¡Gracias muchas por vuestros reviews! Espero que os guste el capítulo 12 :))

Capítulo 12- Miedo.

-¿Miedo?- Un chico de cabello largo y negro lo miró como si fuera a matarle por decir esa estupidez.- Acaso dices que tienes... ¿miedo?- Estallaron en risas, dos de ellos cayendo al suelo estruendosamente como si no pudieran hacer nada más que reírse de esa descabellada palabra.

Él se quedó de pie mirando hacia el suelo algo avergonzado.

-Cana dice que eso...

-¡Sabemos lo que dice una bruja como ella!- Ahora fue otro chico el que habló.- ¡Eso no da mala suerte, es sólo una superstición!

-Pero...

-¡Gallina, gallina, gallina!- Empezaron a corear esos insultos, alrededor suyo, hasta que una voz más autoritaria los hizo callar a todos. Natsu levantó la mirada hacia aquel que era algo así como su padre, y no pudo evitar sentirse más protegido cuando le dedicó una sonrisa conciliadora.

-No debes temerle a ese tipo de cosas.

Tragó saliva, algo triste, puesto que por un momento pensó que le iba a dar la razón a él en lugar de a todos aquellos que decían que era un cobarde. Respetaba sus palabras, siempre lo había hecho, pero entre lo que escuchó decirle a Cana y las nubes de tormenta que vio desde la cordillera, sentía un mal presentimiento creciendo cada vez más en su interior.

Él y los demás chicos siguieron al hombre callejón abajo.

Natsu no quería hacerlo, o ser cómplice, pero sabía que debía hacerlo. Desde que él lo acogió entre sus alumnos se sintió afortunado y a la vez deprimido, pues lo primero de lo que le informaron fue de lo que iban a hacer en poco tiempo.

Relativo poco tiempo.

Algo para lo que unos simples niños no deberían ser entrenados nunca.

Abrió los ojos con lentitud, pestañeando un par de veces, antes de recordar todo lo que había sucedido la noche anterior y el por qué de encontrarse en una cama que no era la suya, sintiendo el calor de alguien que no era su cojín.

Olvidó el recuerdo de lo que pasó hacía un tiempo en el mismísimo instante en que contempló la cabellera rubia a su lado, dormitando como un ángel.

-Lucy...- Susurró, acomodándose él entre sus brazos. No iba a levantarse si tenía la oportunidad de estar junto a ella.

La noche anterior había sido muy confusa. Después de haber podido, al fin, conquistar el corazón de Lucy, ambos habían dado un paseo evitando el mar y la playa, puesto que les causaría molestias el constante ruido del oleaje -al menos esa fue la excusa que puso él.

Después ella dijo de irse a casa, Natsu insistió en acompañarla y al final Lucy accedió a dormir juntos, sin hacer o intentar nada más. A él no le importaba, con solo poder rozarla era más feliz de lo que jamás podría llegar a ser, pero había algo que lo preocupaba.

Y ese algo era el incordio de Hibiki.

La última vez había mencionado eso de que era normal que pensara en ella, así como haber hecho referencia a que aún era esclavo de ellos. Había sentido unas ganas inhumanas por golpearle, por haber dicho tal estupidez, pero se contuvo y se marchó con otros planes en mente.

En aquella ocasión logró mostrarle de lo que era capaz si solo por un momento se olvidaba de cuidarla. Se dio cuenta de que haberle hecho saber al mundo lo que sentía por Lucy fue un error, pero ahora que no podía solucionarlo solo le quedaba protegerla con su propia vida, si eso servía.

Así, en cierto modo, también lograría calmar su resentimiento hacia él mismo.

No debería haber pensado en esas cosas, no, al menos, teniendo a su ángel dormido a su lado.

-¿Natsu?- Éste abrió los ojos y parpadeó, notando como el muchacho entre sus brazos se ponía un poco más tenso de lo que debería.- ¿Estás bien?

-Sí.

Aún no era el momento, se dijo.

...

-Qué sorpresa, Laxus.- Gildartz abrió la puerta, sin esperar encontrarse con el rubio y Mirajane.- ¿Qué os trae por aquí? Ah, ¡no me lo digas!- Miró mal al hombre y empezaron a hacer algo así como un pulso de cabezas.- ¿Has venido a por mi dulce Cana, no es así? ¡No te la voy a d...!

-Ya deberías haber pasado ésa etapa hace tiempo.- Cana apareció detrás del hombre, obviamente molesta por las palabras que tenía la intención de decir, y sonriendo de lado al ver a Laxus y su acompañante.- ¿Qué os trae por aquí? ¿Ya has leído lo que te mandé?

-Sí, err... ¿Está Natsu?

-No, ha pasado la noche fuera. ¿Pasa algo malo?

-Nada, mejor así.- Mirajane dirigió una mirada confusa al rubio, que continuó hablando.- Hay algo de lo que deberíamos hablar, y si él no está presente, mejor.