Con Ella

Por Chris


Con su Espera

"Bueno… no hay te… hay que ir a comprar supongo. Que pena, el agua estaba caliente, solo era cuestión de poner en ella aquellas hierbas que hacían del agua una bebida mágica… pero talvez este equivocado, quizá haya un poco de te en algún sitio. Me equivoque una vez más…. No importa, eso me dará tiempo de pensar que te quiero probar hoy. Te verde, suave y vitalizante… no, creo que hoy no es día de te verde. ¿Qué tal un te blanco?... no, ese lo probé hace poco…mmm… ¿te de invierno?... puede ser… no, tampoco, no quiero de ese te, por el momento. ¡Ya se!, te de jazmín. Al General le encantaba y Toph lo sabe preparar justo como el viejo Tío Iroh lo hace. Recuerdos en una taza.

Estaba a punto de dejar la mesa de te para iniciar mi recorrido al mercado en busca de las maravillosas hojas, cuando ella apareció en la habitación, en esa habitación en la cual el tiempo se detenía y nosotros no. Saludo y se sentó frente a mi, como usualmente pasaba. Dirigió sus ojos muertos a ningún lado y me comento esto y aquello de su salida de 2 o 3 horas. Mientras preparaba los utensilios para tomar nuestro te de la tarde, nuestro te de rutina que se había convertido en algo así como un pacto silencioso, tuve que dar la terrible noticia; "Lo siento Toph" interrumpí un tanto afligido "No hay te". Su carita atenta cambio a una sonrisa amable y brillante, agregando: "Vaya, es una suerte que haya comprado un poco… Es de jazmín, ¿No hay problema verdad?"

No se que estoy haciendo aquí, la verdad hasta me siento culpable. Decirle a ella que no saliera a deshoras. Llamarle la atención como una chiquilla incontrolable para que dejara sus costumbres. Tener el descaro de recordarle que esta bien y que no, prácticamente regañándola, y ahora veme aquí… en el Estruendo Tierra.

Bueno… me gustaría decir que no es todo culpa mía… y de hecho no lo es. Con hoy, Toph y yo llevamos nueve días con siete horas y 13 minutos sin dirigirnos la palabra. Es tortuoso, tortuoso y cansado vivir de esa manera, pero ya nada se puede hacer; la vida es así, solo nos queda vivirla….que bueno, ¿No?...

Ya ni quiero pensar en el viñedo, quiero dejar de lado los problemas de mi gente y deseo olvidar la indiferencia de la emperatriz. Ella habrá nacido en El Reino Tierra, bajo la frescura del bosque y la fertilidad del suelo, no obstante, si no supiera sus orígenes, parecería que es oriunda de cualquiera de las Tribus Agua, y no por que ella ha reflejado alguna de las características de sus pobladores: ese espíritu de unión y de preocupación desmedido, ¡NO!, sino por su frialdad e indiferencia, como la nieve que cae cruenta sin tomar consideración de nada ni de nadie… un enemigo elegante y hermoso.

Es de madrugada, la hora exacta la desconozco, salí de la casa de la emperatriz un poco mas tarde de las ocho; ¿Y ella?... la verdad no se, salió desde temprano, no dejó dicho a donde iba… espero que este bien… ó feliz…

El ruido es ensordecedor, la gente ruge y anima a su luchador favorito. Las discusiones sobre habilidad y estrategia de uno u otro peleador son argumentos clásicos en esta clase de aglomeraciones. El lugar esta repleto. Me pierdo en el mar de puños elevados siendo agitados por el entusiasmo de sus dueños. ¡Dioses!, debo ser solo un puntito imperceptible en este sitio.

Para no llamar la atención, me he vestido como todo un nativo del Reino Tierra, un traje cómodo y ligero; siempre con mi amada espada tras de mi, solo en caso de…. Irónicamente, aunque estoy intentando huir de ella, el color de estas telas me la recuerdan, estas personas totalmente expectantes me traen a la cabeza quien es su emperatriz y la arena de lucha… bueno… hasta creo poder ver a "La Bandida Ciega" levantando su bracito en señal de victoria, pero eso es una locura…son solo recuerdos de épocas mas felices.

Las primeras filas están completamente vacías, algo común en los Estruendos Tierra. No volveré a cometer el mismo error de sentarme ahí. Si bien es cierto que la vista en los asientos iniciales es espectacular y parece como si uno es parte de la acción, el riesgo de ser aplastado por una roca a toda velocidad, ser incrustado por estacas de piedra o algún otro accidente el cual no me viene la cabeza en este momento, me es razón suficiente para quedarme sentadito en mi sitio. Espero que pase por aquí el vendedor de bocadillos. Tengo hambre.

Por fin, puedo sentir la tierra estremecerse, eso anuncia lo que todos hemos estado esperando. La gente se impacienta, tengo que ponerme de pie para tan solo ver lo que esta pasando en la arena de batallas. El color verdoso de las rocas luminosas hacen el ambiente un poco mas emocionante, el techo esta lleno de ellas; pronto veré si valió la pena lo que tuve que pagar por estar aquí.

Con un grito lastimero se rompe la tierra y sale de ella Xin-Fu. Es increíble, no ha cambiado nada. ¿Cuántos años puede tener ahora?, podría apostar que sigue siendo un poderoso maestro-tierra y que su entrenamiento no ha cesado desde la última vez que nos vimos… o se enfrento a Toph. Ja!, ella es buena.

Las personas brincan emocionadas, gritan, silban, aúllan, todo para demostrar que realmente deseaban estar ahí. En ocasiones, durante el evento, me tuve que poner de puntillas para no perderme un solo segundo vital, y de vez en vez, no pude impedir dar un salto de agitación ante tanta adrenalina.

Xin-Fu se colocó en aquel pedestal de roca, en el cual se podía apreciar el símbolo del Estruendo Tierra. Levantando la mano, el veterano maestro-tierra dijo su nombre, en donde estábamos (como si no lo supiésemos) y nos dio la bienvenida. Mientras tanto, los tejones topo con sus domadores limpiaban el campo de batalla que pronto sería utilizado como la Luna dictaba.

Ágilmente anunciaron a los peleadores, "La Piedra" era uno de ellos claro esta, mi favorito, después de "La Bandida Ciega" lógicamente. Las personas se apaciguaron un poco mientras Xin-Fu argumentaba esto y aquello, las reglas y cosas por el estilo. La luz verdosa de la gradería se elimino por completo, viéndose así todo el esplendor de la arena únicamente, bajo la iluminación insuperable. No cabía ni un alma mas, y pude escuchar conversaciones parciales sobre los peleadores, ¿Pero cual era el mejor?, no sé.

"La Piedra" hizo su aparición intimidante. Una vez mas el ánimo del pueblo se levanto y el mío también. Verdaderamente habían más contrincantes que la última vez, algunos ni siquiera los conocía, como por ejemplo: Tierra-movedizo, El diamante, Granito Puro, El Arenero, Señor del Pantano, La Excavadota… bueno, esos son los que recuerdo mencionaron en una u otra ocasión.

El premio, como siempre jugoso, fue mostrado a los participantes. Algunos reaccionaron con una sonrisa en los labios, otros con un ligero movimiento y uno de ellos ni siquiera se inmuto. Wau!, eso es tener nervios de acero.

"La Piedra" fue el primero que se enfrento contra "El Topo". Sus palabras tontas y con poca filosofía… a demás de referirse a si mismo en tercera persona, conmocionaron a todos, claro que "El Topo" tampoco se quedo callado.

Las rocas volaban por doquier, los movimientos debían ser precisos y bestiales. Sus ataques eran tan brutalmente atemorizantes, que hubiesen hecho temblar al mismísimo Chris , un tipo que me acabo de inventar.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos de "El topo", de aquella demostración y astucia que duro minutos inolvidables, el ganador lo había dictado el destino antes de que la disputa se diese y "La Piedra" fue el legítimo vencedor de esta contienda. Levantando los brazos, se anuncio a si mismo como el último en pie. Casi me atraganto con lo que le compre a ese vendedor en las graderías. Él era un sujeto muy talentoso. Seguro dentro de unos años mas, el autógrafo que obtuve de él, en aquella nota de rescate, valdrá muchas piezas de oro.

Este evento era fabuloso, me divertía como nunca y seguro quedaría afónico, ¡Pero que mas daba!. Los nuevos peleadores también eran dignos de respeto. Según escuche de algún tipo que gritaba con otro (a manera de conversación) detrás de mi, ellos llegaban de todas partes del Reino Tierra solo para darse su oportunidad aquí. Esta bien, entonces que se luzcan. ¡Vamos Piedra!, ¡Hazlos polvo!.

Era el turno de otro par de luchadores. Xin-Fu apareció de nuevo diciendo algunas cosas, y de nuevo, los tejones-topo limpiaron el campo de batallas. Cuando todo estuvo listo, de un solo salto los pies desnudos del maestro de ceremonias tocaron la arena. Con entusiasmo y presumiendo de sus habilidades de orador, anuncio a los siguientes luchadores.

"…Desde la región noreste del Reino Tierra…" algo así dijo, no lo recuerdo con exactitud, " …saluden a ….. ¡El Mazo!". Era un hombre más o menos corpulento, como Xin-Fu, cabello negro y ojos verdes, lo usual para un nativo de estas tierras. La gente se conmociono, y al parecer algunos amigos de "El Mazo" también habían venido a verlo. Eso lo deduje por esa pancarta que decía ´Te amamos Mazo´ en letras muy poco varoniles.

"Y… oriundo de las arenas del desierto. Donde el sol inmisericorde quema su espalda como un maestro-fuego y por las frías noches la Luna no tiene piedad como un maestro-agua…" ¡Hey!, "…Donde el pan de cada día se gana con astucia y suerte. Aquí esta…... ¡El Arenero!".

Entro sin hacer mucho alarde de la situación. Vestía como aquellos sujetos que conocimos en el desierto, aquellos que nos robaron a Apa y nos hicieron pasar un mal rato. Cubría su rostro con… como se llama… tar… tur… un sinónimo de concentración de personas…. ¡Turba!... sonaba como eso… Turba… Turba…. ¡Turbante!. Bien, lo hice otra vez, soy lo máximo.

Continuando, cubría su rostro con un… turbante… y sus ojos con unos lentes raros muy característicos de su pueblo. De contextura… bueno, no era lo más increíble. En comparación con los otros, era uno de los más bajos y, definitivamente, el más flacucho, no obstante, a pesar de eso, se mantenía en pie con una elegancia y un orgullo que los demás no poseían. Sus ropas flojas lo debían de azar a medida que el combate se acaloraba. Tenia toda clase de trapos y vendas colgándole de todas partes, una especie de bufanda, incluso las manos vendadas. Solo dejo parcialmente libres las plantas sus vendados pies, seguro para asirse mejor… bueno, no sé, por algo todos los luchadores peleaban descalzos.

Xin-Fu dejó la plataforma, ahora era territorio de "El Mazo" y de "El Arenero". Espero que esto sea interesante.

Las habladurías de "El Mazo" fue lo que rompió el silencio entre ambos luchadores. Vanagloriándose a si mismo, repetía seguro que "El Arenero" no era más que un principiante, un chiquillo en pañales que debería estar llorando en los brazos de su madre; y asi, contarle a las arenas que lo vieron crecer como fue estar al lado de "El Mazo". "El Arenero" calló, en un silencio espectral, colocó las manos en su cintura y agito la cabeza lastimero, moviendo las telas que se asían a su turbante y volteando la mirada lejos de su oponente.

Los gritos sonaron de nuevo en la arena. "El Arenero" sabía como ofender sin una sola palabra. Pude percibir un ligero movimiento en el pecho del oriundo del desierto… ¿Una risa?, si eso era.

"El Mazo" estaba histérico, era capaz de morderse el antebrazo y arrancarse un trozo solo de la ira. "¿Te crees muy listo chiquillo suertudo?. ¡No olvides quien eres y en donde estas. No eres mas que un amateur en un torneo de profesionales!". El tipo este no se andaba por la ramas… debía ser muy bueno. La reacción del arenero fue como la espere: Tranquila, despreocupada. Levantando los brazos agito la cabeza con aire de compadesencia hacia su enemigo, para luego tomar su posición de ataque inicial. "El Mazo", ya cansado del joven, también tomo su posición. La multitud estaba al borde de sus asientos, los puños se levantaban con furia y el apoyo no falto en ningún momento. Respire profundo y rece para que ninguna roca nos cayera en cima, fue cuando todo comenzó

La primera piedra fue lanzada por "El Mazo", basto con introducir una de sus manos en el piso para sacarla de su lugar. Pero al parecer "El Arenero" era mas rápido de lo que todos pensaban. Avanzo de lado dos o tres pasos tranquilamente, como si de un caminar se tratase; esquivando aquel objeto que le habían lanzado. Lleno de ira, "El Mazo" repitió su ataque nuevamente, solo que esta vez las piedras iban una tras otra. Ya no era suficiente con caminar, así que el joven del desierto se valió de piruetas y acrobacias para esquivar todo lo que le arrojaban. Daba una vuelta, levantaba un muro que pronto era destruido, se agachaba, un escombro pasaba por su cabeza, tomaba los proyectiles con las manos y los arrojaba a su enemigo solo para destrozar las piedras venideras.

Magnifico, era la palabra que lo describía. Un muchacho que en simple apariencia no resaltaba, ahora tenía todo en sus manos. "El Mazo" dejo ver una vena pintada en su frente, producto de la ira, me atrevería a decir. Por otro lado, el amateur no mostraba mas que tranquilidad en cada fluido mover de si mismo; si fuera mas incrédulo, diría que todo fue planeado, como si fuese una coreografía, pero se que no; el desprecio de aquel hombre hacia "El Arenero" era la única prueba que necesitaba.

Por más tierra-control de alto nivel que "El Mazo" empleara contra aquel chico, este se esforzaba en hacerla parecer solo un juego de niños. Deje escapara una mirada furtiva a Xin-Fu, quien se encontraba en una parte remota de la arena (difícil de diferenciarlo para un novato en el Estruendo Tierra). Se veía analítico, hasta se podía decir "ensimismado" en la pelea… aunque, algo en su mirada me llamaba la atención. Quizás alguno de los peleadores era su favorito, quizás esa lucha le traía memorias del pasado perdidas en el viento, solo quizás.

Volví de mi transe al sentir un busco empujón de mi compañero al lado, junto a los alaridos potentes de la multitud ante tal lucha titánica. "El Mazo" bramaba de cólera, no podía creer lo que le estaba pasando. "¡Te are comer polvo!" gritaba alterado, ya eran más de 15 minutos y el muchacho del desierto solo lo esquivaba… la verdad, yo también estaría molesto si eso me pasara a mí.

De repente, "El Arenero" cambio su posición a una muy inusual para luchar. Completamente erguido y con los pies juntos, se abrazo a si mismo, colocando una de sus manos en el hombro y la otra en la cintura, al mismo tiempo que agachaba la cabeza. Su oponente confundido, no supo que acción tomar y la multitud enmudeció en espera del siguiente movimiento de aquel misterioso muchacho. Pasaron los dos segundos mas largos que he vivido, y una vez mas, el cuerpo del joven se contrajo un poco, como si el estomago le doliese, para después estirar su cuerpo de golpe hacia atrás, llevando la cabeza completamente elevada. Y fue cuando ocurrió, las sólidas rocas del campo de batallas se levantaron, pero no como lo que eran, sólidas rocas, sino como arena pura y suave. Una nube de arena cubrió todo el escenario y en el momento en que se levantó justo debajo de "El Mazo", este no pudo hacer mas que cubrir su rostro para evitar que la ola envolvente de arena le raspara la cara.

No podía percibir cosa alguna, frases como "Que esta pasando", "No puedo ver nada" se hicieron presentes. Yo hacia tiempo no estaba sentado en mi sitio; ahora estaba de puntillas esperando a que aquella nube desapareciera. Eso no podía ser, como alguien convierte la roca en arena tan rápido… debía admitirlo, el muchacho era bueno.

La nube comenzó a disiparse, y los granos de arena poco a poco tomaron su sitio en el suelo, volviéndose roca una vez más. Tuvimos que esperar un minuto para poder delinear las siluetas de aquellos luchadores tan fieros. En su esquina, "El Arenero" seguía en pie, con su porte tan característico y una mano floja en el aire, como si todavía siguiese controlando la arena restante que parecía neblina. Del otro lado, vi claramente la figura robusta de "El Mazo", tirado como un pez muerto, total mente vencido.

Los gritos del público me ensordecieron… ayudados por los míos propios claro. Fue emocionante, impactante, increíble. "El Arenero" se gano el respeto de muchos, pero yo aun tenia una favorita que podía enseñarle más de un truco. Mientras Xin-Fu anunciaba al ganador y la gente vociferaba eufórica, "El Arenero" bajó súbitamente su brazo, haciendo que la arena restante se colocara en su lugar. No hizo falta traer a los tejones-topo para limpiar el desastre, él lo había dejado todo como si nada hubiese pasado.

El equipo de enfermería levanto a "El Mazo" y su grupo de fans desapareció misteriosamente. Él estaría bien, solo estaba inconciente, eso nos pasa a muchos guerreros. Cuando se de cuenta de lo que aconteció, va a querer arrancarse el cabello de raíz con las manos. Por otra parte, el arenero levantaba los brazos y saludaba a la gente agitándolos fuertemente al unísono. Si no fuera por ese turbante, podría apostar que estaba sonriendo. No obstante, algo que me llamaba poderosamente la atención, más que sus ropas y sus técnicas de pelea, era que, en todo el lapso de la lucha, nunca dijo opinión alguna. No había dicho nada, ni siquiera para defenderse de los insultos que le estaban propinando.

Me puse pálido al escuchar accidental mente la conversación privada de las personas a mi lado, aun la recuerdo:

-El es asombroso. Lastima que no pueda hablar-

-¿Y por que no puede?-

-Por que le cortaron la lengua de pequeño para que no dijera nada-

- ¡Qué espantoso!...pero, ¿Y por que alguien le habrá hecho eso?, ¿Por qué no querían que hablara?-

-No se. Seguro vio algo, ó sabe algo ó le enseñaron algo. Tú sabes como son los areneros con sus asuntos y la forma en que los manejan-

No pude evitar darle un ultimo vistazo a "El Arenero" antes que el se retirara de la arena. ¿Cómo le van a cortar la lengua a un niño?, ¿Cómo le van a hacer eso a alguien?. El pueblo del desierto era brutal, y no solo por su clima…. Talvez él tuvo que crecer rápido… como yo.

Era mi turno de entrar hurtadillas a la casa de la emperatriz. No era tan difícil ahora que conocía mejor su fortaleza. No se que hora era, me distraje viendo las demás luchas y hablando con uno que otro espectador. Parecía que el Estruendo Tierra, para ellos, no había perdido su encanto, pero para mi, hacia falta la pálida piel de "Bandida Ciega" absorbiendo la luz verdosa de los cristales del techo.

Salte el muro sin que nadie me escuchara, esquive dos o tres guardias dormidos en el pasillo que conducía al interior de su residencia. Gracias Yue por el cansancio de esos hombres. Nadie podía saber nada de este asunto, tenía que evitar comentarios a toda costa, la situación que estábamos pasando ameritaba toda la discreción de nuestra parte. No quiero siquiera pensar en lo que dirían los demás si me viesen a mi, "El Emperador" entrando a estas horas al hogar de la emperatriz. Mentes sucias.

Seguí el camino que sabía era el menos transitado por los vigilantes. Me sostuve en el techo por un momento hasta que paso aquel guarda con lanza. Me deslicé suave en la habitación de la hija de los Bei Fong, para luego cambiar mis ropas por las habituales para dormir. Vi que ella no estaba, la cama aun seguía desacomodada, como la deje antes de marcharme en la noche del día anterior. En parte eso era un alivio y en parte era una tortura; si bien ella no se enteraría de nada, me preocupaba el hecho de su paradero. Bueno, siempre regresaba en la madrugada… esperaba que esa vez no fuese la excepción.

Me enterré en las cobijas, colocando luego la cabeza en la almohada para conciliar el sueño. Respire hondo y preocupado… por obvias razones. El día ya paso… el día ya paso.

Perdí el aliento al oírla en las profundidades de las sombra, sentada al lado contrario de la cama, donde yo dormía, donde la oscuridad la oculto de mi cuando llegue. Abrazaba sus rodillas y posaba su cabeza en ellas, con su largo cabello de carbón cayendo en su espalda. "Creo… que ya estamos a mano…¿No?", dijo, levantándose del piso, dejando que la poca luz que había delineara su figura, clavando sus ojos únicos en el vació. Se acostó a mi lado dandome la espalda y lo último que oí de ella fue un "buenas noches" sin emoción. No pude decir nada… seria inútil. ¿Qué estaría pensando de mi?. Solo cerré los ojos e intenté dormir, a la vez que aspiraba de nuevo ese maldito olor a tierra mojada.

Ahora son nueve días con trece horas y 20 minutos… y contando…


Si, estoy viva , mil gracias a todos los que han seguido esta historia y se han suscrito con la esperanza de que yo actualizara; pues bien, esta es mi forma de agradecimiento. Vamos a ver si las próximas actualizaciones no son "tan rapidas" como esta. Gracias de nuevo, espero que les gustara este cap, y si fue así, ya saben, dejen un mensaje. No saben cuanto me alegran el día.