Éxodo
Sustancia en oquedad.
Capitulo VI
Miró su cuerpo lapso, y todavía podía escucharlo rebotando contra el suelo. Sentía en sus audios el sonidito repetitivo de Skywarp estrellándose…del torso de sus manos raspando el piso.
Se sintió mareado.
Repetía en su cabeza mil veces la misma oración «… No tengo miedo, no tengo miedo…» pero lentamente comenzaba a descubrirse a si mismo como un pobre desgraciado muy aterrado. Sobretodo cuando escuchaba lo que también le hacían a Thundercracker dentro de la cámara.
Pasaban los relámpagos de luz pintando la vitrina de un color blancuzco y fugaz. Después quedaba opaca, con la encorvada figura azulosa que se rendía a tomar paciencia y valor.
Starscream deslizó su pie derecho hacia atrás. Juraba que estaba temblando. No lo quería aceptar, pero sabía que se estremecía a cada parpadeo y alarma que la autómata máquina de interrogación emitía. Casi podía interpretar el dolor del seeker azul como suyo. La mano fiera que lo tenía quieto contra la pared le impedía moverse, no le dejaba quitar los ópticos de encima de Skywarp. No le permitía taparse los audios para dejar de escuchar.
Se había decepcionado de si mismo, de cómo fue incapaz de levantar una barrera en su mente para impedirle a los autobots mancillar su orgullo, del estado en el que visiblemente se encontraba: estaba hecho basura. Se sentía y se veía como basura.
Su chispa latió acelerada, desbocando bruscas pulsadas de energon en sus ductos y sistemas de circuitos nerviosos.
… Al final ya no discernía el sonido de la máquina al de los graves parpadeos de luz que le cegaban y le mareaban.
Veía foquillos azules flotando en las paredes cada que los cortos lapsos de oscuridad volvían. Ya no los distinguía como autobots. Sus hombros se entumecieron y una presión etérea se apretujó en su cuello. El mareo de la ansiedad aumentaba. Todo se revolvía. Todo había empezado a girar y se confundía visiblemente en un mar de estática. Tenía miedo, sentía odio y coraje. Se frustraba por esa maldita valentía que volvía esporádica y de la misma manera desaparecía cuando pensaba que estaba a minutos de entrar en el mismo cuarto que asesinó a sus compañeros.
Maldecía a Megatron por haber hecho ese estúpido plan.
De pronto, la presión se hizo tan insoportable que no pudo evitar doblarse en si mismo y devolver el poco energon que conservaba en su sistema de reserva. Acababa de vomitar lo último que le quedaba, el último recuerdo altanero que le sobraba de su orgullosa vida.
Si la brutal mano de Ironhide no hubiera estado sosteniéndolo del brazo, habría caído de rodillas. Se habría tomado la cabeza entre las manos para gritar desaforado en furia, rabia y en todo ese coraje que guardaba contra todos.
Temblorosamente levantó el rostro y enfocó nuevamente hacia la puerta de vitrina, captando de reojo el cuerpo inerte de Skywarp: Su imagen le perseguía como un vicio pringoso.
… Por Primus, Thundercracker ya no daba señales de nada.
Eran ralas sensaciones de vacío y vértigo las que se habían apoderado ensañosamente de cada mísero circuito nervioso en el cuerpo atormentado de Thundercracker. Al principio, cuando involuntariamente fue sometido y amarrado en esa silla, su mente no procesaba nada, a excepción de unas ganas incontrolables por iniciar a maldecir… matar verbalmente a cada autobot, aprovechando lastimosamente que no podía usar su escasa fuerza física.
Lo habían amarrado. Sus manos estaban potencialmente presas, encajadas a presión en los antebrazos de la silla con cadenas enormes que abarcaban gran parte de sus brazos, sus pobres brazos entumecidos.
La ciencia empleada en crear ese monstruo lacerante de cerebros era un insulto a la raza cybertroniana. Porque Thundercracker esperaba, siempre había pensado que todavía, a pesar de tanta mediocridad y pobreza moral generada por millones de vorns bélicos había quienes, ajenos al ejército decepticon, aún pudieran gastar su tiempo e imaginación en bienes productivos, quizá no para todos, pero si con un grado de utilidad externo a la guerra.
Nefasto e inapropiado era sentirse ahora decepcionado y utilizado por una causa que no llevó a otra cosa, salvo a una muerte segura a manos de una lastimada compañía de autobots sin guía ni alma.
Pero lo comprendió tarde. Demasiado tarde para su infortunio.
Cuando las luces parpadearon y se fijaron brillantes entornado su asiento de muerte, tuvo que dejar de pensar. Se aferró a apretar la mandíbula, sintiendo cientos de golpes internos que rebotaban en su procesador, amenazando con hacerle explotar la cabeza. Y es que las voces monótonas de las máquinas que se entercaban en corromper sus barreras mentales y descifrar sus subrepticias claves le estaban produciendo un enorme dolor, sobretodo al momento de combatirlas y frenar su infructuoso traspaso.
Era como resumir una lucha colosal en un pequeño pensamiento.
El seeker dejó pasar un duradero escalofrío que le heló la espalda, y dejó su cuerpo lapso cuando la luz se apagó tras un grueso ronquido de alguna de las máquinas.
En otra situación, quizá cuando todo inició, si hubiera sido capaz de soportarlo… pero a esas alturas de la pelea, con la moral mas abajo que el oxido que cubría el suelo, el tormento de saber a su mejor amigo muerto y la desilusión de sus propias dudas, se dejó derrotar… Teniendo su bendita expiación al marcharse con su emergente secreto intacto…
La puerta rechinó y volvió a plasmar su marca curveada en el suelo.
Los ópticos de Starscream se desencajaron, Wheeljack salió decepcionado, sacudiendo la cabeza al tiempo que miraba fijamente en su dirección. «No quisimos que esto pasara –Decía la mirada del autobot- En verdad que no quisimos…»
Pero el odio en el seeker ya era demasiado grande. Y todos se extirpaban la culpa para negar las aberraciones que habían cometido. Todos.
El silencio golpeó pesado, arreciando su presencia cuando el científico autobot se acercó discretamente a Prowl.
-Luchó hasta el final para mantener su mente bloqueada –Le murmuró.
Starscream pudo escucharlos.
-¿Sigue vivo?
-No –Contestó Wheeljack- Murió en el proceso. Al que igual que Skywarp, su chispa se debilitó. No sacamos nada.
Prowl asintió imperceptiblemente. Levantó una mano y erigió dos dedos, haciendo una seña al interior de la cámara.
El seeker plateado se enderezó, ignorando el poder de la mano que restringía su brazo. Nuevamente se repetía la misma grotesca escena. Los ojos de Starscream se iluminaron hasta volverse blancos, reflejando la candidez del interior de la cámara. Miró atento y nervioso: El médico Ratchet y Sunstreaker desamarraron a Thundercracker, retirándole los grilletes que aprisionaron sus manos y sus piernas… quitándole los tubos y cables que ultrajaron su cabeza.
Lo levantaron dificultosamente; Ratchet de las alas, el lamborgini de las piernas. Starscream miró ausente los brazos del seeker colgando a sus costados, balanceándose desacompasados, luego su cabeza inclinada en un ángulo muerto. Estaba gris, tan gris que parecía una estatuilla de piedra. No quedaba nada del imponente Thundercracker que le retaba con su pesado carácter y se burlaba a costa suya, siempre con la estúpida sonrisa cómplice de Skywarp…
… No quedaba rastro reconocible de ninguno de los tres.
-Con cuidado, Sunny –Dijo Ratchet inclinándose.
Los dos que estaban a su mando acababan de morir.
Siguiendo su ritmo, los autobots dejaron caer a Thundercracker, acostándolo sobre el ala izquierda de Skywarp. El sonido metálico que el choque del cuerpo produjo raspó letalmente en Starscream y la poca cordura que le quedaba.
… y lo siguiente no pudo procesarlo con sanidad.
…
-¡No…! –Gritó. Estática le cortó el audio repentinamente- Per…
Starscream miró en escenas recortadas la multitud de autobots que se abalanzó en su contra. Se supo reducido y sometido, pero también entendió porque lo estaba…
-¡No dejaré que me hagan nada de eso a mí! –Alcanzó a gritar sacudiéndose.
Estaba luchando. Esforzándose para liberarse.
Sus manos se friccionaron en su espalda y tensaron increíblemente sus esposas. Había pateado a Ironhide en una pierna y con el impulso logró adelantarse por su cuenta, esquivando sin saber cómo a Sideswipe.
Oscuridad cubrió su visión. El ruido por todos lados era paranoico, esquizofrénico.
Los autobots gritaban, sus brazos se alzaban modelando sus armas. Starscream volvió a captar sus ópticos azules danzando como mariposas a contraluz de la cámara. Gritó furioso cuando tropezó en medio de todos e inevitablemente calló de rodillas.
-¡Encién..la de nue..o, Wheeljack…! –Ordenó Prowl, el resto de la oración se desfiguró para Starscream.
El seeker volvió a sacudirse con violencia al sentir el empujón que lo precipitó al suelo de cara.
Y más oscuridad y repentina interferencia le golpeó en cortas y fugaces escenas. Mas cabezas se movieron girando a su alrededor.
-¡Déjenme ir, autobots! –Urgió desesperado, apretando los dientes.
El peso de un transformer en su espalda lo inmovilizó.
Su visión se despejó rápidamente, comprendiendo y escuchando que él era el único que seguía gritando.
Había ocurrido.
Se había movido con la velocidad necesaria para zafarse de Ironhide e intentar un absurdo escape. Victorioso había logrado esquivar a un autobot más… pero de la misma manera que sus primeros jaloneos fueron efectivos, su errático impulso le abandonó, dejándolo varado en un frenesí pasajero, pintándolo ahora en el suelo; en medio del amplio corredor, sufriendo apagones e interferencias de estática que le confundían y le plasmaban gruesas figuras negras que aplastaban y detenían sus movimientos.
Nunca dejó de ser un prisionero. Un condenado a muerte que seguía retorciéndose y esforzándose por liberarse, sin decir una sola palabra importante para sus enemigos, sólo gritos y gruñidos.
-Alto… ¡Alto! –Volvió a Ponderar Prowl.
Starscream se detuvo, apoyando toscamente la barbilla contra el borde de una fisura en el suelo. Por entre las piernas negras de los autobots que le rodeaban, miró el destello amarillento del foco central en ese cuarto redondo al final del pasillo. La luz le cegó, contorneando en ases de brilloso polvo a cada transformer de pie.
-¡Ya es tarde, estúpidas chatarras! Prime debe estar muerto –Oró sonriendo con pánico.
Sacudiéndolo, Ironhide y Sunstreaker lo levantaron violentamente.
-¡No les diré nada! ¡De mi no tendrán NADA!
-Ya veremos si no –Espetó el furioso especialista en armas.
Arrastraron al seeker al interior de la cámara, cada uno agarrándolo de un brazo.
El comandante aéreo miró, presa de la angustia, el marco de la puerta alejarse tras él.
-¡Déjenme ir…!
Esa misma puerta cerró con un golpe sordo.
…
…
Nunca había sentido un dolor tan fuerte. Las revoluciones traspasaron mi cabeza, lo hicieron cuando esos bastardos amarraron mis manos, enchufaron mi cráneo y se largaron gruñendo.
La luz se apagó con un tronido, yo sabía que era el retroceso de calentamiento en los sistemas de desneuralización. Sabía exactamente lo que iban a hacer, y eso lo hacía insoportable.
¡Yo no podía morir así!
Miré en todas direcciones alterado. Si… indiscutiblemente alterado a pesar de que odio aceptar que también padezco esas estúpidas emociones. Mis manos rasgaron los bordes de los antebrazos de la silla. Era un maldito error que yo estuviera compartiendo el mismo destino que mis inservibles compañeros aéreos. Si yo iba a gobernar el imperio decepticon, si planeaba destrozar a Megatron con mis propias manos ¡no debía morir ahí!
El ser más poderoso del universo no debía ser derrotado nunca.
Estúpidos autobots. Estúpido Megatron.
Porque al final, ya no pude hacer nada.
El mismo parpadeo que miré desde el pasillo atenazó mis sensores visuales, ahora viviéndolo en persona, cegándome adentro de la cámara redonda. ¡Hice lo que pude para negarle el paso a la molesta vocecilla que comandaba e invadía mis pensamientos! Pero me debilitaba combatirla.
Era tan soezmente cansado hacerle frente…
¡Maldición con esas escorias autobots!
No me dejaron hacer nada. Mi procesador neuronal se rendía y mi chispa parpadeaba exhausta. Furioso y asustado, retiré la fuerza motriz en mi cuerpo, guardando energía para resistir las embestidas de lo que su anticuada máquina de invasión mental intentaba descubrir.
Después, el dolor empezó a penetrar cada sensor en mi cuerpo, a destruir mis sistemas de seguridad. Se hizo irresistible.
Odio admitir que grité y gruñí. Mis ópticos estaban apagados. La fuerza de su ataque me iba a reventar la cabeza.
Pero creo que logré mantener el estúpido «mil veces maldito» secreto conmigo. Porque antes de que mi mente se apagara en un crujido, los escuché maldecir… ofenderme.
Y el dolor desapareció.
Creo que fue la primera vez en toda mi vida que todo dejó de importarme.
Por mi, todos podían irse al infierno.
«Por: Starscream»
…
…
Continuará…
"No soy ningún héroe, lo único es que no tenía el coraje de matarme."
…
…
Danta: Frase de -Jack Fuchs-. Aw, bueno, lo hecho, hecho está. No sé si fue buena idea escribir lo último en primera persona, pero no pude evitarlo ¡No pude! Espero no me odien por el camino que tomó mi fic, pero es exactamente como imaginé que sería en una situación de esa magnitud, ahora mismo Megatron tenía sus planes y verdaderamente le hubiera sido un fastidio desviarse únicamente para salvar tres soldados. Quizá si elementos importantes, pero no menos prescindibles que el resto. Bueno, muchas gracias por leer mi fanfic, sólo sigue un capítulo (epílogo) más y ya.
¡Gracias, Arken! Me has ayudado mucho en este fic =)
