Él suelta una carcajada burlona y ella forma una sonrisa tímida. El cabello rubio se mueve con el viento y las hebras rojizas terminan en unas patillas alargadas. Los ojos verdes tienen malicia, los azules encanto. ¿Qué se puede concluir? Siempre hay tiempo para Elsa... y también Hans.
Disclaimer: Por aquí o por allá, ni asomo de mí encontrarán. Si de casualidad llegan a reconocer algo, pues no es mío. Todo pertenece a sus respectivos creadores, aunque no me enojo si desean darme una mínima porción.
Aclaraciones/advertencias: Helsa-Hansla-Iceburns. Modern AU. OC. Puede que en algún momento llegue a tener OoC. Conjunto de historias sin orden aparente pero interconectadas entre sí. Los géneros se aclararán al comienzo de cada capítulo. Tal vez de lo que se carezca un poco sea de revisión. Me imagino que podrían haber momentos Fluff.
Genre: Romance.
Dedicado a adrilabelle, ya te harás a la idea de a qué va :D, espero que te agrade la aplicación de tu petición.
Un momento u otro
Y vuelves otra vez
La escena en el televisor le recordó a Elsa un asunto que no había dejado saldado. Se inclinó y cogió el teléfono en la mesa junto a su cómodo sillón azul.
Dio otro sorbo a su chocolate caliente y marcó el número de su prima Rach.
-Rapunzel al teléfono, ¿con quién tengo el placer? -dijo la voz inconfundible de su prima en tono gracioso. Negó divertida por la falta de madurez que Rachael mostraba a veces.
-Habla Elsa -respondió de manera suave-, ¿cómo va todo?, ¿ya estás lista para el próximo sábado? -enredó el cable del teléfono en su índice, esperando que su prima tuviera todos los asuntos de la boda resueltos, pero que pudiera aceptar su repentina petición.
-¡Elsa! -exclamó Rach y tuvo que apartar el auricular de su oreja-. ¡Claro!, mi madre y yo hemos estado arreglando los imprevistos de último minuto, pero ya nada me separa de casarme con Eugene, ¡oh, Elsa!, estoy nerviosa, ¿crees que llegue a nevar?, éramos conscientes de que podría hacerlo, después de todo es diciembre, pero ¡me emociona!, un panorama blanco, ¡tú que amas tanto la nieve! -rió al escuchar el parloteo de su prima, atrayendo la atención de la aludida-. ¡Espera!, muy pocas veces utilizas el teléfono -apretó sus labios, sabiéndose atrapada-, ¿qué ocurre?, no, espera, ¿cómo estás?
-Estoy bien, gracias -desenredó el cable, los nervios por sus próximas palabras le carcomían-. Emm, ¿todavía sigue en pie que pueda llevar a un acompañante? -pidió rápidamente, esperando no tener que repetir la oración.
Redujo el volumen del televisor, su programa había concluido.
-¿Todavía sigue en... ¡acompañante! -volvió a apartar el auricular-. Claro, claro. ¡Maravilloso! Dame un segundo, ¿es hombre o mujer? -supuso que era más curiosidad que necesidad de anotarlo en algún sitio. No estaba pidiendo el nombre.
-Hombre -contestó con timidez, arrepintiéndose de su repentina decisión, ni siquiera sabía si Hans estaría disponible o si le gustaría asistir a la celebración.
-¿Hombre?, Elsa, ¿estás saliendo con alguien? -cuestionó con voz suave.
-No -manifestó con seguridad. En el sentido en que se refería su prima, no. Ella y Hans se frecuentaban sin ningún interés romántico, aunque le gustaría que fuera distinto, pero tenía temor de que ella fuera la única con sentimientos por él, y se arruinara su relación actual. Estaba insegura sobre dar el primer paso. Aunque invitar a alguien a ser tu pareja en una boda era una indirecta.
No obstante, invitaba a Hans a la boda para que se reencontrara con su viejo amigo.
-Oh -musitó Rach con un suspiro-. Ya me hacía a la idea de conocerte a una pareja, confirmaré el sitio a tu lado, así la mesa queda completa. Anna invitó a Christopher -la noticia le recibió con asombro, su hermana le había dicho que lo consideraba, pero hasta la mañana del día anterior estaba nerviosa.
Se encogió de hombros y pensó que así era Anna.
-Te lo agradezco, espero que podamos vernos antes del gran día -Rach igualmente se despidió animada antes de que colgara.
Nuevamente tecleó el marcador y esperó que timbrara para conectarse con el teléfono móvil de Hans, no lo vería durante la semana, por lo que tendría que comunicárselo a la distancia.
-Hans Westergaard al habla -le recibió del otro lado, aunque él sabía perfectamente quién era. Rió y negó, alcanzando la taza de chocolate para llevarla a sus labios-. ¿A qué debo el honor de su llamada, señorita?
-No seas payaso, Hans -escuchó la carcajada burlona del pelirrojo-. ¿Estás ocupado?
-Para ti nunca, Elsa -sonrió ante la seguridad en la voz de Hans-, ¿ocurre algo?, es extraño que te comuniques por teléfono -ya era la segunda persona que se lo decía en el día, mas era un constante cuando su hermana y ella se comunicaban. No era muy dada a tener largas conversaciones con la gente cuando estaba en público, por lo que no debían sorprenderse por su falta de uso del medio de comunicación.
-Lo sé -aceptó sin problema-. En realidad quería preguntarte algo, ¿estarás ocupado el próximo sábado, alrededor de las cinco? -finalizó el contenido de su taza.
-¿El próximo sábado? Déjame revisar mi agenda, ¿cuál es la ocasión?
-Una boda.
-Una boda -repitió él de manera lenta-. ¿De casualidad es la de Eugene y 'Rapunzel'? -quiso confirmar el otro.
-Así es, ¿estarías disponible? -volvió a anudar el cable en su dedo índice, nerviosa por la respuesta. Era muy poco común en ella hacer esa clase de invitaciones.
-Después de diez bodas familiares debería negarme, pero iré, ¿paso por ti?
-Si lo deseas puedes acompañarme a la celebración y yo voy a la ceremonia -sugirió, pensando que tal vez no querría estar presente allí, el evento era meramente íntimo.
-No te preocupes, me agradará ver con mis propios ojos a Eugene casándose, ¿entonces?
-Ven a buscarme media hora antes -pidió, liberando su dedo. Que hubiera aceptado era maravilloso, si Anna llevaba a su novio, lo más probable era que pasara gran parte de la velada haciendo compañía a sus familiares, y no le apetecía en lo absoluto.
-Perfecto, hasta entonces, Elsa. Cuídate.
-Tú también -susurró antes de colgar. Suspiró y se levantó del sillón, para adentrarse a la cocina. Le parecía que debía conseguirse compañía, este fin de semana presagiaba ser aburrido.
Y aún era viernes.
El vestido azul que escogió le quedaba muy bien, se ajustaba a su pecho y caía hasta el suelo, cubriendo sus pies, donde portaba unas zapatillas plateadas. Había decidido que el color a usar sería su favorito, sólo que de una tonalidad más oscura que el acostumbrado tono de sus ojos; su hermana y su madre siempre le dijeron que lucía bien en él y al parecer no se equivocaban.
Le dio unos últimos toques a su maquillaje de tonos fríos y se aseguró que el recogido de su cabello siguiera en su lugar, la trenza había sido compleja de hacer, pero le agradaba experimentar.
Anna le había ofrecido ir juntas al salón de belleza, pero prefería arreglarse por su cuenta, se sentía más segura haciéndolo. Ya habría otras ocasiones en que iría y dejaría que la mimaran.
Tomó su bolso de la cómoda y buscó el chal plateado que abandonó en su cama. Salió de su habitación en el momento en que sonaba el timbre, anunciando la llegada de Hans, aunque nunca sonó el interfono. Cogió sus llaves y abrió la puerta.
Sonrió al ver al pelirrojo, que le sonreía de igual forma.
-Te ves hermosa, Elsa -alabó él estirando su mano para tomar la suya. Le hizo dar un giro para apreciarla por completo. Se sonrojó levemente y él realizó una de sus típicas sonrisas arrogantes-. Deberé tener mis ojos abiertos, de lo contrario te robarán.
Rió en voz baja, observando la diversión en los ojos esmeralda. Bajó la mirada para fijarla en su traje negro y su corbata azul.
-Intuía el color que usarías en esta ocasión -reveló él al verle mirar fijamente la prenda-. Parece que acerté.
-También luces muy bien, Hans -expresó mientras cerraba la puerta e introducía sus llaves en su bolso.
-Elsa, yo siempre me veo bien -soltó una carcajada y avanzaron hasta el ascensor.
-¿Quién te dejó entrar al edificio? -preguntó frunciendo el ceño. Hans sonrió enigmático, mientras entraban al ascensor.
-Elsa, Elsa, Elsa -dijo negando en tono lastimero-. Nunca me subestimes, la señora Clark es muy agradable -parpadeó asombrada, la mujer era una completa bruja, ¿cómo había podido encandilarla?-. Estoy seguro que a partir de ahora será un amor contigo. -El ascensor anunció su llegada a la planta baja.
-Me gustaría saber cómo lo haces -admitió con una sonrisa, pero Hans negó, introduciendo su mano en su bolsillo, sacando sus llaves.
-Tú no necesitas ningún truco, créemelo.
Llegaron a la iglesia y se ubicaron en las bancas del lado derecho, asignadas para los conocidos de la novia. A Hans le sorprendía que en diciembre pudieran hallar diferentes tipos de flores, como las que adornaban el lugar.
Parecía un arcoíris de flores, seguramente obra de la castaña, no se imaginaba a Eugene decidiendo que su alrededor fuera tan colorido.
Un interrogante le surgió de repente, mientras trataba de pasar desapercibido para Eugene, en la parte frontal de la iglesia.
-¿Por qué no eres madrina? -Elsa rió divertida, haciendo que sus ojos azules brillaran. Tal vez la palabra hermosa se quedaba corta para describirla. La miró curioso y ella negó. Todavía se debatía entre si ella sentía lo mismo que él o no, se jactaba de leer a las personas, pero cuando se trataba de Elsa no podía ser muy objetivo, se distraía con facilidad.
-Sí soy una de sus madrinas, pero ya conoces a Rach, no ha cambiado mucho. Ninguno de los padrinos o madrinas estará en el frente, o está coordinado con el vestuario -explicó ella, y él asintió, analizando sus palabras-. Es más agradable, cuando Anna se case, sé que será muy distinto.
-¿Y cuándo te cases tú? -cuestionó interesado, sin poder apartarse de su cabeza la imagen de Elsa vestida de blanco, casándose.
Con él.
Esperó su respuesta, mirándola fijamente.
-No lo sé -respondió levemente sonrojada, apartando la vista de él, al escuchar el sonido de la marcha nupcial.
Más tarde tuvo que admitir que Eugene estaba completamente enamorado.
Tanto como él.
Conversaba con Elsa sobre lo bueno que parecía el tal Cristopher para Annalise, cuando sintió unos brazos delgados rodeándole el cuello por detrás.
Giró el rostro y se encontró con la mirada de Eugene, ya los novios habían finalizado el recorrido por el salón y se concentraban en personas en específico.
-¡Hans! -saludó 'Rapunzel', excitada-. Hace mucho que no nos veíamos -se separó de él, lo que le permitió levantarse y apreciarla de frente. Su vestido de encaje floreado tenía un diseño como los antiguos, y se veía muy bien. Su cabello castaño estaba sujeto con un tocado de flores de tonalidad crema. La novia miró a Elsa y la señaló con su índice: -¡Me hubieras dicho quién era! -exclamó.
-Era una sorpresa, principalmente para Eugene -respondió la rubia, divertida. Él rió y extendió su brazo para saludar a su amigo de la adolescencia, que la tomó y lo acercó para brindarle un caluroso abrazo.
-¿Cómo has estado? -preguntó el pelinegro, colocando un brazo tras la espalda de Rachael.
-Decidí residir aquí después de graduarme, Eric y yo nos frecuentamos diariamente. ¿Qué ha sido de ustedes, además de casarse? -soltó con gracia, provocando la risa de los otros dos, pero ya conocía la respuesta, Elsa le había actualizado sobre sus vidas.
-Seguro que lo sabes -aseveró Eugene, que sabía que siempre buscaba estar preparado-. Me matriculé en economía y Rach es profesora de arte. De haber sabido que estabas aquí, te habríamos invitado, así como a Eric y Arielle.
-¿Cómo es que no sabíamos que tú y Elsa se habían visto de nuevo? -la castaña enarcó una ceja en dirección a su prima, aunque era a él a quien le preguntaba. Miró a Elsa, divertido.
-Hace dos meses nos volvimos a ver -comunicó observando a la rubia, pero no le pasó desapercibida la mirada que los novios compartieron-. No se dio la ocasión para reencontrarme con ustedes, sino hasta ahora -admitió, Rach se cruzó de brazos y asintió.
-Bueno, esperamos saber de ti a partir de ahora -pidió con suavidad, apartándose un momento para conversar con Elsa, dejándole solo con Eugene.
-¿Quién pensaría que te casarías, eh? -le dijo divertido, ocasionando que el pelinegro soltara una carcajada.
-Supongo que crecí -respondió entre risas-. Pero no me arrepiento -completó, mirando a su esposa. -¿Qué con Elsa?, ¿todavía sigues…
Dio un suspiro, observando levemente a la rubia, en compañía de su prima y hermana.
-No te diré que la pensé día tras día, ni que permanecí soltero todo este tiempo, cuando la vi me dije que sólo era alguien del pasado, pero después… ahora… me ocurrió lo mismo que hace años -musitó incómodo, admitir sentimientos en voz alta era difícil-. Sin embargo, somos amigos.
-¿Planeas hacer algo? -indagó Eugene, enarcando una ceja. Notó lo cambiado que estaba, de haber sido antes, habría dicho alguna tontería.
Se encogió de hombros, no estaba seguro.
La fiesta estaba en pleno apogeo a las diez de la noche, un poco después de que los novios partieran. Ella había disfrutado en demasía la compañía de Hans, que bebía un poco de agua; la única ocasión en que tomó alcohol fue el brindis. Se había divertido platicando y bailando con él, feliz con su presencia.
Tener a Hans, aunque fuera como amigo, hacía que se sintiera muy alegre, él la hacía sentir especial, aun cuando ella no fuera demasiado expresiva y tuviera otros defectos. Con ella, el pelirrojo era diferente, sincero, protector, confidente, caballeroso,… como no se comportaba con otras personas.
-¿Te gustaría bailar? -preguntó él, extrayéndola de sus pensamientos. Asintió con una sonrisa y aceptó la mano que le ofrecía. La música era un poco animada, pero estaba llegando a su fin. Hans rió y después escucharon el cambio de la canción, posicionándose para la balada que comenzaba.
Los acordes eran lentos, así que colocó sus brazos alrededor del cuello de Hans, mientras él pasaba los suyos tras su cintura, envolviéndola en su calidez. Se movieron al compás de la música, la escena recordándole al primer baile al que asistieron juntos, años atrás.
Permanecieron en silencio mientras la música transcurría, pero no supo en qué momentos sus rostros se acercaron, uniendo sus labios.
Cerró sus ojos y movió sus labios de forma pausada, sintiendo los de él de la misma manera. Desconectó los ruidos a su alrededor, concentrándose sólo en el perfume de Hans, y en el cosquilleo que le provocaba el beso que compartían. En su espalda sintió una leve caricia, que le ocasionó un escalofrío.
Sintió lo mismo que cuando eran novios, esa sensación de que la persona con quien se besaba era la correcta, sus labios encajaban con los de ella y resultaban agradables, adictivos. Podía pasar horas besándose con él, rememorando su sabor. Enamorándose una y otra vez, de mil formas distintas. Lo quería y sabía que dejar de hacerlo sería imposible; él le complementaba y gracias a él podía actuar de manera distinta. Aunque no era necesario, no había nadie más que la aceptara así como era. Buscó transmitir su sentir en el beso, acompañado del juego que hacía con su cabellera rojiza.
No quería que terminara, quería permanecer así, y no tener que pensar en el pasado, el futuro, sólo el ahora.
La boca de Hans se separó de la suya, y sus terminaciones nerviosas hicieron que la piel de su cuello se erizara, al sentir el aire caliente cerca de su oído.
-¿Podríamos darnos una nueva oportunidad? -susurró él, volviendo a girar con la música. Abrió sus ojos y se apartó levemente. Colocó su palma sobre su rostro y le dio una caricia leve, mientras los ojos verdes de Hans le miraban brillantes.
Asintió con una sonrisa y él besó su frente.
Las palabras sobraban.
¡Hola, hola!
¡Feliz fin de semana!
Una pequeña parte de mí me dijo que necesitaban algo cursi, ¡así que lo escribí! xD, en primer lugar, espero que para adrilabelle fuera bueno, ahí me dices ;), me agradó que tú quisieras leer el primer beso después del reencuentro (tal vez alguien más también quería).
Por otra parte, en verdad conozco a un hombre que pensaba así de su actual pareja, ¡ya ven!, los buenos están ocupados o son de ficción xD
En verdad no importa, espero que les gustara este OS. Pero, ¡caray!, no sé en verdad qué hacer con el siguiente (no es como si supiera cuando actualizar), tengo cinco mayormente delimitados, sólo que tengo dudas sobre cuál iría antes del otro xD
Como me debo dedicar a responder reviews, mejor le corto aquí.
Tengan una bonita semana, cuídense mucho.
Un gran abrazo, HoeLittleDuck
