Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .
Notas de autor: Tres capítulos más y esto se termina t.t
Habra un extra, no recomendado para menores, por cierto c:
Los adoro~
Advertencias: Posible OoC.
Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.
Gracias.
—Nos vemos despues— Ruby dijo después de bajar de Metagross, ahora estaban en Villa Raíz porque no podía pasar tanto tiempo en casa de Steven sin preocupar a su madre, aunque ya empezaba a echar de menos al campeón.
—¿Extrañandome tan pronto?— Preguntó el peliplateado con una sonrisa.
—Callate— dijo con mala cara acomodando su gorro—, no es como sino pudiera ir y venir.
—Eso es verdad, también puedes hablarme.
El coordinador asintió antes de suspirar, no es como si fuera de esos chicos empalagosos que disfrutaba estar pegado a su novio en todo el día; pero de alguna manera se sentía...extraño. Tenía una sensación al igual que cuando lo había dejado ir en la Cueva Granito, la siguiente vez que lo había visto estaba muerto -aunque no recordaba esa parte, ahora lo hacía y no terminaba de gustarle-.
—No me pasará nada— lo tranquilizó Steven, más Ruby sólo asintió sin mucho entusiasmo.
El campeón suspiró internamente mirando a ambos lados y después metió a Ruby entre los árboles, colocando dos de sus dedos cerca de los labios del chico. El carmín pintó sus mejillas y sin embargo, el adolescente los entreabrió dándoles la bienvenida mientras su lengua los recorría lentamente.
Steven lo observó atentamente, notando que los párpados de Ruby temblaban para abrirse y revelar un par de orbes rojizos que parecían arder al mirarlo, después de chuparlos por un tiempo; el campeón los sacó y los metió a su propia boca con lentitud y una sonrisa socarrona en sus labios.
Ruby intentó no pensar cuan obsceno podría ser aquello, ni cuanto empezaba a gustarle la expresión que Steven le estaba brindando; sin embargo después de unos segundos su cuerpo le exigió terminar con aquella tortura visual y jaló al campeón hasta capturar sus labios en un beso apasionado y hambriento.
—Debo irme ahora— murmuró el campeón cuando su pokénav empezó a sonar, el coordinador se quejó volviendo a besarlo, por lo que Steven se rindió correspondiendo al beso.
Quince minutos después, el campeón subió a su Metagross con algo de desilusión y se marchó dejando a Ruby con una sonrisa tonta en sus labios, apenas se dio la vuelta y una ramita crujió tras de él.
—¿Quién está ahí?— Dijo con alarma en la voz. La castaña salió de entré los arbustos mordiendose los labios con enojo y dolor.
—Así que ese es el gran secreto— la chica sonrió sin alegría—, ¿por eso fingiste olvidar lo que me dijiste?
La mente de Ruby iba y venía entre pensamientos confusos y dispersos, buscando entre sus recuerdos cualquier cosa que pudiera haberle dicho a Sapphire, pero no había nada.
—¡Eres un cínico! — Gritó acercándose peligrosamente a él— ¡dijiste que me amabas! ¡Y ahora estas con él! ¡Eres despreciable!
—¿De que estas hablan...— El coordinador se detuvo a mitad de la frase,pequeños flashes danzando en su memoria.
Él le había dicho a Sapphire que la amaba, justamente antes de tirarla en el carro de su maestro.
—Yo...
—Te odio.
La chica salió corriendo antes de que Ruby pudiera evitarlo, perdido completamente entre la culpa por el dolor de Sapphire y en como le diría a Steven aquello.
«No puedo verlo», pensó tambaleándose hasta el árbol más cercano «no ahora...»
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."
Hayden
