Con Ella

Por Chris


Con sus Respuestas

Mi cuerpo estaba tensó con el solo hecho de pensar que era exactamente lo que iba a hacer. Era una locura, por Gran-Gran que así lo era. La presión que ejercía en mi quijada era abrumadora, sin embargo, estaba tan concentrado en las palabras exactas que iba a esbozar, que no sentí cuando mi boca se entumeció. Yo soy fuerte, y puedo hacer todo lo que me proponga… ¡Si, yo si puedo!.

Cerré los ojos y respiré profundamente violento. Sin pensarlo más, coloqué en mí una careta de indiferencia, para luego deslizar delicadamente la puerta de la emperatriz Bei Fong.

La sala de te era su santuario, en el cual, yo nunca había puesto un pie, hasta ahora. La brisa del jardín infinito de esmeraldas vivientes se colaba irrespetuosa, junto con el sonido de esto y aquello, por los paneles abiertos que mostraban uno de los orgullos del Reino Tierra, el verdor de su salvaje vegetación. Las hojas caían y la frescura no tenía igual. Una habitación digna de una reina, pero a mi parecer, era poco para Toph. Los bajos relieves en las paredes que narraban hechos vitales para su cultura como: la historia del Avatar Kioshi ó La Guerra de los Lotos Verdes, los cuales estaban cubiertos de oro y plata, adornando el lugar junto con finas esculturas de sus animales favoritos, los tejones-topo. Las rocas del piso eran tan diversas que solo recordar el nombre de cada una me daría dolor de cabeza. Desde ópalo hasta peridoto, desde cuarzo verde hasta malaquita, sin pasar por alto mármol a más no poder, formaban parte del mosaico del emblema de su familia encerrado en un círculo, cuyos bordes (al igual que el jabalí) eran de oro puro.

No había un solo espacio en las paredes que no estuviese barrocamente arreglado, ya sea con tallados o frescos, todo en las tonalidades que solo El Reino Tierra permitiese. La mesa de te no era menos hermosa; 4 tejones-topo hacían de patas para su mueble esculpido en roca volcánica. Simplemente exquisito. Y por ultimo, las telas verdes traídas desde los más recónditos rincones del reino tierra, creaban su espacio, tan perfecto como ella.

La vi sentada, sin sobresalto alguno por mi arribo. Seguía tomando te tranquila con aquel juego de tazas de porcelana que, si mal no recuerdo, alguna vez utilizó el General Iroh para compartir la misma bebida con nosotros. Un obsequio de su parte podría apostar.

No sabía lo que iba a pasar, pero las cosas entre nosotros no podían seguir así, llevábamos días sin hablarnos después de la fiesta, y sinceramente, a mi me incomodaba bastante. Yo se que nuestra relación no era exactamente del tipo comunicativa, era mas bien del tipo "Háblame lo necesario", mas paso de 0 a nada en dos segundos… y teníamos que tratar de hacer la tortura llevadera… ¿Verdad?.

Sin que me invitase, tome asiento frente a ella… y no le importo. Coloqué las manos en mi regazo y apreté los puños tan fuerte que mis nudillos se tornaron blancos por la presión. No dejé de verla ni un instante. Ella llevaba aquella infusión a sus labios como si todo siguiera su ritmo habitual. Entre abría y cerraba los puños nervioso aunque mi faz no lo demostrara así. Controlé mi respiración para que la pregunta: "¿Cuánto tiempo seguiremos así?", saliera con la mayor naturalidad posible.

En medio del último sorbo, detuvo su acción en seco. Sabía lo que estaba por venir. Colocó la taza en la meza, atrapándola entre sus manos delgadas y finas como la nieve al caer. Levantó la cabeza hacia mi (parecía que me miraba) diciendo: "¿Seguiremos?. Eso suena como si alguna vez no hubiésemos estado así." Otro comentario bajo, como los que solía hacer cuando era niña. Al parecer algunas malas mañas no se han ido en usted mi señora.

"Esto esta llegando al punto de ser insoportable"

"Como todo entre nosotros supongo"

"Antes nos hablábamos"

"¿Ahora no lo estamos haciendo?"

"Digo… más. Antes al menos me decías 'buenos días'"

"He estado ocupada." Refutó, "Te saludare mas seguido entonces"

"si…claro….", y un silencio incomodo lleno la habitación. Dejando que solo los sonidos distantes interrumpieran nuestro tenso infierno. Dejando que el vapor de la taza subiese por el aire enmarcando el rostro de la emperatriz del Reino Tierra.

"¿Estas enfadada?"

"¿Y por qué habría de estarlo?"

"Por la fiesta"

"…¿O por Sukki?". Mi alma se perdió en el limbo en ese momento. Tocó el tema que estaba evitando de una u otra forma… aunque fuese imposible. Resé a mis santos para que no cayera en cruz y convulsionara del nerviosismo, además de que las cosas no se salieran de control.

"… si… la verdad si." Admití.

"Sokka, eso no me importa en lo mas mínimo."

"¿Cómo no te va a importar?."

"Simple, no me interesa. Los hechos hablan por si mismos"

"No, te equivocas. No es lo que crees. Déjame explicarte lo que paso."

"No quiero oír mas del asunto."

"Toph, por favor, deja que te cuente lo que ocurrió esa noche. Ella apareció de la nada y yo no supe que hacer…"

"Sokka…" interrumpió, levantando un poco la mano y agachando la mirada en señal de que era necesario que me detuviera; inmediatamente prosiguió "… eso a mi me tiene sin cuidado. No tienes que inventar más mentiras. Esto entre nosotros no tiene importancia. Querías ir a la fiesta y fuimos. Perdimos el tiempo ¿Y que?. Tú lo disfrutaste, yo lo disfrute. Guardemos esa velada en nuestros corazones como 'Una de las noches más hermosas que hemos vivido'. ¿Esta bien?"

¡De que estaba hablando esta niña!. ¿Cómo no le va a importar?... ¿Cómo que mentiras?, ¿Por qué cree ella eso?. Mi rostro se fragmento de repente, entre abriendo la boca de la impresión. Luego, osé a refutar los comentarios de la emperatriz.

"¡¿Mentiras?!. ¡Yo no estoy mintiendo!. ¡Yo nunca te he mentido!", entonces rió silenciosa y sarcástica, agitando un poco la cabeza en negación, levantando la mirada a un lado como para que yo no pudiese ver su faz con claridad.

"¿Enserio?.", Dijo después de un rato. "Cuéntame Sokka, ¿Cómo va el viñedo?, ¿Cómo esta La Tribu Agua del Norte?, ¿Les enviaste lo que necesitaban?"

"¿De que estas hablando?"

"¿Eres cínico además?. ¿Crees que soy tonta?, ¿Que no me iba a dar cuenta?. Desde hace meses sé que los viñedos están peor de cómo estaban antes; y ni hablar de La Tribu Agua del Sur. Se que preferiste que pasaran penurias antes de aceptar la ayuda que te ofrecí. ¿Tanto te duele aceptar algo de mi parte?. ¿Tanto me odias como para dejar que tu pueblo se muera poco a poco?"

"¡Eso no es cierto!", argumente, pude percibir el odio en sus palabras. Lo que ella decía no era del todo cierto. Solo no quería preocuparla… yo… yo no la odiaba… pero, con lo último que dijo me puse a pensar… ¿Por qué no acepte el dinero que me ofreció?... sería que yo en el fondo… No, eso no… yo no podría.

" ¡Claro que es cierto!… ¡Eres un farsante!… que encaja con todo esto que estamos viviendo"

"!¿Y que hay de ti mi perfecta emperatriz?. Tú también me ocultas cosas, tú también mientes. Si no es así, ¿Entonces a dónde vas todas las noches cuando crees que estoy dormido?. ¿Creías que eso lo iba a pasar por alto?, ¿Qué no lo notaría?!."

" ¡Es mi vida!", dijo levantando un poco la voz, arrastrando las palabras con furia, golpeando la mesa para dejar de escapar la violencia que la inundaba en ese momento. La conocía, no le gustaba que la cuestionaran en esos aspectos.

"!No Toph, estas errada. Nuestras vidas ya no son nuestras del todo, ¿Acaso se te olvida?. La gente habla. ¡Las palabras vuelan!."

" ¡Y volarán Sokka, y hablarán de mi como siempre lo han hecho desde que soy emperatriz!. La verdad, a ti no te importa a donde voy por las noches, así como a mi no me interesa lo que hagas o no."

"!Claro que me importa Toph!. ¡Me preocupo!"

" ¡¿De que?!. ¡¿De mi o de lo que piensen de ti?!"

"¡De la gente Toph!..., de todo esto. Comprende, eres una figura pública. Tu deber es ser casi una santa, un símbolo de puraza y perfección en todos los aspectos. ¿O pretendes que el pueblo seguirá a alguien que deambula a deshoras de la noche?, ¿Crees que sentirán orgullo de su propia emperatriz sabiendo que se escapa a solo los dioses saben que lugar?. Piensa Toph ya no eres una niña."

"Si, ya no soy una niña y mis asuntos son míos. Soy responsable de mis actos y me importa un bledo lo que puede pensar la gente. Me parto la espalda para que ellos estén bien, lo mínimo que merezco es un tiempo para mí. ¿Es justo no?"

Fue cuando tomé una decisión drástica… y no se de donde saque fuerzas para enfrentarla, pero debía hacerlo. Lo nuestro no era como esas relaciones en la cuales dices lo que no te gusta y nada pasa, lo nuestro era como vivir separados pero juntos, estando prohibido meterse el uno en la vida de el otro… pero… pero… era lo mejor; Kuruk sabe que yo nunca haría algo para lastimarla. Con voz clara y tranquila, la dije

"… te pido, por favor, no salgas por las noches nunca mas."

"… ¿Perdón?...", Arqueo una ceja en ese instante. No podía creer lo que estaba oyendo, debió pensar que era algún tipo de broma seguramente. ¿Cómo yo le iba a imponer algo a ella, una persona con mas libertad que el viento y mas testaruda que la misma tierra?

"Toph… no quiero que vuelvas a salir por las noches… no a hurtadillas… no así…"

"¿Quién te crees que eres?", pregunto asqueada.

"Tu esposo"

"No Sokka, estas muy equivocado. Tú no eres nadie. Tu no eres nadie en mi vida para quitarme mi libertad"

" ¡Entiende que eres una maldita figura pública!. ¡¿Sabes lo que la gente pensará si se da cuenta de tus costumbres?!, yo si lo se; pensaran que no respetas valor alguno, que no respetas el ceno familiar ó cosas peores que ni siquiera quiero mencionar. Las relaciones con la gente no andan para nada bien si no lo has notado. Tenemos que evitar comentarios de todo tipo en la medida de lo posible. Por eso quiero aclarar lo que paso con Sukki esa noche. No te digo que no salgas, si no que no lo hagas por las noches, es todo."

"Creo que el que no entiende aquí eres tu Sokka. La gente…" se detuvo… como parando sus propias palabras, como si no quisiera que algo saliera de ella. Cerro los ojos respirando profundo, para luego, levantar la mirada y proseguir "…Hace mucho tiempo que me dejó de importar los murmullos de la gente. Y no me interesa lo que paso esa noche. Es mas, en mi memoria esa noche no existe."

"Toph, te lo estoy pidiendo amablemente"

"Yo no quiero, ni necesito, tu asquerosa amabilidad. Nunca la necesite y no creo necesitarla ahora."

" ¡Toph, te lo suplico, hazlo por el Reino Tierra!. Si no, llegaremos a un punto donde no nos soportaremos más…. No me obligues a tomar una decisión que no quiero."

"¿Cómo cual si se puede saber?"

"Como tener que separarnos… a sabiendas que todas las naciones se verán afectadas."

Fue cuando ella enmudeció. Dio un respingo, volteo la cabeza y se quedo pensativa con la boca ligeramente entre abierta, pude monitorear rabia reprimida en ella. Respiro profundo y contuvo el aire un breve lapso, seguro estaba recapacitando detalladamente las cosas. Vi sus ojos bailar sutiles antes de voltear la cabeza hacia mí. Y soltó palabras llenas de ira...

"…muy bien… haré lo que me ha pedido… mi señor", para luego retirarse sin mas.

No se si actué bien… pero juro que lo hice por ella.


Lamento no haber actualizado en tanto tiempo, no tengo excusas así que pido disculpas. Mil gracias por su apoyo y espero que esta historia les agrade… aunque ya haya pasado tanto tiempo.