Con Ella
Por Chris
N/A: Avatar the Last Airbender es propiedad de Nickelodeon.
Con sus Miedos
"A veces pintaba, me encantaba pintar y dibujar. Desde la humillante muestra de talento que di frente a mi maestro Pian-dao, me di a la tarea de mejorar en mis habilidades artística. Me gustaba pintar cuando el momento lo dictaba, cuando el día estaba tranquilo y cuando había algo que pintar. No era raro que lo hiciese en la sala de té, junto a ella.
Mientras pasaba el pincel con cargas de color en el lienzo, ella se dedicaba a servirme el té, a hablar con migo, a escuchar los trazos y opinar esto y aquello. "¿Qué es lo que más pintabas en la Tribu Agua?" decía, y yo respondía esto y aquello con una sonrisa en los labios.
"Me gustaría ver tus dibujos" dijo, con una sonrisa tierna y amable, mientras tomaba un sorbo de aquel oloroso y suave brebaje. Tomé entonces la taza que ella había llenado para mí con aquel te que solo ella sabía preparar, bebí de ella y coloque el recipiente en su lugar, todo sin despegar la mirada de mi creación. Después, la volteé a ver, a mi emperatriz, y con una sonrisa idéntica a la que ella me regalo; le dije "No te sorprenderías mucho creo"… y se rió dándome la razón…. Sabía que era un retrato de ella…"
La había esperado por mucho tiempo. Me preocupaba la posibilidad de si le había pasado algo. Solo cruzaban por mi mente desenlaces fatales donde la emperatriz era la protagonista. Si algo le ocurría, no me lo perdonaría jamás.
Debo admitir que por muchos días no tenía ni la más mínima idea de dónde ir a buscarla y ante la pregunta de "¿Dónde está la emperatriz?" me tuve que valer de ingenio para despistar cualquier sospecha; era lógico que empezaran a sospechar de su ausencia… tuve que asumir muchos de sus cargos… los que pude… los demás, no me quedo de otra que dar pretextos ingeniosos.
Fue grave lo que hice, lo entiendo, pero nunca fue mi intención hacerle daño.
Los días pasaban, por más que pensaba en lugares donde ella se podía esconder, me daba cuenta que cualquier sitio podía ser su guarida. La tierra la protege, eso es una gran ventaja a su favor. Sin embargo, si lo analizaba mejor, descartaba ciertamente las Tribus Agua y La Nación del Fuego, puesto que: 1) tendría que cruzar el mar y ella odia el mar, 2) no puede ver en la nieve y 3) a como estaban las cosas lo mejor era que no la viesen en el hogar de Zuko. Así que, todo el mundo se redujo a la nación más grande para ir a buscarla…
"No salgo si no es para dar con ella." esa fue mi meta personal, así que, tomando mapas analice día y noche donde podía estar. Con forme las lunas pasaban recibía respuesta de los halcones mensajeros que había enviado, a personas de confianza, preguntando por ella… y nada, ni en el norte, ni en el sur, ni en el este, ni en el oeste… nada, ni siquiera en los pantanos.
Era el "n" día sin recibir noticias de ella y la 3 noche de no dormir buscándola. En mi oficina lo único que habían pegados en las paredes eran mapas, mapas de aquí y de allá, casi todos marcando los sitios donde no estaba. En mi escritorio, la misma historia, mapas y notas que había tomado de regiones donde no estaba… además de una tetera casi vacía.
Tomaba té para ver si así seguía despierto. En "casa" todos conocían lo que estaba pasando, más disimulaban y pretendían que yo no sabía lo que ellos estaban al tanto de todo. "No pienses lo peor" me aconsejaba como una especie de mantra, mientras frotaba mis cabellos desordenados y sueltos… mientras tomaba otra taza de té.
No me iba a dar por vencido, eso nunca. Si una vez la abandone iba a redimir mi error, por mis antepasados que así lo haría. Entonces, comencé a repasar todo, las zonas que habíamos peinado, los lugares que habíamos contactado, incluso, fui al Estruendo Tierra a preguntarle a Xin-Fu por ella, "…¿Toph?... ¿'La Bandida Ciega'?... no su alteza, no la he visto por aquí desde hace mucho tiempo. Lo único que nos acerca a su presencia son los tejones-topo que tanto ama, aparte del recuerdo de verla pelear en la arena. ¿Le ha pasado algo?", pregunto "No…no se…", lo admití, en la más absoluta confidencialidad, la cual Xin-Fu me aseguro previamente. "No se preocupe señor", continuo, "Si la emperatriz esta por los alrededores la encontraremos y usted será el primero en darse cuenta. Confié en mí, pondré a mis hombres a buscarla… y pobre de aquel que hable del asunto, porque sin lengua queda…". Es extraño donde puedes encontrar un aliado…
Pero él no encontró nada… ¿Y ahora qué?. Si no hubiese cometido aquel error… soy un estúpido y un canalla. La bebida aquella bajaba por mi garganta mientras posaba los ojos en ningún sitio. Coloque la taza en el escritorio y un libro fue un excelente portavasos. Sentado en mi silla, me recosté sobre el escritorio de maderas talladas un poco desesperanzado. "¿Dónde estás Toph?" pensé y de nuevo el silencio fue mi único compañero.
Estaba cansado, y la verdad así no iba a ayudar a nadie. Era de noche, me dirigí al lugar que más me recordaba a ella, el jardín. Los sonidos de los animales y el viento se burlaban de mi "No la conoces" seguro decían, "Se fue por tu culpa" seguro me recriminaban. Hacía frío, pero que más me daba… ella no estaba.
Me senté en el pasto, respirando ese aire tan ausente de ella, y me deje caer sobre mi propia espalda. El césped era como una suave cama y la tierra pronto ensucio mi piel de mar.
Lo hubiese dado todo por verla, por saber que estaba bien, deseaba decir tantas cosas, deseaba salir a buscarla y dejar todo estas responsabilidades atrás, deliraba con tomar el primer barco a casa para estar con mi familia, dejar estas ropas finas y vestir las mías… pero no podía, solo podía estar ahí..
De repente entendí que mi búsqueda por ella era inútil. Ella era la ama y señora de la tierra, del bosque y de si misma. ¿Qué me aseguraba que, al estar a 6 metros de ella, simplemente no se esfumara entre la tierra?, ¿Qué me decía que no estaba en la Nación del Fuego en este instante?, ¿Quién me aseguraba que haría de mi al solo sentir mi presencia?, ¿Quién me decía que yo podía alcanzar lo inalcanzable?. El viento es sabio, poco a poco me revelaba facetas de ella que nunca me imaginé y el bosque me lo dijo, ella era una prisionera de si misma.
Era mi turno de esperar… y así la encontraría, sin buscarla…. Si nunca regresaba, sería porque encontró su libertad y su felicidad… si lo hacía, significaría que el destino tenía deparado algo para nosotros… bueno o malo… eso era lo de menos.
Cuantas veces vi en amanecer con la esperanza de verla a ella, cuantas veces me dijeron que quizás ella no volvería y cuantas veces dije completamente seguro "Ella volverá" terminando con una sonrisa. La extrañaba, le debía muchísimo, por ello me di a la labor de cuidar su reino como ella misma lo haría. Deseaba que cuando regresara se sintiera orgullosa de mi… o algo parecido. El día entero lo pasaba en reuniones, discutiendo proyectos, aprendiendo del Reino Tierra. Pero, no importa quién me buscase o que quisiese, al ser las 6 de la tarde me dedicaba a la única cosa que me daba fuerzas para no tirarlo todo por la borda. Me dedicaba a esperarla.
En aquel salón verde como ella, en su santuario, me sentaba a esperarla. Siempre hacía más té de la cuenta con la intención de tomar una sola taza junto a ella. Luego caía la noche y me encontraba solo, era una lástima…
Mientras la esperaba, me dediqué a preparar un regalo de bienvenida para la emperatriz. Tenía el tiempo del mundo, por ello me empeñé con cada detalle lo mas que pude. Cuando lo estuvo terminado, se me ocurrió ponerlo en una caja recubierta de tela, para que sirviera de resguardo y de confidente al ocultar el presente ….Ahora solo restaba esperar….
No me fue extraño verla ahí sentada aquel día nublado y frío, sin embargo, no puedo decir que la alegría y la emoción no se reunieron en mi pecho… fue realmente difícil ocultarla… y ahora que lo pienso, fue estúpido intentarlo siquiera.
Cerré los paneles verdes para que nadie nos molestara mientras ella permitía que el viento golpeara su rostro y el jardín la mirara a la cara. Poco a poco me acerqué a ella, y como parte de mi rutina, comencé a preparar el té, sin decir nada.
Estaba cansado, estaba aturdido, estaba muy feliz. Yo sabía que ella regresaría y el tiempo me dio la razón. El agua se calentaba encerrada en su prisión de porcelana, el vapor decía que pronta estaba la hora de disfrutar el té… y ella solo se quedaba ahí inmóvil.
Lleno de nerviosismo, jugaba con mis manos ocultas en mis túnicas imperiales y, de cuando en cuando, me rascaba la oreja o la nuca. Sinceramente, ya había pasado mucho tiempo como para perderlo de esa manera, la había estado esperando; deseaba hablarle, decirle cuanto la había extrañado, pero a como estaba nuestra situación mejor sería andar con pies de plomo.
Me tranquilicé lo más que pude, tome una gran bocanada e intente articular alguna palabra, más ella me interrumpió, "¿Por qué no te fuiste?". Sus palabras me golpearon como mazas. ¿Por qué no me fui?... por ella.
Alma ingrata tienen las rocas, no obstante no estaba enojado, sino triste. Miraba el mosaico del piso mientras me preguntaba a mí mismo si lo que hacía estaba bien o mal. Silencie, no había nada que decir.
Y de nuevo esa pregunta...¿Qué acaso no se cansaba de hacer daño?.
No sabía que le ofendía tanto mi presencia, soy un estúpido. ¿Cuándo dejaría de vivir en un mundo de fantasías, imaginando lo que quería imaginar y que nunca pasaría?. Nunca iba a aprender, al parecer nunca dejé de ser un tonto soñador. No respondí… ¿Y cómo hacerlo?, ¿Cómo?.
"¿Por qué no te fuiste?", tajante como siempre la emperatriz de la tierra y el bosque. Todo lo destruye cuando quiere, sin piedad ni resentimiento. Y como quería una respuesta, le di una respuesta, "¿Por qué regresaste?".
"Tonto…" susurró casi inaudible mi señora a la vez que yo servía el té para hacerme el desentendido. Coloqué una taza en la meza que había sido tallada solo para ella, a su gusto y placer. Ella suspiro profundo tratando de calmarse a si misma y dejó a su lengua expresarse.
"Pudiste volver a tu antigua vida."
"Si pude… pero no lo hice…" y de nuevo el silencio, la zozobra, la incomodidad y ese sentimiento de especulación por el futuro. Otra vez la tención era demasiada y, como los actores de la isla Ambar, supimos fingir que no existía tal cosa.
" '¿Por qué regresaste?'... creo que esa es la pregunta indicada Toph, puesto que yo tengo plena conciencia de que tu estas al tanto del porque no me fui.". Le pregunté sin más tapujos. Ya era hora de poner las cosas en claro… fuera la respuesta desgarradora o no.
" ¿Qué porque regresé?... – Dijo ella, ando un espacio a la especulación y luego continuó -la verdad no lo iba a hacer… ¿Para qué?... pero mientras estuve fuera, escuché cosas muy buenas…"
"¿Sobre ti?"
"Jmjmjm!... – rió silenciosa –no. Sobre ti. Escuche… muchas cosas sobre ti, algunas eran cosas locas sin fundamento o cuentos de ociosos, pero la gran mayoría eran cosas dignas de ser contadas. La gente dice que has cuidado de ellos en la ausencia de la emperatriz, con tu alma y con tu corazón. ¿Es eso cierto?."
"Como la nieve del polo norte y sur."
"Eso me temía…"
"¿Temía?"
"Yo no iba a regresar… o por lo menos lo haría hasta que tú te fueras…- confesó la emperatriz su maquiavélico plan para con migo. Me dejó boquiabierto, la vi con claridad y luego continuó -pero, al escuchar todas esas cosas buenas que has hecho, de cómo has ayudado a las personas, de cómo has enfrentado los obstáculos políticos, pensé "¿Qué le pasa a este loco?. Esta no es su nación, esta no es su gente y aun así los cuida.". Verte poner todo tu corazón en un lugar donde no te quieren me obligó a pensar en muchas cosas. Me di cuenta que huir no era la solución y me di cuenta que he cometido muchísimos errores a lo largo de mi mandato."
"Yo no creo eso."
"No sabes lo que dices…"
"No Toph, si lo sé. Sé que amas este lugar con toda tu alma. Sacrificaste tu libertad por ello. A veces te he visto controlarte a ti misma para no perjudicar a otros y en otras ocasiones he visto como eliminas las "formalidades" para proteger a tu pueblo o para darles algo mejor. Nos has protegido a todos. No eres perfecta, todos cometemos errores… pero, si te soy franco, nunca te he visto cometer error ninguno… así que para mí eres… perfecta."
Toph sonrió, con esa sonrisa maternal y comprensiva que solo ella podía regalar. De pronto, al ambiente dejó de ser pesado e incómodo y volvió esa atmosfera de intimidad y confianza que solo nosotros conocíamos. La mire directo a los ojos y ella, no se cómo, logro clavar sus ojos en los míos, parecía que me miraba -"…lo mejor que he hecho durante mi mandato ha sido nombrarte mi emperador.- dijo y continuó - No creo que haya en este mundo un hombre que cuide a mi gente como tú lo has hecho. Dudo mucho que alguien haya sacrificado tanto como tú lo has hecho por personas que ni siquiera son de los tuyos. Nunca he visto a alguien intentar acoplarse a una cultura y amarla como propia como tú lo estás haciendo… y soy capaz de apostar mi vida al decir que en estos territorios no hay nadie capaz de amar al Reino Tierra como yo lo amo… a excepción de ti Sokka…. Por eso regresé, porque me di cuenta que el único que nos puede ayudar eres tú y sería una cobarde si te dejara solo en esto."
"Toph…"
"Confieso… que creí que te irías al verte solo y con toda esta carga, que no soportarías y que tomarías el primer barco en dirección a casa de Gran-Gran… pero en el fondo sabía que eso no iba a pasar. Honestamente, no soporté la presión y opté por el camino fácil, por eso me fui. Sin embargo, si tú puedes tolerar todo esto, yo también… después de todo, es mi responsabilidad y yo escogí este camino. No sé si el hecho de que nuestros destinos estén juntos sea para bien o para mal… pero, por alguna razón las cosas ocurrieron como ocurrieron y pretendo llevar todo hasta donde los espíritus, los dioses y el señor del karma lo deseen… ¿No sé si tu también quieres lo mismo?."
"Sí. Ese es mi deseo".
"Eso pensé". Terminó, con esa expresión que me relajaba. Esa cara que me decía que todo iba a estar bien y llenando el aire con su presencia, con su aroma calmo, tan ella.
"…Toph, yo sé que no es la mejor manera de tocar el tema… pero… con respecto a lo de aquella noche… te pido mil disculpas, no sé lo qu.."- pero mis intentos de disculpas fueron interrumpidos por mi señora… y yo… solo esperaba lo peor.
"…Respóndeme con la verdad, ¿Te arrepientes de lo que pasó?"
"… pues… no…". Sinceramente.
"Yo tampoco. Así que no hay porque dar disculpas, sentir remordimiento o pedir perdón."
"Entonces… ¿Seguimos siendo "amigos"?"
"Si, como siempre Sokka".
Entonces, el espacio se llenó únicamente con su presencia y su aroma tan característico. No había más que decir, sin embargo este silencio no era incómodo. Despacio, saqué el regalo que había hecho para ella y que oculto bajo la mesa estaba. "Ten", fue todo lo que dije mientras deslizaba la pequeña caja en sus manos. Un poco sorprendida, deslizó sus manitas por la caja hasta que por fin la abrió. Una sonrisa se dibujó en el rostro de mi señora. "¿Tú la hiciste?", fue lo que preguntó. "Si", fue lo que respondí. Con ese regalo se cerraba un ciclo y, con las palabras de mi señora, se despedía el sol. "Ahora mi juego de te estará completo nuevamente".
Mañana será otro día.
Estoy viva XD. Sorry por el retraso, pero en serio, me han pasado mil cosas. Espero que se acuerden de la historia y que les guste este cap. Besitos a todos X*
