"Hola amigos. Espero que estén demasiado bien y que estén trabajando duro para cumplir sus metas. Pues, hoy les traigo un nuevo capítulo y espero seguir de racha para publicar con más frecuencia. Actualmente me estoy concentrando en este fic y he dejado el otro que estoy escribiendo (El Enemigo Imperfecto) un poco de lado para compensar el tiempo que dejé abandonado este. No obstante, creo que actualizaré "El Enemigo" pronto… creo…
En fin, mil millones de gracias por sus maravillosos comentarios y mil gracias por dedicarme un poco de su tiempo leyendo este fic el cual, tengan por seguro, lo hago con mucho cariño.
Cualquier pregunta, comentario o recomendación que tengan, solo escríbanme un mp, un comentario (review) o por el FB.
PD: Los comentarios del capítulo anterior los respondí al final de este fic ;D"
Con Ella
por Chris McRaven
Con su Desconsuelo
-¿Puedo pasar?- Es ella nuevamente... como me martiriza su voz. Sin embargo no puedo dejarla ahí ¿O sí? No, mejor no. Rara vez me busca, al contrario, siempre huye de mí. Ha de ser algo importante.
Doy el permiso correspondiente y su silueta se desliza por las puertas blancas de mi hogar en la última terraza del Santuario de la Tribu Agua. Contrasta con sus colores verdes entre los Azules del lugar. Una mancha en el sitio, supongo.
Inexpresiva, como siempre, se acerca a mí, pero ni siquiera volteo a verla, necesito toda mi atención en el trazo, la caligrafía es un arte delicado, un error y la labor queda arruinada.
Escucho el deslizar suave del pincel sobre el lápiz mezclado con el bamboleo de los adornos en el cabello de la emperatriz, quien se sienta frente a mí esperando paciente a que finalice.
Por fin he terminado, la línea negra marca grácil lo que deseaba escribir. Dice "Retorno", algo que anhelo con el alma entera.
-¿Qué deseas?-, digo sin más, puesto que ella poco me importa. Ya no es lo mismo desde hace muchísimo tiempo… pero ella sigue siendo la emperatriz. Coloco a un lado el pincel de forma cuidadosa, pero ignorando a la presencia que tengo frente de mí.
-Muy buen día tenga usted mi señor.- inicia mientras se inclina un poco para saludarme como debe de ser, - Ha llegado una carta para mi hace poco. Me parece correcto que usted sea el primero en leerla... y si no es molestia, escuchar yo de su propia boca lo que dice-. Concluye, extendiendo la mano para entregarme el sobre.
En efecto, es una carta para ella; y sí, aún conserva el sello intacto. Parece ser que ella es una mujer de honor... a grandes rasgos, puesto que si tomamos en cuenta sus huidas nocturnas... deja mucho que desear. Pero en fin, no es momento para filosofías moralistas. Hoy no.
Tomo el mensaje y lo abro, rompiendo el silencio con el grito final del sello siendo dividido en dos. Saco la nota y la extiendo, dándole una última mirada al sobre, pero aparte del nombre de la emperatriz no reconozco nada más. No tiene dirección, por lo que deduzco que un mensajero la ha traído. Ha de ser importante entonces.
Vamos a ver que nuevas sorpresas me tiene reservadas mi señora.
-¿Qué es esto? ¿Otra de tus "verdades"?-
-Yo misma sé tanto como usted. Le aseguro que no esperaba nada como esto. Además, todas las cartas pasan por sus manos, muestra de que desde hace lunas no oculto nada. Pero esta misiva la he recibido yo puesto que el mensajero se negó a darla a alguien más. Mil disculpas por el atrevimiento-
-Ya veo...-. Entonces decido comenzar la lectura, no sin antes notar la cara expectante de la señora del bosque. Hace ya algún tiempo no la veo expresar sentimiento alguno... qué curioso es todo aquí.
– Bien. Dice:
"Nuestra muy querida Toph:"…pues… que inicio más curioso para una carta dirigida a la suprema gobernante del Reino Tierra ¿No te parece?-
-Estoy tan consternada como usted, pero le pido humildemente no detenerse. Ya no recuerdo, si quiera, cuando fue que recibí una carta tan cordial. Estoy curiosa por saber que noticias trae. Claro, si ese es su deseo.-
-…Hoy lo es…. Continúo:
"Nuestra muy querida Toph:
Los vientos de todas partes nos han cantado sobre ti. Nos han dicho que sigues siendo la hermosa esposa del noble hombre de las lejanas tierras del hielo. Estamos sorprendidos con la noticia a la vez que muy contentos."
¿Qué es esto?-
-No tengo idea-, asegura encogiéndose de hombros.
-"Lamento mucho felicitarte hasta ahora, pero lamento aún mas no haber podido ir a ver tu casamiento. Sabes cómo son las cosas aquí: difíciles; así es todo el tiempo. Tu invitación nos ha llegado tarde, como siempre. El correo por estos rumbos rara vez resulta puntual y los halcones mensajeros no pueden penetrar las arenas del desierto con la sencillez que lo hacen en los cielos despejados"-
-¡No puede ser!-, reacciona al fin emocionada, obligándome a detener mi lectura abruptamente.
Evidentemente feliz, se cubre la boca con las manos, sonríe, suelta una risa coqueta para luego dirigirse a mí nuevamente, -¡Es Alid! ¡Esa carta es de Alid!-, asegura llena de júbilo.
-¿Quién es Alid?-
-¿Qué quién es? ¡El señor de las tierras del desierto! ¡El jefe del reino oculto entre la arena! ¡El soberano del desierto de Si-Wong!-
-¿El líder de los Areneros?-, digo un tanto… desanimado. Asqueado… mejor dicho.
-¡Sí! ¡Por Kyoshi! No había sabido de ellos desde hace tanto. No los visito desde antes de la boda.-
-¿Y cómo los conoces?-
-Ya se lo había contado mi señor. Viví un tiempo con ellos ¿No lo recuerda?-
-Sí, ahora que lo mencionas sí. Pero nunca me comentaste cuanto tiempo viste pasar junto a ellos. ¿Cuánto fue, aún lo recuerdas? ¿Una semana? ¿Algunos meses?-
-Cinco años-
-¡Cinco años!- ¡Cinco años!, ¡por el mar!
-Evidentemente salía del desierto con frecuencia, pero siempre regresaba. Las arenas se hicieron mi hogar y con el tiempo me hice de grandes amigos. Alid fue uno de ellos. Me enseño mucho sobre el desierto Si-Wong, a navegar, a contar sus leyendas, a cantar sus canciones. Fui muy feliz con ellos... luego... tuve que regresar a este lugar para convertirme en emperatriz... y el resto ya lo sabe. Pero esas son nimiedades. Le suplico continuar, por favor.-
-Has de haber hecho muy buenos amigos...-
-…cinco años es mucho tiempo, ¿No lo cree?, y yo estaba muy sola en aquel entonces. Realmente necesitaba compañía, alguien que me escuchara. No pedía mucho… solo un poco de amabilidad y comprensión a cambio de mi sonrisa-
Por algún motivo el tono de su voz me molesta y su alegría tan floreciente me hace hervir la sangre. Sus palabras me hacen sospechar, pero ya no tengo derecho a ello. Hubiese sido mejor que se quedara en el desierto para siempre. Nos hubiese hecho un favor a todos. Pero así es el Karma: Un dedo sobre la llaga que es mi vida.
-…como sea, eso me tiene sin cuidado-, la interrumpo, para proseguir con mi lectura.
-"Y al arribar tu invitación días después del día de tu unión, no creímos necesario asistir a la boda, puesto que ni siquiera hubiésemos llegado para ayudarte a limpiar el lugar; pero te enviamos un regalo, no lo olvides."
¿Qué te enviaron?-
-Una roca muy hermosa que se llama rosa del desierto. Es de buena suerte y es muy valiosa para ellos. También es difícil de encontrar. A mí en lo personal me encanta. Tiene forma de rosa.-
-¿No es esa roca blanca gigante que tienes en tu salón de té?-
-Esa misma. Es hermosa, ¿No lo crees?-
-La verdad si lo es. De hecho siempre me pregunté de donde la habías sacado. Pero en fin... ¿En dónde me quedé? ¡Ah sí!:
"... no lo olvides. Ten por seguro que está lleno de todo nuestro cariño y fue lo mejor que pudimos encontrar para una hermosa mujer que aprecia más lo que se ve al tacto que lo que es visible al ojo, pero eso ya te lo había dicho antes, ¿o no?
¡Como sea! La cosa es que te echamos mucho de menos. Tu ausencia nos llena de melancolía y los recuerdos que forjamos contigo de felicidad. Sé que estas muy atareada dirigiendo al Reino Tierra, pero eso no evita que nuestros pensamiento vuelen a donde estés.
Sé, por buena fuente, que estás haciendo un gran trabajo, todos en el Reino Tierra están muy felices por lo que has hecho, pero también dicen que tu esposo es un gran apoyo y que ha ayudado a tu pueblo como propio, a pesar de ser un extranjero.
La madre tierra te sonríe, sabíamos que encontrarías a alguien a tu altura, aunque no fuese de este lugar. ¡Deben ser una pareja adorable! ¿Quién diría que la fuerte y problemática Toph sentaría cabeza?
Pero no quiero darle muchas vueltas al asunto, sabes como soy, así que te comunico que queríamos verte de nuevo y conocer a tu esposo, entonces hemos decidido matar dos pájaros de un tiro.
Siendo así, les extiendo una invitación al festival de la Luna Nueva. Serán nuestros invitados de honor. Además, el emperador podrá ver la ceremonia de la Luna y ser testigo de cómo se divierten los del desierto. También sé que a los de la Tribu Agua les agrada la Luna tanto como a nosotros, así que se sentirá como en casa... si su casa fuera de arena y caliente... bueno, tú me entiendes.
No acepto un "no" por respuesta, ni de tu parte ni de parte del emperador; entonces nada de "peros" y alisten sus cosas. Los estaremos esperando. Contaré las noches antes de verlos.
Un fuerte abrazo,
Alid Muhaymin, jefe de las tribus de Si-Wong.
PD: Y es una orden... ¡jajajaja!"
...Que tipo más raro, transcribe su propia risa…-
-Así es él, todo un personaje...- agregó la dueña de los ojos pardos, pero no por azar. Algo se traía entre manos y yo sabía perfectamente que era, no obstante me hice el desentendido. Sabía que estaba ideando una manera de llevar a cabo sus deseos pero no sabía exactamente como. Mordió su labio con cierto nervio y me lanzó una mirada expectante, dudosa, enmarcada con una sonrisa un tanto boba. Realmente estaba desesperada…
-y... ¿Qué tal?- dijo finalmente la emperatriz.
-¿"Qué tal" qué?-, respondí, como si no tuviese una idea de lo que ella quería.
-Qué tal si... ¿podemos ir?-, Soltó finalmente, mostrándose la mar de tierna. Su rostro era comparable con el de los niños que piden con deseo algo, que intentan establecer una negociación con sus padres y apelan a sus pocas armas para alcanzar su meta.
Por más que trataba, no podía contener su cara de emoción. Deseaba con todo su ser viajar a esas dichosas tierras secas que a mí, dicho sea de paso, no me hacían la más mínima gracia. Tenía una leve idea de las verdaderas intenciones de la emperatriz y algo me decía que al último que quería ver era a Alid.
Era obvio, si un hombre tan prestigioso se tomó la molestia de invitarnos a un festival, había de ser porque era algo realmente importante para ellos, y, si a ellos les "agrada la Luna tanto como a mí", por conclusión, todos los nativos de las arenas estarían presentes en ese lugar, incluido cierta luchador.
Con solo esa idea en la cabeza, el simple hecho de su insistencia en ir a ese paraje me hervía la sangre. ¿Es que ya no tenía ni siquiera vergüenza? Sabía que pronto pondría a andar uno de sus planes… pero esto simplemente no tenía palabras. Era el colmo del descaro.
-Hace ya bastante que no los veo, ni a Alid ni a su familia-, continuó con esa cara de estúpida e ilusionada chiquilla adolecente, -…me daría mucha tristeza rechazar su invitación. Además, la ceremonia de la Luna es muy especial para ellos, es su diosa protectora. Después de la Madre Tierra, la Luna es su deidad más importante. Ellos viajan de noche para evitar el sol abrazador, es por eso que dicen que la Luna vela su camino.
A lo que me refiero es que te han invitado y quieren conocerte. Eso es un gran honor. También es necesario mantener buenas relaciones con los vecinos...creo yo, si me permite expresarme con libertad-
-Ya lo has hecho.-, digo seco e indignado, -… y volviendo al tema, ir hasta allá no es algo me hace muy feliz. Tenemos mucho trabajo aquí y un viaje tan largo no es conveniente en este preciso momento, en ningún aspecto. Eso lo tienes claro, ¿o no?-
-Yo lo tengo muy presente, se lo aseguro. Sé que hay mucho trabajo, pero realmente sería bueno para los dos dejar un momento estas lucha constantes, el paisaje y los aires pesados. También sería una forma de generar buena imagen entre la gente. Ser amigo de uno de los reinos más herméticos del Reino Tierra, y manifestarlo públicamente, es simplemente favorable. Estoy anuente de los contras que podría traer esto, no obstante sería mayores los beneficios… le pido humildemente que aunque sea lo piense.-
-Sigo en pie con mi idea. No es conveniente por el momento. Hay demasiado por hacer y tantos días fuera pararían muchos proyectos importantes. Además, tenemos el tiempo en contra.-
-No obstante, esta no es como esas reuniones de la alta alcurnia que odiamos tanto; esta es una reunión familiar, con amigos y gente que nos aprecia por lo que somos y no por nuestros títulos. Puede aprender mucho de esta cultura y divertirse de paso; comer cosas nuevas, toda clase de delicias exóticas, beber ricas bebidas al mismo tiempo que escuchar buena música. Es una gran fiesta, es hermosa, yo he participado muchas veces y le aseguro que…-
-¡Suficiente!-, levanto la voz, golpeando la mesa para luego mirarla. Ella no hace más que encogerse de hombros, dando un pequeño salto y un aspirar asustadizo a modo de reacción al sonido. Sinceramente no entiendo, no sé porque respondí de esa forma ante sus peticiones; solo era necesario repetir mis deseo una o dos veces más para que ella dejara sus ilusiones de lado, sin embargo no lo hice.
Algo me ardía en el pecho y no sabía el que, pero tenía presente que ella era el catalizador de mi angustia. Fui un canalla, pero caí en cuenta de ello solo algunos días después. En ese instante mi razón era la verdadera y ella solo se lucia como un monstruo que ansiaba abrazar sus objetivos, lo que la convertía en mi enemigo.
Su rostro temeroso no detuvo mi comportamiento visceral; sus ojos apretados, que parecían preguntarse en que había fallado, solo avivaban mis vergonzosos actuares. Sin dejarla hablar continué con deshonrosa conducta; alzando el volumen de mis oraciones para que no le quedara duda de que era lo que deseaba y de quien era yo.
-¡Ya escuche bastante sobre las maravillas que nos puede traer este viaje al fin del mundo y aun así creo que es una pérdida total de tiempo! ¡No voy a viajar "no sé cuántos días" por el desierto, y mucho menos junto a ti, para luego llegar a un lugar y fingir que todo es miel sobre hojuelas, que te amo, que me adoras, que somos un matrimonio soñado y solo lo dioses saben cuántas tonterías más! Estoy cansado de jugar a que todo está bien frente a la gente, estoy hasta el cuello de pretender que nada me molesta cuando no es así y estoy harto que me manipules con tus palabras para cumplir con tus caprichos. No le pienso mentir a nadie, menos a un monarca solo porque tú quieres que él piense que este matrimonio va viento en popa. Mi respuesta es no, no iremos al desierto y es mi última palabra, así que no insistas Toph-
Las cejas de la señora del bosque se curvearon; y por más que lo intentó, una expresiva muestra de dolor se salió de su rostro. El aroma a bosque que ella despedía había cambiado a uno melancólico, como cuando el suelo se pone árido poco a poco después de una batalla… donde el paisaje entero huele a profunda derrota. Es algo difícil de describir con palabras.
Clavó su cara hacia otro lado, pero ni eso pudo evitar que notara su barbilla temblorosa. Ella no sabía qué hacer, su mente era una madeja de nervios y el silencio solo empeoraba las cosas; pero tarde o temprano debía hablar si deseaba terminar de tajo nuestra no muy agradable reunión… y a como pudo lo hizo.
-...comprendo... Siendo ese el caso, escribiré a Alid sobre la decisión tomada. Disculpe por las molestias. Apenas concluya la carta se la dejaré en su oficina-. Fue todo, se levantó para luego darme una reverencia, concluyendo con un simple, -Gracias y buen día señor- y de ese modo salir a paso apresurado.
En aquel momento pensé que su forma de conducirse era una victoria para mí, pero ¿Qué clase de victoria era esa? Volví a mi tarea de practicar el arte de la caligrafía sumido más en mis divagaciones filosóficas que en mi ejercicio, por ello, al volver a tener control de mi ser, no fue extraño que encontrase dibujado claramente en el papel un carácter que había fluido por si solo a través del pincel.
Vi lo que inconscientemente había escrito durante mis cavilaciones moralistas, y resta decir que lo último que estaba era complacido. No hice otra cosa que arrugar el papel hasta volverlo una apretada esfera imperfecta, e inmediatamente arrojarlo lejos, lo más lejos que pude, como si el acto borrara para siempre lo que había visto.
Había escrito una palabra que procedía desde lo profundo de mi yo inconsciente e inmisericorde. Había escrito la palabra "Miserable"…
Ese mismo día la volví a verla horas más tarde, la estaba buscando porque me era necesario su firma en algunos documentos. Hubiese preferido no depender de ella, pero en ocasiones es necesario que quede constatado que ambos estamos de acuerdo en algún tema.
Cuando vi a la emperatriz, noté que estaba caminando sin dirección alguna, parecía deambular por los pasillos del palacio. Su paso era lento, pesado, arrítmico; todo lo contrario a su andar habitual. Sumida en sus ideas, ni siquiera se percató de que yo andaba rondando, y cuando descubrió mi presencia, inicio a marchar más aprisa, no obstante ya era tarde.
La llamé una o dos veces en rauda carrera. Al verse atrapada se detuvo y al yo alcanzarla la saludé como era lo propio, respondiendo ella de la misma forma. No obstante, su actitud era distinta a la habitual; no había desprecio en ella, rencor o ira, solo la más pura intención de salir huyendo del sitio. A pesar de mis órdenes dadas los días anteriores, ella dirigía la cabeza al piso, evitando a toda costa "verme", sin mencionar que sus respuestas eran simples monosílabos o frases cortas.
Frente a frente el uno al otro, vi como sus manos, que reposaban en su regazo, se apretaban con fuerza entre si en lugar de juguetear inquietas; sus hombros estaban tensos y jaloneados un poco hacia arriba, además de lucir algo débil.
No entendía realmente que le ocurría, y siendo honesto, no noté estos detalles hasta minutos después de hablar con ella… pero… de haber sabido lo que ocurría antes, tampoco creo que hubiese hecho mucho. Ella me odiaba más que nunca; simplemente la mejor cura para sus males, ante sus ojos, era que yo me apartara en la medida de lo posible. Siendo entonces que las peculiaridades del comportamiento de la señora del Reino Tierra las pasé como tales: simples peculiaridades. Era el mejor plan que se me había ocurrido hasta ese día para evitar potenciales altercados.
Ignorando por completo sus actuares, procedí a explicarle los por menores de mis proyectos, recibiendo solo algunos "sí" o "entiendo" de vez en vez. Silencie por un instante ante la sospecha de que mis palabra se las estaba llevando el viento, sin embargo, al pregúntale "¿me estas escuchado?", un sonido afirmativo me confirmó que mis oraciones no caían en oídos sordos.
Sigo con mis comentarios de este y aquel proyecto sin lograr hacerla salir de su estado semi autista, y lo que me preocupaba en aquel momento era si estaba perdiendo el tiempo, o bien, si ella me estaba jugando alguna broma tonta. Es cuando abro uno de los pergaminos, que con tanto cariño había redactado, e inicio la lectura del mismo para que la emperatriz tenga un esbozo claro de lo que estoy por gestionar, ella me solicita abruptamente que me detenga y yo, respondiendo a sus designios, hago lo que me solicita.
Más cansada que interesada en mí discurso, me dice:
-Señor, si lo que necesita es una autorización, tenga esto.-, comentó al mismo tiempo que sacaba un sello de su manga. En el momento que me entrega el pequeño objeto en la mano, inicio un escrutinio exhaustivo del aparatejo aquel, quedando perplejo al caer en cuenta de lo que se trataba.
-¡Pero esto es el sello imperial! Yo no puedo tener esto. Es tuyo.-
-Se lo presto entonces. Selle lo que tenga que sellar y haga lo que tenga que hacer. Luego iré a su oficina a recogerlo. No se preocupe por nada. Ahora, si me perdona…-
Estaba simplemente anonadado, ¿qué significaba todo aquello? Ella claramente no era así. Eso era una irresponsabilidad total de su parte.
-¡Espera Toph! ¿Ni siquiera vas a leer lo que he escrito? Puedo leértelo si así lo deseas. No es extenso. Bastará con algunos minutos.-
-No. Está bien. Le repito, tome usted las decisiones correspondientes-
Esas pretendían ser sus últimas palabras, sin embargo yo tenía dudas que ocupaba desesperadamente que fueran resueltas. No podía dejar las cosas tal cual. Por ello, antes de que partiera, la tome por el hombro para evitar su huida, y al ella sentir mi pesada mano, solo se quedó ahí estática. Su cuerpo se tensó, una respuesta atípica en la emperatriz frente a momentos comunes, tranquilos; esa sola señal me hizo sospechar que todo aquello era un mal augurio, una jugada del truhan Señor del Karma.
-¿Toph… estas bien?-, es la única cosa tonta que mi cabeza puede formular ante la situación… y yo sé que pude haber hecho más, y estoy plenamente consciente de que debía haber hecho más, pero, en el escenario en que nos encontrábamos (entre un matrimonio falso, una tensión diaria, amenazas constantes, mentiras y la esperanza de una pronta separación), las maneras debían ser meditadas en cada detalle.
No sabía si estaba haciendo lo correcto o si me equivocaba épicamente, no sabía hasta qué punto lo que hacía era una violación a mi promesa de hacerla pagar o si me había pasado de la raya. Los límites del bien y del mal estaban tan mezclados que tiempo atrás había perdido el horizonte… no obstante, algo no andaba bien en ella, no había que ser un sabio sacerdote de la Nación del Fuego para saberlo, y, notoriamente, no podía dejarla afrontar aquello en absoluta soledad.
Mas ella solo asiente con la cabeza; eso me enfada, desde siempre lo ha hecho. ¿Por qué no habla? ¿Por qué no responde?, ¿Por qué no muestra un poco de su temple de acero?... ¿Dónde está Toph y la emperatriz? ¿Es tan difícil decir "si" o "no"?
Abusando de mí poder, suelto el hombro de mi señora para tomar su barbilla. Poco a poco la elevo para poder contemplar su rostro perfecto, pero ella solo deja caer sus ojos únicos a un lado, para esquivarme. No puedo verla más que unos segundos antes de que la monarca se libere de un simple pero eficaz movimiento de su cara, lo cual le permite, a la vez, esconderla de nuevo.
Me quedo en silencio, con la boca apenas abierta y sorprendido por lo que acababa de ver, mientras ella, sin despedirse, se aleja con paso acelerado.
Lo que habían contemplado hubiese deseado no verlo nunca, pero, por desgracia, aquella escena siguió el día siguiente, y el siguiente y el siguiente y el siguiente. Debo aplaudir las habilidades de mi señora por encubrir el hecho; su trabajo fue monumental para aquel que no tiene el don de la visión, no obstante, todos sus esfuerzos fueron notoriamente en vano. Estaba enfrentándose ante una persona entrenada para luchar, para observar y para analizar o tomar cualquier oportunidad que su enemigo le diera para intuir lo que ocurría. Si bien, ella era talentosa en millones de áreas, en el arte de combatir la simple acción de ver era una novata.
Por más que volviera el rostro, por más rápido que caminara, un simple ángulo, una sencilla inclinación o el solo enfocar mi atención a otras partes de su rostro me confirmaban mis sospechas. ¿Pero que vi ese día y los que le siguieron a ese que afecto tanto a mi persona; al el hombre que lucho contra la Nación del Fuego y a sus temibles rey y princesa?, pues… solo una de las cosas más tristes que el Reino Tierra puede ofrecer.
Vi los ojos de la emperatriz hinchados y enrojecidos por tanto llorar.
"Espero que les haya gustado. Nos vemos en la próxima"
-:o:-
Respuesta a los comentarios del capítulo anterior.
artilyon-rand: ¡JAJAJA!, hola de nuevo. Me da mucha gracia como describes la situación, siento que vives cada momento y eso me alaga tanto que no tengo como describir con palabras la emoción que me provocas junto con la alegría. Mil millones de gracias por tus palabras y espero que te guste este capítulo. Ya sabes que cualquier crítica o lo que sea, solo escribe :D
Javier de Jesús Segura Salas: Pues este fic lo comencé antes de que Korra existiera y creo que lo seguiré en la misma línea, para mantener la consistencia. Espero que eso no te moleste amigo :C.
ASUKA02: ¡Feliz año amiga! Espero que la hayas pasado muy lindo en estas fiestas junto a tus seres queridos y espero, también, que trabajes muy duro para que se cumplan tus metas.
Ahora volviendo a tu comentario del capítulo anterior, me temo que le has acertado nuevamente a la historia, no voy a comentar mucho de este capítulo porque no sé si lees el capítulo primero y luego vienes a leer este mensaje, o viceversa. Y aunque me muero de ganas de contarte lo que planeo (porque realmente tus análisis son maravillosos) me muerdo la lengua. Y por último, espero que te gustara este capítulo y gracias por escribirme un comentario. Eres la mejor .
