"Hola a todos... me atrase... como siempre, pero aquí estoy. Es lunes y ya publiqué otro capitulo de Con Ella a pesar de los contratiempo. Bueno, paso lento pero seguro, como quien dice.
Un saludo a todos los que leen este fic, de tantos países hermosos que me gustaría conocer algún día. Los quiero muchísimo.
También un saludo muy especial a Nieve Taisho, AryAs, Eikou-Chan y Azrasel que siempre me mandan hermosos mp's y comentarios, que les juro que leo aunque a veces me cuesta contestarlos a tiempo.
Seguiré actualizando los lunes pero no se cuales XD, ¡que cosas!. Es porque estoy escribiendo 2 fics a la vez y, a veces, cuando actualizo uno no lo hago con el otro y viceversa. Si quieren saber si voy a actualizar o no en la semana, pueden ir a mi FaceBook (no es un anuncio, en serio, yo odio eso. Es solo para que tengan la info mas rápido, porque por aquí está muy difícil ya que actualizo cada semana) y pregunten. Ahí si les respondo rapidísimo... porque en el trabajo siempre lo tengo abierto XP. Mi FB esta en mi profile de FanFiction, solo den click a "Chris McRaven" y listo.
Bueno, ya no les quito su tiempo y espero que disfruten este cap."
Con Ella
Por: Chris McRaven
Con sus Mentiras: Parte 1
"-Esto es una caracola-
-Sé que es una caracola, ¿pero para que la traes?-
-Para que la coloques en tu oído en ella y así puedas escuchar mi voz cuando estoy lejos de casa-"
El viaje me mostró los territorios que le pertenecían a mi señora y como los había administrado. En lo mínimo me desilusionó. Era más que evidente que la prosperidad reinaba en la nación esmeralda, lo cual era lo único que le quitaba el sueño a la dueña de los ojos profundos.
Las casitas se erguían amistosas entre el bosque frondoso de la nación, mostrándome a hombres y mujeres trabajadores, duros como rocas, que daban su corazón por sus familias.
Las marcas de la guerra poco a poco se iban borrando junto con las colonias de la Nación del Fuego que ya habían desaparecido. Era un trabajo monstruoso pero solo ella era capaz de cuidar a sus ciudadanos. Me alegraba pensar que yo, en parte, era de ayuda; a veces sentía que no lo suficiente, pero las palabras dulces como los cristales de azúcar de mi emperatriz me decían lo contrario. "Sí ella lo dice, yo le creo", ese era mi mantra más reciente.
Más rápido de lo esperado llegamos al puerto donde los barcos de minerales del Reino Tierra se dirigían a la Nación del Fuego. Eran barcos de comercio, muchos de los minerales de la verde nación no se encontraban en las tierras carmesí, levantando un nuevo tipo de negocio sobre ellos. De hecho, con la paz en el mundo, las naciones tenían más tiempo para pensar en sus productos, en la compra y venta de ellos, en relaciones comerciales, las cuales también eran reguladas por la emperatriz para no dañar los bosques.
Me bajé del carruaje y prestos mis guías me indicaron cuales eran los barcos rápidos a la Nación del Fuego, eran los barcos de especias, parecía que la comida del Reino Tierra había causado su impacto en el extranjero.
Era necesario esperar algunas horas para que el transporte zarpara, así que no vi ni justo ni necesario obligar a aquellos hombres a esperar tanto por una razón tan absurda. Evidentemente, los transportistas no querían dejarme, yo era el emperador y los peligros siempre asechan, mas mi deseo era viajar como antes lo hacía, como cuando era un joven insensato que no veía más allá de su nariz. No era posible cumplir mi objetivo si era escoltado por los transportistas de la señora del Reino Tierra, su uniforme los delataba. Entonces, me vi en la obligación de ser enfático en mi deseo, no sin agradecer y nunca dejar de lado la cortesía; y aunque los hombres seguían con sus dudas, me dejaron solo como se los pedí.
Me quedé en medio de la nada con mi mochila y con la idea de ver a Pian-Dao para lograr desvanecer los fantasmas que me perseguían. Tenía miedo de descubrir algo que no me gustara, algo que quizá hiciera cambiar mi opinión sobre ella, una razón para derrumbar los castillos que yo mismo me hice. Mas ya no había marcha atrás, era la hora para enfrentar al señor del Karma y escupirle en la cara o viceversa… espero que "viceversa" no.
El viaje en el barco de especies pasó sin percances. En cuestión de días estaba con los pies en la Nación del Fuego, con ropas carmesí para pasar por alto entre los nativos y con mi fiel boomerang en mi espalda, al igual que mi amada espada en la cintura. Por unos cuantas monedas del Reino Tierra puede conseguir un transporte decente a donde deseaba ir. No más que un viejo carruaje de carga, siendo mi sitio al lado de algunos animales de consumo. No era como los medios de transporte a los que me había acostumbrado mi señora, pero no me quejaba, por lo menos no caminaba y se pasaba un buen rato con los hombres que lo conducían.
Entre la conversación me atreví a preguntar si sabían algo del Reino Tierra, justificando que mi esposa había viajado ahí y pronto iría a reunirme con ella. "¿Vacaciones?" me preguntaron los hombres, "Negocios" respondí tranquilo. No deseaba que supieran de donde era… o más bien quien era mi señora, quería saber lo que pensaban de la nación esmeralda.
-… la dirige una mujer, la emperatriz Toph. Es la gran amiga del Señor del Fuego Zuko y del General Iroh, el Dragón del Oeste. Sabemos que se casó con el representante de las Tribus Agua Norte y Sur, Sokka es su nombre, pero todos dicen que fue algo político, algo obligatorio. El Reino Tierra ahora está muy estable, o por lo menos eso cuentan. Es un buen lugar para hacer negocios. Su economía es buena y los productos de esta nación roja se venden como exóticos allá. Al igual que ellos no tienen muchas cosas que nosotros tenemos, ellos no tienen cosas que aquí sí. Entonces, si tu plan es mover dinero, ¡en hora buena!.-
Al parecer todo el mundo sabía la verdadera causa de nuestra unión… y yo de tonto pensaba que era un secreto. Pero bueno, me consuela saber que ahora nos llevamos bien. Eso debe ser un plus.
Con cada persona que me llevaba, con cada persona que le preguntaba sobre el Reino Tierra, me contaba la misma historia donde las palabras "Toph", "matrimonio" y "político" sobresalían. Era raro oír a los demás hablar de mi o de ella, no tenía noción de que tan "famosos" éramos. Pero bueno, así como oigo hablar de Zuko todo el tiempo en el Reino Tierra, así debe el oír de nosotros.
Llegue a la casa de Pian-Dao después de una semana de viaje. Fue cansado, pero en fin. Subí aquella colina infernal que tanto odiaba y aun odio, con recuerdos a mis espaldas junto con el cansancio en mis piernas. Parecía como si el tiempo no pasara por ese lugar, todo, incluso el pueblo, estaba casi igual como cuando lo dejé, exceptuando por algunas casas que nuevas. La fortaleza de mi maestro, siempre imponente, fue la primera que me recibió, y luego de tocar la puerta de esa forma especial que solo yo sé, apareció la primera cara familiar.
-¿Sokka?-
-Me alegra mucho verte amigo.-, era el buen y fiel sirviente de Pian-Dao.
Un abrazo caluroso, eso era lo que necesitaba desde hacía mucho tiempo. Luego de las preguntas rutinarias de bienvenida, pasé a la casa de mi maestro, el noble Pian-Dao, y lo esperé en la sala de estar. La incertidumbre y la emoción corrían por mi cuerpo. Estaba tan ansioso por verlo, tenía tanto que hablar con él, tanto que contarle. Y por un momento me vi a mi mismo de joven entrenando con él, escribiendo con él, hablando con él, confesándole quien era yo realmente. Su sabiduría siempre me sorprendió, era un hombre admirable.
Mis cavilaciones se vieron interrumpidas por la silueta del gran caballero. Tenía la misma vitalidad, el ejercicio lo conservaba bien pero algunas arrugas en su rostro delataban que los años no perdonan. Inmediatamente me levante, ofreciéndole una reverencia como muestra de respeto.
-Sokka, benditos sean los ojos que te ven-, exclamo, con una sonrisa en los labios, tomándome de los hombros para verme mejor, -… has cambiado para bien. Veo en ti la sabiduría de alguien que conoce el dolor y la alegría de la vida. Espero que hayas estado entrenando joven emperador.-
-Cada día desde que lo conocí maestro-, Me dio un abrazo como solo un padre sabe, para luego continuar con nuestra conversación.
-Por Agni, debes estar totalmente agotado. Vamos a tomar algo de té para que te relajes.- presto se dirigió hacia uno de sus sirvientes, -Lleva las cosas del emperador a su habitación y luego llévanos a la sala frente a la plaza de entrenamiento un té verde, el mío con una rodaja de limón por favor.-
Entonces fuimos a aquella sala con vista al lugar de mis torturas y aprendizajes juveniles, el lugar donde aprendí a usar la espada y donde Pian-Dao casi me parte la cabeza como un melón. Era extraño estar en el mismo sitio, exactamente como lo había recordado por tantos años. Lo único que le faltaba eran mi hermana, Aang y Toph con cara de "que está haciendo este idiota", como cuando le dije a mi maestro mi verdadero nombre.
Pian-Dao me ofrecía asiento, evidentemente lo acepte. Después de charlar lo básico y ponernos al corriente de nuestras vidas, el té llego, delicioso como siempre pero sin el sabor "extra" que solo ella le sabía dar. El aroma de la bebida hizo todo más ameno y la frescura de la tarde todo más fresco… que dicha, porque es esa nación hace un calor de los mil demonios. Yo no sé cómo hacen los nativos para verse radiantes… tal vez por estos calores tenían la costumbre de tomar las naciones de otros.
-… no puedo creerlo maestro.-
-Créelo. Le dijo a el Señor del Fuego Zuko exactamente en que estaba fallando en su fuego control. Iroh y él lo han entrenado muy duramente. Sabes cómo es Jeon-Jeon de directo, a veces hasta cruel, pero eso es necesario en ocasiones. Aunque el Señor del Fuego Zuko ha mejorado, no es tan virtuoso como su hermana. Desgraciadamente. Él tiene otros dones, como la comprensión y la paciencia, pero esa fiereza guerrera tan característica de su padre definitivamente se la empoderó la princesa Azula por completo-
-Hay que admitir que ella es muy buena. No sabe maestro los problemas que ella nos causó cuando viajamos con Aang-
-Claro que lo sé. El avatar Aang me los contó y Bummy también me relató cómo quedó la ciudad de Omashu después de la visita de la joven. Pero basta de hablar de esas cosas. Me excuso previamente si soy algo o bastante atrevido pero, ¿A qué se debe el honor de tu visita?. Ha de ser algo bastante serio puesto que no avisaste. Hubiese mandado a alguien por ti. Sabes, no es conveniente que andes como un lobo estepario por las naciones, ahora eres el emperador. Las desgracias están a la orden del día.-
-Bueno, sí debí avisar pero fue una decisión un tanto acelerara. Y sí, no debería andar solo, pero no me gusta viajar con toda esa gente. Yo no nací como alguien "con poder", son un campesino. Esas cosas de carruajes y atuendos de gala no son lo mío. Prefiero la comodidad de un transporte de animales de consumo humano.-, confesé, de hecho era toda la verdad. De ser por Toph andaría con ocho carruajes llenos de guardas. No, no, que incomodo. Mejor así, como campesino, como siempre. -… y con respecto a lo otro… quería aprovechar para mortrarle algunas técnicas que he aprendido y perfeccionado, quiero saber que piensa usted de mis habilidades puesto que me hace falta un crítico hábil… -
-Nunca he creído ser el indicado, pero si honesto.-, contesto bajando la taza de té, para poner toda su atención en mí.
-Lo sé, por eso vine hasta aquí…- Por los dioses, aquí vamos.- … Le voy a decir la verdad, no solo vine a practicar y a que revisara mis técnicas con la espada… también vine a hablar con usted de asuntos personales, más específicamente de lo que pasa en el Reino Tierra y creo que usted es la persona indicada para darme la guía que necesito -
-Ya veo, mas debo decepcionarte entonces, no soy el más apto para hablar sobre los asuntos del Reino Tierra. Cada nación tiene sus pequeños detalles que solo los pobladores manejan, se necesita una vida como ciudadano para entender las distintas situaciones de cualquier índole en un reino. Si me preguntaras sobre la Nación del Fuego te sería de utilidad, pero en cuanto al Reino Tierra pienso que Bummy, por ejemplo, es el adecuado.-
-Sí, comprendo que cada nación es conocida por sus habitantes y que es un tanto ilógico ir donde un nativo de fuego a preguntar sobre los reinos del bosque, sin embargo hay un problema grave, cada uno de los pobladores del reino tierra, desde el mas viejo hasta el mas joven, desde el más leal hasta el más pagano esta con ella, son sus aliados y no dicen nada.-
-¿Con quién?-, pregunto mi maestro con un dejo de duda. No era su culpa, yo solo daba frases confusas y casi sin contexto. Que iba a deducir él de la que yo estaba hablando.
-Con la emperatriz. Con Toph. No tengo que contarle que me casé con ella, usted estaba ahí junto con el Loto Blanco.-, le recordé… por si acaso. - Ahora mi vida está en el Reino Tierra… es buena, no lo voy a negar, mas añoro la nieve que me vio crecer, que forjó mi carácter.-
-Claro que lo recuerdo. Una linda mujer tu esposa, con todo respeto- …por los dioses, en ese momento no necesita comentarios de ese tipo… -, pero creo que es normal lo que sientes, después de todo el Reino Tierra es totalmente diferente a la Tribu Agua. Debes darle tiempo al corazón y al cuerpo a adaptarse.-
-El proceso de adaptación no es lo que me quita el sueño, de hecho creo que lo he manejado muy bien. Se de su historia y de sus costumbres, pero más allá de lo que los libros me cuentan y de lo que la emperatriz me muestra no sé nada. He ahí el problema.-
-Yo no sé más que tu entonces-
-Puede ser, pero aun guardo la fe de que usted sepa algo de lo que yo sé.-
-Como te digo muchacho, no es mi tierra, no se mucho de ella-
-Al contrario. No quiero que me cuente sobre tradiciones familiares o características particulares de la gente del Reino Tierra, como ese miedo sobrehumano que tienen a la pérdida de un niño o su intolerancia al frío invernal, quiero que me cuente sobre ella, sobre la emperatriz-. Los ojos de mi maestro dejaron escapar una chispa de sorpresa oculta detrás de aquella infusión que llevaba a sus labios. Claro que era una osadía preguntarle tal cosa, Pian-Dao era tan caballeroso que hablar de buenas a primeras de una dama era impensable, mucho menos de la emperatriz. Además, ¿Qué era lo que yo quería saber?, ¿No era acaso yo el emperador?, eso era lo que a él le molestaba.
Con el semblante tranquilo bajó la taza; con los ojos cerrados disfrutó del olor del té. Respiro profundo e inmediatamente me contesto, -Soy un extraño, ¿Cómo yo voy a saber más sobre tu esposa que tú mismo?-… ese era un excelente punto…
-La vida con ella es muy rara.-, me explicaba, -No me quejo, tengo todas las comodidades que jamás he deseado, trabajo duro pero ella también lo hace. Me llena de satisfacción ayudar al Reino Tierra y a su gente, pero ella… siento que algo no anda bien. No sé hasta qué punto ella es Toph o hasta qué punto ella es la emperatriz. Siendo que a veces hace cosas solo por conveniencia de su reino y a veces siento que las cosas que hace las hace por mi… pero no puedo distinguir cuando hace que. No sé si todo lo que trabaja es por su gente o por mí, eso me confunde. Ella en esos temas no es accesible, conversa de todo lo que uno desea menos de sí misma…-
-Sokka, sabes que en estos temas a mí no me gusta inmiscuirme, pero creo que es necesario para tu espíritu conversar, así que voy a serte honesto y discúlpame si llego a herirte. Desde un inicio tu matrimonio no fue más que un convenio político, una necesidad de las naciones para traer estabilidad a su gente. Yo estuve en tu matrimonio, junto con el Loto Blanco, y todos notamos el rostro plano de Toph. La conocemos bien, ella es muy expresiva, siempre lo ha sido, pero ese día guardo todo para sí, ella se comportó de esa manera porque tenía muy en claro que estaba pasando, pero tu aún no has caído en cuenta del todo. Ella es la emperatriz, siempre será primero eso. Ama a su pueblo con locura, aún más que a sí misma, da todo por ellos… pero también es Toph y tú siempre fuiste su gran amigo. Igualmente dará todo por ti, pero de una manera distinta. Toph tiene 2 caras bien marcadas, eso hasta yo lo sé, pero no es malo, es solo la manera en la que ella ha aprendido a llevar las cosas.
Con respecto a lo otro, evidentemente tu vida con ella va a ser "rara", ustedes no se casaron porque quisieron, sino porque lo necesitaban, esa clase de matrimonios y de vidas son muy distintas a los convencionales. No puedes exigirle ahora cosas que nunca existieron, desgraciadamente esa es la verdad.-
-Yo no pido eso. Desde el inicio estoy consciente de todos mis límites… pero… hace poco vienen ocurriendo cosas que me perturban… y fue ahí donde inicio el problema, porque propasé los límites, construí ilusiones y ahora tengo miedo de enfrentar la realidad-
-No comprendo-, expreso confuso. Le estaba dando muchas vueltas al asunto… claro que lo estaba haciendo, tenía miedo de lo que podría descubrir. ¿Y si no me gustaba?, ¿Y si no descubría nada, eso no me convertiría en un traidor de mi señora por dudar?. De cualquier manera, no había hecho tan largo viaje solo para quedarme con más dudas, ya no podía vivir así, tenía que despertar de este sueño para enfrentar la realidad… fuese buena o mala… fuese con ella o no.
-¿Por qué se casó conmigo?,-, pregunté lastimero, dejando al descubierto mi alma, ya era la hora de hablar claro. Por primera vez desde que salí de mi hogar podía hablar de lo que me ocurría sin sentir temor, con plena honestidad, lo que me quitaba un peso de encima, -¿Por qué no se casó con alguien influyente de su nación?, ¿Acaso nunca tuvo pretendientes?, yo nunca le pedí unir nuestras vidas, fue ella la que lo quiso. ¿Por qué le ocurren las cosas que le ocurren sobre sus enfermedades, sobre su estado de ánimo, sobre sus salidas y llegadas y por qué no me dice nada?. Son esas cosas las que me agobian. Hace poco Toph sufrió una complicación en su estado de salud que casi la obliga a partir de este mundo y aun así no me es honesta. Ni con el susto de la muerte en su ventana me dice que le pasa. ¿A caso no confía en mí?; y si no lo hace, ¿Por qué desconfía?-
-¡Por Agni!, ¿Cómo que una complicación en su salud que casi la lleva al mundo de los espíritus?. No puede ser, ella es fuerte como la roca viva. ¿Está bien?- y el rostro tostado por el sol de Pian-Dao se quebró en mil trozos distintos. La sola mención de una enfermedad en Toph lo agobiaba. Él la quería mucho, al igual que lo hacían todos los del Loto Blanco. Ella tenía ese poder de robar el corazón de aquel que se le acercara y quedárselo con ella para siempre… si lo sabré yo…
-Sí. Está totalmente recuperada-
-¿Qué le pasó?... si no es una indiscreción preguntar-
-… eso es algo muy personal… pero… usted tiene toda mi confianza. Lo conozco bien y tengo conciencia de que con usted cualquier secreto seguirá siendo eso… solamente le pido discreción, más sé que usted también es experto en el tema.-
-Yo mismo me cortaré la lengua si palabra alguna se me escapa-. La expresión concentrada de mi maestro me corroboró su palabra, pero no era necesario. Cualquier amigo de Iroh era digno de confianza, por eso su círculo tan reducido de amistades. Sin mencionar que se había ganado ese privilegió, el de ser el guardián de mis más profundos misterios, desde hacía años con acciones, no con palabras; enseñándome el valor del honor y la caballerosidad desde perspectivas que no tenía idea que existieran.
-… Se desmayó a causa de una hemorragia.-, dije y después de una pausa continué, - Pensé que había sido una perdida… que estaba esperando un niño, pero no fue así gracias a la Luna. El médico lo confirmó y ella desesperada me aseguró el hecho…. Maestro, si hubiese visto el miedo en sus ojos con tan solo mencionar la posibilidad de que la vida de su hijo se le fuera de las manos, la agonía en su semblante, la forma en como lo dijo, el acogimiento en su alma… fue espantoso verla así… no tengo palabras para describirlo.-
- Te entiendo Sokka… pero si ella lo dice debes creerle. Si hubiese estado en espera ella habría sido la primera en enterarse.-, comentó calmado al enterarse que Toph ya estaba sana y salva. Aprovechando el momento en que yo conversaba para servir un poco más de té.
-Sí, me dijo eso mismo. Es más, me lo dijo en otra ocasión, antes de que ocurriera este percance con su salud, pero no sé por qué siempre asevera tal cosa. Lo dice con tal seguridad.-
-Ella tiene esa habilidad. Nunca ha fallado en una predicción de ese tipo.-
-¿En serio?-… ¿Otra cosa que no sabía de la emperatriz?... ¿porque me sigo sorprendiendo?, debería estar acostumbrado a ello… Al parecer el único que no la conoce soy yo… que ironía.
-Aparentemente emplea su habilidad única de ver por medio de vibraciones para sentir si, en efecto, hay un niño dentro del cuerpo de alguna mujer.-, continuó el noble caballero después de servir el té, -Al principio creíamos que era cosa de suerte. Pero luego nos demostró su talento en el mercado de aquí, del pueblo. Fuimos Toph, Iroh y yo, aun lo recuerdo como si hubiese sido ayer. La hoy emperatriz caminó entre la multitud, para luego aproximarse a una que otra mujer, una por una les dijo que estaban en espera. Llego a diagnosticar embarazos de un mes.
-¿Nunca falló?-
-Jamás. Hasta le dio la buena nueva a mujeres que desconocían totalmente su estado. También puede decir el sexo del niño en embarazos avanzados, a los 3 meses más o menos, si mal no estoy. En esta misma casa se hacían filas de mujeres deseosas de que Toph les dijera que iba a ser su bebé, si niño o niña, cuando se corrió la voz de su talento. Fue de locos.-
-Impresionante-
-Pero continua. ¿Qué paso con la tu señora?-
-Pues no pasó nada dichosamente, pero si fue muy raro… por suerte su cuerpo resistió. El médico me dijo que eso era normal en ella y ella me contó que es una enfermedad hereditaria… pero luego llegó Sukki, se infiltro en el palacio y me dijo otra cosa.-
-¿Sukki?, ¿La guerrera Kyoshi?. Ya no habías terminado con ese asunto?-, agregó Pian-Dao dejando el té de lado, debía ser un comentario impactante para él. Nadie mejor que mi maestro sabía la historia entre la guerrera y yo… aparte de mi familia obviamente. Las casusas de nuestra separación eran inevitables; ya no podía seguir con esa relación. De la noche a la mañana se había vuelto un infierno.
-Sí, pero ella no quiere entender eso.-, expliqué, -Me ha intersectado dos veces en lo que llevo viviendo en el Reino Tierra, siempre con la misma historia. Que me ama y no sé qué… me tiene arto. Pero ese no es el punto, la segunda vez que se me apareció como un espíritu fue después de la complicación de Toph… y me dijo que… que lo que le pasa a la emperatriz no es un mal hereditario, que solo le ocurre a ella en su familia… y que no puede darle a su nación un sucesor.-
Los ojos de maestro espadachín se clavaron en los míos, encogiendo sus cejas y ojos. Al parecer había dicho algo sumamente serio. Pian-Dao solo se quedó en silencio, para luego ver un momento en dirección a la mesa de te. Seguía dándole vueltas a ese comentario, y aunque el tiempo no fue más que el de uno o dos parpadeos, para nosotros duro, quizás, un minuto o dos. Cuando hubo terminado su análisis silencioso, continuó con nuestra conversación, develando otro aspecto particular de la nación esmeralda, el cual yo, nuevamente, ignoraba… y ella, como siempre, no me había dicho.
-Eso es un problema bastante grave en el contexto cultural del Reino Tierra. Los nacimientos para estas personas son la bendición más grande de todas, puesto que la madre tierra o la madre naturaleza (como quieras llamarle), quien es su diosa, da la vida. Una persona que no pueda dar vida, sea hombre o sea mujer, es impensable. Pero no mal intérpretes, eso implica que los ciudadanos están obligados a tener hijos, sin embargo una cosa muy diferente es no querer niños y dedicar la existencia a lo que mejor le parezca a la persona, a no poder tenerlos. Si Toph no es capaz de dar a luz, eso implicaría que la madre tierra la ha abandonado, que no quiere que su estirpe ronde en el Reino Tierra, lo cual es algo bastante significativo y por demás serio. Sin mencionar que en el Reino Tierra la línea es matriarcal.-
-¿Matriarcal?-… bendito seas señor del Karma y tus inmisericordes sorpresas.
-Sí, la herencia, sea material, sea tradicional, es por parte de la madre. Los pobladores del Reino Tierra siempre llevan el apellido de su madre, y los hombres al casarse adoptan el de su esposa. La figura femenina para ellos es importante puesto que está directamente vinculada con la fertilidad de la madre tierra, la dadora de vida. La figura masculina se ve más como un guardián, un complemento importante e intrínseco para la formación completa de un nuevo ser, puesto que aunque la tierra sea fértil hay que trabajarla y los hijos son el fruto del trabajo duro. No se puede tener una cosa sin la otra, pero la tierra, sin duda alguna, es lo esencial. Por ello, los hombres del Reino Tierra tienen la particularidad de ser muy cariñosos con sus esposas. Ni siquiera te tengo que decir que ellos darían su vida por cualquier mujer, puesto que eso es algo que se espera de un hombre del Reino Tierra desde que nace. Pero debo aclarar, no es que en otras naciones los hombres no lo seamos amables y cariñosos con nuestras mujeres, pero el amor que proviene de los hombres del Reino Tierra es aún más profundo, es completamente distinto. En aquella verde nación, ellas son lo más cercano a un dios en la tierra, son un símbolo de su deidad más amada, la madre naturaleza.-
-¿Cómo, cómo, cómo, cómo?. Espere, más despacio. ¿Cómo que adoptar el apellido?. ¿Entonces ahora soy Sokka Bei-Fong?-. Lo último que me dijo mi buen y sabio maestro me desconcertó. Mucha información a la vez; ni siquiera pude procesarla a un ritmo adecuado. Esto se estaba poniendo color de hormiga. Desde que había llegado al palacio de piedra y jade todo documento que pasó por mis manos lo había firmado como habitualmente lo hacía en mi tribu, con mi "nombre-nombre", no con mi "nombre-Reino Tierra", no como "Sokka Bei-Fong", lo cual era un problema. ¿Quería decir que todo este tiempo había estado negando, ante toda la nación, ser el esposo de la emperatriz?. ¿La había estado ofendiendo y humillando sin darme cuenta?. ¿Por qué no me lo dijo?. ¿Qué demonios estaba pasando?. Tenía que averiguar lo que estaba pasando a como diera lugar.
-Correcto.- prosiguió tranquilo Pian-Dao, ignorando mi cara de "sorpresa-terror-asombro-ira-desconcierto", -¿Tanto tiempo viviendo ahí y no lo sabias?-
-Toph nunca me lo dijo… y nunca lo noté tampoco.-
-Pues sí. La línea hereditaria de los Bei-Fong viene del lado de la madre de Toph, la señora Popin Bei-Fong. Ella se casó con Lao y él adopto el apellido de su esposa, convirtiéndose en Lao Bei-Fong. Ahora tú, según las leyes del Reino Tierra, tomas el apellido de tu esposa, serías entonces Sokka Bei-Fong.-
-¿Por qué nadie me dijo así?. Usted sabe: "Emperador Bei-Fong". No sé… solo para percatarme de lo que estaba pasando y no verme como un idiota ante todos. Digo, no era mucho pedir, ¿o sí?- agregue sarcástico para proseguir quejumbroso, -….Esto es una injusticia-
-Al emperador se le dice emperador y listo, pasa lo mismo con el Señor del Fuego. A veces se usa el nombre para diferenciar de cual Señor del Fuego se está hablando, pero nunca el apellido porque sería hilarante. Piénsalo, ¿cómo podrías distinguirte de los emperadores venideros si te llamaran "Emperador Bei-Fong"?, todos van a tener el mismo apellido a fin de cuentas.-
-Por la Luna… cada vez esto se pone peor y/o más raro…-
-No te amedrentes por eso, son pequeñeces.-, ¡¿Pequeñeces?!, - Creo que es más importante que nos centremos en lo que te dijo Suki, lo cual seguramente es solo un rumor, posiblemente una mentira. No le des más vueltas al asunto.-
-Eso es lo que yo creo… pero si todo fuera una mentira ¿Por qué sabe tanto y por qué todo lo que dice parece encajar tan bien?. Sukki me contó, después que el médico de Toph me lo dijera, que ese mal es frecuente en Toph. Sin mencionar que la emperatriz no me deja que la acompañe a ciertas reuniones con el consejo… no entiendo porque. ¿Será que no quiere que me entere de algo?. Yo también soy el emperador, debería ir a todas esas reuniones… supongo.-
-Si lo que la aqueja es un mal hereditario, no sería extraño que todos lo supieran e inventaran cosas para hacer la historia más dramática. Y en cuanto a las reuniones, sabes cómo es Toph … posiblemente sus razones tendrá.-
-¿Y cuáles son?-
-No lo sé… pero si sospechas de eso y de ella es porque tienes tus motivos. Eres un joven observador, no lo dudo, y con lo que me cuentas… y que Agni me disculpe si blasfemo en contra de tu señora, a mí también me parece que algo no anda bien. Pero quizás estas buscando en el sitio incorrecto, como te dije antes-
-Literalmente me estoy volviendo loco con el asunto. No entiendo nada. Un día estamos bien, otro mal; un día me dice una cosa y al otro descubro que no es cierto. En mi cabeza se han creado miles de confusiones que no me dejan vivir. Estoy agobiado y atormentado. Maestro, se lo suplico, se lo imploro, si usted sabe algo dígamelo; por pequeño que sea. Estoy tan desesperado que he estado pensando en ir a buscar a Iroh y darle lo que él me pida con tal de que me ofrezca una respuesta, por más mísera que sea. No me importa.-
-Iroh es el confidente de Toph. Todos lo saben. Si le preguntas al general ella se daría cuenta inmediatamente y lo que quieres es discreción, ¿No es así?. Por algo has venido a buscarme. Además, no es un secreto que cuando ella tiene problemas va a buscar a Iroh. Primero va a Ba-Sing-Se, a la casa del té, y si no está viene para acá, a la Nación del Fuego. Ella odia los barcos, la marean y le producen nauseas, pero para ver a su gran amigo pasa por esa tortura como si nada. Él debe saberlo todo, pero no es opción para obtener respuestas muchacho.
-¿Y Jeon-Jeon?-
-No, él sabe tanto como yo. En cuanto a Pakku… no creo que esté enterado de nada, más ahora que vive en la Tribu Agua del Sur con Kana… no dudo que le lleguen noticias de los otros reinos; no obstante no creo que sea información tan específica y delicada como la que buscas. Bummy está loco, para hablar con él hay que tener paciencia y estar entrenado. Sin embargo, aunque aparente haber perdido el juicio o ser torpe, no es más que una fachada, un disfraz. Seguramente está del lado de la emperatriz, si es que algo sabe. Por ello, descarta al viejo rey de Omashu de tus interrogatorios, Toph se enteraría de inmediato sobre tus acciones Sokka.-
-Genial… no hay esperanza entonces-, dije al fin desanimado. Si Pian-Dao no me podía guiar hacia donde yo deseaba, nadie más lo podía hacer. Todos estaban de su lado… no sabía ni para que me esforzaba en esa campaña sin fin. Pero luego el señor del Karma jugó de mi lado, lo cual no es buena señal.
-Bueno, creo que lo único que te puedo contar es como Toph llegó a ser emperatriz.-
-Eso ya lo sé… -, comenté desanimado, jugando con la taza de té en mis manos,- el consejo de ancianos del Reino Tierra la eligió por ser héroe de guerra. Está en los libros historia moderna de la Biblioteca de Zhong Tu. Ya me los leí todos-
-Eso no es verdad. De hecho Toph nunca fue propuesta para ser emperatriz. Sus padres sí, pero ella no.- De repente todo se detuvo. Mis ojos quedaron prendidos ante las palabras de mi maestro. Ante tal cosa, mis comentarios interrogativos no se dejaron esperar. ¿Cómo que los libros estaban equivocados?. Le pedí por lo más sagrado al noble hombre que prosiguiera, ya había esperado mucho para conocer las verdades de la única dueña de los ojos profundos como para que me hicieran esperar más.
-En aquel tiempo, se mandaron a llamar a las familias más emblemáticas y prestigiosas del Reino Tierra, entre ellas los Bei-Fong. Toph no era más que una chica en miras a convertirse en una hermosa mujer, podía tener unos 17,18 años máximo. A esa edad ella postulaba únicamente por el título de "la hija de los emperadores", pero jamás por el de dirigente del reino más grande de las cuatro naciones. Y de una forma o la otra, las cosas se dieron, resultando ser ella la favorecida con el más prestigioso honor en esa verde nación. El de emperatriz.-
-¿Cómo sabe usted eso?. Según lo que se la elección para nombrar a un emperador era a puerta cerrada. Solo podían estar el consejo de ancianos. ¿Quién le contó eso maestro?-
-Nadie me lo contó… yo estuve ahí junto con El Loto Blanco-, ¡¿Qué?!... ay no… siento al señor del Karma ensañándose en mi de nuevo.
-O sea… ¿Pakku, Bummy, Iroh, Jeon-Jeon y usted?... Ahora resulta que hasta Pakku sabe más de Toph que yo…-
- A veces la historia es fraudulenta Sokka, se escribe por los ganadores. Y ante los hechos que cuentas, que los libros no narran la verdadera historia de la elección de la ahora emperatriz, me hace pensar, con todo respeto a ella y a ti, que Toph no quería que se supieran muchos detalles de esa elección. Pero no es una lástima del todo. Así puedo contarle como fue electa y serte de alguna ayuda. Presta atención pues no voy a repetir lo que te contaré.
Nos mandaron a llamar como consultores, después de todo somos El Loto Blanco y nuestro nombre es respetado en todas las naciones, como bien sabes. Querían que ayudáramos en la elección de un emperador o emperatriz para el Reino Tierra y como solo uno de nuestros miembros es nativo de esa nación, les pareció que nuestra palabra sería lo suficientemente neutral. Además, nosotros conocemos sobre las políticas del Reino Tierra, no más que Bummy obviamente, pero podíamos dar una perspectiva de ese reino en relación con otras naciones, lo cual un nativo fiel a la madre naturaleza no podía, e incluso del pueblo mismo, ya que muchos de nosotros vivimos de forma austera durante la guerra. Yo fui amenazado muchas veces por no participar en ella, Iroh fue desterrado con su sobrino, y ahora Señor del Fuego, Zuko. Pakku, aunque nunca salió de su pueblo más que para finalizarla, vivió la guerra como un espectador, algo que ninguno de nosotros pudo hacer. Bummy fue prisionero de guerra en su propio reino. Jeon-Jeon un desertor que se escondió durante años en el Reino Tierra y en la Nación del Fuego. Todas vidas muy distintas que generaban ideas diversas sobre la gente de todo el mundo.-
-…. Entonces… a ustedes los mandó a llamar el consejo de ancianos del Reino Tierra por eso… para que dieran su opinión de quien debía tomar tal responsabilidad de dirigir a la nación más grande… ¿Verdad?….-
- Sí y no. Verás, Iroh llegó con el rumor, dijo que no era conveniente que alguna familia ricachona y sin escrúpulos tomara al Reino Tierra como su banco personal. No lo sé, pero estoy casi seguro que la que le contó lo de la elección fue Toph, después de todo su familia estaba metida en eso. Luego, tampoco sé cómo, Iroh llego con la invitación para que fuéramos árbitros o jurado en el evento. Nuestro voto contaba tanto como el del consejo de ancianos. Como notarás fue todo muy extraño. Hasta la fecha no se lo que pasó exactamente para que nosotros estuviésemos metidos en semejante problema y tuviésemos tanto poder en un asunto tan delicado.-
- ¿Y entre todos se pusieron de acuerdo para elegir a Toph?-
-No, claro que no. Al inicio estábamos dispuestos a elegir a familia que más se adecuara a las necesidades del Reino Tierra… pero resultó que ninguna era buena para la dura labor de levantar al verde pueblo de la nación esmeralda. Estábamos entre la espada y la pared, debíamos elegir a una familia pero todas eran ineficientes para el trabajo, todas tenían intereses personales de por medio. Y luego Toph sumamente enojada se levantó y habló. Dijo todo lo que pensaba de cada una de las personas ahí presentes. Reveló los fraudes y los negocios sucios de quienes los tenían, y los que no, expresó muy bien porque no debían ser electos. Luego se fue, muy ofendida del sitio, enfureciendo a sus padres de paso. Sin embargo, ese acto nos obligó a pensar si era conveniente un regidor con experiencia pero que ya no tenía ideales rectos o una persona novata pero con ilusiones y esperanzas de prosperidad para los desprotegidos…-
-Y al final eligieron a Toph-
- Correcto, ella era perfecta para el trabajo… pero no quiso aceptarlo en un inicio. Lo cual nos desilusionó mucho. Era la última y única esperanza para el Reino Tierra. Y cuando estábamos por tirar la toalla, Iroh dijo que hablaría con ella. Fue él quien la convenció para que tomara el cargo. De no ser por él, los nativos del Reino Tierra estarían dirigidos o por un tirano o por un avaro.-
-Prácticamente… la obligaron a aceptar ser emperatriz-. Eso era una crueldad… pero hubiese sido hipócrita el solo hecho de mencionarlo a el maestro espadachín. Era una crueldad porque ellos la obligaron a renunciar a su libertar, pero era una hipocresía reprocharlo puesto que yo había hecho lo mismo… ¿Quién habrá sacrificado mas en todo esto, ella o yo?
-Sokka, a veces es necesario anteponer a los demás antes que a uno mismo. Nosotros sabíamos que si ella aceptaba sería lo mejor para su pueblo, sería una oportunidad para el cambio, la prosperidad y la paz. Su sacrificio era necesario, de no ser por ella el Reino Tierra no se abría levantado como lo hizo, tan rápido, tan milagrosamente. Ella era la indicada, ella conocía las penas que el pueblo pasaba porque las vivió en carne propia, los otros burócratas insensatos nunca han pasado esas penurias, entonces ¿Qué les va a importar los que sufren?. Eso lo sabía Iroh desde que descubrió lo de la postulación para regente del Reino Tierra, que no había hombre ni mujer "prestigiosa" para salvar a aquella nación. No obstante, aun guardaba la fe de que entre tanto pudiente hubiese uno que le gustara servir y no que le sirvieran. Por suerte no se equivocó porque ese pudiente era Toph. Ella conocía como se manejaban las altas esferas y conocía lo que ocurría afuera de su gran mansión, era perfecta en todo aspecto. Era decidida, era fuerte, era querida por los suyos, era prestigiosa, era poderosa y era una persona que superaba cualquier obstáculo por imposible que fuera, como su ceguera por ejemplo. Es cierto, ejercimos mucha presión en ella para que aceptara el cargo. Por ello lo meditamos fríamente, lo de si era justo para ella obligarla a hacer algo que ya, de por si no, quería hacer, antes de que Iroh hablara con ella, pero al final la decisión era de Toph. No estamos libres de toda culpa, no lo niego, pero tampoco toda la culpa es nuestra. Y honestamente Sokka, fue la mejor decisión, no me arrepiento.-
-… Supongo que tiene razón… Pero aún me queda una duda. ¿Qué hacia Toph antes de ser emperatriz?. Puesto que cuando nos reuníamos ella nunca contaba sobre ese aspecto de su vida… y me da curiosidad.-
-No sé mucho… creo que se dedicó a viajar por el Reino Tierra por algunos años. Luego regresó donde sus padres, sino no se hubiese estado en la reunión.-
-… Seguramente se dedicó a las luchas también…-
-¿A las luchas?-
- Ajam. Ella era luchadora en un torneo en el Reino Tierra que se llama Estruendo Tierra. Ahí la conocimos.-
-Oh sí…me parece haber hablado con ella al respecto. ¿Acaso no era ella "La Bandida Ciega" o algo similar?-
- ¡Exactamente maestro!. Ella era bastante buena. Amaba la lucha, le gustaba porque podía ser ella. Pero luego las dejó, no sé cuándo, pero las dejó-
-…ahora que hablas de eso… yo… hace años escuche un rumor. Algo tonto me pareció, no le di importancia, pero ahora que me hablas de ella se me vino a la mente. Las personas que viven por aquí son fanáticas a las luchas, con espadas, con control de los elementos, con lo que sea. Una vez llegó una historia tonta del Estruendo Tierra, yo personalmente no la creí, me parecía imposible, más la escuche como parte de una conversación amena que tuve con un amigo. Me dijo que "La Bandida Ciega", que luego me vine a enterar que era Toph Bei-Fong, se había desmayado en la arena mientras luchaba. No le di importancia, hayo muy difícil que a ella le ocurran esas cosas en el campo de batalla, pero bueno, era un tema de conversación y eso era lo importante. No sé qué tan apegada a la realidad esté la historia, pero por lo menos es algo.-
-¿Eso es todo?-, pregunté interesado, puesto que si la historia era verídica encajaba perfectamente con el patrón de achaques de la emperatriz. Quizá me podía llevar a alguna parte, a donde yo quería. La información de Pian-Dao sin duda me revelaba miles de cosas en cuanto a la vida de mi señora y en cuanto a lo ciego que al parecer estoy… no obstante no hay que precipitarse, no creeré nada hasta que la fuente sea segura. Los rumores solo son palabras en el viento, escrituras en la arena que se borran con facilidad. Ya no me podía dar el lujo de seguir edificando en falso, menos con un tema tan delicado como el de "La emperatriz".
-Sí, fue solo un comentario al aire, también como fue hace años que me lo contaron, no logro recordar si hubo más detalles.-
-¿Y eso fue antes o después de volverse emperatriz?-
-… creo que después, pero no puedo darte la certeza. Lo mejor sería que fueras al Estruendo y corroboraras la historia. Como te dije, era un rumor. Tal vez una mentira de las miles que se cuentan de boca en boca-
-Es una buena idea maestro, pero aún hay un problema. El dirigente del Estruendo Tierra es Xin-Fu, sigue a su señora como todo nativo del Reino Tierra lo hace. No creo que vaya a decir nada sobre la emperatriz-
-Pero tú eres el emperador. Él te debe el mismo respeto que le debe a su señora. Sumado, nada te cuesta intentar, pregúntale, hasta pueda que averigües un poco más de eso que te agobia.-
-Sí… como siempre tiene razón-. Dije, para luego disfrutar la presencia del uno y el otro en silencio. Las dudas solo llevaban a más dudas, y las preguntas a otras más. No sabía si en ese momento estaba siendo profano o justo, solo sabía que debía continuar.
Eché un vistazo por la ventana y vi los arboles moverse a ese ritmo hipnótico que me recordaba a ella, trayéndome la mente sus ojos aterciopelados y el último abrazo que me ofreció como obsequio de despedida. Estaba confundido, tenía miedo, no por mi… sino por nosotros.
Gracias a los espíritus ella no vino, de lo contrario no estaría dudando de ella, sino de Pian-Dao.
"Gracias por leer. Nos vemos el lunes."
