Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Ok, me tardé mil años en este capítulo; pero simplemente la inspiración me abandonó con este beso TuT. Igual me gusta como quedó...

¡Estoy feliz! Anoche revisaba cuantos fics tiene Steven y de los 38, 25 son con Ruby... y la mayoría son míos :'D mis planes de poblar FF con Ishi están dando resultado *se va corriendo mientras arroja flores*

Advertencias: Ninguna

Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.

Gracias.


Era bien entrada la noche cuando Ruby regresó o mejor dicho cuando fue obligado a volver por Metagross. El adolescente se encontraba aún sonrojado por todo lo que había pasado y no había forma alguna de que admitiera que había iniciado aquello porque el campeón le gustaba y quería practicar con él.

—No es como si no lo hubiera admitido ya—murmuró y el pokémon volteó a verlo pensando que había enloquecido.

Cuando abrió la puerta el olor de comida hizo gruñir a su estómago con fuerza, se había saltado el desayuno por los nervios y la comida por la visita de Wallace así que estaba hambriento. Steven le dedicó una sonrisa aunque esta no le llegó por completo a los ojos.

La imagen de una esposa esperando a su marido cruzó la mente de ambos y Ruby intentó no carcajearse como quería, primero porque Steven estaba lejos de parecer una esposa y segundo; el coordinador no era lo suficiente grande como para hacerse responsable de él.

—Comparte el chiste —el campeón habló mientras le servía jugo de uva, Ruby negó con la cabeza avergonzado.

—No es nada. —contestó con una pequeña sonrisa, tomó un bocado y sus ojos se abrieron con sorpresa—. Esta delicioso.

El peliplateado no roló los ojos sólo porque esperaba esa reacción, incluso su padre se sorprendía que pudiera cocinar tan bien. El día anterior sólo había tenido demasiada mala suerte que incluso había quemado su desayuno, pero era sólo por eso: mala suerte.

—Nunca dije que no supiera cocinar— le sonrió—, es sólo que no paso mucho tiempo por aquí. Sólo unas pocas horas como mucho.

—Pero siempre te encuentro aquí.

«Porque estoy aquí por ti», pensó Steven sin decirlo en voz alta mientras bebía de su café.

Ruby miró su plato de comida tomando otro bocado, había realmente muchas cosas que desconocía de Steven, pero eso en lugar de hacerle sentir mal lo animaba a querer hablar, sin embargo no quería parecer una guacamaya parlante y mordió su lengua antes de soltar de golpe las veinte mil preguntas que tenía para el campeón.

Steven por su parte, notaba el nerviosismo del chico y no quería agobiarlo por lo que comía en silencio, pero todavía así no podía dejar de observarlo cada tanto. Aún mantenía el gorro puesto y la curiosidad empezaba a ganarle, ¿sólo le gustaba usarlo o su cabello era tan rebelde que prefería contenerlo de esa manera?

La cena transcurrió en silencio, todos los pokémon estaban ya dormidos en sus pokéballs por lo que no había alguna interrupción sorpresa.

—Gracias por la comida— Ruby dijo cuando termino levantando su plato se dirigió al fregadero y empezó a lavarlo, Steven lo imitó pero el chico lo detuvo—, tú cocinaste, es mi turno de limpiar.

—Te ayudare a secar entonces—el peliplateado le dedicó una sonrisa y mientra el coordinador moría de vergüenza se hizo a un lado para dejarle espacio.

—Bien.

Ni bien habían terminado ambos se miraron a los ojos y Ruby sonrió para después ir a revisar su mochila, sacó su cepillo de dientes y la pijama que había empacado con cuidado y se sonrojó.

Steven que había ido a cambiarse a su habitación aprovechando que el chico haría lo mismo sólo lo vio ahí sin saber que hacer.

—¿Estas bien?

—Si, yo estoy... bien. Si, claro. — Ruby tartamudeó levantándose como una flecha con dirección al baño, el campeón sólo rió entre dientes dejándolo marchar; pero de inmediato una idea llegó a su mente.

Se dirigió al mismo lugar que el coordinador y éste casi se cae sobre el lavabo cuando escupió el agua, Ruby se limpió la boca con rapidez y estaba por fulminarlo con la mirada cuando el peliplateado se agachó para depositar un pequeño beso en la comisura de su boca, después siguió haciendo un camino de pequeños besos a lo largo de sus labios hasta que el coordinador se sintió mareado.

—¿Estas listo para dormir?


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden