Aquí les tengo otro capitulito XD. Últimamente no he tenido como "inspiración" para escribir así que por eso duro tanto. No obstante espero que la espera ha ya valido la pena. Que lo disfruten ;D

Con ella

Por Chris McRaven

Con su Compañía

"¡Levántate Sokka que ya es tarde!" Escuché una voz familiar... distorsionada... pero familiar. Estaba atontado, apenas sentía el cuerpo y hacía mucho frío. "Vas a llegar tarde", de nuevo esa voz, me decía cosas mientras yo me agitaba como si fuera un rodillo haciendo pan entre las cobijas de mi blanda cama.

Y todo se detuvo. No más voz, no más movimiento. Solo nada. Eso es perfecto, así el sueño llega más placenteramente. No obstante, cuando notas que no puedes respirar, no sé porque te levantas de un salto, pálido por la cercanía de la muerte y agitado por lo poco por lo que no estuviste en sus brazos.

Si, fue ella. Toph Bei Fong quien me tapó la nariz para que me despertara. "¡Que te pasa mujer!" dije alterado, mas no enojado, solo asustado. Ella solo dejaba asomar una risita coqueta entre sus manos y luego se las quitaba del rostro para que pudiera ver su belleza de bosque. "Dijiste que te despertara temprano" aseveró. "Si, pero no que me mataras en el intento" aseveré.

Ahora, así era la vida con la emperatriz. Llena de alegrías y de detalles que solo ella podía dar. Mientras me sacaba de la cama a empujones y yo solo trataba de imitar a un cuerpo inerte, cavilaba en lo raras que son las cosas a lo largo del tiempo.

Si antes hubiese vivido estos momentos y luego me hubiesen contado los primeros que pasé con ella, diría que eran puras mentiras. Lucía diferente, radiante y siempre con una sonrisa en la cara. Me arrastraba por la casa para que me levantase y me llevaba directo al baño cuando yo hacía caso omiso de sus despertares. Llenaba la tina con agua helada y me lanzaba con todo y ropa. Luego huía muerta de risa... y yo solo me quedaba ahí tiritando de frío. "¡Toph!" le gritaba mientras oía sus pequeños pies alejarse rápidamente... mas no estaba enojado, estaba más que feliz. Luego, como un loco, reía. Era hora de comenzar mi rutina diaria.

"Hasta pronto Toph. Nos vemos en la tarde."

"Hasta pronto. Cuídate mucho."

Me deseaba lo mejor para mí viaje en la entrada de la puerta, levantando su mano en señal de despedida. Cuando los maestros tierra dieron arranque al vehículo, Toph iniciaba rauda carrera hacia mí. Veía como se volvía un puntito verde en la distancia mientras corría intentando alcanzar mi carruaje… sin dejar de despedirse. Una gran sonrisa se asomaba en su cara y sus sirvientes se alarmaban por el comportamiento tan poco "imperial" de la emperatriz. Pero que importaba eso ya.

Dejé salir la mitad de mi ser por la ventana del carruaje, sintiendo el sol en mi cara. Pronto estaba yo también despidiéndome de mi señora "¡Hasta pronto Toph!" gritaba agitando el brazo… sin pensar que ella no me vería nunca.

-¡Hasta pronto Sokka!- Replicó a la distancia, un poco agitada por la carrera.

No la vi más. Me dediqué a sentarme en el vehículo aquel impulsado por maestros tierra. Solo comencé a reír para mis adentros… "Está loca…" dije para mí mismo. Ahora vamos hacia los viñedos.

-Tengo una idea para hacer de esta porquería el mejor vino del Reino Tierra y de otros reinos de este planeta. ¿Y quién sabe?, tal vez hasta de otros reinos espirituales.- Asevere al cuidador del viñedo mientras me limpiaba la boca con la manga del verde traje que lucía, puesto que había escupido el sorbo que valientemente tomé de aquel licor. ¿Cómo no escupir aquel liquido apenas dando el primer trago?, y sin más, me vi en la obligación de emplear las telas de mi ropa como servilleta. –Haremos todo aquí, desde el cultivo hasta fermentación e incluso embotellaremos aquí. Nada de andar de un lado a otro haciendo las cosas. La exagerada manipulación del producto lo puede dañar. Además, si lo mantenemos toda la producción y empaque en un mismo sitio tendremos un mejor control de calidad. Mantendremos una cantidad estándar por cada vid. Si nacen más racimos los cortaremos inmediatamente. Esto hará que las uvas que crezcan sean de mejor calidad. Controlaremos todo, desde el sol que reciben hasta el agua e incluso los abonos. Absolutamente todo.-

-Pero señor,- dijo un tanto alarmado el administrador, mi mano derecha en el viñedo – Eso aumentara el precio de los vinos y reducirá la cantidad del producto-

-Lo sé amigo. Nuestros vinos serán exclusivos, su precio aumentara significativamente al igual que su sabor. Esta vez dirigiremos nuestro producto a las personas más ricas de todos los reinos y no a las tuberías. ¡Ah!, se me olvidaba contarte. Cambiaremos el nombre del viñedo y de los vinos. También haremos cada etiqueta a mano. Serán pequeñas obras de arte con dibujos y paisajes. Eso hará que las botellas sean coleccionables. Cada cierto tiempo cambiaremos el diseño de la etiqueta, nada de imprentas baratas.-

-Su alteza… ¿No cree que lo que hace es un poco arriesgado?. Digo, los vinos no se venden bien, ahora, haciendo esos cambios… quién sabe cómo serán acogidos por los clientes-

-Amigo.- Dije, rodeando el hombro de mi administrador estrella y aun con la botella de vino en la mano – huele esto, ni siquiera se puede oler. Es veneno puro. De cualquier manera, este negocio apenas y se mantiene, así que si quebramos que sea como los grandes. ¿Me entiendes?. Lo vamos a arriesgar todo. Si logramos salir a flote, podríamos subir los salarios de todos, solventar las deudas de este lugar, extendernos a otros reinos. Todo será mejor para todos. Tengo la esperanza de que de ahora en adelante todo será mejor.- Mi amigo me miro con una cara de desconcierto. Efectivamente mi discurso no había calado tan profundamente en él como yo pensaba. Pero no importaba, sabía que él confiaba en mi a pesar de todo.

-Bueno… y a todo esto…¿Cuál será el nombre del viñedo y de los vinos?-

-El viñedo se llamara Bei-Fong y los vinos se llamaran Vinos La Doncella de Hierro.- dije, deslizando la mano en el aire.

-… La Doncella de Hierro..- Dijo la emperatriz en la cena, momento en el cual le conté de mi plan. Se veía un poco ensimismada en cuanto las acciones que estaba yo por tomar, pensé que no le gustaba el nombre, pero cuando le pregunte que si era mejor cambiarlo ella se negó "Me gusta" dijo, repitiendo el nombre y levantando la mano en el aire como tratando de ilustrar algo, - La Doncella de Hierro… muy dramático- dijo al mismo tiempo que sonreía, seguramente ella misma se recordó al Tio Iroh.- ¿Y ya pensaste en el dibujo de la etiqueta?-.

-Algo se me ocurrirá- respondí – ya trabajaré en ello más tarde – fue mi comentario final del tema para después pasar al siguiente - ¿ Y qué tal tu día?-. Sonrío de nuevo.

-¡Sokka!- era ella, llamándome, algo alterada pero por primera vez no implicaba ira o enojo en su voz sino entusiasmo. Escuche sus pasos desde lo lejos, ¿Cómo no oírlos?, tiene esa pisada tan característica la cual consta de chocar el talón con toda la fuerza para luego poner el resto de sus pies en el piso. Era tan ella, era su paso, y cuando caminaba así era porque necesitaba llegar a su destino rápidamente.

No pude reaccionar, cuando me di cuenta ella estaba en el jardín, con gotas de sudor en su frente por la carrera y con su excelso peinado un poco caído. Detuve mi entrenamiento y tomé la toalla que estaba cerca de mí para secar su frente blanquecina. Era temprano y los arboles estaban en flor, estaban felices seguramente por ella.

Ponchaba con suavidad la toalla en su frente mientras escuchaba su respiración profunda y agitada. Cuando terminé mi trabajo, coloque el trozo de tela en mi espalda desnuda y comencé la conversación. -¿Qué pasa?- Pregunté preocupado, no ha de ser que la emperatriz este en problemas.

-Es increíble- respondió ella aun con su respiración agitada y con su sonrisa de perla.

-Claro que es increíble- conteste – mira cómo has quedado después de semejante corrida. ¿De dónde vienes?. Avatar Kuruk, que las brujas de alta sociedad no te vean así. Ya sabes que son mordaces al hablar y, la verdad, ya no quiero ver más como las sientas de un golpe… es entretenido sí, pero ya resulta un poco monótono.- comentaba, mientras acomodaba con mis propias manos su peinado. Ella solo arrugo la cara y sacudió la cabeza quitando mis manos de ella con un movimiento coqueto.

-Esas perras se lo merecen. Pero eso es lo que menos importa ahora. ¿Sabes de dónde vengo?- hizo una pregunta que ni me dio tempo de contestar –De ese restaurante idiota, ese ese donde siempre me llevan cuando los políticos inútiles quieren algo de mi.-

- ¿"El Jade del Imperio"?-

-¡Sí, ese!. Vengo de ahí. Vine corriendo apenas pude. ¡Y mira!, ¡Mira lo que traje de ahí!- Entonces, fue cuando expuso lo que había ocultado en sus mangas desde el origen de su rauda huida.

-¿Qué es esto?- Pregunte extrañado al ver el objeto, mientras seguía intentando arreglar un mechón rebelde sin remedio. La emperatriz volvió a sacudir su mano frente a su cara de nieve para alejarme de ella.

-¿Quieres dejar eso por un instante?- reprocho refiriéndose a mi necedad en el estilo y continuo con el tema. – Sokka, ¿Quién es el ciego aquí?. ¿No ves que es una botella?-

-Sí, eso lo noté desde que la sacaste. Es una botella. ¿Qué quieres que hagamos con ella?. ¿Venerarla?- Dije sarcástico sin entender aún el punto de mi señora.

-Idiota. Lo importante no es que, en efecto, es una botella. Lo relevante es de que es la botella-. Silencie un momento y quedé clavado en los ojos de mi emperatriz. La cual fastidiada continuó después de un corto callar. –Para ser un genio eres verdaderamente lento. ¡Es una botella de vino!. ¡De vino!-

-Aja…..-

-¡Dioses!- se quejó rodando los ojos –¡De tu vino!, ves aquí lo dice- comento apuntando a la botella, en un lugar donde no había nada escrito… pero la idea se entendía – La Doncella de Hierro. Yo misma los escuche cuando lo pedían y les pedí que volvieran a leer la etiqueta para asegurarme. Sokka, ¡Es maravilloso!.-

-… ¿Me permites?...- Respondí impresionado y dudoso. No podía ser, tenía que ser un error. Ella asintió la cabeza colocando sus ojos en un espacio vacío, como ya era costumbre. Tomé la botella y la observe con detenimiento. La emperatriz no se equivocaba, eran los vino, los vinos del viñedo Bei-Fong. -¿Cómo es esto posible?-, pregunté para mí mismo mientras clavaba mi rostro aturdido en la botella, para luego pasarlo al rostro blancuzco de mi señora.

-¡Yo que sé!. Después de escuchar el nombre del vino, comencé a interrogar a los politiquillos esos, pero pensé que su información no iba a ser tan veraz como yo deseaba. Entonces, me levanté de la mesa y los dejé hablando solos… aunque de cualquier forma lo que hablaban no era muy interesante. Bueno, la cuestión es que me fui directo a la cocina y comencé a hablar con los meseros y los cocineros y con todo el que trabajaba ahí. Y adivina que, el vino les gusta Sokka. ¡El vino les gusta a los comensales!. ¡Es el vino más caro y aun así lo pagan Sokka!. Cuando supe la noticia me dirigí directo a acá. Felicidades Sokka, hiciste lo imposible posible.-

-¿Lo hice?-

-Sí. Felicidades Sokka- dijo sin más… al parecer después de tanto intentarlo los dioses se estaban apiadando de mí.

La vida es buena. Ahora es realmente buena. Ya no recuerdo los momentos de angustia que viví. Los días han pasado y nada puede ser mejor, o por lo menos eso creo. Poco a poco las personas se han acostumbrado a mi presencia, a mis decisiones como su emperador y a ella se le ve más tranquila como emperatriz. Eso es bueno.

La vida es buena, sin embargo me preocupa Toph que está en ocasiones inquieta, no por sus deberes para con su reino, sino por algo más. Se le ve más tranquila como emperatriz, he de admitirlo, pero no así como Toph. La notó distraída y hasta un poco preocupada, cualquier sonido repentino la saca de sí misma, dando un suspiro rápido y agitado por la sorpresa. Deja ideas a medio decir y comentarios sin contestar cuando habla con las personas. Lo que acongoja a Toph no acongoja a la emperatriz. Me preocupo.

Por las noches le digo que todo está bien, que nada pasará, que debería estar orgullosa de sí misma y de las decisiones nobles que ha tomado, pero ella respira profundo y calla. Solo calla. ¿Qué le pasa a Toph, no a la emperatriz?.

Agacha la cabeza no por vergüenza sino para pensar mejor, justo como cuando era niña. Un refugio lleno de paz que se encuentra en donde ella lo necesite. Entre las mangas de sus vestidos verdes esconde las manos para que nadie note que juega con ellas… pero de eso ni ella misma se da cuenta. Y a veces solo asiente la cabeza ante cualquier platica solo para que la dejen tranquila.

Hoy es su día libre por mandato del emperador. Ha sido la única oportunidad en la que he abusado de mi poder como mandatario para lograr que ella deje de trabajar. Es lo justo.

La vida es buena, los negocios van bien, el pueblo está bien, los políticos tan bien, yo me siento bien, pero ella no y eso hace que yo deje de estar bien. La incertidumbre me carcome el espíritu y la curiosidad el alma… pero disimulo, como ella me ha enseñado. Pinto en la verde habitación de descanso de mi señora, su santuario, el paisaje que se cuela por los paneles abiertos de su refugio. Es justo el tema que necesito para mi cuadro. Pongo en el los colores precisos de manera exacta para conseguir el efecto que deseo y junto a mí la emperatriz descansa sintiendo la briza que juega con sus mejillas. Estoy bien.

Sentada en un almohadón sujeta tranquila una taza de calido té y consume la "mirada" en el humo que expele el recipiente. Siente el aroma en su nariz y el calor que choca en su rostro… y ahí lo veo, algo le angustia. La conozco bien mi señora como usted a mí. No obstante el silencio es el adecuado y ninguno desea que se desvanezca. Los trazos del pincel es lo único que obstruye el trinar de las aves y el sonido que producen los arboles al bailar, el día es perfecto y el momento también.

Ahora respira profundo mi emperatriz y se prepara para decir algo, lo sé, la conozco, pero lo que me carcome es saber que quiere decir; ¿un secreto, una mentira, algo superfluo quizá?, lo que sea que venga, todo lo que viene de ella es bueno para mí. Seguramente sabe sobre mi estado expectante debido a las vibraciones que expelo sin poder evitarlo… o tal vez no. Aprieta un poco la taza con sus manos color de nieve y deja salir aquello que le comprime el corazón "Sokka… ¿Deseas ser padre?", y eso fue como la grieta en la escultura.

Inmediatamente deje lo que estaba haciendo para concentrar toda mi atención en ella. Contuve la respiración y abrí los ojos de par en par, ¿Qué era esa pregunta?, ¿a que venía todo eso?, ¿por qué siempre que tenía muchas preguntas ella simplemente se quedaba callada?. Seguramente escuchó el cese de los brochazos en el lienzo, puesto que agrego después de unos instantes "… quiero decir… ¿qué tanto deseas ser padre?. ¿Alguna vez te has imaginado la vida sin serlo o, al contrario, siéndolo?". No entiendo, no entiendo nada.

No me moví de mi sitio, me quede estático pensando en la respuesta apropiada y honesta para mi señora. "Ser padre" un título sumamente valioso he de confesar. Voltee un poco la cabeza solo para notar la mirada perdida de Toph en el horizonte junto con esa cara sin vida que en ocasiones coloca para protegerse o salvarse a sí misma. No hay tiempo para temer ni dudar, es hora de actuar como cuando fui Wan Fuego. Tomo entonces el pincel y vuelvo a lo mío, nada pasa; es solo una pregunta igual que un ¿Cómo está? O un ¿cómo le ha ido?. Una simple pregunta.

"Ser padre" susurre mientras colocaba en una especie de careta pensativa y arrugaba el ceño como reflejo involuntario al análisis de la pregunta, mientras seguía dándole forma a los colores en el lienzo. El pincel hacia aquel sonido tan característico.

"Honestamente… siempre he creído que voy a serlo, ya sabes es algo natural. Yo provengo de un pequeño pueblo y simplemente eso es como el destino, llega tarde o temprano." Comente sereno como las olas del mar, al mismo tiempo que cargaba de pintura una brocha fina, "Creo que toda la vida lo he querido, o por lo menos nunca he deseado no serlo, y supongo que querer es casi igual que desear. También… creo que sería un buen padre, no uno perfecto pero si uno bastante aceptable. Me gustaría transmitir lo que sé y quizás ver nietos… eso sería bueno… pero… ¿Por qué la pregunta?...", pregunté al terminar la línea que necesitaba dibujar con el color amarillo, y proseguí "¿Voy a ser papá?", dejé salir de mis labios aquellas palabras como lo más natural del mundo, como un ¿cómo está? o un ¿cómo le ha ido?.

Francamente, una parte de mi veía venir una respuesta afirmativa de su parte… y si eso pasaba me moría, ¿de qué?, no lo sé, pero fijo me moría… y otra me decía que el señor del karma nunca había sido mi amigo y más bien yo era su juguete favorito. Sin embargo, preguntar no cuesta… más que un susto… ¿o no?... bueno, depende del caso.

Sonrió tenuemente, endulzando el rostro de una manera que jamás lo había visto en ella. Haciendo palidecer las creaciones más bellas jamás hechas por manos mortales o divinas. Ella ladeo un poco la cabeza, dejando que los adornos de su cabello una vez más danzaran, y contesto sin rodeos, con vos suave "…no Sokka.". Diviértete señor del Karma que un día estarás siempre de mi lado.

"¿Segura?" respondí solo para cerciorarme, nada cuesta. "sí" respondió de nuevo mi señora con esa cara enternecida, al mismo a la vez que dibujaba el borde circular de la taza con uno de sus dedos, "… si estuviese en espera, te aseguro que yo sería la primera en saberlo.".

"Debe… ser un poco extraño sentir a una personita creciendo dentro de ti… bueno… me imagino".

"No lo sé Sokka. Realmente lo ignoro".

"¿Y tú?" volví a preguntar sin más, "¿Alguna vez te has imaginado siendo madre?. Tu sabes, jugando, enseñando, cuidando de una personita.". En ese instante su rostro ensombreció, pasando de la sonrisa más dulce que los dioses mismos jamás nunca hubiesen creado en un mortal a la expresión más nostálgica y llena de dolor que se allá visto en eones. La angustia se reflejaba en sus ojos inertes color esmeralda y su alma se volvió gris en un parpadeo.

"…sí…" fue todo lo que dijo para luego voltear el rostro pensativa… y yo solo pude seguir pintando el paisaje que se colaba por los paneles abiertos del santuario de la emperatriz.