Mi credibilidad aquí es como la existencia de los unicornios, poco creible. Lamento mucho apartarme tanto de mis fics, pero cada vez que intento regresar y ser constante no puedo mantener la racha por más de dos semanas, estoy en la universidad y entre las tareas y prácticas, poco tiempo me resta para otras actividades. Espero que aún así me den una oportunidad a mi y a éste fic que tiene miras desde hace un año (creo)


Broken Memories

II

-Éste numero es privado, además no es de Japón, ¿Cómo consiguió mandarme un mensaje?- T.K. se encontraba alterado, no era para menos y la realidad es que la situación se complicaba a cada mínuto.

-Tienen registrados nuestros números y cada mensaje o llamada que realizamos ellos la monitoeran, cuando nos marcaste seguro intervinieron tu celular también.- Izzy parecía más calmado, conocía los riesgos, pero era mejor guardarse los nervios, no funcionan y ayudan en algo. –Quizá debas ir

Ninguno de los presentes emitía otra opinión, Tai permanecía quieto, pensativo, llevaba más de cuatro cigarros; Matt mensajeaba a la madre del castaño para saber cómo estaban y si el bebé había comido, todos intentaban apartarse por un momento de tanto estrés, sin embargo Kari era la única interesada por la plática entre el rubio e Izzy. Nadie tenía idea de cúal podría ser el próximo paso, ninguno se sentía lo suficientemente seguro como para dejar aquel lugar solo, ahora que todos estaban reunidos el segundo acto había sido anunciado, sólo era cuestión de tiempo para que la obra comenzara.

-Tiene razón, posiblemente te de respuestas, si no ha cambiado mucho puede ayudarnos.

-¡No seas ingenua, hermana!- Gritó Tai desde su lugar. –Él nunca hubiese mandado ese mensaje si no hubiera un propósito, si lo que Izzy dice es cierto, nuestros códigos son los únicos que tienen acceso al Digimundo y él está buscando eso.- Su hermana agachó la mirada, sí, era muy tonto pensar que algo bueno podría salir de ésta situación, pero en ella permanecían las esperanzas de que si aquel chico era… él, algo de bondad conservaba.

-Es un supuesto, Tai, en realidad nuestros Digivices son los que guardan los Ips de los ordenadores desde donde hemos tenido acceso al Digimundo, en teoría sin nuestros Digivices o las máquinas en donde abrimos las puertas, ellos no podrán entrar.

-Sí, ellos no lo saben o quizá sí… ¿hay noticias de que el gobierno esté acudiendo a las escuelas?- T.K. no era experto en conspiración, pero tantas películas debieron de haber dejado algo; el gobierno estaba detrás de esto, ellos no necesitan excusas para intervenir en las escuelas o en las telecomunicaciones, "actos contra la seguridad nacional" es la excusa perfecta. –En Twitter no dicen nada.

-¡No uses el celular!- Recordó el chico de cabello rojizo. –Toda búsqueda que realices desde tu celular será rastreada.- Todo movimiento, cada tecleo, un juego muy complicado del gato y el ratón.

Todos se miraron entre sí por unos segundos, buscaban en sus miradas un poco de consuelo, una salida rápida que les permitiera algo de bentaja, la puesta en escena ya estaba completa, sólo esperaban a que se anunciara su inicio y ellos no tenían ni la menor idea de qué estaban a punto de ver, necesitaban algo, un poco de luz que les permitiera ubicarse en tan oscuro escenario. Las miradas se dirigieron a un punto, T.K., todos estaban convencidos de que debía ir con Drew, quizá así conseguiría un poco de tiempo.

-Hay que perder los celulares.- Aportó Matt.

-No es mala idea, pero no en el mismo lugar.- T.K. se levantó de la mesa, ya era un poco tarde y entre tantas emociones y alcohol debía tomar un respiro. –Mañana iré a verlo, no habrá guerra si no lo enfrentamos.- Sacó su celular y respondió el mensaje "Mañana, por la mañana, Starbucks del centro", acto seguido arrojó el celular y regresó con sus amigos. –Necesitamos un plan. Esta noche hay que separarnos, iré a casa de Matt para ver a Jaden, Izzy vendrá con nosotros, las chicas procuren estar en pareja, nunca todas juntas, mañana por la tarde nos reuniremos en la feria…

No hubo objeción, T.K. no era el jefe del grupo, pero de alguna manera Drew lo involucró más que a los otros. Todos asintieron, se levantaron de sus lugares para despedirse y marcharse instantes después; la noche había dominado el cielo de Japón y el instinto de paranoia aumentaba, a cada esquina era necesario voltear y asegurarse de que nadie lo siguiera, si quierían darle frente a los planes de Drew y el gobierno debían cuidarse más de la cuenta, pero aún más importante, permanecer todo en el juego.

Tai, Izzy y ambos rubios llegaron al departamento, habían pasado por Jaden y se disponían a relajar, botaron los celulares en la mesa y se sentaron en la pequeña sala. Había un par de dudas que debían ser aclaradas, pero ante la poca información era mejor pensar en cómo T.K. debía reaccionar, no se trataba de una misión sencilla, algo les decía que Drew no jugaría limpio y retendría a T.K.

-No llevaré celular mañana y te esperaré afuera del café, tendré un taxi listo para que apenas salgas del lugar nos apartemos lo antes posible.- Mencionó el moreno ofreciendo a sus invitados un poco de té. –Sea lo que sea, él te brindará un poco de información, procura engañarlo para que te de un poco más, finge demencia… él no está seguro de que nosotros conocemos el Digimundo.

Tai estaba en lo cierto, nadie tenía registros de que ellos conocían la manera de entrar, cuando sucedió el problema con Apocalymon el gobierno en turno eliminó todo registro de lo sucedido, en ese momento todos eran chicos y justo era que tuvieran tanta paciencia como fuese posible, pero nada es para siempre y quizá el gobierno no cumplió con su palabra.

La noche trascurrió tranquila, claro pocos pudieron dormir, T.K. era unos de ellos. Se levantó a mitad de la noche y entre sus cosas buscó su mini ordenador, al encenderlo ocho mensajes se encotraban en inicio, cinco de ellos de la misma persona: Kari.

Kari: No quería que esto pasara, tenía la esperanza de que algún día regresaras y todo estuviera normal

Kari: Este último mes no he podido dormir bien, ya no sé si pensar en ti me hace bien o mal, me calma, pero por las noches tu ausencia me atormenta

Kari: Sé que en el pasado lo nuestro no pudo funcionar, habría hecho cualquier cosa que me pidieras para solucionarlo, porque me cuesta verte sólo como un amigo

Kari: Mi cuerpo te extraña tanto como mi corazón, no hay labios sobre la tierra que me hagan tan feliz como los tuyos

Kari: No contestas y no estoy segura de seguir mandando mensajes

El rubió experimentó por un momento lo que pensó nunca volver a sentir en su vida, el corazón se le estremeció, leía una y otra vez todos los mensajes y el resultado era el mismo, una presión sobre su pecho, su sentido común le advertía de los riesgos de lo que estab por hacer:

Mi distanciamiento no es porque no te quiera, si no todo lo contario, nuestra historia es tan complicada que necesitaba tiempo para pensar :T.K.

De haber otra solución la hubiese tomado, pero ya no estaba seguro de si seguir sintiendo esto es correcto, yo… también te necesito :T.K.

No había respuesta, lo comprendía, a las tres de la madrugada todos debían de dormir, con dificultad. Se movió a la otra conversación y miró los tres mensajes restantes, el remitente era, claro, el chico con quien se vería por la mañana.

Unknown: Permanecer en el mismo lugar no te asegura que estarás a salvo, ni tu ni los demás, no estamos jugando y los únicos que perderán serán ustedes

Unknown: Antes de vernos tienes que saber que incluso en tu grupo de amigos hay alguien que no es tan confiable como crees

Unknown: ¿Sabes que es lo más emocionante de experimentar? Las maravillas que puedes lograr, cambiar el código interno puede hacer la diferencia

Cerró el computador y suspiró, todo lo que le decía era con el propósito de hacerlo desconfiar, él no tenía el poder para entrar al Digimundo, experimentar con los digimons necesitaba tiempo de investigación, mismo con el que no contaba, todo era una farsa y el rubio buscaba meter eso en su cabeza.

La mañana comenzó muy rápido, Izzy mencionó que estuviera atento a cada movimiento del otro sujeto y que apenas desconfiara de algo saliera corriendo, "más vale tener a todos juntos", le dijo al rubio antes de que partiera. Tai se despidió de Jaden y bajó con su amigo hasta la calle, era una mañana tranquila, todos caminaban hacia su trabajo, otros corrían por ahí, pero ellos simplemente no podían separar sus pensamientos de lo que estaba a punto de suceder.

-Saldré en menos de media hora.- T.K. entro al establecimiento, pidió un café del día y justo al lado e la barra, en una mesa se encontraba aquel chico de cabello oscuro, poco había cambiado, pero ahora sus ojos eran turbios. Tomó su café y caminó firme hacía aquel otro joven. -¿Cuánto tiempo sin vernos?

-El suficiente como para entender que todas esas fantasias de las que hablaban en sus reuniones no eran tan falsas.- Con un gesto de mano lo invitó a sentarse y el rubio accedió. –Dejar el celular en casano sirve de nada.

-¿Qué deseas y por qué tan raros mensajes?

-Cuando me separé de ustedes entendí que había un poco de coherencia en sus platicas, no sabía la razón, pero algo dentro de mi me hizo pensar en la posibilidad y el tiempo trajo buenos contactos, el gobierno nunca les quitó los ojos de encima, sabía quienes eran y lo que habían hecho, mi trabajo fue llevar todos esos archivos a la luz; la fuerza militar y naval apoyaron mi proyecto y ahora mírame como director del Desarrollo Digital de Armas.- Drew sonrió un poco, bebió café y extendió un pequeño papel. –Se parte de este proyecto y nada pasará a mayores.

-¿Proyecto? Suena interesante, pero me va bien en el negocio del entretenimiento.

-Escucha, T.K., no estoy para juegos, necesito la entrada al Digimundo y tú sabes cómo abrir la puerta.

-¿Digimundo? Cualquiera con una consola de videojuegos puede entrar.- Fingir demencia, actuar nunca se le dio muy bien al rubio, pero de no hacerlo podría poner en riesgo a todo el equipo.

-Existen nueve direcciones IP que no pueden ser intervenidas, esas direcciones son de ustedes.

-No sé que consigues con intervenirnos, no ocultamos nada.- Drew suspiró profundamente.

-El gobierno quiere hacer pruebas, mi proyecto fue aprobado y ni tu ni ninguno de tus amigos logrará que me retracte, piensa mejor, tu familia, Kari… ¿quieres afectado?

-Ni se te ocurra amenazarme, tanto tienes que perder como yo, el desarrollo digital no es más de una farza… no bucas entrar al Digimundo sólo por ti.

-O me das la llave o tendremos que usar la fuerza. Quizá lo ignoras pero toda la información que Izzy tiene es porque yo permití que la obtuviera.

-Tu preciada llave la llevas todo el tiempo, sólo que la ignoras.- T.K. se levantó de la mesa para mirar fijamente al otro chico. –El experimentar con digimons te llevará al mismo destino al que llegó el Emperados de los Digimons y de eso, yo me encargaré.

-Y yo de que cada movimiento que hagan esté registrado, éste es mi juego, no hay más ganadores.

-Todo sistema tiene su fallo y si lo que buscas es guerra, la tienes.- El rubió salió del establecimiento para encontrarse con su castaño amigo quien jaló de inmediato al interior del taxi. –El juego inició.- Miró al confundido Tai y nego con la cabeza. –Juntemos a los chicos, tenemos que ir a la secundaria.

El juego había comenzado, las preocupaciones y problemas estaban por aparecer. La batalla tenía como lugar su mundo, un lugar poco accesible, pero con las herramientas necesarias podrían ganar un poco de ventaja, sólo era cuestión de saber dar cada paso. Lo que se avecinaba era una búsqueda larga, las puertas al Digimundo debían ser eliminadas completamente, sólo así sus amigos digitales estarían a salvo, sólo así ellos estarían tranquilos.


Espero que les guste, es quizá algo largo, pero cada capítulo busca describir cierto momento, irá rápido, eso lo prometo. Muchas gracias por leer