Felicity estaba nerviosa. Sabía que todo dependía de ella, que todos contaban con ella.

Oliver estaría en la fiesta con Laurel como acompañante. Al pensar en Laurel no pudo evitar sentir un sabor amargo en la garganta. Sabía que no estaban juntos, pero no podía evitar pensar en que lo habían estado y que entre ellos había algo diferente, algo que ella nunca tendría con Oliver.

Se miró al espejo, intentando apartar esos pensamientos de su mente. El reflejo que vio la sorprendió, pues no reconocía a la Felicity que en él se reflejaba.

Lucía un vestido negro con pedrería largo hasta los pies, un largo corte hasta la mitad de su muslo derecho mostraba su larga pierna, realzada por los zapatos negros de plataforma que calzaban sus pies, y el cuerpo del vestido, en forma de uve y atado por detrás del cuello, mostraba un generoso escote y dejaba al descubierto su espalda.

Su pelo, peinado con un elegante recogido y adornado con alguna pedrería, estilizaba su cuello. Remataba el conjunto unos sencillos pendientes en forma de lágrima y un bolso a conjunto con su vestido.

Se veía diferente vestida así, ella siempre vestía de colores vivos y alegres, y solo en una ocasión se había puesto un vestido negro, pero este era demasiado atrevido para como era ella.

- Creo que es demasiado.- le había dicho Felicity a Ray cuando él le entregó el vestido.

- Quiero que los dejes impresionados.- le contestó éste.

- No necesito mostrarme como un trozo de carne para captar su atención.- le había contestado Felicity molesta.

- Oh, no pretendo lucirte...- Ray carraspeó incomodo pues no había pensado en que la rubia pudiese sentirse así, solo quería que estuviese radiante, quizá se había equivocado.- No pasa nada, puedo cambiarlo por otro más adecuado para ti.

- ¿Es que este no es adecuado?.- Felicity disfrutó confundiendo a Ray, pues en el fondo le había dolido de que dudara de que ella no luciría un vestido tan sexy y atrevido como aquél.

- Si claro que lo es, pero es que tu... -. Ray no sabía que decir.

Al ver la expresión en su rostro Felicity había sonreído, y éste se relajó al ver que la rubia le estaba tomando el pelo.

- Me lo pondré, quizá es hora de experimentar cosas nuevas.- le dijo con una gran sonrisa, y de inmediato vio como Ray suspiraba de alivio.

Al pensar en esa conversación rió ella sola, le había dicho que no había problema, pero ahora al verse se sentía incomoda. Pero también se sentía guapa... se sentía poderosa. Y pensó que quizá luciendo de esa manera, captaría la atención de Jason Becher,el supuesto villano/proxeneta/ricachón/filantropo que conocería en tan solo media hora en su mansión.

Oliver le había dejado muy claro que solo tenía que conseguir los datos del ordenador, él y Laurel se encargarían de vigilar al millonario para que la informática pudiese hacer el trabajo sin desafortunadas interrupciones. No tenía que hacer nada más, pero Felicity quería demostrarle una vez más, que podía contar con ella en el propio terreno, no sólo aporreando un teclado, y si se ganaba la atención del Sr. Becher, pues mejor para todos.

Como siempre Ray fue puntual, cuando Felicity abrió la puerta Ray se quedó sin palabras, y también era raro en él, porque siempre tenía algo que decir.

- Vaya .- fue lo único que pudieron articular sus labios

Felicity se ruborizo y lo miró de reojo, sin poderle aguantar la mirada y luego tomando la mano que el le ofrecía, la ayudo a bajar las escaleras de su casa hasta el coche.

La mansión de Jason Becher se encontraba en el barrio de Castlefall, un hermoso barrio tranquilo donde muchas de las personalidades de la ciudad tenían allí sus residencias.

Un gran jardín rodeaba la suntuosa mansión, y varios aparcacoches se encargaban de retirar los vehículos de los invitados que iban llegando.

Cuando Felicity entró en el gran salón se quedó impresionada por el tamaño del mismo, era más grande que el salón de la mansión de su ex-jefe, y ella siendo como era hija de una camarera de Las Vegas, siempre se sentía abrumada ante tanta muestra de opulencia y riqueza. Aunque hubiese trabajado durante dos años con uno de los multimillonarios más deseados de Starling City, seguía sin acostumbrarse.

Felicity tomó aire antes de sumergirse en la multitud de elegantes invitados y luego mostrando su mejor sonrisa, aceptó el brazo que Ray le ofrecía.

Este lucia su perfecta sonrisa, mostrando sus perfectos dientes a las personas con las que se cruzaba, saludando con una inclinación de cabeza a alguno de ellos. Felicity se agarraba con fuerza al brazo de Ray y éste la miró con una sonrisa divertida.

- Felicity, si sigues aprentandome así el brazo me vas a cortar la circulación.- le dijo el empresario.

- Oh.. lo siento.- se disculpó ella.- Pero es que no me acostumbro aún a estas fiestas, no me siento muy cómoda, y este vestido no ayuda.

Ray se acercó a su oído y casi en un susurro le dijo

- Estas espectacular, ¿no ves como te miran todos?

- Me miran así porque voy contigo, tu eres el importante empresario.

- Y tu mi guapa e inteligente vicepresidenta . Disfruta de la fiesta.- le aconsejó con un guiño.

Sus rostros estaban muy cerca , ella asintió,algo cohibida,pero Ray con su blanca y perfecta sonrisa la tranquilizó.

- ¿Preparada?.- le preguntó indicándole hacia un grupo de personas que estaban alrededor de un hombre alto y moreno. Era Jason Becher.

Oliver estaba en el centro del salón, vestido con un impecable smoking negro con camisa blanca, en una mano sostenía una copa de champán, luciendo una de sus bien estudiadas sonrisas, saludaba y estrechaba manos a viejos conocidos.

Parecía que estuviese relajado y divirtiéndose, pero sus ojos no paraban de observar todo a su alrededor, posibles vías de escape si algo iba mal, las escaleras, a los invitados, y sobretodo la entrada del salón, esperando ver llegar a Felicity para poder empezar con la misión.

Laurel estaba hablando con unos conocidos, esta lucía un precioso vestido morado de escote palabra de honor que le llegaba hasta el suelo.

Cuando Felicity hizo su aparición cogida del brazo de Ray, el corazón de Oliver dio un vuelco. La rubia estaba realmente hermosa, y peligrosamente sexy con ese vestido negro, al moverse, la falda del mismo se movía, dejando entrever su larga pierna.

Oliver se quedó sin aliento y se maldijo por no ser él que aquella noche acompañara a Felicty. Estaba tan centrado en la visión de su chica, que no oyó que Laurel le estaba hablando. Entonces la joven abogada, dirigió su mirada hacia donde Oliver miraba y sus ojos se entristecieron al ser consciente de que Oliver nunca la había mirado como miraba a Felicity.

Felicity aún no le había visto, Ray le susurraba algo al oído haciendo que su chica sonriera, y sin poder evitarlo Oliver apretó los labios con impotencia.

- Esta muy guapa.- le dijo Laurel, con una sonrisa triste. Entendiendo de repente que lo que hubiera habido entre ella y Oliver realmente se había acabado.

Oliver pareció volver a la realidad, se giró hacia Laurel,su rostro volvía a ser el de siempre, una bonita y estudiada sonrisa que no demostraba lo que realmente sentía o pensaba. Ignoró el comentario de su amiga y se dirigió al encuentro de la pareja.

- Felicity, Ray, me alegra veros-. Dijo él cordialmente ocultando cualquier sentimiento.

Felicity se sonrojó ante la mirada de Oliver y sin darse cuenta se agarró con más fuerza al brazo de Ray, echo que no pasó desapercibido a Oliver, pero si le molestó no lo demostró en absoluto. Ray noto la tensión de ella en el agarre de su brazo.

- Yo también me alegro de verte Oliver.- Entonces Oliver presentó a su acompañante a Palmer.

- He oido hablar mucho de usted srta. Lance, es una ardiente defensora de los débiles, es un placer conocerla.

El halago de Ray hizo sonreír a Laurel que le tendió la mano. Oliver mantuvo su sonrisa como si ésta se hubiese congelado en sus labios, intentaba no mirar a Felicity por todos los medios para no delatar sus sentimientos. Celos, tristeza, decepción, enojo,deseo... una mezcla de ellos se confundían en su interior.

- Íbamos a saludar al sr. Becher, ¿nos acompañáis?.- preguntó el empresario

Oliver asintió e hizo un movimiento con la mano para dar paso a la pareja.

Jason Becher estaba en el centro de una pequeño grupo de personas, éstas se reían por algún comentario o alguna anécdota que este estaba explicando. Becher era un hombre de unos treinta y cinco años, alto y moreno. Su piel tostada por el sol, realzaba sus ojos grises, una perilla enmarcaba sus labios gruesos, y el pelo bien peinado y brillante le caía largo y suelto hasta la mitad de la espalda. Realmente era un hombre atractivo y que irradiaba una fuerte personalidad y carisma.

- Sr. Palmer.- dijo saliendo al encuentro del empresario cuando éste se acercó junto a Felicity seguidos de Oliver y Laurel.

- Sr. Becher, me alegra mucho conocerle en persona al fin.- dijo cordialmente Ray.

- Bueno, podemos dejarnos ya de formalismos, ¿no crees? Puedes llamarme Jason.- le dijo éste estrechando la mano de Ray con seguridad.

Ray iba a presentar a Felicity y a sus acompañantes pero Jason se le adelantó.

- Vaya, veo que vienes muy bien acompañado.- esto lo dijo mirando fijamente a Felicity a los ojos.- Es un placer señorita...

- Smoak, Felicity Smoak.- terminó ella sintiendo como se ruborizaba y tendiéndole la mano, pero Becher, en lugar de estrechársela, la cogió con delicadeza y dándole la vuelta, le estampo un beso sobre ella.

- Vaya, no sabía que aún quedasen caballeros en Starling City.- contestó ella sin saber muy bien porque había dicho eso. Becher la miró y asintió con la cabeza.

Junto a Felicity, Oliver se movió inquieto. Nadie más se dio cuenta, pero Felicity lo conocía demasiado bien como para no darse cuenta de que le estaba costando mucho no estampar un puñetazo en la cara de aquel individuo.

Ray hizo el resto de presentaciones y los cinco comenzaron a hablar animadamente de cosas sin importancia, mientras que Becher no quitaba los ojos de Felicity, cosa que a parte de enojar aún más a Oliver, le preocupó por las sospechas que tenían de él.

Bechen hablaba con desenvoltura, mostrando todo su encanto y simpatía. No era de extrañar que las mujeres sucumbieran a sus encantos y que éste se aprovechara de este hecho.

Felicity no se dejó engañar tan fácilmente por él, ya había lidiado con las sonrisas falsas y edulcoradas de otro antiguo multimillonario de la ciudad, por lo que conocía de sobra su modus operandi.

Aunque Oliver ya no fuera así con su equipo, sabía como actuaba estando con otras personas,como sabia ocultar sus verdaderos sentimientos y mostrar lo mejor de si mismo, así que Felicity sabía que todo era una mascara, una actuación.

Oliver suspiró con alivio al ver que su chica no caía embelesada por las palabras de su anfitrión, otras personas se habían acercado al grupo y reían con las historias y anécdotas que contaba de sus largos viajes.

Oliver cogió a Felicity de la mano y los dos se alejaron un poco del grupo, haciendo ver que hablaban de cosas banales. Oliver con su eterna sonrisa en los labios.

- La subasta empezará pronto.- le dijo él

Ella asintió, entendiendo lo que él quería decir. Aprovecharían la subasta, cuando todo el mundo estuviese pendiente de ella para entrar en su despacho y que la informática hiciera su trabajo.

- ¿Estas bien?.- le preguntó preocupado de verdad, rozando levemente el brazo de ella.

Felicity asintió, notando como un escalofrío recorría todo su cuerpo con el leve contacto de la mano de Oliver en su piel.

- De acuerdo. Pues vamos allá.- dijo él mirándole a los ojos.- Todo ira bien, estamos aquí para protegerte, Roy y Diggle están fuera, preparados por si..

- La fastidio.- terminó la frase Felicity

- No, ¿porque dices eso?.- la reprendió Oliver.- Felicity sabes que confío en ti... yo.. lamento lo que te dije el otro día. - La miró con culpabilidad.- Todo irá bien, sigues confiando en mi, ¿verdad?.- Oliver tenía miedo de su respuesta.

- Siempre confío en ti.- le contestó ella, calmando con esa respuesta el corazón de Oliver,pero no el suyo propio.

En ese momento, la gente empezó a dirigirse hacia una sala aun mayor que la primera, repleta de sillas encaradas hacia un pequeño estrado. Un hombre de unos 50 años estaba de pie tras un micrófono.

Felicity se rezagó del grupo, esperando que todos tomaran asiento para poder ir a hacer lo que había venido a hacer. Oliver disimulaba estar tomando una ultima copa, hablando con un camarero, pero de echo la estaba vigilando. A su vez Laurel vigilaría a Jason Becher, y se comunicarían con el resto del equipo por un micro que llevaba en la oreja.

Una voz grave y profunda junto a Felicity la hizo dar un respingo.

- Pero Felicity,¿que haces aquí? Te vas a perder la subasta.- era la voz de Becher

- Prefiero mirar desde aquí, las subastas me cansan un poco.- quizá la excusa no era muy buena, pero a Felicity no se le ocurrió otra.

- Tomemos una copa.- dijo Becher con una encantadora sonrisa dirigiéndose hacia la barra del bar y tomando a Felicity por la cintura.

- Ella se movió inquieta, pero Becher no la soltó.

- Mierda.- oyó Diggle que decía Oliver en su oido.

- ¿Que pasa Oliver?.- le contestó preocupado el militar

- Becher está con Felicity.

- Joder.- Oliver oyó la voz de Roy.

- Esto lo complica todo.- dijo en voz baja Oliver.

- Tranquilo, confía en Felicity.- le dijo Diggle, y Oliver asintió con preocupación.

Becher le dio una copa de champán a la rubia, y pese a todos los pronósticos, se la bebió casi de un solo trago. Oliver entornó los ojos cuando vio a Felicity beberse el champán. La chica no era bebedora y él temió que los nervios la traicionasen y acabara borracha. Pero Felicity no era tonta, y sabía que necesitaba relajarse un poco e inhibirse un poco o su tapadera no colaría.

Becher mantenía la mano apoyada en la parte baja de la espalda de Feliciy, provocando unos oscuros pensamientos en la cabeza de Oliver. La chica no sabía como apartarse de él sin ofenderle,así que sin que él se diese cuenta, soltó la servilleta con la que sujetaba la copa.

- Oh vaya.- dijo apartándose de él para ver donde había caído.

Becher sonrió y se apartó de la chica, normalmente todas las mujeres se sentían enseguida atraídas por él, pero vio que esa mujer era distinta.

- Toma.- le dijo dándole otra copa de champán, y Felicity la aceptó con una cándida sonrisa.

- ¿Vamos a la subasta?.- le dijo él y ella no pudo decir que no.

Mientras acompañaba al hombre hacia el salón donde acaba de comenzar el discurso del subastador, Felicity miró de refilón a Oliver sin saber que hacer y éste movió la cabeza negativamente, con impotencia. El plan había cambiado.

- …. y por último, agradecer al anfitrión de esta magnifica fiesta que nos haya permitido organizar la subasta aquí.- al decir esto miró a Becher que entraba junto a Felity por la puerta.

Todas las caras se giraron hacia ellos dos, mientras aplaudían y asentían con entusiasmo.

- Muchas gracias a todos por su asistencia.- dijo el millonario subiendo al estrado.- Como bien saben, los beneficios recaudados en esta subasta, se destinarán a ayudar a los barrios más pobres de Starling City, así que sean generosos.- dijo con una gran sonrisa y los asistentes rieron ante las palabras del hombre.

Felicity no sabía que hacer, no podía escabullirse sin más, estaba sentada en la primera fila, junto a Jason. Al otro lado de Becher estaba Ray, hablando animadamente con una mujer. Felicity no podía comunicarse con su equipo por miedo a ser descubierta, tendría que aguantar toda la subasta junto al presunto proxeneta y mostrarle su mejor sonrisa aunque esto la repugnase. Si quería que Becher se fijara en ella, lo había conseguido, lo malo era que ahora no podía quitárselo de encima. Suspiro con pesar, dispuesta a interpretar su papel.

Mientras, Oliver, sentado unas filas por detrás de ella, no le quitaba ojo de encima. Todo su equipo estaba alerta y en tensión, sin saber como acabaría todo aquello. Por un momento pensó en vestirse de Arrow e intentar algo... pero ¿que... ?, no, tendría que tener paciencia. Todo estaba en manos de Felicity.