Con Ella
Por Chris
Con sus Palabras
"Esta cansada, claro que lo está. Ha pasado todo el día de acá para allá sin cesar. Las personas la acosan y la molestan todo el tiempo. Yo trato de aligerar su carga, pero definitivamente, ella sabe más de estas cosas que yo, así que siempre, al final, yo también termino molestándola. Ella dice que no es así, que prefiere mil veces estar con migo que con esas lampreas de "buenas familias", yo le creo, aunque no fuese cierto.
Le encanta dormir en el suelo; es su elemento después de todo. Nos servimos un poco de te; decidimos acostarnos en el piso, solo por que ella así lo quería, yo viendo el techo y ella sintiendo el planeta a su manera. Hablamos de esto y aquello, levantándonos solo unos segundos para beber aquel líquido caliente. Luego vino un silencio, un vacío que existía solo para disfrutar la compañía del uno y del otro… pero no la escuche más.
Voltee a verla notando conmovido que se había quedado profundamente dormida… en el suelo… en los regazos de su madre. Sonriente por tal escena me quite el abrigo y lo coloque sobre ella. No vaya a ser que se enferme. Retire delicadamente de sus manos la taza de porcelana, la cual aun sostenía sutil sin darse cuenta. Coloqué ambos recipientes en la meza de te para después sentarme a su lado, y observar el jardín obscurecido a medias por el atardecer falleciente. Esta cansada, y aun así, se ve llena de energía… como la tierra"
No voy a llegar temprano, no lo voy a hacer, ya no me importa. Me quedaré aquí viendo las peleas hasta que me canse, no me importa. Tomaré el camino que me plazca para llegar a dormir, atravesaré los pasillos como si fuese medio día y, si está o no, no me importa. No voy a dar explicación alguna, porque no me importa. Y si ella está o no… no me importa.
Ver las piedras volar y a la gente gritar no me aparta de mis problemas… aunque diga que no me importa. Ahora, sin importar a que hora llegue, ella siempre esta ahí; esperándome en la entrada de la puerta, en el jardín, el la cocina, en el cuarto, siempre, siempre esta ahí, esperándome, con esa mirada sin vida y esa expresión muerta que tanto odio. ¡¿Por qué no me grita?, ¿Por qué no me golpea?, ¿Por qué no me ataca?... ya no es la misma, algo la frena, algo la esta deteniendo y no me dice que es.
Por la noche continua ese olor a tierra mojada, me perturba. Me da la espalda y no dice nada… siento que algo definitivamente no anda bien. Es como… como si hubiese obedecido de mala gana lo último que le dije. No la volví a ver salir por las noches. Cuando no voy a ver las luchas, cuando me quedo a su lado por las noches, no se mueve ni un centímetro e irradia ese aroma a frescura que me fascina. Pero otros días, cuando regreso y la encuentro dormida placidamente en su cama… ese olor a tierra mojada llena el lugar. ¿Por qué?.
Otra pelea de "El Arenero", un sujeto con grandes habilidades que hoy me tiene sin cuidado. Mientras cada ojo esta puesto en ese luchador del desierto, mientras cada uno se encuentra en pie para no perder ni un segundo de acción, yo estoy aquí pensando en ella; diciéndome "No me importa", sabiendo que no es así.
"Ya entiendo…" me dijo aquella noche que llegue tarde, en la cual, ella me esperaba en la entrada de la puerta, sentada, con una taza de te entre las manos y el cabello suelto. Yo aun tenía la mano sobre la puerta, la veía sin expresión alguna, pero los dioses saben que puse todo mi esfuerzo para ocultar mis sentimientos. "…tu puedes salir por las noches…" ,dijo , "…pero yo no".
Mientras la gente grita y Xin-fu parece anunciar otra victoria de "El Arenero", en mi mente baila ella, alejándose de mi aquella noche; totalmente desilusionada y con un aire a impotencia. Los árboles crujían y me reclamaban cosas que no podía entender, como siempre. Lo más probable es que la estaban defendiendo.
Pero… tampoco me he portado bien con Toph. Hoy en la mañana no sé que me ocurrió. Había pasado todo el día pensando en lo mismo, remembrándola, trayéndola a mi mente en contra de mi voluntad. Por más que tratase de escribir, los trazos delicados se trasformaban en unos duros y ásperos producto de mi estrés. Murmuraba cosas ofensivas, la mayoría en su contra debo admitir, y cuando no lo soportaba más, arrugaba furioso la indefensa hoja de papel, para luego lanzarla lo mas lejos posible. Apretaba la quijada, al igual que los puños. Estaba furioso.
Harto, salí presuroso de mi oficina, aventando la puerta, plantando los pies por el paso veloz que llevaba, haciendo retumbar el piso. Seguí ese camino que conozco muy bien, lo he memorizado con el tiempo. Toda mi vista se nublo y solo podía ver como un sendero espectral hacia ella. Estaba en su salón de te, eso podía apostarlo.
Alguien me saludo mientras me dirigía a mi destino… o eso creo, la ira cerraba mis sentidos, mis perspectivas, olvidando donde estaba y con quienes vivía. Por fín llegué a su amada habitación. Su fortaleza espiritual que usa para darle tiempo al tiempo.
Aventé la puerta que nos separaba y la cerré inmediatamente con fuerza. Ella solamente estaba ahí de pie, sintiendo la brisa de su amado jardín con los paneles, que daban a este, completamente abiertos, llenando de luz aquel recinto. Sorbía el te con tal pacifismo que cualquiera podía jurar que ignoraba por completo mi presencia. La brisa sacudía algunos mechones, al igual que a aquellas flores que le encantaba colocarse en el cabello.
"Estoy harto", le grité… y ella silencio por completo. "Si te molesta algo de mi dímelo de una maldita vez. Estoy cansado de intuir que te pasa y porque te enojas. Sé que estás enfadada, ¡Pero te juro por mis dioses que no sé el porque!"
De nuevo… silencio. No hacía nada más que sorber tranquila el humeante te de su taza, dándome la espalda, pasando desapercibidas mis palabras. Exigí dos o tres veces que me diera alguna clase de respuesta, fue inútil. El único que me contestaba era el bosque que siempre estaba de su lado… Traicionero color esmeralda.
Me acerqué bufando hacia ella y la obligué a darme la cara, halando de su delgada muñeca mármol. La forcé a dar la vuelta y a enfrentarme; con el movimiento, sus cabellos flotaron violentos al igual que las delicadas caídas de su vestido. Los colgantes de en su pelo se tambaleaban confundidos y veloces, y hasta creo recordar que algunos pétalos se desplomaron de su peinado.
El rostro de Toph me perturbaba… pero no sé si era por ese semblante de sorpresa junto con su boca semiabierta por lo ocurrido, ó por sus ojos aterciopelados e inertes. La taza tan blanca como ella se hizo pedazos en el piso de complejos mosaicos… ella no pudo evitar soltarla.
"!¿Qué te pasa?", le dije… de una manera que no me siento orgulloso, si he de ser honesto… "Responde. ¡Dime algo!, cualquier cosa. ¿O acaso te burlas de mi?. ¿Estás jugando con migo Toph?. ¿Me estás manipulando como cuando eras niña?. ¡Dime algo, lo que sea!".
"…Esa taza…", contestó, de forma pausada y tranquila, volteando el rostro en dirección a la taza completamente destruida, sin embargo, era mas que evidente que lo que deseaba era alejarse de mi lo más posible. Aun la tenía firmemente sujeta de la muñeca; observaba a la emperatriz con rencor e ira… por los dioses, si me hubiese visto Katara… estaría completamente desilusionada. "…me la regaló mi madre…", continuó, "…era parte de un juego de te. Pretendía usarlo cuando ella viniese, pero ahora no creo que se pueda. Esta incompleto…".
"…Eso…¿Eso es todo lo que me vas a decir?"
"…Estaba pintada a mano…"
Tenía que ser una broma. Rodé los ojos y aspiré profundo. No sabía ni por donde empezar. ¡Que importaba esa estúpida taza!, como esa hay mil más. ¿Acaso no era importante resolver lo que sea que estábamos viviendo?.
"Muy bien, muy bien. Ya entendí, era una maravillosa taza. Ahora contéstame de manera clara y simple…. ¿Qué demonios te pasa?"
"...Que más da. No puedes hacer nada para remediar las cosas", fue como una sentencia de muerte para mi. ¿Cómo que no podía hacer nada?, claro que podía si ella se dignaba a decirme que hacer. Sus ojos de nuevo se encontraron con los míos, y ese olor a ella una vez mas hizo suyo el ambiente. Silencio… como lo odio.
"No soy adivino. No puedo saber que te ocurre. Desde lo de la discusión no me has vuelto a dirigir la palabra y me estoy cansando Toph"
"Lastima que nunca fuiste paciente. La vida me ha enseñado a ser cautelosa, tranquila, como…"
"La tierra si si ya sé", interrumpí inmediatamente, "La tierra y lo que haga hoy me tiene sin cuidado. Solo quiero saber hacia donde vamos"
"Nunca hemos ido a ningún lado Sokka. Desde que nos casamos lo único que hemos tenido claro es que tenemos que estar uno al lado del otro, eso es todo. Esto es una farsa, ¿O acaso has visto algún futuro mas allá de la responsabilidad y el deber?"
"Ciertamente no, ¿Pero no podemos estar bien aunque sea solo para variar las cosas?"
"Define bien, porque aquí el significado de bien que yo noto es clavarse una espada en el vientre y salir a arar la tierra todo el día, a sabiendas de que el la tortura no terminará jamás porque los dioses te dieron el regalo de no morir. ¿A eso es lo que llamas bien?"
"No, para mi bien, en este marco, es como hundirse en el agua con un peso atado a los tobillos, el cual te permite ir a la superficie el tiempo suficiente para respirar lo necesario y luego volverte a hundir. Esa era nuestra definición de bien. No eres feliz como migo, eso ya lo noté, ¿Pero no existe la probabilidad de tener algún tipo de relación laboral sin rechazo o cosas por el estilo?"
"No"
"¿Por qué no?"
"Por esto…" Dijo amenazante, clavando sus ojos en mi, colocando frente a mi rostro el dorso de su mano, para que así viese con claridad su muñeca... y como mi mano, áspera y vil, que la sujetaba sin piedad alguna, "...quieres saber lo que me pasa, esto es lo que me pasa. Tu no comprenderías nada de lo que me ocurre, tu no comprenderías lo que ha pasado y lo que va a pasar. Tu no puedes ayudarme, nada ni nadie lo puede hacer. Ahora vete, vive tu vida feliz como si yo no existiera que al parecer lo haces muy bien… y suéltame antes de que yo misma me convierta en viuda."
"Perfecto. No me importa, ¡No me importa lo que pase con tigo, ni con tus problemas ni con nada!. Quédate sola resolviéndolo todo por ti misma… no me importa." Le dije, en voz baja y entre dientes, acercándola a mi antes de que ella halara su mano fuertemente para liberarse. Su mirada fiera se dejo ver por sus ojos muertos, su respiración pesada producto de la cólera no la pudo evitar. Luego, me dio la espalda, rodeándose con un brazo la cintura y llevando su mano libre a la boca; se estaba conteniendo. Bufé por última vez y salí de ese lugar… Soy un canalla.
Voy a llegar a la hora que quiera, voy a hacer todo el ruido que quiera, voy a hacer lo que quiera, no me importa… claro, como no. Por eso ahora estoy oculto entre uno de los pilares de su palacio, escabulléndome entre las sombras, evitando a los guardas en turno solo para entrar sin molestarla… y decía que no me importaba.
Me quito cauteloso los zapatos antes de entrar en el sacro terreno de su habitación verde. Dando brincos, y con dificultad, puede al fin deshacerme de ellos del calzado. Coloque entonces mis pies vendados sobre los adoquines de mi señora y profano como un vil Dai-li las calmas llanuras de su cuarto.
La luz se hace mi aliada una vez más. Creo que es la única que no esta de su lado… ¡ya era hora!. Ella tiene al bosque, a la tierra, al metal, a la brisa y quien sabe que otros aliados. Veo a la emperatriz dormida a un lado de la cama. Su cabello largo se desparrama por la almohada y resalta su piel de leche. Es el único momento del día en que puedo ver su cabello color azabache… cuando entro como un vulgar ladrón.
Silenciosamente, me despojo de todo aquello que pueda molestar mi dormir y con excelso cuidado trato de no molestarla. Tiene un oído prodigioso después de todo. Coloco mi valiosa espada en el pedestal de la pared. Es hora de soñar, mañana será un largo día. Levanto sutil las cobijas, que seguramente ella arreglo para mi, y me dejo caer en el colchón suave de mi señora. Contemplo su cuello largo, comparando mentalmente su tono pálido con el mío bronceado… no nos parecemos en nada. Saboreo ese olor a frescura que despide, que llena todo y me tranquiliza a la vez que escucho ese respirar sereno como las olas al chocar con la costa.
Parece una muñeca de porcelana, fina, delicada y silenciosa… creo que eso querían sus padres que fuese, pero irónicamente, hasta cierto punto, no lo lograron. Gracias Avatar Kioshi.
Poco a poco me iba quedando atontado, hasta que escuche su voz suave y tranquila decirme: "¿Porqué eres tan complicado?" y después se volteo, dejando lucir sus impresionantes ojos verdosos, dejándose sentir tan cerca de mi. El sueño se esfumo sin remedio, me quedé mudo, sin embargo, estaba totalmente sereno, seguro por aquel aroma que me embriagaba, seguro por su hipnotizante mirar.
Cavilé la respuesta y aquel silencio tan común entre nosotros hizo su jugada oportunista. Viendo su rostro de nieve, sus ojos de hielo, recordé lo linda que era y el desperdicio de que estuviese con una persona que no amaba.
"… no sé…" fue todo lo que pude decir. Era complicado, ¿Por qué hacía lo que hacía?, ¿Por qué a veces me sentía tan bien y a veces tan miserable?. ¿Por qué a veces deseaba tirar todo por la borda y regresar al Polo Sur?, ¿Por qué a veces sentía que la necesitaba y a veces que era la mayor desgracia de mi vida?... no sé, verdaderamente no lo sé. "Perdóname", dije, sintiendo su respirar en mi piel y su tranquilidad en mi alma. No sé como después de lo que le dije… ella… solo lo olvido todo.
"...no Sokka", susurro tenue como el viento del bosque, "la que tiene que pedir disculpas soy yo", aseguro con el mismo tono sublime de voz, colocando sobre mi mejilla una de sus frágiles manos, ¿Quién pensaría que una maestra tierra tendría manos como mantequilla?... este lugar es tan extraño. Cerré los ojos al sentir el contacto de su piel contra la mía. Realmente no estaba pensando en nada, no se que me pasó. En ese minuto solo ella estaba y todo se combino con su ser. Ella era todo y nada, era una con su tierra… ¿Por qué?.
"...Perdóname…", dijo, y me atrajo hacia ella con sus brazos, haciéndome suyo con sus labios, obligándome a necesitarla cada vez más.
Deje ocurrir lo que no debía… soy un miserable.
Gracias una vez mas por leer y por su tiempo. No saben lo que significa esto para mí. En serio espero que les guste este cap… es algo largo lo sé, espero que no les aburra. Ya saben, lo que quieran decir, bueno, malo o un saludo dejen un review. Es muy lindo saber de ustedes. Gracias mil veces más.
Alexander Frost: JAJAJAJAJA!, no sabes como me han hecho reír tus palabras, como que lo tuyo es el humor negro XD. Espero que te haya dado tiempo de leer ;D y que te gustara este cap. Espero verte en la prox amigo. Chao! Mil gracias.
Lobo Hibiky: Por un segundo pensé que no continuaría, pero recibí unos reviews después de tanto tiempo que pensé que era injusto dejar las cosas así, mas por gente como tu que se toma la molestia de leer. Disculpa por tardar y gracias por leer.
Javier de Jesús Segura Salas: Gracias por tus lindas palabras, me suben mucho el animo, te lo aseguro XD. Espero en serio que te gustara la parte "romanticona" XD, no es mucho pero creo que de algo sirve. Gracias nuevamente.
danika44: Amiiiiiigaaaa!, que gusto me da verte de nuevo. Lo siento por que tuvieses que leer el fic otra vez, pero es que la verdad no se porque tarde tanto… y si Sokka es malo XDD. Espero que te gustara este nuevo cap. Besos.
