Hola, hola aquí otro capítulo de relleno, espero les guste porque a mi me encantó, sin más COOMENZAMOS!
Misión Especial: ¿Por qué me siento así?
Era un día normal en el Devil May Cry, Patty había salido a comprar un libro, y Dante fue a una misión, Anggela estaba en el local, sentada en la mesa de billar viendo hacia la puerta, como si esperara a alguien.
-¿qué esta pasando conmigo?- se dijo para si misma mientras seguía viendo la puerta -¿por qué este recuerdo invade por completo mi mente?
…
Anggela estaba leyendo un libro mientras escuchaba a Dante y Vergil discutir, se la habían pasado así por un largo rato, hasta que Vergil se harta y se marcha sin decir palabra, Dante se sienta en su escritorio y come pizza, Anggela baja su libro.
-pensé que esa discusión sería eterna- dice viendo a Dante
-eso es problema de Vergil, le gusta pelear por todo- Dante bebe una cerveza, Anggela ve hacia la mesa de billar, algo llama su atención, esta se pone de pie y se acerca.
-¿una espada? Es muy bonita- Anggela la toma, era de empuñadura blanca con negro, la funda era negra con un listón amarillo, se vuelve a Dante –mira Dante, una espada
-que extraño, Vergil jamás olvida a Yamato, bueno, más vale guardarla por si regresa- Dante se la pide a Anggela
-iré a buscarlo- dijo la peli negra
-pero no llegues tarde- Dante regresa a su asiento. Anggela sale del lugar con la espada en mano –bien, ahora ¿por dónde ir?- Anggela piensa un momento, después comienza a caminar, del lado opuesto Vergil regreso.
-¿dónde esta Yamato?- dijo Vergil al no ver la espada en la mesa de billar
-eso fue rápido ¿no te topaste con Anggie? Ella lo traía, dijo que te iba a buscar para entregártelo
-¿dejaste que esa niña se llevara a Yamato?- dijo Vergil enojado
-¿niña? ¿No te has dado cuenta de que tiene unas curvas muy peligrosas? Eso demuestra que no es una niña, y tiene bastante para defenderse- Dante pone sus manos a la altura de su pecho
-no soy un depravado como tu- Vergil deja de verlo -¿a dónde se fue?
-yo que voy a saber, ella fue a buscarte, no creyó que regresarías por Yamato
-eres un inútil- Vergil sale molesto del lugar para buscar a Anggela. La mencionada iba por los lugares a lo que regularmente visitaba Vergil, y este la buscaba por los lugares a los que Anggela frecuentaba, perdiendo un día entero sin encontrarse o verse a la distancia, ya que cada vez que estaban por encontrarse algo pasaba y no se veían. Anggela se rinde, llega hasta el mirador, el sol ya se había ocultado, las lámparas de los postes estaban encendiéndose.
-¡AH!- Suspira –no creí que fuera tan difícil encontrarlo, disculpa Yamato, no encontré a tu portador- se recarga en el barandal observando la vista de la cuidad en su ambiente nocturno. Vergil esta arto de buscar a Anggela, así que se recarga en el barandal del mirador.
-¡estúpida mujer! ¿Cómo se atreve a llevarse a Yamato? Pero cuando la encuentre, me las va a pagar- Vergil golpea en el barandal, haciendo que Anggela se aleje por la sorpresa
-¡Oye! ¿Cuál es tu Problema Idiota?- se vuelve a Vergil -¿uh? Eres tu Vergil ¡Al fin te encuentro! Dejaste a Yamato en la mesa de billar- Anggela le entrega la espada
-¿olvidar? ¡Te lo llevaste niña tonta! Cuando volví por él ya no estaba
-es tú culpa
-¿mi culpa?
-sí, si no fueras a pelearte con Dante diario, esto no hubiera pasado- Anggela estaba molesta por el grosero comportamiento de Vergil –además se dice gracias- Anggela se cruza de brazos
-¿Gracias? ¿Debo agradecerte por estarte buscando por todas partes? ¡Estas Loca!- Vergil levanta la voz
-y ¿crees que yo estaba divirtiéndome al estar buscándote? Seré mortal, más no Estúpida como tú
-¿qué dijiste?
-lo que escuchaste ¡IDIOTA!- Anggela aplicaba todo lo que Dante le había dicho para defenderse de Vergil, el cual desenvaina a Yamato apuntándola hacia ella, Anggela lo observa, se da media vuelta y saca a "The Tailor" (espadas pequeñas) para alejar a Yamato, Vergil lo toma como si ella lo estuviera retando, así que empezó a atacarla, ella se defendía, era una pelea bastante pareja, ya que ninguno de los dos lograba hacerse daño cual ninguno, hasta que Anggela logra desarmarlo, tomando a Yamato y juntando las espadas formando unas enormes tijeras, las cuales apuntaba amenazante al demonio azul, Vergil lanza sus dagas, las cuales rebotaron al hacerse el campo de fuerza alrededor de Anggela, la cual lo golpea por abajo haciéndolo caer, Anggela apunta con Yamato al cuello de Vergil, se miran por un momento, hasta que Anggela baja a Yamato.
-eso fue bastante relajante, hiso que olvidara mi enojo- le extiende la mano a Vergil para ayudarlo a ponerse de pie, este con resignación la toma, se levanta y Anggela le regresa a Yamato.
-debo admitir que eres buena rival- Vergil envaina su espada, Anggela guarda a The Tailor, El demonio se da la vuelta dispuesto a irse, pero Anggela lo detiene.
-espera, no sé como volver ¿me llevas al Devil May Cry?- Vergil frunce el seño y dice que no, Anggela le suplica que la lleve de regreso, pero él se niega.
-entonces me llevare esto- Anggela le quita a Yamato
-Niña, regrésame eso- Vergil estaba perdiendo la paciencia
-¿niña? Dante dice que es ilógico que yo sea una niña
-¿por qué dices eso?
-pues por que tengo este par- Anggela se agarra los pechos- Vergil se ruboriza por la acción de Anggela
-de-deja de hacer eso ¿no tienes respeto por ti misma?- Vergil desvía la mirada aun ruborizado
-¿eh? Pero Dante dice que a los hombres les gusta que una mujer haga esto- Anggela baja los brazos –Oh ahora lo entiendo- Anggela se cruza de brazos
-¿entiendes qué?- Vergil se vuelve a verla
-a ti no te gusta que yo haga esto, porque eres… ¿eres? ¿Cómo se dice? Dante me lo dice todo el tiempo
-¿qué es lo que Dante dice de mi?
-no recuerdo la palabra pero dice que no te gustan las mujeres, sino los hombres
-¡QUÉ!- Vergil estaba colérico
-él dice que como nunca te ha visto con una chica, pues que eres "rarito"
-¡Estúpido Dante! Me las va a pagar y tu dame mi espada- Vergil forcejea con Anggela
-no hasta que me lleves al Devil May Cry- Anggela jala la espada de su lado, ambos están jalando la espada hasta que Anggela tropieza con un escalón y caen. Vergil cae encima de Anggela, Anggela lo veía confundida, hasta que notó que ella se ruborizó ¿por qué? Bueno, pues, una de las manos de Vergil estaba apretando uno de sus senos y su rodilla estaba apoyada entre las piernas de la chica, al darse cuenta de esto Vergil también se ruboriza y rapidamente se pone de pie, Anggela se incorpora y se sienta, se sentía extraña, su corazón latía muy aceleradamente.
-no fue mi intención- dice Vergil dándole la espalda, Anggela se pone de pie –fue tu culpa por no regresarme mi espada- Vergil levanta la espada del piso, esta por irse, Anggela suspira.
-bien creo que me la pasaré toda la noche tratando de ver como volver- Anggela comenzó a caminar, hasta que vio a Vergil caminar delante de ella.
-sígueme- dijo sin voltear a verla, Anggela sonríe y se empareja con él y lo toma de la mano para no perderse, él se detuvo.
-suéltame- dijo seriamente
-¿por qué?- Preguntó Anggela
-no me gusta- Vergil dijo sin voltear a verla, Anggela lo suelta, y se sujeta de la gabardina del demonio azul, Anggela agacha la mirada
-perdón, no quise incomodarte- Anggela espera a que Vergil avance, el platinado de ojos azules suspira.
-tómame del brazo
-¿eh?- Anggela estaba confundida, Vergil toma su mano y la pone en su brazo, Ambos continúan caminando hasta llegar al Devil May Cry. Dante estaba saliendo del lugar y los ve llegar juntos.
-ya iba a buscarte, pero veo que estas en "buenas manos"- dijo Dante al ver a Vergil tomando de la mano a Anggela, Vergil la suelta y se va.
-¡Gracias Vergil!- Grito Anggela al verlo alejarse
…
-Eso paso hace una semana ¿por qué no puedo dejar de pensar en ello? Esto me confunde.
La chica de cabellos negros se quebada tiempo viendo a la puerta, esperando, mientras que los minutos pasaban y ella se pasaba de un lugar a otro caminando, esperando aun. Se sentia incomoda, atrapada con ese sentimiento de aislamiento en la espera de lo que vaya a suceder, a la espera de que alguien abriera esa puerta.
Pasaban ya horas y al parecer la tarde moria en la espera, Anggela se sienta de nuevo en la mesa de billar.
-Como es que no vienes- Anggela observaba la puerta, la vio abrirse, ella se emocionó ¿podría ser él? Su emoción pasó a decepción al ver a Dante entrar por la puerta.
-¡Oh! Eres tu- Anggela recarga su rostro sobre su mano
-¿por qué esa cara?- Dante veía extrañado a Anggela -¿No te da gusto verme?
-si, pero, hoy no, esperaba a alguien más
-a ¿quién?
-A…- Anggela agacha la mirada y se ruboriza –bueno, pues yo… yo…- Anggela siente presión se va corriendo a su habitación, Dante sólo la observaba
-¿qué mosca le pico?- se encoje de hombros y va a buscar su pizza. Un rato más tarde Anggela baja y se sienta de nuevo en la mesa de billar, Dante la ve, pero no le toma importancia y continúa leyendo su revista. Anggela se estaba desesperando, caminaba de un lado a otro, subía y baja las escaleras, entraba y salía del local, como si buscara algo, Dante se pone de pie y se para frente a ella tomándola por lo hombros.
-¿qué te pasa? Andas de un lado a otro, de arriba abajo, dentro y fuera ¿a quién esperas?- Dante mira a Anggela
-no, no es nada, sólo estoy ansiosa, es todo- Anggela desvía la mirada
-¿por qué no sales y das una vuelta? Eso te calmara- Dante le abre la puerta, Anggela sale -¿por qué actuará de esa manera?- Dante cierra la puerta y se sienta para comer pizza.
Anggela caminaba por la cuidad sin rumbo fijo, no importaba mucho donde fuese a parar. Vio hacia un lado, era una joyeria, ve los aparadores de aquella joyería, las joyas que estaban de moda en esa temporada eran azules, esas joyas le hacían recordar los profundos y misteriosos ojos del joven de cabellos blancos. Anggela sacude la cabeza y continua caminando en su camino, ve una tienda de antigüedades, decide entrar. Ve las cosas que estaban en la tienda, algunos eran lindos para decoración, otros algo exóticos, pero, lo que llamo la atención de la chica de ojos rojos fueron unos lentes, no eran muy grandes, pero tampoco demasiado pequeños. Eso hizo que a su mente viniera que aquel hombre es amante de los libros, los cuales podía leer sin cansarse, los toma y pregunta su precio, al ver que no eran muy caros los compra, se los envuelven, ella sale dela tienda y continua caminando, ve una larga y elegante gabardina negra en una tienda de ropa. Ella la ve, era como la que él usaba, sólo que esta es azul. Anggela desvía la mira y se va, camina hasta el mirador, parece que dentro de unas horas el sol se ocultará, Anggela camino, siguiendo el camino que le mostro Vergil en esa ocasión.
Llega al Devil May Cry, entra, parece que nadie esta ahí.
-¿Dante? ¿Patty?- Anggela camina y ve una nota en la mesa, al parecer era de Dante.
"Anggie: Salí para divertirme esta noche, no creo volver hasta mañana, Patty se encontró con su madre y estará con ella, volverá mañana temprano. No estas sola, Cerbero esta contigo. Dante"
Anggela suspira, voltea hacia su derecha y ve a los perros echados en el sofá, al parecer estaban tomando una siesta, Anggela sonríe, se sienta en la mesa de billar nuevamente, con el regalo en sus manos.
-es extraño, él siempre viene ¿por qué no ha llegado? No, la verdadera pregunta es ¿por qué quiero que venga? ¿Por qué compre esto para él?- Anggela agacha la mirada -¿será por esa charla que tuvimos de camino acá?
…
Anggela va del brazo de Vergil mientras van de camino al Devil May Cry, Anggela observa lo que hay a su alrededor, ligeras nubes adornaron el cielo, haciendo que lloviera momentáneamente, haciendo que pararan su camino, cubriéndose en la fachada de la biblioteca, Anggela veía las gotas caer, Vergil estaba cruzado de brazos, este baja una mano, Anggela la vio con atención, sin previo aviso toma la mano del joven de cabellos platinados, observando con más detalle, tocando las yemas de sus dedos, haciendo que él preguntara.
-Ahora ¿Qué estás haciendo?- Vergil estaba molesto
-puedo ver que tocas uno, ¡No! Dos instrumentos musicales- Anggela suelta su mano
-¿cómo has llegado a esa conclusión Sherlock?- dijo Vergil viendo a Anggela
-bueno, pues, se ve en tus dedos, al parecer es un instrumento de cuerdas, será ¿Violín?
-¿y el otro?
-eso es fácil, es Piano, todo buen músico comienza tocando el piano
-y ¿eso lo sabes, por mis dedos?- Vergil veía extrañado a Anggela, la cual asiente, este deja de verla, al parecer estaba enojado, Anggela agacha la mirada, se sentía mal por hacer enojar a Vergil.
-acertaste- dice Vergil sin voltear a verla
-¿eh?- Anggela voltea a verlo
-cuando era niño aprendí a tocar el Piano, después, aprendí Violín por mi cuenta- Vergil seguía viendo la lluvia caer
-oye
-¿qué?
-si quieres podemos hablar, mientras para de llover- Anggela sugirió
-no soy bueno hablando- Vergil sigue sin voltear
-no necesariamente de un tema en especial, podemos, preguntarnos cosas de nosotros- Anggela trataba de conocer mejor a Vergil
-de acuerdo, yo primero- Vergil voltea a ver a Anggela -¿qué sabes de Sparda?
-mis recuerdos son muy nublosos, pero, cuando tenía quince años, encontré a un hombre muy parecido a ti, vestía de violeta y estaba encerrado en un castillo, no recuerdo mucho de ello. Bien, es mi turno ¿por qué peleas con Dante?
-deseo el poder de nuestro padre, el cual está dividido, ¿por qué eres tan entrometida?
-no comprendo tu pregunta, pero te diré que me preocupo por lo que me rodean, ¿por qué tienes esa obsesión de conseguir más poder?
-el poder lo controla todo, y sin el no puedes proteger nada
-Y ¿qué es lo que proteges?- Anggela pregunta ante la respuesta de Vergil, el cual permanece callado.
-preguntaste dos veces- Vergil ve de nuevo la lluvia caer
-es verdad, supongo que debes preguntar dos veces- Anggela voltea a ver la lluvia también, Vergil suspira
-¿qué harás después de obtenerlas piezas de la lanza?
-liberar a Nero, claro, y tomar venganza por las almas que Atenea a usado para destruirme, o morir en el intento- Anggela estaba determinada en su meta
-¿tienes miedo de morir?- Vergil voltea a ver ligueramente a Anggela
-no, yo he crecido entre muertos, también he visto morir a miles de personas que no conozco, así que eso no me causa ni el más mínimo miedo
-si no le temes a eso ¿a que le tienes miedo?
-ver morir a las personas que quiero y que sea mi culpa, espera, preguntaste tres veces, eso significa que me toca preguntarte tres veces- Anggela voltea a ver a Vergil
-pregunta- dijo Vergil volteando a ver la lluvia de nuevo
-bien, ¿cuáles son tus pasatiempos? ¿Cuál es tu comida favorita? Y ¿qué tipos de libros te gustan?
-¿qué clase de preguntas son esas?- Vergil voltea a ver a Anggela con molestia
-preguntas que debes contestar- Anggela le sonríe, Vergil se lleva una mano a la frente, en fin debía contestar
-Leer, Comida Oriental, leo de todo tipo, pero los de ficción son los que más me gustan, ¿por qué haces estas preguntas?
-para conocerte mejor, porque Dante dice que eres de un modo, pero puedo ver que no es del todo cierto- Vergil observa a Anggela, era extraño, que alguien se interesara en él sólo para conocerlo mejor. Se la pasaron un largo rato contestando preguntas comunes, hasta que por fin termino de llover, para Anggela fue una conversación agradable, y por increíble que pareciese, para Vergil también.
-ya paró la lluvia, podemos seguir- Anggela se adelanta, Vergil va tras ella, Anggela toma de la mano a Vergil, este voltea a verla.
-última pregunta de mi parte- dijo Vergil -¿por qué tomas mi mano?
-pues, por qué me siento segura ¡oh! Olvide que a ti no te agrada- Anggela lo suelta- lo siento- Anggela se agarra del brazo del joven de cabello platinado, Vergil avanza y toma la mano de Anggela, haciendo que esta se confundiera.
-última pregunta de mi parte- dijo Anggela al estar caminando a lado de él -¿por qué tomas mi mano? A ti no te agrada eso
-para asegurarme que llegarás con mi estúpido hermano- dice Vergil sin voltear a verla, Anggela sonríe. Ambos van caminando hasta llegar al local y ver salir a Dante.
…
Anggela se recosto en la mesa, cerro los ojos, llevó una mano a su rostro y dejándose caer empezó a balbucear.
-¿eso me ha marcado tanto? ¿Por qué? ¿por qué deseo verlo? ¿Por qué lo extraño tanto?- algo comenzó a salir por los ojos de Anggela, corriendo por sus mejillas hasta caer a su mano, era ¿agua? Al probarlo, se dio cuenta de que era salado, como el mar, y que no paraban de salir por sus ojos, junto con eso, sentía algo en la garganta, como un nudo, ella abrazó el regalo.
-eres un idiota Vergil ¿por qué me haces esto? Me estoy muriendo y nadie está a mi lado, para decirme por qué, ni siquiera tu.
Dejandose llevar la chica seguia llorando con los ojos cerrados, deseaba tanto que estuviese ahi. Entonces escucho a la puerta abrirse, su corazon se detuvo, ¿puede ser él? o tal vez de nuevo es alguien equivocado, escucho los pasos de ese extraño acercarse, no le importaba para nada que la viesen en esa situacion. Al final escucha esa voz.
-y ahora ¿qué te pasa?.
Esa es su voz, el estaba ahi, por fin llegaba, entonces poco a poco abria los ojos vio borrosamente los cabellos blancos, parpadeo un poco y secandose las lagrimas pudo ver de nuevo esos ojos azules y ese rostro palido frente a ella, su corazon palpitaba rápidamente, estaba él ahí. Anggela se incorpora.
-viniste- dijo ella poniéndose de pie, quedando junto a la mesa
-si ¿no me estás viendo? ¿Por qué lloras?- dice Vergil observándola
-¿llorar? ¿Qué es eso?
-lo que estabas haciendo- dice Vergil tomando un taco de la mesa, preparándose para jugar billar
-explícamelo- Anggela lo observa
-que te salgan lágrimas de los ojos y grites de pesar, aun que también existe el llanto de dicha, pero el tuyo era de tristeza.
Anggela se acerco a él un poco timida.
-¿Dónde esta Dante? -pregunto el demonio metiendo una bola de billar en una buchaca
-No se, pero sabes yo...
-Como es posible que ese inútil te haya dejado aqui sola -Vergil interrumpia a la chica
-No, esta bien, ahora yo te...
-Tsk, maldito, lo buscare tengo un asunto pendiente con él -Se disponía a marcharse, Antes de que diese un paso el demonio, la chica lo agarraba de su gabardina -Qué diablos quieres ahora
-Es que yo... -Anggela no sabia que decirle -Yo quisiera...
-¡Habla de una maldita vez, no tengo tiempo para estar contigo! -grito el demonio quien se veia retrasado por Anggela
Anggela, solo cerró los ojos y serrando el puño lo vio con enojo.
-¡ERES UN IDIOTA!- le aventó el regalo a Vergil para después irse corriendo hacia la azotea y dejar a Vergil solo en la sala de estar.
Vergil, solo recoge el regalo del suelo, lo examina y al final encuentra un par de lentes, medito un poco y fue por la chica quien estaba en la azotea, no fue dificil para él llegar hasta ahi. La encontro sentada llorando viendo el horizonte. El demonio callado se sento al lado de esta, estuvieron sin decir nada unos momentos viendo como el atardecer caia.
-Yo no qui...
-El atardecer es hermoso -interrumpia Anggela -no quiero arruinar este momento- la peli negra abrazo sus piernas
Ambos se quedaron callados viendo como el sol se ocultaba en el horizonte y dejaba pasar la noche con su manto de estrellas y a la Luna, oscureciendo toda la tierra e iluminando el cielo. Vergil estaba encantando viendo el cielo nocturno y veia esa luna enorme y redonda como los ojos de... Anggela...
-La luna siempre ha sido una buena compañera -dijo Vergil pero este siente que se le recargan en el hombro, era Anggela que se habia quedado profundamente dormida. El demonio la vio por un momento, iba a quitarse para dejarla caer, pero, en vez de eso se saco la gabardina y se la puso con cuidado, la toma en sus brazos y la lleva dentro hasta su habitación. La recuesta en la cama, al estar por irse, escucha que ella balbucea algo.
-Vergil… eres… un… grandísimo… Idiota…- Anggela hablaba dormida, Vergil muestra enojo, pues hasta en sueños lo detestaba, al menos eso creía, pues ella dijo –te quiero Vergil- Vergil se acerca a ella, la observa dormir, se veía hermosa, puede ver que en su rostro aún hay rastros de lágrimas, este las limpia con delicadeza para no despertarla, acerca su rostro al de ella, tan cerca que podía sentir sus respiración, sus labios están por rozarse, pero, este se levanta y cruza por la puerta, cerrándola con cuidado para no despertarla. Se recarga en esta y lleva una mano a su frente.
-¿qué esta pasando conmigo? Estuve a punto de…- Vergil camina por el pasillo y baja por las escaleras toma el regalo y se marcha del lugar, voltea momentáneamente a ver el local de su hermano.
-¿por qué tenías que decir eso?- Vergil continua con su camino hasta desaparecer entre las sombras nocturnas.
¿Qué les pareció? ¿Algo romanticon? ¿Cursi? Bueno, ya es a su criterio, nos leemos hasta el siguiente capítulo ^¬^
