Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Jdkhdkjgd amo a este par, no me cansaré de decirlo.

Advertencias: OoC, tal vez.

Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.

Gracias.


—¿Dónde te hiciste eso?

Ruby se detuvo a medio cambio de ropa mientras miraba a su ventana, Sapphire lo observaba con sus ojos azules como gemas preciosas, la sospecha bailando en sus orbes mirando el enorme moretón que decoraba parte de su espalda.

—Podría haber estado desnudo, ya sabes —habló sin darle mucha importancia, para después dedicarle una mirada picara—¿eso te gustaría verdad?

—¡No seas idiota! —grito enrojeciendo hasta la raíz del cabello castaño.

Ruby amaba molestarla, pero a veces la chica le dedicaba una expresión de tristeza que no podía comprender cómo si estuviera olvidando algo importante; pero no podía recordar el que.

—Bien, he de irme— Ruby revisó su pequeña maleta que tenía todo lo necesario para su estadía en casa del campeón, dado que Zuzu había dejado un gran agujero iba a repararlo el mismo, no tenía intensiones ocultas sólo quería hacerse un chico responsable.

«Mientes», su diablillo interno le sonrió con complicidad «quieres estar con él más tiempo».

Sapphire lo detuvo cuando estaba a punto de saltar sobre el metang que esperaba por él. Los ojos carmesí se fijaron en los zafiro sin comprender el gesto -o que la chica no estuviera agrediendolo como solía hacer siempre-.

—¿Si?

—Has estado pasando mucho tiempo con él— murmuró agachando la mirada, temiendo que sus sentimientos fueran revelados.

—¡Ah! Era eso— Ruby se sintió aliviado, por un momento creyó que la chica había averiguado que estaba pasando realmente y sus no-planes podrían haber estado en peligro—. No es nada, me esta ayudando con unas cosas.

Le dio unas cuantas palmadas para después subir en el pokémon que lucía un poco impaciente.

—Lo siento amigo, ¡en marcha!

Metang sólo hizo lo que le pidió sin vacilar, porque si estaba impaciente era porque su entrenador le había pedido volver cuanto antes y el chico no estaba cooperando tardando tanto. El pokémon nunca había visto esa sonrisa en su compañero de aventuras y lo agradecía.

Steven por su parte acarició a Milotic completamente distraído, no se había detenido a pensar en todos los posibles problemas en los que se estaba metiendo y era hora de que lo hiciera.

Para empezar, era ocho años más grande, era un chico igual que él y ni mencionar que el padre del moreno era un líder de gimnasio muy capaz (aunque sabía que podría ganarle en un combate con sus pokémon) y, exponía a Ruby a que lo señalaran por la calle o a algo peor.

Suspiró y el pokémon acuático frotó su cabeza con cuidado.

—No puedo dejar de pensar, en que lo meteré en problemas— murmuró acariciandola con cariño—, y si quiero protegerlo tengo que ser el más fuerte.

—¿Eso es una confesión de amor?— Ruby le sonrió desde la nueva entrada ortodoxa—, sabes que soy yo quién te metió en problemas, ¿verdad?

—¿Por qué estás tan seguro que es una confesión?— Replicó Steven maldiciendo él estar tan sumido en sus pensamientos—, tal vez sólo no quiero que alguien resulte herido.

Ruby le frunció el ceño al notar la seriedad del mayor, llegó hasta el sofá dejándose caer y Mimi entendió la indirecta mientras se iba por la cortina improvisada que impedía que se viera hacia dentro de la vivienda.

—Eres mortalmente serio— inquirió el menor.

—Y tú muy despreocupado— el campeón tomó la nariz del chico entre los dedos y la sacudió—. Solo me preocupo por ti.

—No pasara nada— Ruby lo tranquilizó deslizandose por el sofá hasta llegar a su lado—, mejor sigamos con el beso de hoy.

Steven negó con una media sonrisa, ¿de verdad ese chico no pensaba en las consecuencias de esto? No es como sí le molestara, desde que lo conoció había sentido cierta atracción -muy contra de su voluntad- y aquello sólo se había intensificado incluso meses después. Y besarlo se sentía jodida mente bien.

—Bien, intenta besarme como yo lo hice la primera vez— instruyó el mayor.

Ruby se colocó a horcajadas sobre las piernas de Steven, luciendo adorablemente sonrojado mientras se acercaba lo suficiente como para juntar sus labios. Intentó recordar que era lo que el campeón había hecho, pero los beautyfly en su estómago se negaron a ello; por lo que chupó el labio inferior para después acariciarlo con su lengua muy lento y mordisquearlo un poco, se aferró al cuello de Steven mientras que este lo hacía de su cintura para acercarlo más a él. Sus labios se movieron a la par, mientras sus lenguas se encontraron fuera de sus bocas; el campeón aprovechó aquello para acariciar la lengua de Ruby y después introducirla en su boca provocando un gemido de satisfacción en el menor.

—Bueno, sin duda has mejorado— dijo Steven recargando su espalda completamente, pero sin atreverse a encarar al menor. Lo movió velozmente de arriba de él y se incoporó—, buscaré tu futon.

Ruby sólo asintió atontado, aquello estaba jodidamente mal, pero se sentía muy bien.


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden