Éxodo
Adagio.
Capitulo II.
Sencillo había sido escuchar…
… Pero que difícil era mantener el secreto.
Golpearon letalmente a la armada autobot robando su valiosa fuente de inspiración. Seekers volando, peinando el cielo con sus alas, adornando las nubes con matices metálicos… Negros, azules, rojos. Las explosiones quedaron cortas detrás de ellos, y escucharon los gritos de sus oponentes en el suelo, sus quejidos, las órdenes… lo estridente de sus voces desgastadas al socorrerse a si mismos.
Quedaba la última batalla como la sombra de un malcriado recuerdo alejándose… renegando a volver, torturando la obscenidad de saberse esclavos.
Esas voces y esos gritos aún ponderaban en los audios de Skywarp. Tan frescos que se le antojaba escucharlos de nuevo. Eran la fuerza que le hacía levantar la mirada y afrontar con una mueca encajosa los ópticos de Ironhide. Se barajaban sus recuerdos retrayendo a su disco duro la decepcionada «derrotada» figura del especialista en armas postrado en el suelo a cuatro patas, lamentándose haber perdido a su líder.
Y sólo Primus sabía si Skywarp era poseedor de una fuerza de voluntad ilimitada o de un masoquismo nato.
Estaba poniendo a prueba su resistencia física, su fuerza mental. Sin embargo, sabía que el dolor tarde o temprano le vencería…
El último golpe cayó pesado en sus entumecidos sensores, temía pronto perder su ala completa. Tristemente notó que pendía de las escasas y débiles conexiones de sus paneles inferiores. Sentía tanto dolor por cada manotazo, patada y puño recibido que las gruesas punzadas de su ala le llegaban como un funesto aderezo a su procesador, el cual leía sobrecargado de alertas y prevenciones.
Pensó aterrorizado que quedaría irreconocible cuando saliera de allí.
Pero estaba en un error…
… él no saldría de ahí.
¿Cómo debía verse su cara?
… Perdiendo el agarre de los grilletes que sujetaban sus muñecas, gimió débilmente y dejó caer todo su peso hacia delante, flexionando las rodillas. El rostro de Starscream le llegó sobresaltado a su visión cuando pudo volver a enfocarlo en la celda de enfrente. El comandante aéreo tenía una mueca lastimosa y se le veía un tanto… ¿Afligido? a pesar de no llevarse bien… Starscream estaba sintiendo pena por él, o quizá miedo de mirar en primera fila el futuro deseoso que también le aclamaba. Skywarp esperaba sinceramente que fuera lo ultimo, no estaba complacido en que alguien sintiera lástima a costa suya, menos si se trataba de Starscream.
-No vamos progresando, chatarra –Espetó Ironhide, complacido secretamente.
Le agradaba ver al seeker derrotado, doblado en su propio peso, y con su gran y poco elegante boca cerrada por el sabor de su propio energon.
-No tengo mucho tiempo, escoria ¡Responde mis malditas preguntas!
-Lo sabes bien, sucio autobot, nadie hablará –Urgió el serio y grueso vozarrón de Thundercracker retumbando en las celdas.
Ironhide detuvo la culata de su rifle a centímetros del rostro de Skywarp y miró sobre su hombro, Bluestreak también giró en dirección a la celda del seeker azul.
Los ópticos del F-15 negro se encendieron al no recibir el siguiente golpe y brillaron preocupados. Había estado aplazando perfectamente la atención del autobot, pensó trastornado, muy preocupado, ¡lo había hecho para evitarle a su amigo sufrir la tortura con la misma potencia que en ese momento le estaban cargando a él…!
-«Piensa mejor en cómo hacernos salir de aquí, TC… Maldición ¡Aprovecha mi tiempo!» -quiso transmitir por su línea de comunicación privada, pero su aprehensivo mensaje no filtraba en el canal…
… Sólo se llevó el burdo recibimiento de un montón de estática. Les habían deshabilitado todo. Absolutamente todo.
Skywarp se sabía fuerte y resistente, pero estaba comenzando a cansarse. El reto de soportar la tortura se hacía tedioso e intolerable… El dolor dominaba gran parte de su sanidad mental y aunque él sabía que no diría nada… no estaba seguro de si podría aguantar mas tiempo colgado de esa manera con su ala flagelada, las grietas interminables en su armadura y sus brazos heridos por el peso de su cuerpo.
El autobot golpeaba duro, muy duro, después de todo.
El seeker quiso gritar su exasperación en un aullido dolorido, mas, cuando vio al autobot girar sobre sus talones para salir de la celda. Skywarp podía ser burlesco, un bromista pesado y un decepticon cruel y violento, pero estimaba y apreciaba enormemente la amistad de Thundercracker. Y los novedosos pasos del autobot eran ciertos y perecederos para su amigo.
Las barras desaparecieron después de un sonido sordo, ennegreciendo la cansada figura de Thundercracker.
Miró, levantando su cabeza dócilmente, al robusto autobot que se aparcó frente a él, con ese poderoso e intimidante rifle en sus manos, lo que alguien como él necesitaba para lucir amenazante. Los ópticos de ambos cruzaron una desafiante mirada, tal como Starscream y Bluestreak lo habían hecho cuando la parsimonia de las celdas fue rota.
Había mucho en esas miradas ásperas. Había un odio desmesurable, sobretodo, ansiedad y desconcierto.
El arma tronó en los dedos del autobot cuando movió sus brazos, el sonido chasqueó y se desvaneció tan pronto como había empezado, de la misma forma los grilletes en las muñecas de Thundercracker tronaron, pero ambos estaban tan ocupados observándose que no escucharon el lamento de las cadenas.
-Repite las estupideces de tu amigo y terminarás igual que él en menos tiempo, decepticon.
Pero el seeker no contestó.
Conciente era del grado de hostilidad que Ironhide emanaba, se sentía, se notaba al ver su lenguaje corporal. El autobot tenía los puños llenos de energon y el arma también brillaba por la culata. Obviamente no le pertenecía a él…
… Desafortunadamente era de Skywarp.
Thundercracker ensombreció sus facciones, si tenían suerte llegarían con vida al ciclo siguiente. Pero si eran realmente afortunados, morirían esa misma noche.
…
-Otro plan que va a anotarse directo en tus fracasos, glorioso líder –Masculló la desagradable voz de Starscream- siempre dices lo mismo y siempre tu 'admirable vocalizador' da la orden de retir…
-¡Guarda silencio!
El rugido rebotó reverberante, el efecto de la orden no sólo aconteció insano en la cínica irrespetuosidad del seeker plateado, calló a todos los transformers que acompañaban su informalidad.
Megatron se miraba mortalmente serio. Sus pies golpearon el suelo mientras se movía en una misma línea, yendo y viniendo, explicándoles hoscamente lo que cada uno debía hacer. El salón de mando parecía tan pequeño conteniendo la furia reprimida en la voz poco elocuente del antaño gladiador.
El líder decepticon se detuvo, apuntando su dedo a la cara de Starscream.
-Esto es demasiado fácil como para que no puedas hacerlo, Starscream –Amenazó, un alto nivel de peligrosidad siseó entre sus dientes- Quiero a tu equipo en el cielo ¡Distrae a los malditos autobots! Mantenlos lejos de Prime… -Hubo una pausa lánguida y las alas del comandante se tensaron al crispar de los ópticos de su líder- Porque si falla esta misión no quedará nada reconocible en ti… yo me encargaré de eso.
Los constructicons comenzaron a murmurar burlas entorno al rostro sorprendido del seeker, el mismo que se forzó a ignorarlos.
Si… sonaba fácil, endemoniadamente fácil; no entrometerse. Por primera vez no refutar y cumplir.
En medio de sus dos compañeros aéreos, Starscream asintió con veracidad, fingiendo una increíble dureza exterior que contrarrestaba muy indiferente a las intenciones asesinas de su líder.
Lo único malo era que Thundercracker si había sido capaz de detectar el miedo en la voz y los ojos del seeker plateado cuando respondió, por ende, Megatron también.
-Megatron ¿qué haremos con Optimus Prime? –Había sido la escueta voz del constructicon Long haul quien quebrantó la creciente tensión.
El líder serenó su rostro y sonrió desviando su mirada de la forzada careta de su lugarteniente.
-Pasaremos a eso cuando lo tenga en mis manos…
Lo cierto era que Thundercracker sabía todo. Toda la verdad, todo lo que el autobot quería saber. Los tres lo sabían. Pero si les iba bien, ninguno diría una sola palabra.
Y eso era lo que calaba los nervios de Ironhide. Él quería destrozarlos, desmembrarlos y escucharlos gritar más fuerte, mucho mas sonoro que los anteriores gritos de Skywarp. Malamente estaba seguro que Thundercracker tampoco cedería. Eran renuentes… y él no podía traspasar la línea entre el asesinato y la desfiguración que implicaba una buena golpiza. Le era un martirio no poder alcanzar su mas preciado grado de hostilidad, sobretodo cuando tenía un manjar que destazar frente a sus ópticos.
Era un autobot, y gracias a la cooperación de aquellos que ahora colgaban de las cadenas se había convertido también en un mercenario, un soldado y un asesino. Qué mejor que pagarles el favor.
Sus ópticos se estilizaron, agudizando su visión. Estaba seguro que golpearía también al seeker azul.
-Deberías ver la cara de tu amigo –Se mofó con voz dura, luchaba por no translucir nuevamente su enojo- pero mas que nada, pedazo de chatarra, deberías ver como quedó su inservible cuerpo. –Se acuclilló, usando el rifle de bastón. Thundercracker sintió pena cuando el energon de su compañero impregnado en el arma pegosteó el suelo- Deberías evitar pasar por lo mismo…
-Haz lo que tengas que hacer, autobot –Respondió el seeker con solemnidad, luchando silenciosamente para arrancar sus grilletes de la pared. Era imposible.
Ironhide se puso de pie gruñendo algo ininteligible. El nuevo rasqueteo de su arma anunció el retiro del seguro.
La boca del cañón apuntó deliberadamente contra el ala cuarteada del seeker. Según las intenciones del especialista autobot, no quedaría nada de ella cuando jalara el gatillo.
Su dedo se tensó, ralentizando tortuosamente el tiempo, no le era difícil agregarle aspereza y suspenso a la paciencia del seeker, de hecho, lo disfrutaba, cada que imaginaba a su propio líder siendo involuntario participe en los planes de Megatron, lo disfrutaba más y más, como nunca lo había hecho. Su personalidad no estaba retransformada, mucho menos trastornada, era sólo que nunca lo habían tentado tanto.
-¿Algo que quieras decir respecto a lo que estuve hablando con Skywarp?... ¿No? Bueno, puedo asegurarte que esto va a doler como el infierno, Thundercracker.
Un segundo más, un segundo menos. Eran lo mismo en la mente del seeker. Sólo estaba esperando el disparo, incluso, sus sistemas ya se habían resignado a sopesar la futura trasgresión que choquearía todos sus malditos sensores.
Lo difícil de entender fue porqué la detonación no llegó.
-Maldita sea con este hijo de…
Ironhide bajó el arma bruscamente y pareció apagar un interruptor en su pecho. Luego salió de la celda del seeker azul sin decir nada. Thundercracker no supo que sensación experimentar… sabía que lo inevitable sólo se estaba aplazando… ¡Su tortura cada vez se hacía mas lenta!
-Activa las barras –Gruñó Ironhide.
En la primera celda, Starscream miró el cruzar vago del autobot que se encaminó a los paneles de la puerta para cumplir la orden.
La brillantez de las barras de las celdas que fueron abiertas regresó.
-Prowl está por llegar. –Escupió nuevamente el rumoroso vocalizador de Ironhide, empleando apatía y quizá un poco de asco.
Sin embargo, talvez no se hubiera expresado de esa manera si hubiera anticipado las noticias que el lugarteniente autobot estaba por regalarle.
…
…
Continuará…
"La muerte apunta con brutal resentimiento hacia los objetivos más imparciales..."
...
...
Danta: Frase de - Francis Quarles- No estoy familiarizada con el escritor, pero ciertamente figuré que atinaba muy bien para este episodio. Que cosas se pueden vivir bajo un atormentante cautiverio ¿No creen? Ya que, si no siempre es temor, si es siempre incertidumbre, ansiedad y desesperación, y se anhela mucho lo que antes parecía indiferente. Ahora, no digo que lo haga muy bien, pero es lo que intento representar en este fanfic, el cual espero que les agrade. Gracias por leer.
Gracias, Arken, por ser mi lectora de prueba.
