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Con Ella
Por Chris
N/A: Avatar the Last Airbender es propiedad de Nickelodeon.
Con su Ausencia
Soy un miserable… es oficial. ¿Qué hice?, no lo sé, no lo sé, no lo sé… estoy tan confundido.
Apoyado en los barandales de uno de los balcones de este gran palacio, siento el aire, escucho el bosque, veo el atardecer, pero no a ella en el horizonte. La melancolía y la ira se unen en un nuevo y extraño sentimiento… deje pasar lo que me prometí no iba a pasar… estoy tan avergonzado de mi mismo.
Los tonos naranjas del atardecer tiñen mi piel de arena y mis ropas azules. Hace un poco de frio, eso a ella no le gusta. ¿Dónde demonios estará?. Seguro no quiere ni verme y hasta cierto punto es lo mejor, puesto que no sé como voy a enfrentarla. ¿Qué estará pensando de mí?, ¿Qué estará pensando de lo ocurrido?. A veces me gustaría poder creer un poco en Madame Wu.
En mi cabeza los hechos son tan confusos… las imágenes me atacan y no puedo evitar sentir mariposas en el estómago por lo ocurrido. Lo tengo todo tan vivido. Recuerdo el nerviosismo que corría por mi ser, la confusión y como todo se disipo poco a poco. Me sentía torpe, profano, impuro como un vil ladrón, pero no me importo. Recuerdo sus manos en mi, impregnándome su aroma con sus labios, delineando mi rostro con sus manos. El tiempo no existía y el mundo tampoco, solo estaba ella, la perfección de la naturaleza misma. Olía como la brisa de la mañana, como la tierra fértil, como el bosque mismo, como la tierra herida, a paz y a angustia.
Despacio fui desenterrando sus miedos, sus alegrías e inseguridades sin una sola palabra. Enredando mis manos en su cabello negro como carbón, me di cuenta que estaba asustada al igual que yo. Su respiración pausada me contaba secretos que aun no entiendo y su espalda, junto con sus delicadas líneas, me mostraba la historia y el sufrimiento de los suyos y de si misma.
Por primera se mostró frágil y débil, dejando ver lo que había ocultado con tanto esfuerzo en su alma. Contemple en su rostro de nieve su amor incondicional hacia su reino y en sus ojos de esmeralda translucida su espíritu indomable necesitado de libertad. Viví sus iras, frustraciones, impotencias y alegrías, todo en un instante que nunca debió ocurrir. Un error maravilloso, milagroso. Un error que aunque sé que nunca debió pasar, no me arrepiento de el… no sé porque.
Yo temblaba como una hoja; si yo pude ver su espíritu, seguramente ella hizo lo mismo con migo y con mayor facilidad. La noche era inmisericorde, pero ella estaba con migo. Elegante y suave, posó su cabeza sobre mi pecho, escuchando mi corazón palpitar con fuerza y sintiendo mis músculos tensarse por la incertidumbre, "Tranquilo", fue todo lo que dijo susurrante, cerrando sus aterciopelados ojos, haciéndome saber que en ese instante, solo el presente existía y ella no era la emperatriz, ni yo su emperador.
La vi dormirse entre mis brazos completamente fascinado por su perfección. Notando como ella no era mas una niña, ni yo tampoco. Después de aquel momento etéreo y sublime, me asuste como como nunca lo había hecho. Caí en cuenta de mi error… dejé pasar lo que nunca debió haber pasado.
Al despertar no la vi… abrí los ojos y ella no estaba. Era lógico de suponer. No puedo negar que había pensado en algo distinto para ese despertar… algo más feliz, pero solo era una estupidez mía. Observaba su espacio vacío, las sabanas desordenadas y las almohadas mullidas que marcaban el peso de una persona que las utilizo recientemente. Me quede viendo aquel espectáculo que me provocaba un acogimiento difícil de describir… mientras me atormentaba ese aroma. El mismo que percibí solo al finalizar lo que jamás debió tener un inicio. Entonces ese aroma se encuentraba encerrado en su verde habitación, ese aroma a tierra mojada.
¿Quién soy para juzgar a la gente?, es más, ¿Quién soy para juzgarla a ella cuando ha pasado lo mismo que yo?. Es humana, lo sé, su perfección no me ha podido engañar. No soy nadie para criticarla o meterme en su vida… porque… si soy parte de ella fue por una broma cruel del destino.
Me quede acostado, cerrando los parpados para simular un sueño inexistente, porque la verdad pensé en muchas cosas. ¿Qué pasó, qué estaba pasando y qué pasarían?. ¿Cómo iba a enfrentar esto?, no lo sabía, por Kuruk que no lo sabía. Sin embargo, ese instante en el que realmente sentí su ausencia, lo quería reservar para mí.
Ahora estoy aquí…en el balcón, viendo el atardecer morir lentamente y que, seguramente, morirá de nuevo al día siguiente… o hasta el fin de los tiempos, lo que sea primero. ¿Valdrá la pena sacrificarlo todo solo por un bello instante?, otra pregunta que no me puedo contestar.
Los colores naranjas se van, el viento hace su aparición con mas ahínco y el bosque comienza a hablar, a decirme cosas que no entiendo… como siempre. La luna sale a saludarme, por fin un amigo. Y así cae la noche.
Es hora de ir a dormir a aquella verde habitación que me trae a la memoria el rostro de la emperatriz. No puedo evitar la preocupación que me aprieta el alma en este momento; ¡¿Cómo hacerlo?. Con esta noche, se cumplen 10 días sin verla.
Sorry!, he estado super ocupada con esto de los estudios... para variar. espero que les gustara.
