Con Ella

Por: Chris McRaven

Con su Entusiasmo

""Esa palabra no la conozco", me decía de la única manera que ella lo sabía decir, como la tierra misma. Evidentemente esa palabra no la conocía, era una palabra muy antigua que tenía un significado tan particular que no podía encontrar en nuestro idioma una equivalente. Y vaya que me había costado encontrarla, ella lee mucho. Le encanta leer y creo que no hay nadie en el Reino Tierra que sepa más sobre su historia que ella.

Seguíamos, después de los años, practicando para mejorar el vocabulario, para saber más palabras y que así ella las pudiera escribirlas todas. Su memoria era impresionante, por ello no era de extrañarse que los filólogos más reconocidos de la zona la buscaran para consultarle este o aquel carácter. Por ello, para mí era todo un logró encontrar algo nuevo para la emperatriz, pero si no lo hacía, eso no era pretexto para cancelar nuestra costumbre…"

"Mira Toph lo que invente". Esa no era la forma en que la emperatriz esperaría comenzar su mañana, pero ya que. Había trabajado durante meses en algo como esto y ella simplemente no me podría dar una evasiva como respuesta. La busque donde siempre está en las mañanas, en su oficina; guiado por el aroma a bosque que expele su cuerpo de manera natural. Sentada junto con su asistente, la encontré haciendo algunos papeleos de rutina, papeleos que odia. Cuando los hace, y sabe que no va a salir a ninguna parte, solo usa una tiara metálica para sostenerse el cabello, dejando ver la cascada azabache que llega hasta su cintura. También su vestimenta cambia, usa trajes más sencillos, desde pantalones hasta una especie de bata, la cual usan mucho las mujeres de estas tierras, pero siempre, siempre se cubre los hombros.

La cara de sorpresa de Toph se dejó entre ver inmediatamente, y sin palabras comprendió que la cosa iba para rato. La saludé afable, a su asistente y a ella, para luego pedirle uno o dos minutos de su tiempo…. Claro… como no… uno o dos minutos, por supuesto.

Mi señora, con su amabilidad, tan poco común cuando era niña, despidió a la joven para dedicarme el tiempo que fuese necesario.

"A ver Sokka, ¿Ahora qué?" inicio la plática, cruzándose de brazos y posando la mirada a la nada… honestamente, era un poco molesto cuando hacia eso al principio, porque sentía que no me estaba poniendo atención, pero ahora que la conozco sé que implica que cada uno de sus sentidos está en mí… y es un poco aterrador.

"Inventé algo que te va a fascinar", continúe, tomando asiento en frente de mi señora, quitando algunos papeles que estaban en su gran escritorio solo para hacer espacio. Entonces puse una caja de madera sobre el mueble, una especie de maletín que contenía en lo que había trabajado por tanto tiempo. "Mira!" exclame y como una ráfaga de aire en el mar recibí la mueca de sarcasmo, esa que ella siempre me da cuando digo una tontería. "Sí Sokka, esta divino…" sarcasmo… a veces pienso que ella es maestro-sarcasmo en lugar de maestro-tierra.

"¡Oh!… perdón… De todos modos lo importante no es la caja, sino lo que está adentro" dije, tomando una nota mental de hacer una caja de metal para ella, y continúe, "¿Recuerdas que no puedes escribir?"

"Se me había olvidado, pero gracias por recordarlo"

"…Bueno… pues aquí está la solución a todos tus problemas" Inmediatamente abrí la caja y saqué lo que con tanto esfuerzo me había costado crear. Una tabla de roca-cristal, delgada y ligera; un pincel y tinta. Los coloqué en el escritorio de roca de mi señora, ella, con su gloriosa virtud, pudo percibirlos inmediatamente aunque no tuviese las manos en la mesa… estaba descalza. Esa Toph.

"Y esta… es la solución a mis problemas…" comento, levantando una ceja y con una mirada apática. Efectivamente mi señora no sabía ni confiaba mucho en mi idea, pero pronto entendería el punto de todo lo que yo había estado tramando todos estos meses.

"No, no es la solución a tus problemas. Es LA solución a tus problemas". Rápidamente, más para no provocar la ira de mi emperatriz que por otras cuestiones, explique que los artefactos frente a ella no eran comunes y corrientes "Están hachos especialmente para ti, gracias a las observaciones que he hecho durante todo este tiempo"

"¡¿Me has estado espiando?" Pregunto impactada, cruzando aún más los brazos, abriendo de par en par los ojos por su sorpresa, hundiendo un poco el rostro por la ira. Ella odiaba que la monitorearán, sentía que le quitaban su libertad cuando hacia eso.

"¡Claro que no Toph!", aclare de inmediato "pero hay cosas muy evidentes que noto… y esta es una de ellas… esa de que no puedes escribir. Además yo no estaba espiando, estaba investigando, que es diferente" y antes de yo continuar, Toph soplo un mechón que caía justo frente de su rostro, lo cual es o mala señal o el momento indicado para cambiar el tema. "En fin, yo estoy más que convencido de que eres capaz de escribir, pero no has encontrado los medios correctos para hacerlo, puedes leer, eso ya me di cuenta, entonces la mitad del trabajo está hecho"

-Al grano-

-¡Ya voy, ya voy!... déjame presumir un poco… lo que sea, invente estos 3 artefactos para probar mi teoría. El primero es esta tabla de roca-cristal, como puedes sentir es ligera y muy delgada. – le dije, colocando en sus manos la pieza fruto de mi esfuerzo - El segundo es este pincel, pero no es un pincel cualquiera, el mango esta hecho de una aleación especial que también lo hace ligero pero que a la vez es un excelente medio para conducir vibraciones, hasta las más pequeñas; es tan perfecto que si lo golpeas hace un sonido muy armónico – hice chocar el pincel suavemente contra el escritorio para que Toph corroborara lo que le decía. El artefacto emitió un suave pero sostenido silbido; luego le di el pincel a mi señora - También, y esto fue lo más difícil, las cerdas del pincel es una combinación entre pelo de animal y minerales. ¡Sí, minerales!. El proceso fue tedioso, pero al final pude dar con la manera para combinar ambos materiales y que las fibras fueran iguales a las de los pinceles comunes. Finalmente, la tinta está hecha con minerales también, eso no fue tan difícil que hacer, pero si me llevó su trabajo"

"Maravilloso…" agregó aun jugueteando con el pincel en una mano, sintiéndolo con sus dedos expertos "… y eso es bueno para mí porque…"

"¿Qué no lo entiendes Toph?, estos objetos combinados te pueden ayudar a "ver" lo que escribes. Cada uno de ellos está hecho para funcionar con tierra o metal control. La tabla de piedra-cristal te ayudara a amplificar las vibraciones que hace el trazo del pincel sobre la hoja, solo tienes que poner tu mano sobre la taba y sentir el movimiento con tu poder. Ahora, el pincel te ayudará a percibir mejor los trazos también, las cerdas son un transmisor de vibraciones y el mango el amplificador. La tinta es más un facilitador para aprender que otra cosa, más o menos sirve para que sigas mejor el trazo sobre el papel mientras te vas acostumbrando"

"Eso está muy bien Sokka, pero escribir no es solo pasar el pincel y ya, tiene que ver con presión, limpieza y esas cosas"

"Ya lo sé, todo lo contemple en mi investigación. Los artefactos son tan sensibles que te permiten sentir la presión. Incluso me atrevo a decir que si practicas mucho solo necesitaras el pincel y cualquier otra superficie de tierra, piedra o metal en lugar de la tabla."

"… No lo sé…" comentó un poco dudosa, como nunca se le ve a ella "…es verdad que yo entiendo los caracteres, pero en la vida he trazado uno…. No sabría ni por dónde empezar"

"Eso no es problema. ¿Recuerdas la tinta? Para eso es. Ya experimente con ella… en mí mismo. Ya no quema la piel"

"¡¿Qué?" Evidentemente la tinta nunca quemó nada… era solo una pequeña broma para intimidar a mi emperatriz. En ocasiones es muy cansado perder todo el tiempo ante ella, por esa misma razón es supremamente gratificante asustarla de vez en vez con bromas inofensivas.

"Mira es sumamente sencillo" continué. Inmediatamente tome mi silla y la coloqué al lado de la de Toph, tome mis inventos y procedí a abrir el tintero. Mientras tanto, Toph estaba expectante en todo momento de lo que yo hacía. En su rostro se veía la duda, pero también la esperanza de que mis ridículos artefactos funcionaran.

Remoje el pincel en el tintero y lo escurrí un poco, siempre advirtiéndole a Toph que cuando realizara el ritual de la escritura no se le olvidara sacudir el exceso, si no provocaría un manchón en la hoja y eso sería muy desagradable. Le pedí con mucha cortesía que se subiera la manga de su traje, a lo cual ella pregunto dudosa y divertida: para qué, "Solo hazlo", respondí, y aunque a la emperatriz no le gustó mucho que le diera una orden, porque ella odia las ordenes, lo hizo.

"Está un poco fría" advertí, "Trata de sentir el trazo con tu tierra-control" recomendé, y ella asintió la cabeza. Tomé entonces su delicado brazo con mi mano izquierda, notando la diferencia entre su color y el mío, éramos como la tinta y el papel. Seguidamente, en el dorso de su antebrazo, comencé a trazar algunos caracteres, algo sencillo para empezar. Poco a poco manchaba su piel con la tinta que yo mismo hice para ella, despacio se fue completando la palabra mientras yo rezaba que mi invento funcionara… por el bien de ella.

Terminé, un silencio abrumador llenó la habitación… señal de mi fracaso… de mi logro… no lo sabía. La emperatriz movía los ojos como tratando de comprender, de entender, de sentir, de comprobar que las cosas habían salido como se esperaban.

"¡Ay no!" dije, "¿Volví a fallar verdad?". Y mis esperanzas se fueron por un caño. Estaba seguro que funcionaria… pero no… gracias Señor del Karma, fiel enemigo y aliado. Inicié entonces mi ritual tan acostumbrado de disculparme con mi señora dando excusas como "tal vez fue esto" o "tal vez fue aquello", pero en medio de mi humillación, una risa casi inaudible me obligo a callar.

"Es... es mi nombre… ¡Es mi nombre!. ¡Sokka es mi nombre!. ¡Lo puedo sentir claramente!. ¡Es mi nombre!. ¡Esto es increíble!, lo puedo leer con facilidad. ¡Mi nombre!. ¡Esto es impresionante!. Es la primera vez que lo leo sin pasar los dedos encima de la tinta" Dijo emocionada, boquiabierta, con una sonrisa en la cara y con una mano en el pecho. Reía impresionada, repitiendo una y otra vez lo maravilloso que era poder "ver" por fin su propio nombre sin nada más que su tierra-control.

"¿En serio?", interrogue dudoso. No podía creerlo yo tampoco, era la primera vez que las cosas me salían bien en un único intento. Seguro fue porque estaba decidido a no fallar. Era mi deber no hacerlo.

"¡Sí Sokka!. Lo siento." Agregó emocionada "…El pulso de mi cuerpo hace que pueda verlo. Al parecer es lo suficientemente fuerte como para chocar con la tinta y que yo pueda sentirla. Es increíble. ¿Cómo eres capaz de hacer estas cosas?. Eres maravilloso"

"¿Maravilloso?", no recordaba haber escuchado antes ese adjetivo sobre mí en la boca de la emperatriz. Por una vez en mucho tiempo sentía que le estaba devolviendo algo, aunque fuera mínimo, a Toph. Ya había abusado de su cordialidad, de su confianza, de su diplomacia y de su hogar… por eso, verla con ese brillo en sus ojos opacos hizo que todas las horas trabajadas sin parar, toda la búsqueda e intentos fallidos valieran la pena. "… ¡ah sí!, así soy yo: maravilloso".

"¡A ver, cuéntame cómo funciona todo!" Dijó al fin, dirigiendo su cuerpo donde estaba mi silla, obligándome a ver su cara llena de ilusión y su sonrisa que opacaba a la mismísima aurora boreal… obligándome a sonreír de igual forma.

"Bueno, es muy simple. La tinta se quita con agua, como todas las demás tintas. Con un trapo húmedo es suficiente" explicaba al mismo tiempo que quitaba la tinta con un pañuelo que siempre llevaba con migo y un asiento de té que dejó mi señora en su taza… pero ella no tenía por qué darse cuenta de la procedencia del líquido. "… ya está… ¿Aun puedes leer tu nombre?"

"No. ¡Se ha ido!"

"Genial… porque no estaba seguro si dejarías de ver la tinta por completo y en lugar de eso verías un manchón… pero en fin. Ahora… esta es la tabla, siéntela"

Seguidamente tome la tabla de donde ella la había dejado en su escritorio y la coloqué en sus manos, "Es muy suave" comentó, frotando los dedos contra aquel material verdoso.

"Sí, está hecha para que se sienta bien al tacto. Sé que te gustan las cosas con cierta textura, así que escogí ésta esperando que fuera de tu agrado" . No había terminado cuando noté un color rojizo en las mejillas de mi señora. Al tener ella la piel tan clara es muy fácil de identificar ese cambio de tono. Lo más probable es que ella también se haya dado cuenta, puesto que escondió su cara lo más disimuladamente que pudo entre los mechones que caían en su cara. "Ejem…" era momento de cambiar el tema "…como sea. Aquí arriba tiene una prensa. Es por si quieres sujetar el papel o algo así. Al punto, lo primero que tienes que hacer es poner la tabla en un lugar cualquiera, sea en una mesa, en el piso, donde sea. Hice la tabla de roca-cristal puesto que en muchos lugares la costumbre es usar mesas de madera, no de roca; entonces así te evitarás el inconveniente de buscar un sitio idóneo donde escribir. También la tabla es muy ligera, fácil de transportar y es del tamaño justo para llevarla en un bolso."

"Pensaste en todo"

"Intente que fuera lo más perfecta posible y que se adaptara a todas tus necesidades"

"… ese espionaje sirvió después de todo", intervino con una sonrisa pícara y un tono de voz que me recordó a la mismísima Azula.

"!Que es investigación!... en fin… eeesteeee es el pincel. Ahora, sujétalo". De inmediato mi señora lo tomo entre los dedos, y una vez más hizo su inspección de rutina, aquella que siempre hace con los objetos poco familiares, "…El pincel, como te expliqué, está diseñado para aumentar las vibraciones y que así puedas sentir por donde vas en el trazo."

"¡Hey es cierto!, puedo ver mi cara" aclaró a la vez que se sacudía el rostro con esa herramienta que yo inventé solo para ella. Al parecer las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba.

"Si pones la mano sobre la tabla de roca-cristal y usas el pincel" dije tomándola de las manos, parando su entretenido juego con la brocha y su cara. Ella presta y lista, como siempre, comenzó a hacer líneas imaginarias sobre la tabla para corroborar si lo que yo decía era verdad. "… se te hará más fácil seguir el trazado. Finalmente, la tinta es solo un facilitador mientras aprendes a escribir los caracteres, pero eso ya te lo dije. Todo junto facilitará tu aprendizaje en la escritura… y no dudo que lo lograrás"

"Pero… aún tengo una duda… ¿Cómo aprenderé los trazos?. Cuando yo leo los caracteres ya están hechos; los toco como a mí me place para descifrar su significado, pero no sé cómo se comienzan o se terminan… supongo que tienen un orden… ¿no?"

"¡Pues claro!. Todos tienen un orden. Para que aprendas yo mismo me comprometo a enseñarte."

"¿Tu?"

"Sí, yo. ¿Quién más que yo sabe tanto sobre tus habilidades , que las he sufrido todas?"

"…y espiado"

" investigado." Aclare un poco ofendido, pero eso parecía importarle poco a la emperatriz; aunque tapara su boca con su blanca mano se veía a leguas su sonrisa maligna y contenía. Creo que ella no se daba cuenta de eso por obvias razones. "Pero ya en serio…" continúe, "…permíteme ayudarte, para mí sería un verdadero placer y un honor servir de algo a la emperatriz"

"…Sokka… cuando creí que más ayuda de ti no podría recibir me sigues tendiendo la mano… Eres impresionante"

"Gracias". Y de nuevo ocurrió ese efecto que solo ella podía logar con una mirada. Un ambiente de paz y harmonía junto con un aroma a bosque en todo el espacio. Mi vida con ella era complicada, a veces horrible y siempre inesperable pero esos pequeños momentos de felicidad hacían que olvidara todo lo malo por un segundo.

"¡Pero bueno!, ¿Qué estamos esperando? Empecemos de una vez", ordenó obligándome a volver a la realidad.

"De acuerdo. Para iniciar escribiré cosas con mi dedo en la palma de tu mano. ¿Ok?"

"Sí", acento con la cabeza.

"Vamos a ver si adivinas… Que dice aquí", y tracé líneas invisibles en la palma de su mano. Invisibles para el que podía ver, mas no para mi señora.

"… ¿Reino Tierra?"

"¡Muy bien!. Este es el carácter de Reino… y este el de Tierra… pon mucha atención como inicio y como termino porque luego lo escribirás en papel. ¿Lista?... este es Reino… y este Tierra…. Ahora, si le agrego a este carácter esta otra línea cambia la palabra, así que mucho cuidado porque es un error común…"

"…Le gusta mucho sentir el trazo del pincel, es la única cosa que la hace alejarse del té de la mesa; eso hacía que el té a veces supiera así, a postergación. Le fascina la idea de sentir tantas palabras escritas en su piel, sentirlas todas al mismo tiempo. Era por esa razón que ya no había espacio en sus manos, desde diminutos caracteres que cabían hasta los más grandes ocupaban la blanca piel de la emperatriz. De los brazos paso a las piernas y de las piernas a los pies, pero la historia se repetía, el espacio no era suficiente y la necesidad de saber de mi señora era demasiada. "Escríbeme en el rostro" dijo un día, pensé que era una broma, pero no lo era."