Disclaimer: Pokémon no me pertenece es propiedad de Satoshi Tajiri .

Notas de autor: Estoy más que enojada en este momento, la gente puede llegar a ser demasiado hipocrita en ocasiones. Odio a la gente así.

Gracias por leer y comentar, por dar los puntos buenos de mis fics y lo que más les gusta y cuando no también (cuando lo hacen de buena manera, no me agradan los haters ardidos así que me paso sus comentarios por mis inexistentes bolas)

No tengo más que decir, más que ME ENCANTA el yaoi, y lo puedo decir orgullosa.

Advertencias: Posible OoC.

Alerta roja: Si vienes a joder porque no te gusta el yaoi considera que lanzaré una maldición sobre ti.

Gracias.


—Has estado con esa mierda de melancolía a tu alrededor por tres días —Wallace gruñó desparramado en el sofá de su casa en Arrecípolis, pocas veces Steven pasaba por ahí desde que tuvo el permiso de su padre para viajar, pero ahora llevaba acampando en su sala -literalmente- desde hacía varias días.

—No es verdad.

—Claro, ¿que pasó con Ruby? — Wallace dio en el punto exacto, pudo asegurarlo nada más ver la mueca de dolor en las facciones de su mejor amigo.

—Nada. —Steven se negó a contestar desviando la mirada y el líder de gimnasio suspiró sentándose correctamente para verlo.

—Tengo solamente una opción, la niñita esa le recordó que se le declaró, ¿falso o verdadero? — Los ojos azules voltearon al fin a ver a Wallace con interrogación en sus ojos—. Mi maestro Juan me lo dijo, pero también me advirtió que Celebi tuvo un motivo para cambiar el futuro. Tú eres la razón, Ruby sólo iba a ser feliz de verdad a tu lado.

—Las cosas no funcionan así —Steven se levantó de su asiento y caminó hasta la pequeña ventana—. Ella es me...

Wallace ya se había acercado lo suficiente como para taparle la boca con enfado.

—No vas a menospreciarte de semejante manera. — Le advirtió sin tacto alguno—. Ni mucho menos frente a mi.

Steven sólo asintió separándose de él, el líder suspiró tomando sus cosas.

—Tengo que ser juez en un concurso, enfría tu cabeza aqui— señaló su propia sala antes de darle la espalda—. Y antes de tomar una decisión, recuerda que son dos los que deben hablar primero.

Cuando se vio libre de Wallace, Steven tomó la foto del chico que el líder de gimnasio había colocado ahí alegando que tenía que recordarle exactamente porque había vuelto a vivir; el campeón quiso sonreír pero en lugar de eso sólo consiguió una mueca llena de dolor mientras acercaba la fotografía para darle un beso.

—Odiaría tener que entregarte a ella, pero eso debes decidirlo por ti mismo.

...

Ruby agachó la mirada cuando perdió estrepitosamente el concurso, era la primera vez que le pasaba desde que había llegado a Hoenn -cuando perdió contra su maestro no contaba, así que nunca lo había hecho- y ahora estaba ahí mirando como una chica de coleta recibía el listón con una sonrisa entusiasta.

Y sintió celos de ella, porque ella era feliz mientras él se sentía patético -y solo-.

—Veo que tú también estas igual— dijo Wallace nada más acercarse al adolescente—, de verdad, deberían nombrarlos la pareja emocional del año.

—¿Qué? — Ruby miró a su maestro sin entender, Coco estaba a su lado con la misma aura de tristeza que el chico.

—Oh, digamos que Steven se ha convertido en el fantasma que azota Arrecípolis— se encogió de hombros como sí aquello no le importara demasiado—, pensé que habías terminado con él; pero veo que no es el caso.

—¿Estaba con usted, maestro?

—Somos amigos de la infancia— aclaró y después rodeó a Ruby por los hombros para empezar a caminar hasta su camerino—, lleva tres días como un muerto en mi sala.

—Tengo que buscarlo.

—¿Para qué? — Wallace lo sentó a la fuerza en una de las sillas disponibles y lo miró con enojo—, ¿para decirle que vas a dejarlo porque la amas a ella? ¿Ó es que quieres que sea sólo un juguete? Por más duro que se vea, ese idiota te aprecia más que a sí mismo. Tal vez después de todo tendré que consolarlo...

Ruby empujó a su maestro mientras se dirigía a la puerta, por su lenguaje corporal sabía que estaba molesto pero no fue sino hasta que volteó a ver al líder de gimnasio que éste fue capaz de ver que tan furioso estaba.

—Steven es mío. — Siseó en advertencia—. Si me disculpa, maestro.

La puerta fue estrellada con violencia y Wallace ocultó una sonrisa mientras tomaba una de las frutas de la mesa, amaba molestar a ese par de idiotas. Aunque ahora era para una buena causa.

«No es como si fuera mi tipo», se estremeció.

El chico salió atropelladamente, aunque un mar de reporteros le impedían el poder abandonar el recinto mientras entrevistaban a la ganadora; gruñó una maldición por lo bajo y entonces lo divisó, entre todo el gentío; el campeón se abría paso buscando desesperadamente a alguien.

«Estoy aquí», pensó Ruby mirándolo con lágrimas en los ojos y Steven volteó a verlo estirando la mano en su dirección. Todo ocurrió en cámara lenta y cuando pudo sentir la fragancia del mayor, el coordinador lo besó importándole poco que todos se voltearán a verlo.

Él amaba al campeón, el mundo podía irse a la mierda. Sobre todo aquellos que no comprendieran los sentimientos que ardían en su pecho y lo empujaban a ser mejor; porque había sido Steven el que se había ganado su corazón, no alguien más. Solamente él había logrado que se amara a sí mismo y al mismo tiempo, que llegara amarlo a él.

—Lo siento— dijo notando que el campeón le sonreía apresandolo contra él.

—Vámonos de aquí.


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es, como han dicho otras autoras:"como manosearme la teta y salir corriendo."

Hayden