T

Cori - ¡T.C!

T.C – (con cara de sorprendido) Cori, ¡no puede ser!

Cori - ¡T.C dios mío! Por fin! Soy yo Cori

T.C soltó su bolsa en el suelo y se abalanzó sobre Cori dándola un gran abrazo sin importarle que estuviera el teniente delante.

T.C - ¡estabas muerta! ¡Estabas muerta! Estoy soñando

Le decía mientras que la abrazaba bajo la mirada de no saber nada del teniente aunque algo le había contado Cori ya que se llevaba muy bien con el y Cori le había pedido en mas de una ocasión que la ayudara a encontrarlo por o que poco a poco se fue dando cuenta de lo que estaba pasando.

Cori - ¡no era yo!, era otra chica yo estaba encerrada y cuando logre escaparme tu ya te habías marchado.

Teniente – bueno, aunque me imagino lo que esta pasando es mejor que lo dejéis para luego, T.C dame tu informe y márchate, así podrás hablar con Cori y ya ella te dice los horarios. ¡Bien venido!

T.C – gracias. Y perdone mi llegada.

T.C y Cori se marcharon y fueron a un parque y allí se volvieron a abrazar, en ese abrazo de los ojos de Cori y de

T.C saltaba brillo por ambas partes, después de que se calmaron un poco Cori le explico que lo había estado buscando y que como no llamaba y no daba dirección para escribir no había logrado encontrarlo.

T.C - ¡no me lo puedo creer!

Cori - ¡pues créetelo!

T.C – ¡Y yo protestando porque no quería volver!

Cori - ¿y por que no querías volver?

T.C - ¡por que no me había olvidado de ti! Y discutí con mi teniente y al final me trasladaron! Pero bueno ¿cómo es que tú eres policía? ¡No querías estudiar Arqueología!

Cori - ¡si pero estando en la policía sabia que te encontraría mas fácil mente, entre y cuando vi que ni así te encontraba no podía dejarlo y lo que hice fue apuntarme a clases nocturnas en la universidad y estoy estudiando arqueología!

T.C – ¡ya me extrañaba a mí que no estuviera estudiando nada!

Cori - ¿qué raro que tus padres no me llamaran para decirme que estabas aquí y que no te dijeran nada de que estaba viva?

T.C - ¡lo que pasa es que aún no los he visto, no he pasado por casa!

Cori - ¿pues a que estas esperando?

Levantándose del siento y dándole su mano para ir con el.

T.C - ¡vamos!

Cuando llegaron a la casa la que llamo fue Cori y la puerta la abrió Susan. Pero T.C estaba escondido detrás de al puerta.

Susan - ¡hola Cori! ¿Cómo estas?
Cori – muy bien Susan, sabes ¡te traigo una sorpresa!

Susan - ¡de verdad, el que pasa!

Cori – no, no te la daré desde aquí.

Cori alzo su brazo hacia detrás de la puerta cogió a T.C de la mano y lo puso delante de la puerta y de su madre.

Susan - ¡dios mío!

T.C - ¡hola mama!

Susan abrazo a su hijo con lágrimas en los ojos y con la misma respuesta por parte de su hijo.

Terry -¿qué esta pasando?

El padre de T.C se acerco hasta la puerta haber que era lo que pasaba, y cuando al alzar la mirada hacia la puerta se encontró con su hijo abrazando a su esposa.

Terry - ¡dale un abrazo a tu padre!

T.C – claro, papa, claro

T.C le explico a sus padres el motivo por le que había regresado y como se había encontrado con Cori por casualidad en su trabajo.

La llegada de T.C hizo que el estado de ánimo de Cori mejorara, estaba mas alegre.

Pero no habían tenido oportunidad para hablar de ellos a pesar de todo el tiempo que pasaban juntos, y que Cori estaba entrenando para que se especializara a usar su bicicleta.

Hasta que un día ocurrió algo en la comisaría. T.C y Cori entraron en el cuarto de armas para colocar las escopetas de prácticas que habían estado usando en la sala de tiro.

Cuando se disponían a salir la puerta se cerró con un gran golpe quedando encerrados ya que esa puerta tenia cierre de seguridad y solo se podía abrir desde afuera.

La habitación no era muy grande por lo que el espacio era algo reducido aunque había suficiente espacio como para que los dos se sentaran cómodamente uno en frente del otro. Por lo que una conversación entre los dos fue inevitable.

T.C- ¡Cori!

Al mismo tiempo

Cori - ¡T.C!

Al ocurrir esto de los dos salió una sonrisa

T.C - ¡tu primero!

Cori - ¡vale! ¿Solo quería preguntarte que, que tal tu primera semana aquí?

T.C - ¡muy bien! Y mas estando tú contigo.

Cori – me alegro mucho

T.C - ¡Cori! Me parece que tenemos una conversación pendiente que hemos estado evitando.

Cori - ¡tú dirás!

T.C poniéndose serio y nervioso

T.C - ¡Cori!... no hemos tenido oportunidad de hablar de nosotros.

Cori - ¡T.C!...

T.C – Nooo... ¡déjame terminar! ¿Vale?

Cori - ¡vale!

T.C – lo que te iba diciendo es que no hemos tenido la oportunidad de hablar de nosotros y estos últimos meses e creído morirme solo de pensar que estabas muerta.

¡y encima ahora ni siquiera lo hablamos!

Cori se puso de rodillas delante de el, le tapo la boca suavemente con sus manos deslizándolas hasta su pecho y dándole un tierno y apasionado beso en sus labios que hizo que T.C la respondiera con la misma dulzura e entusiasmo que hizo que de ese beso lo siguieran otros tantos besos y abrazos, Cori se percato de que del cuello de T.C colgaba su colgante el mismo que el le había regalado y que nunca se quitaba y se podía ver por su cordón que T.C tampoco se lo quitaba.

Cori - ¿este es mi collar?

T.C - ¡si, cuando lo encontré en el jardín me lo quede después de tu entierro. Toma es tuyo.

Mientras se lo quitaba para devolvérselo Cori no le dejo.

Cori – no, quiero que lo lleves tú. (Mientras que se acercaba para darle otro apasionado beso)

La cosa hubiera llegado a mas si no fuera por lo incomodo del lugar, ambos pasaron la noche abrazados tapados por las cazadoras de ambos, de los uniformes.

A las seis de la mañana ambos comenzaron a escuchar ruidos, eran los encargados de la limpieza que los escucharon pedir ayuda.

Cori - ¡señor! Le voy a pasar la tarjeta para abrir la puerta por debajo.

El hombre les abrió y después de que le dieran las gracias se marcharon.

T.C - ¡y ahora que hacemos! En dos horas entramos a trabajar.

Cori - ¡uuuuuuhh! Me vas a invitar a desayunar!

T.C - ¡eso esta hecho!

Cori – pues vamos

T.C - ¡vamos!

Esa mañana en el trabajo se les veía radiante a pesar de no haber dormido en toda la noche.

Por lo que era evidente que todo el mundo se diera cuenta.

El teniente Palermo que era como un padre para Cori se alegro al saberlo ya que le había cogido mucho cariño.

La relación fue aumentando considerablemente, los dos eran inseparables, en la comisaría no era un secreto que ellos dos estaban juntos.

Cori en este último año había cambiado mucho, pero ya hemos contado que T.C la reconoció a la primera a pesar de ese cambio.

Todo estaba muy tranquilo hasta que al despacho del teniente llego el director del instituto Pacific pidiéndole que solucionara un problema que tenia en el.

Toni - ¡dígame usted!

Director - ¡en mi instituto en esta primera semana de clase se ha notado movimiento de trafico de drogas, yo no había hecho caso hasta que esta mañana una de las muchachas de las que se tenia sospechas ha aparecido muerta en su casa por sobredosis y creo que no ha sido por accidente ya que era una de las mejores alumnas y no creo que haya sido un suicidio, y los médicos han dicho que la dosis que han encontrado en su sangre era la de un suicida!.

Toni – lo que podemos hacer es que dos de mis agentes entren a su instituto haciendo que son alumnos nuevos.

Director - ¿pero no se notara que son mas mayores?

Toni – tengo agentes que tienen 21 años y parece que tienen 17 a si que no habrá problemas. De todas formas espere que le muestre quienes serán los agentes que entraran.

El teniente Palermo llamo a Cori y a T.C a su despacho, los dos entraron riéndose de algo gracioso que las acababa de pasar. T.C dejo que Cori entrara antes al despacho entrando el a continuación con las manos agarradas a su cinturón donde se sostenían su radio su porra, sus esposas y su arma además de otros utensilios de utilidad en caso de un operativo.

T.C – ¿nos ha mandado llamar teniente?

Toni – si, sentaros (haciéndoles un gesto hacia los asientos que estaban junto al director del colegio).

Director - ¡me esta diciendo que estos agentes tienen 21 años.

Toni – si porque.

Director - Porque son perfectos aparentan incluso menos de 17 puede que 16, si me lo hubieran preguntado yo no les hubiera echado mas de esa edad.

Toni – entonces le valen.

Director - creo que si

Cori – teniente disculpe la intromisión. Peroooo... ¿para que valemos?

Toni – para volver al instituto.

Los dos se quedaron mirando uno al otro con cara de sorprendidos a la vez que de indignación ya que a ninguno de los dos les hacia gracia entrar en el instituto y mas ya teniendo que estudiar ellos en la universidad.

T.C – ¿al instituto? ¿Y para que?

Cori – pues para que va ha ser, pues para un caso.¡ Un momento usted no es el entrenador Raimundo.

Insinuó Cori sin apartar la mirada del director del instituto.