Hola una vez más, paso a dejarles un capítulo más de esta humilde historia, disculpen la tardanza, el trabajo me consume T^T
Bueno, sin más por el momento COOMENZAMOS!
Misión Especial: Una Cita Muy Especial –parte uno-
Era un día normal en el Devil May Cry, Anggela estaba sentada en las escaleras, sus manos sostenían su rostro, al parecer estaba muy aburrida, el motivo de ello, Vergil y Dante estaban sentados uno frente al otro, con cartas en sus manos, ninguno de los dos hacía movimiento alguno, ni siquiera decían algo, Anggela suspira.
-¿podrían hacer algo?- dice Anggela al estar ya desesperada por ese inmenso silencio
-si no te gusta puedes largarte y dejar a los hombres jugar- dice Vergil viendo sus carta
-llevan cinco horas así, no se han movido, sólo descartan cartas a lo loco ¿pueden hacer algo más?
…
Dante estaba jugando al billar con Anggela, en eso entra Vergil.
-hasta que te veo hacer otra cosa que no sea comer o estar dormido- dice Vergil quitándole el taco a Anggela
-¡oye! Es mi turno- Anggela se enoja por la grosera actitud de Vergil, el cual la ignora y golpea la bola blanca para meter la bola azul a la buchaca.
-valla que eres sutil con las mujeres- dice Dante dándole su taco a Anggela
-cállate inútil, sé jugar mejor que tu- Vergil golpea la bola y falla
-¡OH SI!- Dante usa el sarcasmo –eres todo un jugador experto- Dante le pide el taco a Anggela y se prepara para tirar, ante el comentario de Dante, Vergil frunce el seño
-¿qué es lo que insinúas imbécil? ¿Crees que soy igual de inútil que tú?
-¿Yo? ¿Cómo Crees?- Dante dijo con sarcasmo, ante la respuesta de su gemelo, Vergil dobla el taco al grado de romperlo, al oír el quebrar del taco Dante avienta el taco que traía en la mano y voltea a ver al demonio azul, Anggela sólo se esconde tras el escritorio.
-¿cuál es tu problema? ¿Los tacos que culpa tienen que te enojes por todo?
-me molesta tu ineptitud y tu insensatez, así que arreglemos esto de una vez- Vergil ve amenazante a Dante
-chicos, chicos- Anggela se pone en medio de ambos –estamos un poco tensos ¿les gustaría una taza de té para calmarnos?
-me parece bien, toma a Yamato y salgamos, no quiero romper algo- Dante toma a Rebellion
-no hablaba de eso- dice Vergil cruzándose de brazos
-¿quieres usar armas de fuego? Eso es muy extraño hasta para ti- dice Dante un poco extrañado dejando a Rebellion en su lugar
-¡NO! ¡Por favor, no se maten al estilo del oeste!- dice Anggela sacudiendo su cabeza de un lado a otro mientras sus manos cerradas estaban a la altura de su pecho –no sé qué haría si alguno se muere- Anggela casi llora
-¡Tampoco hablo de eso!- Vergil se lleva una mano a la frente
-… eh… ¿Domino?- Pregunta Dante
-¡CARTAS IDIOTA, CARTAS!- Grita Vergil molesto
-¡OH! De acuerdo, pero no te será fácil, soy un jugador experto- dice Dante con superioridad
-si claro, eres el peor jugador de Póker que he conocido, sé de buenas fuentes que lo poco que ganas en esto lo pierdes en las cartas- Vergil sabía es oscuro secreto de Dante
-¿quién te dijo tal cosa?-Dante se pone nervioso
-no sé- Vergil piensa –Lady, Trish, Patty…- el demonio azul cuenta con los dedos a dichas personas sin voltear a ver a Dante
-¡todas las mujeres son unas traidoras!
-¡EJEM!- tosió Anggela
-excepto tú Anggie, eres un encanto- Dante le agarra las mejillas a la peli negra
-ya déjate de cursilerías y juguemos de una vez- Vergil se sienta a la mesa, Dante se sienta frente a él, Dante toma el mazo de cartas para revolverlas, pero, Vergil lo detiene.
-¡un momento! También sé que eres un traposo, así que yo la revolveré- Vergil toma el mazo
-¡espera! ¿Cómo sé que no me vas a hacer trampa?- dice Dante viendo con poca confianza a Vergil
-yo soy hombre de palabra y honor, yo no necesito hacer trampa para ganar, y si a ninguno de los dos le parece que el otro lo barajee, dejemos que la mujer lo haga- Vergil se voltea y llama a Anggela.
-¡Niña ve acá!- Anggela acude al llamado
-ya te he dicho que no soy una niña y que no me llames mujer, tengo nombre y es Anggela- dice molesta la de ojos rojos
-eso no me importa ¿sabes barajear?- Vergil le empuja el mazo de cartas
-claro que sé, es bastante sencillo
-pues hazlo, quiero verlo
-¿también reparto?
-si Anggie reparte- dice Dante, Anggela comienza a barajear las cartas con estilo, al muy tipo las vegas, reparte las cartas, cinco para cada uno, desechaban y tomaban otras más, durando así cinco horas sin decir nada sólo tomando y descartando cartas.
…
-¡ya no lo soporto!- grito Anggela -¡hagan algo ya me desesperé!
-esto va para largo ¿por qué no te ocupas en algo Anggie?- dice Dante sin voltear a ver a la peli negra
-de acuerdo- Anggela sale del local, ve a su querido Kero y juega con él, después se va a dar una vuelta por la ciudad en compañía de su fiel can, se detiene a comer un helado, más adelante se topa con Trish, la cual venía de comprar un libro en la librería, Anggela desea el mismo libro y acompañada por Kero y Trish van y lo compran, Anggela ve que ya es medio día y regresa al Devil May Cry, a medio camino se separa de Trish, al entra al lugar encuentra a los gemelos exactamente igual que cuando los dejó.
-¿no se han movido?- Anggela se lleva una mano a la frente –suponía que cuando llegara ya habría un ganador
-cállate y vete a jugar con tu perro- dijo Vergil ya enojado por las interferencias de Anggela
-¿otra vez? No gracias, ya hice lo que tenía que hacer, así que mejor me sentaré aquí y leeré el libro que acabo de comprar- Anggela se sienta en la mesa de billar y sacando su libro se pone a leer, pasó una hora y al fin los demonios se mueven.
-bien, esto ya debe terminar- dice Vergil bajando boca abajo sus cartas
-es verdad, hagamos esto más interesante, si gano, harás lo que yo quiera- dice Dante viendo a su hermano
-me parece justo, pero, si yo gano, me darás tu collar sin reproche- dice Vergil
-Trato hecho- Dante extiende su mano para cerrar el trato, Vergil la toma con un apretón dando su aceptación a las condiciones
-bien ¿qué tienes?- pregunta Dante
-mira al maestro- Vergil muestra sus cartas, flor imperial, Dante agacha la cabeza
-muy bueno
-eso significa que ese collar ahora es mío, entrégamelo- dice Vergil exigiendo su premio
-espera, espera, aun no has visto mi mano- Dante muestra sus cartas, escalera de colores, Vergil se pone de pie.
-¡hiciste trampa!-el demonio azul estaba enojado
-claro que no, mi victoria fue limpia, además, si no lo recuerdas Anggela revolvió, así que era imposible que alguno de los dos hiciera trampa
-ella estaba de acuerdo contigo
-claro, que no- dice Anggela desde su lugar sin voltear a ver a los gemelos- tenías un 99% de ganarle a Dante, pero, al descartar tu última mano, los papeles se invirtieron dándole la victoria a Dante- Anggela contesta con lógica
-ella tiene razón, no la culpes, lo que me recuerda, harás lo que yo quiera- Dante sonríe malévolamente
-¡estás loco!
-¿qué, ahora me vas a salir con que eres un cobarde? Creí que eras hombre de honor y palabra- Vergil se golpea la frente
-de acuerdo, ¿de qué manera vas a humillarme?- Dante se pone a pensar ¿esclavo por una semana? ¿Qué hiciera la limpieza del lugar por un mes? ¿Qué se comiera un bicho? ¿Hacerlo beber hasta que perdiera la razón y hacer con él lo que se le antojara? Todas eran buenas opciones, hasta que vio que Anggela los veía de reojo, al ver que Dante se había dado cuenta, ella voltea muy nerviosa. Dante sonríe
-querido hermano lo he decidido, pero acompáñame a la cocina- Dante y Vergil se van a la cocina, momentos después se escucha que Vergil grita de enojo.
-no, no, no, NO, NO, ¡NO! Prefiero ser tu esclavo durante un año que a hacer eso
-¿qué tiene de malo? Sólo es salir con Anggie, en una cita ¡Romántica! Eso sí, que suene que tú quieres salir con ella y no porque te esté obligando
-ya te dije que no- Vergil se niega a cumplir con su parte de la apuesta
-bien, eso demuestra que tengo razón, que eres "rarito"
-¿me estás diciendo homosexual?- Vergil amenaza a Dante con sus dagas
-¿de qué otra forma puedo decirte? Nunca te he visto con alguna chica, además, tienes a esta que no es tan difícil como las otras, la invitas a salir y dice que si
-me niego- Vergil se cruza de brazos
-¿Anggela qué tiene de malo?
-¿eres ciego? Es bastante infantil, no soporto tratar con gente que se comporta como un niño
-si la conocieras, hasta te agradaría- Dante se asoma por la puerta, viendo a Anggela sentada mientras lee su libro –sólo mírala- Dante invita a Vergil a ver con él –callada, tranquila, muy servicial, además de que su belleza le favorece, y tiene un cuerpo envidiable entre las demás mujeres
-¿Cuándo será que no le veas el lado pervertido a todo?
-no me refiero a eso, ella come y no engorda, y come bastante, es muy inteligente y divertida, bastante ingenua ¡ES PERFECTA! ¿No lo ves?- Vergil observa a Anggela, se veía realmente hermosa a la luz del día mientras leía, algo pasó por su mente, aquella vez, cuando ella entre sueños dijo "Vergil, te quiero", el demonio azul sacudió la cabeza, lo que su hermano pedía era una locura.
-no, ya te lo dije, pide otra cosa
-no quiero otra cosa, quiero que salgas con ella, me diste tu palabra, además es la perfecta ocasión para que se conozcan
-¡YA TE DIJE QUE NO! ¿ME VES CARA DE PEDERASTA O QUÉ?
-que no es una niña, es una mujer con mentalidad de niña, y por cierto, es una mujer bastante deseable
-¡eres un depravado!- Vergil y Dante se empiezan a gritar de cosas mientras están tras de la puerta, ante el escándalo, Anggela va a ver qué pasa, pero, sin querer, Vergil abre la puerta con fuerza para irse y golpea en el rostro a Anggela, haciéndola caer de espaldas.
-¿ves lo que haces?- Dice Dante ayudando a levantar a Anggela- la golpeaste
-es su culpa, nadie le dijo que se pusiera tras de la puerta
-Anggela ¿estás bien?- Dante la lleva al sofá para que se siente
-estoy bien, sólo me duele la frente, eso es todo- Anggela sonríe
-Bien ya tienes una razón para hacer "eso" Vergil- Dante ve a su hermano mayor
Vergil cierra los ojos, y cierra los puños, en verdad estaba enojado, dando la espalda a su hermano y a la joven de cabellos negro, guarda silencio un momento, suspira y se vuelve a Anggela.
-¡Tú mujer! Vas a Sal… Sal…- Vergil se estaba poniendo rojo
-¿Sal? ¿Quieres que te traiga la sal?
-¡NO! Guarda silencio y déjame continuar, tú Sal… Sal…- Vergil estaba muy rojo, y a parte estaba enojado, pues las palabras no le salían, las decía a medias, haciendo que Anggela lo viera extraño y Dante estuviera carcajeándose por la escena.
-¿Estás bien Vergil?- Estas algo rojo- Anggela le toca la frente –no tienes fiebre- Vergil le quita la mano bruscamente, mientras la sostenía con fuerza grito que saliera con él, Anggela lo vio extrañada, Vergil la soltó y le dio a espalda.
-"¡soy un idiota! ¿Por qué tuve que gritarle? ¡No! La culpa la tiene el imbécil de Dante, de alguna forma me hiso trampa y ahora estoy en este lió y… ¿si dice no? ¿Por qué me importa tanto su respuesta?"- Vergil estaba en un dilema en su mente, hasta que la voz de ella lo trajo de vuelta a la realidad.
-¿te parece hoy a las ocho?- pregunta Anggela viendo a Vergil
-¿eh? ¿A las ocho?- Vergil aún estaba confundido
-¿es muy temprano para ti? Podemos pasarlo a las nueve si quieres- dice Anggela viendo al joven de cabellos blancos
-no, a las ocho está bien- dice Vergil viendo a Anggela
-bien- Anggela voltea a ver el reloj –son las dos y diez, bueno, nos veremos hasta entonces- la chica de ojos rojos le sonríe
-sí, adiós- Vergil sale del lugar -¿acepto? No lo puedo creer- Vergil sacude su cabeza- ¿qué demonios me está pasando?- Vergil comienza a caminar, en ese momento llega al local Patty.
-Patty, Patty ¿qué crees? ¡Vergil me invitó a salir!- dijo Anggela con una sonrisa de oreja a oreja
-¿Qué? ¿Es en serio? ¿No me estás jugando una mala broma?- Patty estaba realmente confundida
-puedes preguntarle a Dante, él estuvo aquí cuando me lo dijo- Patty voltea a ver a Dante
-se lo grito en la cara, pero cuenta ¿no?- dice Dante comiendo pizza
-pues... creo que si- Patty aun no podía creerlo
-por cierto… ¿qué es salir en una cita?- Anggela pregunta con toda inocencia, Patty se le queda viendo
-¿no sabes qué es tener una cita y aun así aceptaste?- Patty se lleva una mano a la frente
-Anggie- Dante la toma de los hombros – ¿recuerdas esos días cuando fuimos a comer, a bailar, al cine y a jugar?- Dante le pregunta
-si ¿por qué?
-¿has estado saliendo con Dante sin darte cuenta? Eres un aprovechado
-¿qué? Eran días en que no teníamos nada que hacer y estábamos aburridos, además, Anggela empezó a conocer mejor la ciudad y ya no se pierde
-eso no te exenta de que eres un aprovechado, pero bueno- se vuelve a Anggela –si vas a salir con el hermano de Dante, debo hacerte lucir como lo que eres, una Diosa, así que vendrás conmigo- Patty jala a Anggela hasta sacarla del local
-Patty ¿a dónde vamos?- decía Anggela siendo jalada por la pequeña rubia
-¿cómo que a dónde? ¡Vamos de compras! Debemos encontrar un atuendo adecuado para esta ocasión- Patty y Anggela llegan hasta una tienda de ropa, Patty toma algunos vestidos lindos se los entrega a Anggela mientras la empuja al probador –pruébate eso- dice Patty mientras espera fuera.
-pero, pero- Anggela trataba de hablar con Patty asomándose por la puerta del probador
-nada de peros, debes lucir muy linda, en especial si hablamos de Vergil, ya que él tiene gustos más refinados
-bueno… si tú lo dices- Anggela retrocede y se prueba uno de los vestidos, momentos después Anggela salió usando un vestido corto sin mangas color verde, Anggela se sentía apenada, pues sentía que estaba casi desnuda. Patty la observa, niega con la cabeza.
-tienes piernas muy bonitas, de las cuales serían envidia de todas las mujeres, pero, no te queda, pruébate otro- Patty mueve la mano indicando que se fuera a cambiar, Anggela se va a cambiar, después llega usando un vestido rojo largo hasta los tobillos, de la parte de arriba se moldeaba bien a su figura, con un escote tentador. Patty se sorprende por el vestido, le quedaba bien, pero después negó con la cabeza.
-es muy bonito, pero, no queremos que Vergil te viole… esos si tiene las mismas mañas que Dante, ve y pruébate otro- Anggela regresa al vestidor. Pasando por esa misma tienda, Vergil iba caminando, se detiene a pensar.
-Estúpido Dante ¿cómo pudo pedirme eso? Tener que salir con la infantil de Anggela, parecerá que estoy paseando con mi hija- Vergil suspira- ¿por qué me pasa esto?- Vergil voltea a y ve en la tienda a Anggela con Patty, la peli negra usaba un vestido que llegaba hasta las pantorrillas de manga corta color lila, Patty se veía feliz pues le quedaba bien, Anggela se mira en el espejo por un momento, Vergil la observa con atención, se veía muy linda vestida así, era extraño sentirse así, lo hacía sentirse confundido y eso le irritaba, sigue observando. Anggela desvía la mirada y ve un vestido azul, con emoción se acerca a él, lo toma y a su vez que otra chica también, Vergil no podía escuchar lo que se decían, ambas mujeres, pero, al parecer, la que tomo el vestido, comenzó a discutir con Anggela diciendo que soltara la prenda, Anggela se negaba, y ambas comenzaron a jalarlo, Patty llega e interrumpe, tratando de calmar a las dos, la otra chica empuja a Patty haciendo que Anggela se enojara y sacando a The Tailor (forma de tijeras) corta el vestido, la otra chica sorprendida sale corriendo para avisar a seguridad, al ya no ver a la chica Anggela repara el vestido con la ayuda del reloj de Cronos, dejándolo como antes, y poniéndolo en el maniquí, Anggela le giña el ojo a Patty, la pequeña rubia ríe y estas continúan como si nada hubiera pasado. La otra chica llega con los de seguridad, ve el vestido en perfectas condiciones, los guardias la ven extrañados, Anggela y Patty seguían viendo vestidos, la otra sale corriendo, pues piensa que el lugar estaba embrujado. Vergil ríe levemente, por lo ocurrido, pero, después se detiene en seco.
-¿por qué me estoy riendo? Esas con estupideces de niñas- Vergil se da media vuelta y continua con su camino, al caminar ve su reflejo en una tienda de ropa, se observa detenidamente.
-lo mismo de siempre, la misma elegancia, los mismos colores… ¿me hará mal un cambio?- Vergil entra en aquella tienda, comienza a buscar algo que fuera formal, pero, adecuado para salir, aunque muy en el fondo se preguntaba ¿por qué me tomo este tipo de molestia? Encuentra algo, una camisa azul, un pantalón de vestir negro y un chaleco del mismo color, se los prueba, le quedaban bien, tanto, que las encargadas del lugar estaban maravilladas por el apuesto demonio azul, sintiendo las miradas de aquellas mujeres se vuelve a ellas con enojo, estas al sentir la mirada asesina de Vergil regresan con temor a sus actividades, Vergil se cambia de nuevo y paga por la ropa marchándose del lugar.
-esto es estúpido, pero ya que, ya hice este innecesario gasto, ahora a esperar el momento de verme con esa mujer- Vergil continua caminando hasta perderse de vista.
¿Que les pareció? Ahora esperen el siguiente que es la mera cita, ¿cómo se la imaginan? Nos leemos después
