Éxodo
Epílogo.
¿Y ahora qué?
Primus, por favor, respóndeles…
¿Ahora qué podían hacer?
…
…
Tantas unidades autobot que habían peinado la tierra de polo a polo. Y no hubo señal decepticon parpadeando en el radar.
El departamento de Inteligencia e infiltración autobot distribuido alrededor de diferentes puntos importantes para el ejército enemigo no detectó actividad anormal…
Nada.
Como si el maldito planeta tierra los hubiera enterrado en sus planicies.
Prowl suspiró, aparcado frente al escritorio de la oficina de Prime. Se había sentado en silencio, con la difusa brillantez del panel de control anexado a la puerta como única fuente de iluminación. Necesitaba pensar. Pensar detenida y sistemáticamente. Cualquier alteración emocional le resultaría contraproducente y era eso lo que quería evitar con toda su chispa. No podía dejarse envolver por la desesperación que ya tenía en pánico a toda el Arca.
Él estaba ahí, al mando de todos ellos. Solo, muy solo, pero intentando protegerlos.
Lástima que ahora sentía que todo le salía mal. Que sus pobres decisiones 'en plan de líder temporal' le habían disparado por la culata… y que ese cuento no tendría con un final feliz.
¿Pero qué historia en medio de una maldita guerra terminaba con un final feliz?
¡Había que ser razonables, por Primus!
El lugarteniente enterró la cabeza entre sus manos, recargando los servos de sus codos en la base del escritorio. Sus ópticos iluminaron sus antebrazos.
Acababan de matar a los seekers… A esos molestos decepticons voladores que siempre les daban problemas con sus maniobras aéreas y sus mísiles rastreadores. Los habían exterminado de la manera más vil en la que se podría arrebatar una vida… Y seguían en el mismo lánguido punto: Sin nada, con las manos mas vacías que al inicio. Debería sentirse un tanto desahogado, más a gusto, con sus muertes, pero no podía.
Al final ellos habían sido más fuertes.
¡Estúpidos decepticons!
-Maldita sea –Gruñó en un murmullo, alzando nuevamente la cabeza.
Y de pronto quedó inmóvil, rígido en su postura, mirando la humilde decoración en la oficina: Fotos apagadas en las paredes: La mayoría de Optimus junto a sus soldados, cerca de varios humanos políticos y científicos. Eran escenas tan viejas como recientes, casi todas pintaban de fondo los infinitos y hermosos paisajes de la tierra. Muy lejos de Cybertron.
Eso era lo que adornaba el centro de trabajo de su líder: Puras fotos y recuerdillos viejos de visitas y agradecimientos humanos. Todo lo que quedaba.
La espalda de Prowl se recargó contra el respaldo de la silla, volviendo la vista hasta sus manos sobre la planicie desolada de la mesa de escritorio.
Todos estaban trabajando en encontrarle… Todos querían de regreso a Optimus Prime.
…
-… Hemos hecho de todo, Optimus ¡En verdad que lo hemos hecho! –Musitó.
El frío del silencio le respondió.
Se puso repentinamente de pie y salió de la oficina dando pasos agigantados. Creyó que estar solo y en silencio le ayudaría a pensar mejor, sin embargo, la pesadumbres había aumentado, y ahora sentía que acababa de perder tiempo valioso en estupideces y que nada saldría…
Su comunicador sonó mudamente dentro de las funciones neuronales en su cabeza.
En el amarillento pasillo, también abandonado, el primer oficial se detuvo, llevándose una mano a su audio derecho.
-¡Prowl! –Gritó Bluestreak cuando atendió la llamada, se oía agitado- ¡Tenemos noticias! ¡Parece que han llegado noticias…!
Su tono de voz de no le agradó a Prowl.
-Es…es
-Bluestreak ¿Dónde estás…?
Escuchó un quejido.
-Oh Primus, Prowl… Oh, santo Primus…-Parecía que Bluestreak había tapado su boca inmediatamente.
Prowl sintió una punzada fría recorrerle de pies a cabeza, engarrotándose especialmente en sus alas puerta.
-Dime qué está pasando, Bluestreak, necesito saberlo ¡Tienes que calmarte! –Y en ese preciso instante, inició a correr, tenía que salir de los pasillos de oficinas.
-Prowl… Nos llegó un alerta -Su voz temblaba- de intrusión enemiga ¡Era una nave! Era Ramjet, eso dijeron los detectores…
-¿Están con Teletran-1?
-Si, si… con Teletran, Prowl, pero…
Hubo una extensa pausa. Prowl sólo podía escuchar sus propios pasos rebotando en el suelo. Corría tan rápido como podía y aún así su velocidad parecía insuficiente.
-Blu…
-Es Optimus.
Optimus…
Mil cuchilladas traspasaron los nervios del lugarteniente con un bajo y horrible presentimiento. El tronido de sus servos al aumentar la velocidad de su avance se hizo minúsculo comparado a la urgencia que ahora le embargaba por alcanzar la entrada del salón de mando autobot.
Pronto se dio cuenta que no era el único miembro del Arca corriendo, los que habían escuchado las alarmas y se hicieron sabedores de la anomalía, también se desplazaban en diferentes direcciones, sobretodo al frente exterior de la nave.
Sin embargo, la algarabía parecía ralentizarse burdamente en el desesperado camino de Prowl. Todos se movían como difusos manchones en un lento castigo. Cuando por fin pudo atravesar la entrada del salón principal… graciosamente hizo acopio de todas sus fuerzas para frenar la fricción de sus pies y no estrellarse contra Ironhide. El especialista en armas parecía estar inmóvil frente a una mesa cualquiera, sosteniendo algo entre sus manos. Y por la mirada de terror que Bluestreak y Ratchet tenían clavada en él, Primus, no era algo bueno.
-¿Saben algo de Optimus Prime? ¡Díganme! –Demandó Prowl acercándose, ignorando el protuberante ardor del sobreesfuerzo.
Rodeó lentamente a Ironhide
-¿Qué noticias llegaron? –Insistió, su seriedad se había retransformado en una emoción vacía.
Pero hubiera deseado no aproximarse tanto…
Lo que Ironhide sostenía en sus manos era un cubo de metal. Uno grande y embarrado de energon por todos lados. Las manos del viejo autobot temblaban… Apretaban la caja como si quisieran desaparecerla. La había destapado y dentro…
… estaba la cabeza inerte y sin vida de su líder.
Cortas y burlescas frases escritas con el mismo energon adornaban el casco grisáceo de Optimus. Eran insultos y palabras denigrantes e hirientes… Todas mancillando a su guía.
-Está muerto –Contestó Bluestreak de manera autómata.
Si el destino tomaba acciones y medía consecuencias, no todo el tiempo se podía considerar justo. Es la ley de la inercia que siempre hay quién inicia una disputa y hay otro que la termina. Pero el castigo cae igual, con la misma fuerza, para ambos.
La base autobot se desoló enormemente…
Ignoraron a toda costa las noticias que pronto llegaron del exterior.
'El puente espacial acababa de ser activado y una horda de Decepticons, Megatron incluido, acababa de arribar por los seguros dominios de Shocwave'
El informe había llegado posterior y se pintó nacarado en la pantalla de Teletran-1. El líder decepticon cargaba algo luminoso entre sus manos, pero el movimiento errático de la cámara que grababa no dejaba apreciar con claridad lo que era.
Todos, en el salón de Mando autobot, miraban la pantalla con ópticos ausentes. Los restos de Optimus seguían en los fieros brazos de Ironhide, reacio a abandonarlos.
¿Ese fue el plan de Megatron? ¿… Por qué demonios ahora que había sido mortal no pudieron detenerlo?
La imagen borrosa del gladiador desapareció de pronto. Por los hechos que la cámara había mostrado al final, los autobots espías fueron descubiertos y ahora, mientras el shock prevalecía en el cuartel autobot, se debatían dificultosamente en una lucha a muerte, sin nadie que les pudiera ayudar.
Que penoso espectáculo el que abotargaba sus chispas.
Pero no podían encontrar otras reacciones. Estaban postrados sobre sus pies, inmóviles, con el peso de la derrota aplastándolos cada vez mas bajo, hundiéndolos en la miseria y el dolor de saberse heridos y potencialmente incapaces de procesar la muerte de alguien tan honorable y cercano.
La negación era dulce y copiosamente bienvenida. Tardarían en reaccionar.
No sabían «querían ignorar» el infierno que Megatron estaba cerniendo en Cybertron…
Esa misma maldad que Starscream, Skywarp y Thundercracker se esmeraron en ocultar hasta la muerte. Encontrando finalmente su éxodo cuando los autobots los mataron violentamente en una vieja cámara de interrogación mental.
Ahora las cosas viraban y viraban, fomentando el equilibrio entre las repercusiones y las acciones. Desterrando las insulsas ideas de que aunque el corazón de un guerrero sea bueno, en él, nunca hay maldad.
…
…
Las alarmas de guerra en Cybertron volvieron a sonar. Las ciudades entraron en batalla mientras el ejército de insignia púrpura volvía a golpear con un ponderoso mazo codicioso y salvaje.
La resistencia autobot, antuviada, acababa de morir.
Era el plan de Megatron el que acariciaba la victoria, codiciaba el exterminio.
Porque finalmente de eso se trataba cualquier guerra, de golpear primero, de anticipar primero y conquistar todo el reino. Para ello se necesitaban terceros que pudieran sacrificarse gustosa o involuntariamente. Y las causas siempre estaban llenas de ese tipo de personajes.
Nunca faltarían.
Hoy empezar un nuevo enfrentamiento sólo había costado la vida de tres de los mejores soldados existentes en el ejército decepticon… y de un magnífico líder autobot.
Y ahora nada podían hacer, salvo destrozarse peleando como todos tendrían, algún día, que terminar.
Fin.
"No llores porque ya se terminó... sonríe, porque sucedió."
…
…
Danta:-Gabriel García Márquez como frase final-. No sé que tan bien haya quedado esto =( le di muchas vueltas y ya, me decidí (finalmente a subirlo) Hoy damos fin a otro fanfic mío, había estado pensando en escribir una segunda historia, ahora desde el otro lado de la moneda, lo que sucedió con los Decepticons mientras aquí sufrían nuestros seekers, pero sigo pensándole, no estoy segura. Tendré que atender eso durante estos días. Ahora sólo debo agradecer a todos los que leyeron, opinaron y 'favoritearon' mi fanfic, en especial a: Arken Elf, Tavata, Taipan Kiryu, Shadir, Kalhisto Azula y Misao CG (Hey, extraño tus fics). ¡Fueron una ayuda pesadamente extraordinaria!
Sus reviews me dejaron encantada.Ya nos estaremos viendo en otro fanfic…
Hasta luego. ¡FELIZ NAVIDAD!
Por: Dantasia.
