"waau!. Dos actualizaciones seguidas en el día que prometí. Me sorprendo a mi misma XD. Gracias por leer, los quiero un montón."
Avatar: The last airbender, no me pertenece -_-
Con Ella
Por Chris
Con su Diplomacia
Me encanta hacerla reír mientras tomamos el te. Le cuento historias que me han pasado, en las cuales, por lo general, termino mal, pero no importa. Su carita se tiñe de un rojo carmesí y sus ojos se hacen un poco más pequeños. A veces se lleva la mano al rostro y se ve como toda una dama; a veces se retuerce hasta más no poder y se ve como una chiquilla traviesa. Respira profundo, recupera el aliento y sorbe un poco de te, me sonríe y agrega un comentario a mi historia; me hace reír también. Pensándolo detenidamente, creo que a ella también le gusta hacerme reír.
Las cosas estaban poniéndose color de hormiga y la frase "Pero y peor" ya era común en nuestro vocabulario. Toph se encontraba en la esquina contraria del carruaje, el cual lo impulsaban los maestros-tierra. Estaríamos pronto en casa, pero eso solo sería entrar en la boca del infierno.
Dirigía su rostro cansado a la ráfaga de viento que se colaba por los ventanales de piedras talladas, mientras yo enviaba la vista a cualquier lugar que no fuese ella. Mi emperatriz entrelazaba dúctil sus manos de leche sobre su regazo, parecía pensativa; bajaba la mirada parda con melancolía y luego la subía abstraída en dirección al viento.
No ha hablado desde que salimos de la fiesta… no se si esta enojada…
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Aquella mañana llegó una invitación para la familia real, yo la recibí… aun lo recuerdo. Tome dudoso el documento y me dirigí donde se encontraba Toph alimentando a los peces dorados del estanque. Le mostré el documento aun sellado, o mejor dicho, lo coloque en sus manos para que constatara mis palabras. Pronto rompió el sello de aquel trozo de papel y me entregó el contenido, una señal discreta que indicaba que leyera lo que en el se escribió. Sonreí ante el acto de mi señora, puesto que de inmediato vino a mí mente el último incidente con respecto a documentos reales. Lo leí claro y seguro, mientras ella, seguía alimentando pacifica los peces del estanque.
"Respetados y distinguidos emperadores del Reino Tierra (decía):
Con motivo de la celebración de los... (No se cuantos, no lo recuerdo)… años del Rey Bummi de Omashu, se les invita muy cordialmente a la festividad en honor a su natalicio, que será efectuada en el palacio real de Omashu, iniciando a las... (Amnesia de nuevo)... de la noche.
Sería un gran honor para los pobladores de la ciudad, y una alegría por parte del Rey Bummi, que nos ennoblecieran con su presencia la noche del… (Decía una fecha… no soy bueno para las fechas. De eso se encargaba Katara)…, día de la ceremonia, y anticipadamente, agradecemos su presencia en la medida en que las circunstancias, ajenas a ustedes, se los permita.
Suyos,
Ciudad de Omashu."
¡Omashu!, ¡Bummi!, ¡Me encantaba la idea de ir allá!, tenía tantos años sin ver a Omashu ó a Bummi, además era la excusa perfecta para divertirnos y olvidar por un instante lo que estaba pasando. Cerré el pedazo de papel y le dije emocionado lo que pensaba, al mismo tiempo que ella continuaba alimentando a los peces. Por alguna razón la idea no la entusiasmaba en la misma medida que a mí, ni en lo más mínimo. "Si quieres no vamos, no hay ningún problema", sugerí al verla tan ensimismada. "No tranquilo. Solo estaba pensando en… que debía usar para la ocasión… es todo…". Clave mis ojos en Toph, en su rostro de hielo pulido, en su expresión lejana y pensativa, y en el mas profundo silencio decidí alimentar a los peces… junto a ella. No soy maestro-tierra, eso lo tengo claro, no obstante… algo me decía que la emperatriz me estaba mintiendo….
El día llego mas pronto de lo que esperaba, sería una gran noche como para olvidarla, esta vez solo nos divertiríamos. ¿Cuánto había pasado sin bailar?, sabía que no era muy bueno, pese a ello tengo el mismo derecho que los demás para intentarlo, ¿Ó no?.
Me preparé desde temprano, nos iríamos por la tarde para llegar en la noche; el plan era perfecto. ¡Gracias al mar por los maestros-tierra!.
Rebusque entre mis cosas y encontré el traje azul, que mi hermana me había enviado, pero no había tenido una ocasión para estrenarlo, hasta el momento. Me lo coloqué deprisa, quería verlo puesto en mí. Tenía que admitir que Katara tenía buen gusto. Peiné mi cabello como era debido, coloqué luego los ornamentos, necesarios para la festividad, y contemple satisfecho los bordados que representaban los orígenes de los míos. Era raro, pero una sonrisa se pintó en mi rostro de repente. "Como un emperador", me dije a forma de broma frente al espejo, tomando una posición erguida y levantando la nariz de manera orgullosa.
Salí para esperarla en el salón principal… maldita costumbre de hacernos esperar. No se cuanto tiempo pasó, pero súbitamente sentí ese aroma tan común que me advertida de su llegada. Bajó primero una doncella la cual me anuncio del próximo arribo de mi acompañante, y unos segundos mas tarde, vi la puerta del salón deslizarse.
Ahí estaba la emperatriz, parecía flotar en el aire con sus pasos ligeros y casi inaudibles para el que no está acostumbrado. La belleza del bosque se ennegrecía al compararse con ella. El verde le sentaba mucho mejor que a la madre naturaleza. Su cabello sujeto y ornamentado me recordaba a las noches realmente oscuras de mi niñez, donde ni siquiera la luna ó las estrellas osaban aparecer por la imponente negrura del firmamento. Sus calmos ojos nebulosos detenían cada cosa a su alrededor. "Lamento la demora", dijo taciturna y sublime. A ella se le perdona todo.
Una sonrisa embelezada se apodero de mi expresión, al mismo tiempo que agradecía a mis dioses por el milagro de mis ojos, y a los de ella, por negarle la vista. Me coloqué frente a ella y, después de algunas palabras de bienvenida, agregue: "¿Nos vamos?". Asentó la cabeza para luego dirigirse a aquel hermoso carruaje impulsado por maestros-tierra. La seguí.
Ya en el carruaje, que nos llevaría a nuestro destino final, noté sorprendido que se posó a mi lado como una mariposa grácil, sin decir nada. La verdad, no me di cuenta cuando los maestros-tierra dieron pie a su labor, estaba embelezado por los ojos plomizos de aquella y su perfume natural. "Como toda una emperatriz" pensé. Deseaba llegar de inmediato a la celebración para que todos pudiesen admirarla, para que todos supiesen que la tierra deseaba mostrar a la mujer más hermosa que ella misma había y esculpido y dado a luz, y, que por ironías suyas, no la acompañaba uno de sus hijos. A veces las naciones no están tan lejos.
Sin embargo, no todo fue como lo esperaba. Es cierto que nos recibieron como era debido, nada por que quejarse de la hospitalidad del Rey Bummi, nada de que quejarse del lugar o la comida; no obstante, cuando entramos, al bajar las gradas de piedra que conducían exactamente al salón de fiestas, las miradas se clavaron en nosotros, pero… no eran esas miradas que nos daban normalmente, no, eran miradas muy distintas, miradas que me incomodaban.
Nos veían con repulsión, con rechazo, con menos precio. Murmuraban cosas que eran imperceptibles para mi y ruego a los dioses que para Toph también. Las damas se cuchicheaban cosas al oído, tapando sus bocas con abanicos verdes como el reino mismo. Los caballeros decían dos o tres palabras antes de asentar con la cabeza ó tomar un sorbo se su bebida, y la servidumbre, dejaba escapara miradas de vez en vez mientras realizaba su labor.
Intente no hacer obvia mi confusión ante estos actos, sin embargo no puede evitara ver de reojo a mi emperatriz. Ella solo dio un respingo sutil y bajo las gradas de manera suntuosa, como era de esperar en ella.
Opacaba con su perfección a cada mujer de ese lugar, se comportaba como toda una dama y sus modales no eran la excepción, pero aún así esas miradas persistían. "¿Qué esta pasando?", me preguntaba en mi mente a cada instante.
No me quejo del modo en que nos recibió Bummi, fue como en los viejos tiempos. Viejo loco. Incluso retó a Toph a pelear, claro que ella desistió, pero fue mas por que su vestido no le daba la libertad que requería y mis constantes suplicas de no hacerlo. De lo que me quejo es de los que intentaban apantallarnos.
Con los "Caballeros" que conversé parecía no agradarles mucho la idea de que una mujer fuese su gobernante. Para ellos, la hija de los Bei Fong debía ser una esposa trofeo, de esas que esperan en casa después de la guerra y te reciben con un rico pie de lo que sea, que solo usan su cabeza para llenarla de caros objetos y que si se rompen una uña son capaces de llorar por meses… ¡Por la Luna!. Y ni que hablar de que su emperador fuese un campesino de La Tribu Agua del Sur, claro que sus comentarios eran sutiles. Entre frase y frase escondían su verdadero objetivo, ofender. Varias veces trataron de burlarse de mi, lo recuerdo, con preguntas de finanzas, de política de su propia nación y otros detalles de los cuales ellos creían ser los únicos que sabían, fue ahí cuando me di cuenta de que todo lo que había estudiado de este lugar, junto con lo que aprendí en el viñedo, estaba dando frutos… solo digamos que no pudieron con migo. Soy un lobo de tierra y nieve ahora.
Las "Damas" apenas me hablaban, Seguro era por ser yo un simple aldeano a fin de cuentas, pero creo que no andaban muy lejos, en cuanto a conducta, de sus contrapartes masculinas. Mantengo en mi memoria como Toph volvía la mirada al saber que se acercaba una de esas brujas, era gracioso en cierta forma.
La peor parte la llevo ella, no solo tenía que lidiar con esas brujas, sino también con los bastardos esos que trataban de hacerla quedar mal… sin éxito alguno lógicamente. Era demasiado lista como para ser derrotada por "esos".
Era mucho el bullicio e insoportable el estrés de estar en ese nido de víboras, necesitaba aire fresco, tal vez así, podría despejar un poco la mente. Salí de ahí sin siquiera decirle a Toph, la había tomado prisionera uno de los bastardos. Seguro en este momento le estaría preguntando de los impuestos de Ba-Sin-Se ó de su taza de desempleo ó que se yo.
Cambiar de ambiente es bueno… en algunas cosas. Al salir de aquel recinto, lo primero que hice fue escabullirme por la entrada principal, perderme por el lado este del palacio justo en las afueras y buscar un balcón para poder admirar aquellos extraños carros de piedra que hacían tan famosa a la ciudad… y tan felices a Aang y a Bummi.
El verde se torno de nuevo el color dominante, haciendo que extrañara los tintes de mi nación: Azul como el cielo, como el mar, como yo… y no como ella. Respire profundo ese aroma a carbón que despedía la ciudad; Bummi también olía así… que curioso. Apoyé las manos en el muro del balcón oyendo a lo lejos la música vibrante llena de júbilo. "Las cosas no salieron como lo planeé", solté en un inaudible suspiro. Pese a todo, si algo he aprendido al vivir con ella, es que cuando piensas que has tocado fondo y crees que ya conoces todos los significados y sinónimos de "Desgracia" ó "Mal día", la vida te sorprende, aun puedes caer mas bajo o agregar algo en el diccionario.
Sinceramente, en lo último que pensé fue en ella, mi mente trataba al máximo de no perder la cordura y mis pulmones de recuperar el aire que deje escapar. Si, no se como, ni me importa, pero en algún momento Sukki llegó al palacio de Omashu… ¡Oh que Roku me ayude!. Solo me di cuenta que estaba ahí cuando me di la vuelta para volver a la… "Festividad tan amena". Mi rostro palideció cuando la vi, tornándose tan blanquecino como los copos del Sur. Vi su semblante con esa sonrisa comprometida que conozco bien, acercándose a mí tímidamente… pienso. Eran tantas preguntas las que afloraron en mi cabeza en ese momento que ya no las recuerdo, pero "¿Qué hace ella aquí?" fue la que lideró las otras.
Me saludo dulcemente al mismo tiempo que se posaba justo en frente de mí, alabó mis vestimentas y yo su cabello, la consigna. Le exprese mi sorpresa al verla, después ella me contó como había irrumpido en palacio, pan comido para una mujer guerrera. Luego, un silencio incomodo, solo podía escuchar esa música de fondo y el callar mortal de la ciudad entera junto con la brisa del viento jugando con nosotros.
"Sokka perdóname", fue lo que rompió el silencio. Atrapándome entre sus brazos, repetía una y otra vez lo mismo, mientras yo, inmóvil, escuchaba atento aquello. Decía que me amaba, que me necesitaba, que cambiaría por mi, que enmendaría cualquiera error del pasado, que le diera una oportunidad. Entonces la alejé, nuevamente di distancia entre nosotros, aun tengo encerrada en la mente su cara de sorpresa, sus manos tratando de aferrarse a mi, escurriéndose sin remedio.
"Te di cientos de ellas.", era la pura verdad, la Luna no me deja mentir, simplemente habían cosas que no tenían solución, esta era una más. Negó impactada con su cabeza, sus ojos brillaban y oscilaban de manera imperceptible. Me exigió razones que no le di, ¿Para qué?, entre nosotros quedo todo claro. "…Es por ella verdad", dijo con una pincelada de ira en su voz,… y ahí va de nuevo. Avatar Kuruk, dame paciencia.
Silencie mientras se acercaba a mi, repetía una y otra vez lo mismo: "…¿Es por ella no?, ¿Ó acaso me equivoco?". Se estaba volviendo loca. Volteé la mirada reprimiendo cualquier cosa que no debía salir en ese momento, lo último que quería ver era una de sus escenitas.
"¿Crees que no lo sé?", me decía entre dientes, "… que no sé que casaste con la niñita rica esa y es por eso que estas aquí. ¿Crees que no sé que ahora eres el emperador del Reino Tierra y que vives con la emperatriz en su palacio de piedra y jade?. Lo sé Sokka, lo sé todo.", reprochaba como si yo tuviese la culpa de algo. Yo no pedí la mano de Toph, yo nunca soñé vivir en "Su palacio de piedra y jade", yo nunca pedí la vida tan miserable que nos estábamos dando mutuamente, sin embargo, las cosas estaban hechas para bien o para mal.
No negué lo obvio, pero como pude, traté de explicar que las cosas no se podían cambiar, que lo que restaba era aceptarlo y que lo único que ella podía tratar de hacer era rehacer su vida, por que la mía ya estaba hecha.
"…yo se que no la amas", soltó seria, mirándome fríamente a los ojos, haciendo que me quedara absorto ante su seguridad. "Eso no es de tu incumbencia." "Acéptalo, no la amas. También se que tu matrimonio con la emperatriz no fue mas que por razones políticas, que ella fue la que solicitó que tú pidieras su mano y me atrevería a apostar que ella te desprecia por que tú le robaste su libertad. Ahora esta atada a ti para siempre, así como tú a ella; y todos saben lo que para Toph significa no tener cadenas. Además, ¿No has pensado que ella podría estar pasando por la misma situación que tu?, en otras palabras, ¿Qué este enamorada de alguien mas, y no obstante, deba vivir su vida con tigo, con su captor?. Igualmente, ¿Qué te asegura que ella no se esta viendo en este momento con aquel que mueve su mundo, como tu y yo. Que busca cualquier excusa, cualquier momento para escapar a algún lugar donde ni siquiera tus dioses o los míos puedan hallarlos?. Ella no te ama, tu tampoco a ella, entonces, ¿Qué hay de malo en que estés con migo, en que seamos felices así como ella lo es con "el"?. Sokka… yo te amo… y se que tú me amas a mi."
Las palabras de Sukki que llegaban de una manera que no puedo describir aun, y no era por que fuesen hirientes, con intenciones ocultas, llenas de rencor de odio, si no por que esa era y sería mi vida con ella, con Toph. Nunca pedí el corazón de la emperatriz, su cariño ó compresión… y nunca lo espere… sé que le quité su libertad, pero… ¿Acaso ella no hizo lo mismo con migo?, y aunque las cosas nunca hayan sido buenas entre nosotros, de laguna u otra manera, nos hemos respetado… a nuestro modo claro.
"Lo acepto…", agregue, "… no somos un cuento de hadas, ¿Pero quién lo es?, tu y yo nunca lo fuimos, ella y yo tampoco. Ella siempre ha hecho su vida y yo la mía, la única diferencia ahora es que estamos juntos. No me importa que no me ame, que me odie ó que este con… ¡lo que sea!. El punto es que con su compañía me basta, me escucha cuando necesito que me oigan y me ayuda cuando no se que hacer, aunque ella no quiera… pero lo hace. Me da cosas que no creí que pudieran existir y veo en ella cosas que jamás había visto en alguien más… aunque nos rechacemos mutuamente."
No tenía más que decir y no deseaba escuchar más a Sukki. Me hubiese marchado de inmediato si ella no hubiese tomado mi mano, obligándome a verla, a encararla por vez final. "Yo puedo darte algo que ella jamás te dará. Yo puedo darte…", y las palabras de Sukki fueron interrumpidas por la voz de la última persona en que pensé. Las cosas se ponían peor y peor.
La voz de Toph hizo que tanto Sukki como yo nos paralizáramos. Sentía un efecto eléctrico en la espalda y un vació en el estomago mientras mi corazón paraba de latir. Sukki abrió de par en par sus grandes ojos, al mismo tiempo que entreabrió la boca por el sobresalto. Aun persiste en mi cabeza la forma en que ella, después de una delicada reverencia, nos saludo cordialmente, para luego pedir disculpas por la interrupción. "Sokka, las personas en el salón me están preguntando por ti y yo… yo realmente no sé que mas inventar" dijo con una risita irónica y una mueca de alegría que pronto se desvaneció, "Me podrías acompañar un rato por favor, solo para terminar de ser hipócritas con todos, es cuestión de que estés ahí por un tiempo, nada mas, lo prometo… ¿podrías venir dentro de 10 minutos al salón?, te estaría muy agradecida por ello. Buenas noches… y disculpen la por intromisión nuevamente, no fue mi designio.". Se alejó fundiendo su silueta entre las sombras, mostrándose inalterable y comprensiva; una vez más solo la música y el viento se hacían presentes.
Me aleje del balcón sin decir nada, sin despedirme, las cosas entre Sukki y yo habían quedado claras hacía mucho tiempo y… mi emperatriz me necesitaba.
…Y ahora, ahí estaba, justo frente a mi, "viendo" por la ventana del carruaje de piedra, pensando en solo los Avatares saben que cosa, analizando la vida que tiene que soportar a mi lado y que tiene que sufrir como mártir por los suyos. Su cabello de carbón se mueve por el tambalear del carruaje y por el viento juguetón. Suspira de vez en cuando, levanta la mirada y se queda pensativa una vez mas… está jugando con sus dedos… mala señal.
Seguro esta pensando en la reacción que hicieron todos cuando me aparecí después de tanto tiempo… o de lo incomodo que fue estar juntos después de lo que pasó en le balcón… ¿Por qué no me ha reclamado por Sukki?... tal vez porque no le importa…. No, "tal vez" no; verdaderamente no le importa.
Ahora acomoda un mechón de cabello detrás de su oreja, y yo sigo de brazos cruzados viéndola disimuladamente con la colita del ojo… sin saber que decir… como siempre.
Bueno, lo unico que me queda por decir es que: dudas, comentarios o amenazas escriban un review. Ya saben, para lo que sea. Gracias y nos vemos XD
Azrasel: Lo primero que te quiero decir es que me perdones por no haberte agradecido en el cap pasado por tu comentario, hasta hoy lo vi, que pena. Pido mil disculpas por ser tan grosera con tigo y te doy mil gracias por tu comentario. En serio que no lo había visto, no fue mi intención.
Gracias por tus hermosas palabras y por lo de la duda, no fue nada, al contrario, fue un gusto y me trajo buenos recuerdos de la STE. Deberías leer las historias que publicaron, todas eran muy buenas. Lo de Sokka pues vamos a ver lo de los vinos, y espero que te guste esta cap. Es un poco largo, pero creo que es como lo mas interesante hasta ahora. De nuevo, mil perdones y muchas gracias por todo.
Danika44: me alegra muchísimo que estés mejor. Siento lo del helado, es que me dijeron que era bueno XD, pero por lo menos comiste todo lo que quisiste, eso en alguna medida es suerte. Yo por buena fortuna gozo de semi-buena salud , y aunque no he estado exenta de enfermedades, pro suerte nunca ha sido nada que no pueda comer. Me encanta la comida, sobre todo los dulces, pero lo malo es que luego tienes que hacer mucho ejercicio para bajarlo XP. Bueno… con lo de la pantallita, no se que decir, tal vez si le aplicas presión psicológica te deja de molestar, creo que esta vez si salio todo lo que pusiste (espero) si no, inténtalo hasta que venzas a la pantallita. Este cap es un poquillo largo pero creo que hay como mas emoción. Espero que te gusté y gracias por tus comentarios tan llenos de vida. Te mando un besote y un abrazote a la distancia my friend .
