Oh, qué hermosos vuestros reviews! Muchas gracias por dejarme uno :))
Lamento haber tardado tanto en actualizar, trataré de no pasarme mucho en cuanto a las actualizaciones, pero con el bachillerato y algunas cosas personales no me sale como quisiera. Espero que os guste y que me perdonéis por tardarme tanto.
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, tan sólo ésta historia medio trillada...
Capítulo 4- Evasión.
Desde el "accidente del abrazo", Lucy habia estado evitando a Natsu en todo lo posible. Lo clasificó como un ser humano de extraño y peligroso comportamiento. No entendía por qué actuaba de ese modo, y no se creía la historia de que se habia enamorado de ella al leer el cuento de la maldición que escribió en poco más de media hora.
No, aquello era imposible, sin duda.
La chica se giró en su cama en la tercera noche sin intervenciones del pelirosado. Habia estado pensando, y evitando al chico, desde que entró en su casa cual acosador para darle un abrazo. En realidad, yo le abrí la puerta...
-Pues porque soy gilipollas.- Se reprendió.
Cuando amaneció, la luz del Sol acarició su rostro y se desveló antes que el despertador, el cual apagó para que no empezara a sonar cuando estuviera en el salón. Aquello hubiera sido molesto, y no era como si lo deseara.
Salió de casa después de cerrar la puerta. Se colgó la mochila en el hombro derecho y caminó con paso firme hasta la escuela, dispuesta a proseguir con su rutina. Por el camino, sin embargo, se encontró con otra presencia indeseada.
-¡Buenos días, Lucy!- Saludó el rubio con demasiados ánimos. Hibiki la esperó hasta que estuvo a su lado y caminaron juntos hasta la entrada, con una no muy feliz cara en el caso de la chica.- Me preguntaba si hacías algo ésta tarde.
-No.- Cuando llegaron, la rubia se alegró.- Pero tampoco quiero salir contigo, así que no lo intentes.
-Qué mala.- El tono sensual en que se dirigió a ella le erizó el vello de sus brazos, y tuvo un escalofrío. Le dirigió una mirada de reproche, que fue ignorada al instante mientras pasaba un brazo por sus hombros.- Apuesto a que ningún chico tan atractivo como yo te ha pedido salir antes.
Lucy nuevamente iba a decir algo al respecto para que la dejara, pero alguien a su espalda le retorció el brazo al rubio, quién saltó para ver quién se habia atrevido a hacerle algo así mientras estaba a la mitad de seducir a una chica.
-Aléjate de mi chica.- Fue todo lo que dijo un inexpresivo Natsu Dragneel.- O tendremos que tener una pelea de nuevo.
Hibiki tragó saliva y se disculpó ligeramente, mientras entraba al instituto con prisas. Lucy se quedó estática en su lugar, viendo al pelirosado. En la escuela siempre era inexpresivo, bastante distante, pero cuando estuaba con ella acostumbraba a actuar de forma extraña. No dejaba de ser bastante raro, pero de todos modos, diferente era la palabra más adecuada.
-Llegaré tarde.- Se apresuró a decir, para no tener que lidiar con su acosador. Se paró y lo miró, señalándolo con el dedo acusador.- ¡Y yo no soy tu chica!
Natsu la vió alejarse y entró también, dirigiéndose a la sala de profesores. Preguntó por el que les tutelaba las clases de castigo, Laxus, quién tardó un poco en aparecer. Le tendió un libro.
-¿Otro?- Dijo molesto, cogiendo aquel ejemplar titulado "La ciencia de la astrología".- Aún no me he leído el de la otra vez.- Miró con confusión al pelirosado, quién se encogió de hombros y se dirigió a clase. El rubio tendría ocupados todos sus ratos libres.
...
Aquella tarde, Lucy tenía planeado ir a dar una vuelta con Levy, su mejor amiga, y contarle lo sucedido con Natsu y lo mucho que la irritaba. Aunque cuando terminó de narrar lo sucedido, la peliazul parecía estar en completo desacuerdo con su amiga.
-No tardará mucho en llegar el momento en que te guste.
-¡Es un maldito acosador! ¿No has escuchado lo que te dije? ¡Entró en mi casa!
La chica asintió como quién no quiere la cosa y empezó a divagar sobre el parecido de su historia con la de un manga shoujo, con la diferencia de que aquello era la realidad.
-Mi vida no es un manga shoujo, Levy.- La rubia le dirigió una mirada acusatoria.- Es un posesivo. Hoy mismo, por ejemplo, le ha dicho a Hibiki que yo era su chica. ¿No te parece que está enfermo?
-No exageres con temas como ésos. Tendrá sus motivos, Lucy.- Su amiga volvió a usar un tono de voz aceptable y serio, dejando de lado las bromas que hizo de su situación momentos antes.- Tal vez aún recuerde lo que hiciste con él en primaria, cuando a penas se había transferido a nuestra escuela.
Se quedó parada observando a la peliazul con los ojos abiertos, sin pestañear, confusa y sin comprender qué era lo que habia dicho.
-¿Yo le hice algo en la primaria?
-Si.- Dijo confundida.- ¿No te acuerdas?
Lucy negó. La peliazul suspiró y alegó que ya tenía que marcharse, dejando sola en mitad de la calle a una confundida rubia que trataba de recordar qué le hizo a Natsu en la primaria. Ni siquiera recordaba que él no hubiera estado en su clase desde siempre.
...
Amaneció un día lluvioso. Cuando apagó el despertador y se aseguró de que no hubiera ningún intruso en su casa (como empezaba a resultar habitual), se dirigió a la cocina para prepararse algo de desayuno.
Las palabras de su peliazul amiga el día anterior la habían dejado con la mosca tras la oreja por saber qué relación tuvo ella con Natsu en la primaria.
Salió de casa perdida en sus pensamientos, y cuando bajó las escaleras se paró en seco al encontrarse con el principal protagonista de sus pensamientos.
-¿No te cansas?- Le preguntó con fastidio. Él le deseo los buenos días y esperó a que la chica bajara para ponerse a su lado, rumbo, ambos, hacia la escuela.- Me siento incómoda a tu lado.
-Te dije que te haría mía.
-¡Por eso mismo, idiota!
Permanecieron en silencio después de eso. Lucy no sabía qué era lo que pasaba por la cabeza del muchacho. Ni siquiera comprendía muy bien lo que pasaba por la suya propia.
-Buenos días, Lucy.- Un rubio la saludó cuando llegaron a la puerta de la escuela, e ignorando a Natsu pasó una mano por su hombro y le susurró al oído un "¿Cómo estuviste anoche?". Ella apartó su brazo y lo miró confusa y algo sonrojada, sin embargo, no tuvo tiempo de hacer nada más.
-Ella es mía.- Y dicho eso unos brazos firmes la envolvieron y unos labios se posaron posesivamente sobre los suyos, en un beso bastante pasional que presenció casi todo el instituto.- Y no se la daré a nadie.- Dijo cuando se soltaron, la rubia aún algo mareada por la intensidad y rapidez en qué había sucedido ésa vez.
Cuando el gentío se disipó y sólo quedaron ellos dos, el alma de la chica entró de nuevo en su cuerpo, introduciéndose por su boca, y miró con molestia a su acompañante.
-¿Por qué has echo eso?
-Últimamente parecías estar evadiéndome.- Lucy retrocedió un poco para tener su propio espacio personal, y vió en la mirada del usual calmado Natsu Dragneel algo que pareció tristeza.- Y él quería aprovecharse de eso.
-Te recuerdo que no soy tu chica.
Pero él no la escuchó y, antes de poner rumbo definitivo a la puerta del edificio, le dió un fugaz beso en la mejilla.
