Capítulo 2
Booth
El agua de la bañera ya se estaba enfriando cuando se decidió a salir. Estaba relajado, como nuevo. La radio emitía una canción que le hizo reír
I'm just gonna keep on waiting
Underneath the mistletoe
Esperar debajo del muérdago... El año pasado, algo muy especial había pasado bajo el muérdago. Un beso para el pago de un capricho de la fiscal... supuestamente. Porque los dos sabían que ese beso no había sido ni de compromiso ni falso, sino que a los dos les había removido hasta la última fibra sensible de su cuerpo. Les había afectado tanto que se habían asustado. Tanto como para no volver a mencionarlo a solas.
I won't make a list and send it
To the North Pole for Saint Nick
I won't even stay awake to
Hear those magic reindeer click
'Cause I just want you here tonight
Holding on to me so tight
What more can I do
Baby all I want for Christmas is...
You
Porque solo quiero que estés aquí esta noche
Abrazados tan estrechamente
Qué más puedo hacer,
Nena, todo lo que quiero por Navidad es...
A ti
All the lights are shining
So brightly everywhere
And the sound of children's
Laughter fills the air
And everyone is singing
I hear those sleigh bells ringing
Santa won't you bring me the one I really need
Won't you please bring my baby to me
Oh, I don't want a lot for Christmas
This is all I'm asking for
I just want to see my baby
Standing right outside my door
Oh I just want him for my own
More than you could ever know
Make my wish come true
Baby all I want for Christmas is...
You
All I want for Christmas is you baby
All I want for Christmas is...
You
Haz realidad mis deseos,
Nena, todo lo que quiero por Navidad es...
A ti
Todo lo que quiero por Navidad es a ti, nena,
Todo lo que quiero por Navidad es...
A ti
Se encontró a sí mismo cantando el estribillo, sin saber que, llegando a su casa estaba esa "you", precisamente.
Salió de la ducha, se secó y arrojó la toalla al cesto de la ropa sucia, con el resto de prendas que había tenido puestas. No se había preocupado de llevar al baño la ropa, ni siquiera la ropa interior. Se asomó por la puerta del baño y se acercó al salón. No sentía ninguna vergüenza de que su hijo le viera desnudo, desde que era pequeñín se habían bañado los dos juntos, era algo natural entre ellos.
- Eh, colega, ¿estás aburrido? Ya sé que he tardado un montón, pero el agua caliente me ha sentado como una bendición
- Tranquilo, papi, estoy viendo una peli, no tengas prisa. Parker contestó desde el sofá. Su padre se había demorado casi una hora... Vio que ni siquiera estaba vestido.
- Me voy a afeitar... ya no tardo. Booth había vuelto al baño, otra vez tarareando All I want for Christmas...
Parker
De pronto, Parker oyó un coche que paraba en la calle. Se acercó a la ventana. Era el de la Dra. Brennan. Estaba aparcando. Le dio una risita conspiradora al darse cuenta de que ella iba a llegar, y su padre estaba afeitándose, desnudo y sin haber cogido su ropa... para lo que tendría que atravesar el salón. Dios mío, Dios mío, pensó Parker. Pero chico, si se lo ponían tan fácil, la conspiración estaba "chupada". Se acercó al dormitorio de su padre y cerró la puerta. Así, un obstáculo más, je, je. Además, hacía un par de meses que la puerta se encajaba y había que manipular un rato para que se abriera, por eso Booth no solía cerrarla completamente, y por eso nunca se acordaba de solucionar ese problema. Parker se asomó al pasillo y vio a su padre con la cara llena de espuma de afeitar, cantando ante el espejo y tal como vino a este mundo, sólo que más desarrollado. Mucho, mucho más desarrollado.
Parker no dejó que Brennan llamara al timbre. Abrió y cuando apareció en el pasillo se tiró a sus brazos. Ella le subió.
- Uyyyu, no me extraña que papá me diga que ya no puede contigo, te estás haciendo muy grande, cariño mío... le bajó al suelo, besándole los rizos.
Ambos entraron y Parker cerró la puerta con cuidado, sin hacer ningún ruido. Temperance estaba admirando el árbol.
- ¡Vaya, es precioso! ¿Y tu padre?
- Creo que se está afeitando, se ha tomado un baño larguísimo. Ahora saldrá. No podía evitar una sonrisa pícara.
En el baño, Booth estaba pensando en que al día siguiente, Navidad, tendrían que ir a la iglesia, pues Parker participaba en la representación que hacían los niños que asistían a la catequesis. Rebecca le había advertido que en una bolsa aparte, en el equipaje del niño, estaba la ropa que tenía que ponerse, iba a representar a un pastorcillo. Habría que pintarle también un bigote. Booth sonrió. Le encantaba compartir esas cosas con su hijo. Pero no estaba seguro de la hora... Se dirigió al salón, la barba blanca de espuma de afeitar... y la espuma era todo lo que cubría su piel.
- Parker... ¿A qué hora es mañana en la iglesia la repre... A estas alturas de la frase estaba ante el árbol de Navidad, mirando al sofá, donde se suponía que Parker estaba solo, viendo su película... pero no estaba solo. Booth se quedó paralizado, desnudo por completo, con su barba blanca...
Brennan y Parker se echaron a reír
- ¡Vaya! Brennan se sonrojó, y dirigió su mirada a Parker, que estaba disfrutando ¿Santa Claus ha perdido su traje rojo?
Booth se quedó inmóvil, sin saber qué hacer. Sintió la mirada de Brennan sobre él, lo que le produjo un escalofrío de los pies a la cabeza, pasando por un lugar a medio camino entre unos y otra que le avisó que estaba en situación de alerta. Dios, su hijo estaba ahí, por favor, por favor... En dos pasos se acercó a la puerta de su cuarto. La maldita... no se abría. Era consciente del espectá-culo (nunca mejor dicho) que estaba ofreciendo, forcejeando con la manecilla hasta que logró abrirla. Se lanzó al cajón de su ropa interior y se colocó unos boxers a la velocidad del rayo. Evaluó la posibilidad de ponerse una camiseta, pero decidió acabar de afeitarse primero, o todo acabaría llano de espuma. Qué demonios, ya le había visto de arriba abajo, de frente y de espaldas, qué más daba...
Con una sonrisa falsa salió del cuarto otra vez al baño.
- Esto... ahora termino.
Parker y Temperance se miraron y estallaron en carcajadas.
Temperance
- Bueno, Parker, no veo que papá esté tan mal de la espalda... Y me da la impresión de que no esperaba que yo viniera... ¿Qué me dices a eso?
- El baño le ha sentado bien, te prometo que estaba peor cuando yo llamé, de verdad que lo estaba.
- Bien, bien... no te preocupes. Todavía estaba algo ruborizada, lo que sentaba de maravilla a su piel pálida. Sus ojos brillaban como estrellas. Guau... Booth era un hombre realmente bien estructurado y mejor proporcinado, desde luego. Por no hablar de su dotación masculina, realmente notable... Entonces, siguiendo un impulso, hizo algo de lo que nunca se hubiera creído capaz. No estando Booth con tan poca ropa, al menos. Se dirigió al baño. Booth tampoco había cerrado la puerta esta vez, y se apresuraba a pasar la navaja de afeitar por su cara. Ella le miró terminar y esperó a que alejase la cuchilla, no se fuera a cortar del susto. Hizo bien, porque al verla Booth pegó un perceptible respingo.
- Per... perdona por lo de antes... No sabía que estabas aquí
- Parker me dijo que necesitabas que te arregle la espalda, y me invitó a cenar, pero si no te parece bien me voy, no pasa nada
- ¡No! La voz le salió más alta y más expresiva de lo que hubiera querido, pero por nada del mundo quería que se fuera... No sabía que estabas aquí, creí que ibas a ir a Florida. Me encanta que estés con nosotros. Ya se iba tranquilizando, a pesar de que estar en calzoncillos ante ella le hacía sentir tímido. Ella se había quitado el abrigo cuando llegó y los tonos verdes del chal y el vestido habían convertido sus ojos en dos mares en los que perderse.
- Venga, déjame que te coloque los huesos, para eso he venido.
Se puso detrás de él y le rodeó con sus brazos, apretándolo contra ella. Bien porque él estaba sin ropa, porque la seda de la de ella era tan suave o por ambas cosas combinadas, ambos se dieron cuenta de que aquel contacto tenía más voltaje del que podían soportar sin salir quemados... Algunas partes del cuerpo parecían derretirse mientras otras se endurecían. Booth sintió perfectamente las formas del cuerpo de ella, su pecho, apretarse contra su espalda, a la vez que él mismo... Pensó que iba a perder el control. En ese momento, el tirón de Temperance le hizo aterrizar. Sí, al instante la espalda estaba completamente bien y el dolor momentáneo y agudo había hecho que otras zonas recuperaran un poco de cordura, máxime cuando cualquier "alteración" hubiera sido tan difícil de camuflar, dadas las circunstancias. Temperance, ahora delante de él, tomó la toalla y le acabó de quitar los restos de espuma de la cara, tan suave ahora como la de su hijo... Le besó en una mejilla y se fue otra vez al salón. El corazón de Booth estaba desbocado. Al estar frente a él, había advertido por primera vez el escote delantero del vestido, y cuando ella se volvió también pudo ver el corte trasero, casi hasta la cintura. Dios mío, Dios mío... pensó. A ver si voy a tener que seguir en el baño y tomar esta vez una ducha fría...
Mañana el último capítulo...
