oh, Dios, creo que voy a morirme a este paso... y se hundió poco a poco en su pupitre hasta que el reloj le indicó con suma alegría que podía escapar de esa maldita clase.
El pelirosado la vio marchar con una sonrisa apacible. Se dirigió a Laxus y le dio el libro que había estado ojeando durante la clase. El hombre lo miró con expresión confusa, pero asintió con la cabeza mientras observaba el título con sumo interés: "Las cartas nunca mienten". Lanzó un suspiró y lo abrió por la primera página.
Para cuando se terminó el capítulo uno, ya había oscurecido y no había entendido una sola palabra de lo que había leído, pero ese es otro tema por el que más tarde pasaremos.
...
Lucy había tratado de abrir la puerta varias veces. La primera, la segunda, e incluso la tercera, creyendo que estaba en algún tipo de sueño. Cuando lo intentó por cuarta vez se desesperó, trató con todas sus fuerzas el poder entrar en su casa, pero no le era posible.
-Ese maldito pelo rosa, como haya aprovechado que estaba abierta y se haya co...- Entonces recordó que por la mañana había cerrado con llave. Se puso roja al instante y miró a ambos lados para comprobar que no hubiera nadie observándola y riéndose de ella. Tuvo suerte. Cogió la llave que guardó en su bolsillo y abrió la puerta con calma.- En realidad, soy algo patética.
Se dejó caer en el sofá perezosa y encendió la televisión. Una serie cómica la distrajo casi toda la tarde, y para cuando se dio cuenta era la hora de cenar y no había preparado nada. Tenía, además, algo de tarea pendiente para el instituto y se arrepintió de haber estado vagueando.
-Maldita seas Lucy, eres una inútil...- Se reprendió a sí misma.
-No seas tan dura, mujer.
La rubia saltó del lugar en el que estaba para buscar asustada la procedencia de la voz. Estaba convencida de que se trataba de Natsu, pero considerando que la puerta estaba cerrada, igual que las ventanas, no tenía ni idea de por dónde había podido entrar.
-¿Por dónde has entrado? ¡Déjate ver al menos!
-Bueno, de hecho lo haría, pero el caso es que no he entrado aún.- Lucy dirigió una mirada a la puerta y vio como en la ranura del correo alguien la estaba observando. No se podía creer que hubiera llegado a tal nivel de acosador.- ¿Me abres?
-¡Un acosador no pregunta a su víctima si puede abrirle!
-El caso es que no eres mi víctima.
-¿Que no tienes un lugar al que ir?- Le abrió de mala gana.- Ya deberías de estar en casa, ¿sabes? Tus padres se preocuparán por ti.- Le dedicó una mirada confusa, aún manteniendo las distancias, y se pudo percatar de que él la miraba con mucha seriedad.- ¿Q-Qué?
El chico se acercó un paso a ella, pero ésta reculó uno más. Avanzó otro, y Lucy volvió a tirarse hacia atrás, confusa y algo asustada. Si, realmente era idiota y patética, por haberle abierto. Continuaron de ese modo hasta que inevitablemente ella chocó con la pared y no pudo avanzar más.
-V-vete...- Dijo asustada. No conocía demasiado a Natsu Dragneel. Jamás habría pensado que era un violador y que se había fijado precisamente en ella. Vale, Lucy, tal vez solamente estés exagerando.
Él sonrió como antes lo había hecho y la abrazó con fuerza, pero sin romperla. Jamás nadie la había abrazado de ese modo, o si lo había hecho no se acordaba de que fuerza tan cálido. Trató, sin embargo, de resistirse, pero no obtuvo resultados. Él no la soltaba.
Finalmente, desistió, dejándose abrazar por él. Notó que algo no andaba del todo bien cuando llevaban por lo menos cinco minutos de ese modo.
-¿Estás bien?- Preguntó, ahora preocupada.
-Todo el mundo necesita ser abrazado al menos una vez al día, ¿no es así?- La soltó y sonrió ampliamente, desconcertándola. No entendía a qué se refería.- Bueno, pronto lo sabrás.
Natsu se alejó un poco y, dedicándole otra de sus extrañas sonrisas, se marchó. Ella jamás seria capaz de entender cómo lo hacía para llegar a su casa, montar un alboroto con cualquier parida y marcharse como si nada hubiera sucedido.
-Tendré que cenar algo.- Y empezó a moverse. Pero notó un peso extra en los bolsillos de su pantalón.- ¿Qué es esto?- Era un ticket del 50% de descuento en un bar del que sólo conocía el nombre. Se preguntó cómo habría llegado hasta allí.
Claro, dijo más tarde con increíble sorpresa, Natsu lo había colocado ágilmente mientras ella trataba de separarse pero... ¿qué quería decirlo con eso? ¿Y desde cuándo los bares hacían un 50% de descuento?
