Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Les dejó un regalo por mi cumpleaños, los adoro uvu

Advertencias: Posible OoC.

Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.

Gracias.


El campeón intentó no reírse mientras bebía un sorbo de su café, Ruby gruñó en su dirección pero siguió ignorándolo monumentalmente mientras pinchaba su pequeño Hot cake con el tenedor y la miel se derramaba como si de sangre se tratara.

Steven abrió la boca para disculparse, pero el coordinador lo detuvo señalándolo con el tenedor a modo de arma.

—No lo sientes, así que no te disculpes— amenazó frunciendo el ceño—, es estúpido pensarlo siquiera.

—Iba a decir— Steven dijo las palabras en un tono que lo hacía lucir «adorable» a los ojos del coordinador—, que ese aspecto es muy favorecedor para ti.

—¡No trates de halagarme!— Ruby infló las mejillas cruzando los brazos sobre su pecho—, además me mordiste.

—No, eso es un beso.

—¡En mi pezón!

Esta vez, la carcajada no pudo ser evitada y Ruby enrojeció mientras se incorporaba de golpe, Steven quiso callar; pero verlo ahí luciendo completamente avergonzado le daban ganas de molestarlo. Era un sádico, pero era verdad.

El coordinador se acercó hasta él, luciendo tan amenazante como se podía en una camisa interior y su piel enrojecida; sin tomar en cuenta la enorme marca dejada en su pecho. Rojo y azul se enfrentaron en una lucha silenciosa y de imprevisto, Ruby se agachó mordiendo sobre la ropa de Steven el pezón de éste, causando que toda la altanería desapareciera de su rostro remplazada por la sorpresa y el bochorno.

Los brazos del campeón rodearon al coordinador para atraerlo hasta su cuerpo y sin poder escapar, Ruby se convirtió en una presa fácil para las cosquillas; con rapidez y precisión los dedos de Steven se pasearon por sus costillas y vientre produciendo una risa casi desquiciada en el adolescente.

—Para, para —rogó entre carcajadas, pero Steven sólo sonrió siguiendo con su labor—¡pido tiempo!

Steven se lo concedió y Ruby de inmediato se abrazó a él intentando regular su respiración, en tanto el mayor acariciaba el cabello negro -el cual necesitaba ser cepillado-.

—Puedes tomar tu venganza— Steven dijo mientras extendía los brazos en señal de que era todo suyo, o al menos eso pensó Ruby al verlo.

—¿Qué debería hacer? —golpeó distraídamente su labio con un dedo, después una sonrisa iluminó su rostro—. Tu castigo es: no enamorarte de nadie más, así no me dejarás.

Tan pronto como escuchó sus palabras, Steven le sonrió tan cálido que el pecho de Ruby se calentó lleno de amor por el hombre que tenía frente a si. Sin embargo, aquel sentimiento se convirtió en otra cosa cuando el peliplateado le dio un segundo beso pero ahora en el otro pezón.

No podía decir que le molestaba el como el calor de los labios penetraban con rapidez cada una de sus terminaciones nerviosas en aquella área, después de todo; a Ruby la sensación le producía un cosquilleo en todo su cuerpo, exigiendo que aquella caricia continuara por más tiempo. Cepilló el cabello blanco con sus dedos y al sentir un mordisqueo por parte de Steven, lo enroscó con fuerza mientras cerraba los ojos.

—Eso no es un castigo —el campeón dijo mirándolo con sus intensos ojos azules—, eso es un honor para mi.

—Cállate, mentiroso —Ruby dijo despeinandolo con más fuerza de la necesaria.

—Lo mejor que me ha pasado—Steven siguió hablando sin importa que su pelo ahora tuviera el aspecto de haber sido atacado por un minum salvaje— es haberme enamorado de ti.


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden