Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Nunca duerman solo una hora al día, es agotadooor *bosteza*
Advertencias: zZz
Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.
Gracias.
Ruby se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano, ¿por que siempre hacia tanto calor en Algaria? Su piel se sentía completamente pegajosa y aquello le causaba repulsión, tendría que darse un baño o ir a la playa en cuanto terminara su labor; se quitó la camisa dejando sólo la interior que ya lucía casi transparente por el sudor.
«Ew», pensó cuando intentó estirar la tela y esta no se movió debido a la humedad.
—Sabes que no tienes que hacerlo— Steven habló tendiéndole una limonada con hielo, pero Ruby le dedicó una mueca.
—Es mi responsabilidad—contestó mientras aceptaba el vaso— gracias.
—Bien, entonces te ayudaré. —Dijo tomando unos clavos y el martillo.
Ruby se había quedado embobado no creyendo que iba a trabajar con esa ropa, como si estuviera listo para dar una junta en la empresa de su padre o clavar las tablas en la pared; lo que viniera primero.
—¿Vestido así?—la pregunta salió antes de que pudiera detenerla y Steven se miró a si mismo, ¿había algo malo?—, es raro trabajar en traje.
—Siempre lo he hecho—se rió suavemente—, pero si insistes.
El campeón se quitó el saco de su traje y el chaleco para después desprenderse de su camisa blanca completamente limpia y colocar la ropa sobre el sofá dejando al descubierto su bien formado cuerpo.
«Alerta, alerta»
El cerebro de Ruby lo obligó a apreciar cada mínimo detalle del campeón, devorando con los ojos la piel clara frente a si. Steven podía sentir la mirada clavada en su espalda y tanto como le causaba cierto nerviosismo la sensación no era para nada desagradable. Ni bien el pensamiento llegó a su mente una mano se posó en su espalda causándole un escalofrío, el coordinador se había aproximado lo suficiente como para tocarlo.
—¿Ruby?—se aventuró a murmurar sólo para ser rodeado por el chico.
—Solo un momento—contestó él descansado la frente en su cuerpo, sintiendo en su pecho aquello que ya era obvio y no podía controlar—, me gustas.
Oh bien, aquello definitivamente Steven no lo esperaba. Se quedó quieto sin saber que decir exactamente y de pronto su cuerpo perdió el balance cuando el chico lo empujó al sofá.
Y lo mordió.
El campeón cerró los ojos con fuerza, dejando que el menor hiciera lo que quisiera; dejándose a su merced y aquello le gustó a Ruby quien relamió sus labios ante la expectación que empezaba a crecer en él.
—Sólo no puedo ser rival para ti —murmuró Steven antes de voltearse para encararlo y atrapar los labios del chico con los suyos—. Saca tu lengua.
Sus lenguas se encontraron fuera de sus bocas, entrelazandose con fuerza gracias a que sus labios se mantenían unidos como broches lo que les permitía aquella danza tan extraña y erótica a la vez. Steven se separó de Ruby -muy a regañadientes, debía admitir- y pudo apreciar como un delgado hilo de saliva corría por la comisura del moreno.
Las respiraciones entrecortadas era lo único que se podía escuchar en la habitación, e incluso Ruby podía sentir su corazón martillear sus costillas con fuerza.
—Yo...
—¡¿Qué están haciendo?!
Ambos chicos se giraron al escuchar la voz que reventó su propia burbuja, la cara de ambos con una máscara del más puro terror.
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
