Él suelta una carcajada burlona y ella forma una sonrisa tímida. El cabello rubio se mueve con el viento y las hebras rojizas terminan en unas patillas alargadas. Los ojos verdes tienen malicia, los azules encanto. ¿Qué se puede concluir? Siempre hay tiempo para Elsa... y también Hans.


Disclaimer: Por aquí o por allá, ni asomo de mí encontrarán. Si de casualidad llegan a reconocer algo, pues no es mío. Todo pertenece a sus respectivos creadores, aunque no me enojo si desean darme una mínima porción.


Aclaraciones/advertencias: Helsa-Hansla-Iceburns. Modern AU. OC. Puede que en algún momento llegue a tener OoC. Conjunto de historias sin orden aparente pero interconectadas entre sí. Los géneros se aclararán al comienzo de cada capítulo. Tal vez de lo que se carezca un poco sea de revisión. Me imagino que podrían haber momentos Fluff.


Genre: Family/Humor.


Un momento u otro

Todo sea por los hijos


El aire sopló agitando sus cabellos y Hans dejó escapar un suspiro preguntándose por qué era tan orgulloso. Frente a sí tenía los pedazos de madera, el martillo, los clavos, la pintura y el bonito dibujo hecho por su esposa para construir la dichosa casita para la nueva mascota, que ni siquiera la utilizaría todavía, sino hasta tener más de unos meses de edad.

Rascó la parte superior de su cabeza y se sentó estilo indio sabiendo que cuando Elsa saliera a ver lo que estaba haciendo le recordaría que podía llamar a su cuñado para la construcción de la casita.

Pero que le quitaran los testículos antes de admitir que él no era bueno para la tarea.

Durante el instituto no entró a la clase de carpintería simplemente porque no era lo suyo, podía clavar algunas cosas que no requirieran mucha habilidad, pero armar una casa para perros, con estructura y todo incluidos, no entraba entre lo que podía hacer. No se golpeaba los dedos, claro que no, pero se vería demasiado chueco y vergonzoso para un hombre de su edad. Rondando los cuarenta un hombre debía tener cierta experiencia en algunas cosas —aunque él era consciente que restaban tres años para alcanzar esa edad—, y para él, la carpintería era una actividad en la que no se desempeñaba muy bien.

Incluso tenía mejores resultados en la plomería, aunque no se inclinara a hacerlo gran parte del tiempo —eran los beneficios del dinero y crecer entre plumas y algodón.

Volvió a los sencillos dibujos hechos por Elsa y se preguntó si no sería muy tarde para decidir que una casa de la tienda de mascotas sería más apropiada para el pequeño Snoopy, el perrito que acababan de adquirir no hacía mucho, junto con el desdichado gato que ya le había arañado unas cuantas veces pese a no tener grandes garras.

Se encogió de hombros imaginándose qué habría ocurrido de decirle que no a sus hijos.

.

Subió el volumen de la televisión riéndose por Modern Family, pensando que la protagonista latina no podía compararse con su esposa, aunque fuera un poco atractiva. Estaba disfrutando de un sábado sin tener trabajo pendiente y quería relajarse a pesar de que cuidaba a los niños mientras Elsa estaba en la estética con su hermana.

Dio una mordida a su sándwich de jamón y lo masticó mientras reía en voz baja por una situación divertida con uno de los tipos ridículos del programa. Se inclinó para coger su lata de soda y al incorporarse notó a tres pequeñas figuras que se ubicaban a su lado, la más pequeña de ellas brincando a sus piernas con una expresión risueña.

Emma y Lilian habían estado jugando a tomar el té y Phil entreteniéndose con su juego de video portátil, acababa de verlos cinco minutos atrás, ¿había ocurrido algo durante ese lapso de tiempo?

La sonrisa divertida de su hijo mayor indicaba que estaba tramando algo y la determinación en la mirada esmeralda de Emma —la misma heredada de él y, lamentablemente, aprendida de su tía Anna— le decía que aquello que planearan no tendría buenas consecuencias para él.

Tampoco podía dejar que le ganaran, ¿o sí? Eran tres niños menores a los diez años, él era mucho más sagaz que los tres juntos.

Bajó la mirada y los ojitos verde agua de Lilian le recibieron con infinita inocencia, dudaba que ella fuera muy consciente de lo que sus hermanos mayores planeaban. Sus hijos de seis y diez años eran las mentes maestras detrás de esa situación. O, pensándolo mejor, podía ser Phillip. Era demasiado listo para su edad.

Carraspeó incómodo por su línea de pensamientos, estaba imaginándose los peores escenarios y tal vez sus hijos sólo querían pasar tiempo con él.

Aunque dejaba de llamarse Hans Westergaard si no conocía a sus pequeños.

Disminuyó el volumen de la televisión cuando Emma y Phil se sentaron en otro de los sillones de la sala de estar, ella con sus brazos cruzados pero una sonrisa inocente como la de su esposa cuando ocultaba algo y él mirando de reojo la pantalla, sonriendo al mirar un comercial anunciando comida para perros.

Ya se imaginaba por dónde iban los pensamientos de su pequeño rubio.

—¿Quieren ver la televisión con papá? —Fingió ignorancia y revolvió los cabellos rubios de Lilian, que rió cuando él cambió al canal de Disney, donde proyectaban Nemo, cuando el tiburón vegetariano perseguía a Dory y Marlin tras oler la sangre de la pececita azul.

Emma y Phillip cambiaron sus expresiones al ver la escena y se sintió dichoso de saber que manejaba la situación perfectamente.

—Queremos un perrito —pidió Phil y Hans se supo triunfador por haber descubierto sus intenciones. Dos años atrás había pedido lo mismo, pero Elsa les dijo que esperarían a que su hermanita menor creciera un poco más. Ya Lily tenía la edad pertinente para una mascota. A él le gustaban los perros.

—¡Y un gatito! —completó Emma con un gran aplauso dejándole atónito, ¿un gato?

—¡Perrito y gatito! —exclamó la pequeña entre sus brazos brincando con emoción, secundando las palabras de sus hermanos.

Un perro estaba bien, ¿pero un gato? O bien, un gato, ¿con un perro? ¿Qué sus hijos no veían caricaturas? Esos animales no podían estar juntos en una misma habitación —suprimió una voz en su cabeza que le recordó a la mascota de su madre y su querido Sitron. Nunca le gustaron mucho los gatos, en realidad.

—¿Un perro y un gato? —repitió estúpidamente, y los tres asintieron al mismo tiempo.

—Un gato blanco como Pelusa y un perrito como Odie —aclaró Emma sonriéndole ampliamente, mostrándole la pequeña ventanita en su dentadura, cuyo diente le había sería servido para quitarle una moneda a su bolsillo.

—¿Ya se lo dijeron a mamá?

Lilian apartó la mirada de la televisión y giró asintiendo. —Mami quiere un gatito chiquito —dijo juntando sus manitas para indicar el tamaño. —Papi compra gatito. Lily quiere gatito y perrito.

Enarcó una de sus cejas en dirección de los dos mayores y ellos rehuyeron su mirada, entreteniéndose con Dory leyendo el visor mientras el pescadito trataba de iluminarle.

—Está bien. Le preguntaré a su mamá y si ella dice que sí tendrán su perrito y su gatito —anunció después de un suspiro.

Emma y Phillip gritaron emocionados y corrieron a abrazarlo, ocasionando las risas de su hermana menor, que fue apresada entre ellos.

Hans sonrió cuando se acomodaron para seguir viendo la televisión, ya no sabría cómo terminaba el programa, pero no importaba.

—¿Papá? —habló Phil cuando comenzaron los comerciales—, ¿construirás la casa del perro como lo hacen Phineas y Ferb?

La sonrisa de su rostro se borró al ver la mirada ilusionada de los tres.

"Mierda".

.

Se quitó los lentes riendo por las indicaciones en letra pequeña de Elsa, creyendo que ella se había equivocado de carrera y debía ser una arquitecta. Había hecho un dibujo muy bueno y anexado las medidas que ella consideraba serían adecuadas para el Beagle que recientemente adquirieron en la tienda de mascotas. No era como si el perro fuera a crecer mucho, pero así de dedicada era ella.

Sería una lástima decepcionarla por no utilizar sus planos, pero él haría lo mejor que pudiera, y eso estaba haciendo. La base, más bien como un romboide y no rectángulo, ya estaba fijada al pasto y no creía que pudiera caerse con facilidad cuando la movieran.

Escuchó una risa suave a sus espaldas y puso los ojos en blanco antes de darse la vuelta. Elsa se cubría la boca para disimular su diversión, pero sus ojos azules brillaban cual lucero, reflejando la diversión que tenía por cualquier situación que fuera.

Ella se acercó con su típico andar elegante y una sonrisa pretenciosa antes de entregarle un vaso con limonada, que él aceptó gustoso.

—Debiste haber escuchado las indicaciones del veterinario, Hans, y no distraerte con el perico en la otra esquina —comentó ella sentándose junto a él en el pasto, empezando a tocar la base para comprobar que no se cayera.

—¿De qué hablas? —preguntó indignado, él sólo se distrajo con el perico porque le divirtieron las palabras que su dueño le había enseñado, insultos en español.

—Ya no sigas haciendo la casita, cariño —Elsa sonrió arrugando la hoja en que dibujó sus planos. Él entrecerró los ojos. —Snoopy va a dormir dentro de casa, los Beagles no pueden dejarse en el jardín porque son muy latosos. —Parpadeó incrédulo, ¿todo ese trabajo para nada? ¿Se había perdido de un partido en el televisor para hacer algo que no iba a tener uso?

Su esposa soltó una carcajada que se ganó una mirada enojada de su parte, pero ella seguía sosteniendo su estómago y negando con su cabeza. Se sentía humillado, había hecho tanto para que al final el resultado no hubiera servido.

Se cruzó de brazos y se apartó infantilmente cuando Elsa quiso colocar su mano en su antebrazo. Ella rió en voz baja antes de estirarse y plantarle un beso en los labios, pero él se resistió a su manera de aplacarlo, ni que acariciara sus cabellos en la parte posterior de su cabeza serviría.

Elsa suspiró sobre sus labios y descansó sobre su hombro izquierdo, pero él no hizo ademán de sentarla en sus piernas para que estuviera más cómoda. Ella sola se había metido en esa situación.

—Ve por la ventana de la cocina, Hans. —Su susurro fue acompañado de un suspiro corto.

Él espiró con fuerza e hizo lo que le indicó. Tres pares de ojos le observaban desde el interior de la casa y sonreían al verlo sentado en el césped junto a su intento de casa en el jardín.

Sonrió y alzó una mano para saludar a los niños y ellos agitaron sus manitos antes de desaparecer con pequeñas risas cerrando la cortina.

Acomodó a Elsa y enlazó sus brazos en torno a su cintura, acercando su rostro a su oído.

—¿Ellos saben que el animalito dormirá en casa? —interrogó y la comisura de su labio se elevó por el estremecimiento que la recorrió, nunca fallaba. Depositó un beso en su lóbulo y comenzó a acariciar su espalda haciendo círculos con su pulgar.

—Lo supieron el día de la visita al veterinario, pero estaban ilusionados con verte hacer lo que Phineas y Ferb, que no pude más que dejarte en las sombras un tiempo. Ellos creen que tú lo sabías también y que querías demostrarles que podías hacer lo que esos niños —explicó su esposa temblando porque estaba provocándole cosquillas.

—Sólo por eso no me enojaré contigo, pero aun así me las pagarás —manifestó separándola y tomándola por sorpresa antes de besarla con ella recostada en el pasto.

Con los niños en casa no irían más allá de algunos besos, pero cuando ellos durmieran se vengaría de ella de la única forma que él sabía hacerlo. Ella gimió removiéndose incómoda y su mano derecha abandonó su cabello antes de desaparecer bajo su cuerpo, extrayendo la bola de papel con los planos inservibles.

Él rió y se inclinó sobre su cuello, mordiéndolo con levedad para no dejar una huella que suscitara preguntas indiscretas de cualquiera de sus hijas.

—Has aprendido del peor, dulzura —comunicó mordiendo el lóbulo de su oreja, ganándose un gemido ahogado de su esposa, antes de separarse cuando ella colocó sus manos sobre la parte baja de su camisa.

Mientras ella respiraba con la nariz arrugada, él recorrió su pierna derecha con su índice, aprovechando que ella portaba un vestido veraniego que dejaba al descubierto parte de sus rodillas. Con su mano libre cogió la de ella cuando trató de apartarle y la llevó hasta sus labios para depositar un beso en su muñeca, sonriendo victorioso por su pulso desbocado.

Él no sabía cómo se mantenía un poco inafectado, pero agradecía que fuera ella la que estuviera cayendo.

—Recuerda a los niños —chantajeó ayudándole a incorporarse y obteniendo a cambio una mirada enfadada, que eliminó tras negar con un suspiro.

Le auxilió en la tarea de quitarse la basurilla de su cabello y lamentó que su último corte le hubiera dejado con menos cabellera con la cual deleitarse. No se veía mal con el cabello dos centímetros debajo de los hombros —Elsa nunca se vería mal para él—, pero la prefería con su melena rubia hasta media espalda.

Quizá sólo debía acostumbrarse a ese nuevo aspecto, la manera en que se lo había recortado el estilista hacia que se crearan un poco de ondas en las puntas, haciéndola ver más atrevida.

Unas risas interrumpieron sus cavilaciones y de la puerta trasera de la casa una pequeña pelota azul salió rebotando hasta detenerse en medio del jardín. Momentos después aparecieron dos animalillos pequeños siguiéndola, con sus tres hijos por detrás.

El perrito de manchas negras y marrones olfateó todo el pasto y emitió unos ladridos cuando el minino blanco encontró la pelota antes que él y jugaba con ella.

Snoopy y Copo de nieve comenzaron a pelearse por la pelota y, en sus brazos, Elsa comenzó a reír, mientras Emma trataba de llamar la atención de su gata con una pelota rosa.

—¡Mami! Copo de nieve es amigo de Snoopy. —Lily gritaba entre risas aproximándose a ellos con los brazos extendidos. Ella estaba increíblemente fascinada con las nuevas dos mascotas, al igual que los otros dos.

Cuando su pequeña se sentó a su lado, Phil logró arrebatarle la pelota al perrito y los ladridos de éste inundaron el jardín conforme perseguía a su hijo dando vueltas. Apartó la mirada de ellos y notó que el gatito andaba con calma y elegancia hasta sus pies, acurrucándose junto a él con pequeños ronroneos hacia Elsa, que había tomado gusto por él.

Con fastidio observó a su esposa e hija darle caricias al gato, el cual abrió los ojos un momento y maulló satisfecho por las atenciones de dos de sus mujeres favoritas. Comenzaría a odiarlo si quería volverse el favorito de los dos animalitos, Snoopy era mucho mejor.

Phil le lanzó la pelota a Emma y apretó los labios con los ruidos del perrito al verse engañado. Al menos el gato no era tan escandaloso.

Suspiró resignado, tendría que acostumbrarse a ambos.


¡Hola!

Sé que es más corto que el anterior, pero no lo alargué más porque no quería perder la idea principal :3, me surgió con una platica con mi mamá xD

F: Jaja, sí, ya hace mucho de que publicaba aquí, pero creo que este fic será el que perdurará un poquito por aquí :)

Los dejo, es hora de comer :9

Cuídense mucho, nos vemos hasta la próxima, y sigan paseando por el fandom :)

Hoe.

PD: ¿Es mejor Snowflake o copo de nieve para el gato? xD


Bueno, aquí trataré unos pequeños puntitos de las decisiones que he tomado, incluyen cuánto tiempo me verán por aquí en los meses por venir (por aquellos que estén interesados en mis historias):

1) Por el momento, daré una pausa a las actualizaciones en "El uno para el otro", "Con especial dedicación" y este fic, "Un momento u otro". La razón es que me dedicaré a concluir "Siempre presente", para finalizarlo y no confundirme más. Tengo las ganas, la inspiración y los ánimos para escribir las treinta mil palabras que más o menos restan para terminarse. También, porque pretendo darle un poquito de importancia al fic que hago con Frozen, que pensaba publicar este mes, pero decidí no hacerlo sino como a finales de febrero o comienzos de marzo, lo siento :(. Me dije que en enero le pondría atención y no lo hice :/

2) He abierto un poll en mi perfil, para lo que serán dos OS's que haré en el futuro, que irán a "El uno para el otro". Espero su colaboración y se las agradezco. Estará abierta hasta el 17 de marzo...

¿Cuándo se publicarán las historias? Será hasta finales de abril o principios de mayo.

3) Lo único que seguirá actualizándose por ahora, es "Fría como el hielo" (para quienes leen, por supuesto), y en algún momento "Siempre presente" (también a quienes leen), hasta la conclusión de ambos. Para dentro de un mes o poquito más el fic con Frozen :D.

4) En Semana Santa de este año actualizaré aquí :3