Título – Ghost love score
Disclaimer – Beyblade no me pertenece. La canción tampoco.
Advertencia – Yaoi
Canción: Eden
Intérprete: To Destination
Gracias por leer. Por favor dejen reviews, ne?
.-"-. Edén .-"-.
En el capítulo pasado.
-Muy bien creo que debemos de encontrar la forma de llevarnos bien, ¿no crees?- dijo el pelitormenta con una gran sonrisa en la cara.
-¿Te quedarás a vivir aquí?- inquirió el bicolor.
-¡Por supuesto! Me gusta la casa y todo lo que hay dentro de ella. Sobre todo lo que posee MI HABITACIÓN- aclaró el ojiazul.
-No es tuya- lo contradijo Kai.
-Oh, sí. A partir de ahora lo será- comentó Tyson feliz.
-Hmpf- se quejó Hiwatari.
-Bien, Kai, creo que nos esperan muchos días que compartiremos juntos…
POV. Tyson
Camino por un túnel, es oscuro, muy oscuro. ¿Cuánto tiempo llevaré recorriendo este camino? No tengo idea de la noción del tiempo, ni de la distancia. Estoy solo. No hay nadie, no hay nada… sólo yo. Siento el suelo frío y mojado bajo mis pies desnudos, hay algo bajo ellos; se siente filoso y parece que se me entierra. No hay dolor. Una ventisca helada roza mi piel. No llevo nada puesto. Me abrazo a mí mismo tratando de protegerme de la crudeza del aire. Mi aliento cálido choca contra mis brazos y mi pecho. ¿Dónde estoy?
A lo lejos alcanzo a ver algo. Tiene forma rectangular. Es blanca… brillante. ¡Es la luz! Es la salida de esta calle oscura. ¡Ahí está mi salvación! Estoy seguro de que afuera no habrá soledad, ni tristeza, ni frío… Mis brazos se desdoblan instintivamente, mis manos se estiran hacia el frente, mis dedos tratan de tocar esa luz. Mis piernas entumidas comienzan a moverse más rápido hacia allí. ¡Tengo que llegar!
¿Acaso me está prohibido ir fuera? A cada paso que doy para acercarme parece que es el mismo que la puerta se aleja. Mi respiración se está agitando, el sudor resbala a través de mi frente, mi espalda y mi pecho. El ambiente es pesado. Algo se atora en mis extremidades. Me detienen, me frenan. No voy a poder llegar. Doy un paso más con mucha dificultad, pero el suelo bajo mis pies desaparece… Estoy cayendo, cayendo en la oscuridad…
Volteo para arriba y veo por última vez aquella luz… la luz al final del túnel.
Fin POV. Tyson
Un joven observaba a través de la casi transparente cortina, que colgaba del otro lado del vidrio, una escena inquietante. Un chico peliazul despertaba sobresaltado de sus sueños. De un salto se incorporaba mirando todo lo que había a su alrededor. Una mano fue rápidamente a colocarse sobre su pecho sintiendo el ritmo agitado de su corazón. Sus hombros subían y bajaban a una velocidad impresionante causado por la inestabilidad de su respiración. Su piel morena brillaba bajo el reflejo de la luz de la luna debido a una fina capa de sudor que lo cubría.
-Cálmate, Tyson… -murmuraba el joven para si. Una mano se elevó para apartarle un mechón rebelde que le obstruía la vista. –Cálmate… Todo fue un sueño.
El muchacho que estaba dentro de la habitación seguía conmocionado por lo realista de su pesadilla. Aún recordaba cada sensación, cada miedo. Comenzó a caminar de lado a lado del cuarto. En un momento de ansiedad trastabilló con su vieja mochila yendo a parar directo al piso. Temblaba demasiado. Jalando las sábanas y cobijas se incorporó lentamente. Su rodilla le dolía bastante. Se sentó en la orilla de la cama, aferrándose al edredón que estaba hecho bolas a los pies de ésta. Sus ojos continuaban inspeccionando nerviosamente la habitación tratando de asegurarse el lugar en el que estaba.
El joven que había estado observándolo desde hacía rato, seguía inmóvil en el balcón. Por alguna razón le dolía ver al menor de esa manera. Sintiéndose impotente, simplemente había atinado a morderse el labio. El sabor metálico de la sangre chocaba contra su lengua, mientras que una pequeña porción de ese líquido resbalaba en dirección a su mentón.
-Tyson…
Sin pensarlo dos veces, comenzó a caminar. Cuando estaba a unos centímetros de la puerta de cristal su cuerpo se volvió traslúcido y logró atravesar el obstáculo sin mayor esfuerzo. En unos instantes ya estaba al lado del temeroso joven. En un gesto de simpatía se sentó en la cama y colocó sus brazos alrededor del cuerpo del ojitormenta.
-Todo está bien. Lo único que tienes que hacer es tranquilizarte y tratar de olvidar… Sólo fue una pesadilla- susurró en su oído. Con una mano levantó la cabeza de Tyson, mientras con la otra le retiraba el cabello de la cara. Enfocó directamente a los ojos azules, asegurándose de que estos vieran sus amatistas rojas. –Tyson, vas a olvidar esta pesadilla. Ahora, te vas a dormir y soñarás con las flores del jardín, ¿de acuerdo?- dijo con voz firme. El otro adolescente sólo se limitó a asentir con la cabeza.
En pocos segundos el ojigrana sostenía en sus brazos el cuerpo adormilado de Tyson. Su respiración volvía a ser pausada y ya no había rastro de turbación. El bicolor lo acomodó suavemente en la cama y, antes de cubrirlo con las cobijas, admiró la preciosa figura del pelitormenta –quien sólo portaba unos boxers azules-. Kai volvió a morderse el labio, tanta belleza reunida en un chico era imposible.
Un nuevo sentimiento de dolor le vino al corazón. Algo no estaba bien y lo sabía. Tyson no era como las demás personas que habían habitado esa casa. Él era especial. Se alejo dando pasos de espaldas, no podía apartar su vista del rostro del bello durmiente. Sin embargo, su pie trastabilló con la mochila que yacía tirada, provocando que Kai también se fuera a caer. En una rápida reacción se volvió transparente de nuevo evitando golpear algo. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que de no haberlo hecho hubiera destrozado el espejo, el cual había quedado contra su espalda.
Kai volteó lentamente hacia el cristal. Frente a él se topó con el reflejo de un fastuoso joven bicolor que lo veía con un dejo de temor y pesadumbre en sus brillantes orbes carmesíes. Una lágrima rodó por su mejilla. Él ya no existía… estaba muerto.
nureta hitomi no oku aoi tsuki wa shizuka ni
(En la profundidad de unos ojos llenos de lágrimas,)
kobore ochite yuku
(la luna azulada se hace pedazos.)
Una sublime voz trajo a Tyson de regreso del país de los sueños. Era profunda, melódica y llena de tristeza. Abrió los ojos parsimoniosamente recordando en donde estaba y qué era lo que había sucedido. Lo último que recordaba era haber visto los ojos de Kai al tiempo que sentía una deliciosa calidez posarse sobre sus hombros.
Poca era la luz que entraba a la habitación por los ventanales, sin embargo, al reflejarse en el espejo lo sumían todo en una nebulosidad admirablemente sobrecogedora. El joven pelitormenta se sentía en medio de un paisaje de ilusión. Ya no había más quimeras rondando su mente, ni monstruos acribillando su cordura. Estaba en un periodo de paz fingida. No más tormenta en el mar en el que viajaba. Estaba a salvo rodeado por figuras tan bellas como horrorosas que danzaban formando círculos próximos a él. Y la bella voz continuaba entonando esa melodía patéticamente melancólica… justo como la primera vez.
-Kai…- Tyson pronunció su nombre intentando ver una vez más esos orbes de fuego que adoraba. Se quedó dormido, sin que ellos vinieran a su encuentro…
Azayaka na sekai wa
(Sin hacer ruido,)
oto mo naku shizuka ni yami ni kiete yuku
(el mundo brillante se desvanece en la oscuridad.)
byou yomi no naka kake meguru yami no naka o
(Dando vueltas en la oscuridad durante la cuenta atrás.)
soshite arata naru toki o mukae ima ...
(Ahora, llegará una nueva época…)
Flashback
El sol de la mañana entraba a través de los cristales; el viento, a través de las ventanas abiertas. El dulce olor de las flores llenaba el cuarto donde yacía recostado un muchacho bicolor. Con una mano jaló las sábanas de seda roja para cubrirse la cabeza en un intento inútil de alejar la luz de sí. Un gruñido escapó de sus labios, al tiempo que arrugaba la frente en una mueca de disgusto.
Una risita llegó hasta sus oídos. Volvió a gruñir. Sería imposible regresar a sus sueños. Se levantó pesadamente recargándose sobre uno de sus brazos, mientras que con el otro se tallaba sus ojos en un gesto infantil. Aún estaba lo suficientemente adormilado como para saber que era lo que hacía. Otra risita juguetona llegó a él, provocándole que volviera a fruncir el ceño, fingiendo enojo.
-¿Qué es tan divertido?- cuestionó el joven a la otra persona que era obvio que se encontraba en la habitación.
-Eres muy lindo, Koibito-chan (1)- rió de nuevo el otro joven.
-¡No me digas "Koibito-chan"! Tengo nombre y ya no soy un niño para que me digas "chan"- se quejó el chico que recién se había despertado.
-Sí, claro- expresó el joven sarcásticamente.-Cuando te levantas siempre actúas como un pequeño. Además, ahora que estás como Dios te trajo al mundo. ¡Igual que todos los bebés!- dijo con una sonrisa.
-¡¿Ah, si?! ¡Pues tú eres un pelirrojo raro que tampoco tiene ropa!- gritó aún fingiéndose enojado y ofendido.
-Te amo Kai-chan. ¿Lo sabes, verdad?- dijo el aludido.
-Ai shiteru mo (2)- contestó Kai. El pelirrojo se acercó para, tiernamente, depositar un fugaz beso en los labios de su amante.
Fin Flashback
kizutsuita kuroi tsubasa tsuki no akari ni
(unas hermosas alas negras heridas brillan,)
terasarete utsukushiku maiagare
(mientras se elevan bajo la luz de la luna.)
shinkou no kuchidzuke ga ima
(El beso carmesí ha encontrado)
kokoro no oku ni
(el camino hacia mi corazón)
nagare komu soshite yume no naka e ...
(y fluirá hasta mi sueño…)
El sol de la mañana entraba a través de los cristales; el viento, a través de las ventanas abiertas. El dulce olor de las flores llenaba el cuarto donde yacía recostado un muchacho pelitormenta. Con una mano jaló las sábanas blancas para cubrirse la cabeza en un inútil intento de alejar la luz de sí. Un gruñido escapó de sus labios, al tiempo que arrugaba la frente en una mueca de disgusto.
Una risa llegó hasta sus oídos. Volvió a gruñir. Sería imposible regresar a sus sueños. Se levantó pesadamente recargándose sobre uno de sus brazos, mientras que con el otro se tallaba sus ojos en un gesto infantil. Aún estaba lo suficientemente adormilado como para saber que era lo que hacía. Otra risa socarrona llegó a él, provocándole que volviera a fruncir el ceño, enojado.
-¿Qué es tan divertido?- cuestionó el joven a la otra persona que era obvio que se encontraba en la habitación.
-¡Ah! Tyson, por fin te has despertado- dijo un hombre mayor, quien estaba sentado en la silla de su escritorio. -¡Pensé que dormirías todo el día!
-No lo creo- acotó el joven con una molesta sensación de haber estado en un dejavú. –Abuelo, ¿qué pasó?
-¡¿Cómo que qué pasó?! Vamos Tyson, no me digas que no recuerdas nada- vociferó el anciano, a pesar de estar a menos de un metro de él.
-No lo sé- dijo Tyson molesto.
-¡Oh, vamos muchacho! ¿No recuerdas nadita de nada?- gritó el mayor de nuevo.
-¡Abuelo! Me duele la cabeza, ¿podrías dejar de gritar?- pidió el ojiazul al tiempo que se masajeba la sien.
-Muy bien, Tyson. Lo que pasa es que has tenido fiebres muy altas y por eso talvez no recuerdas nadita de nada. ¡Hombre, no sé que hiciste, pero más de 40° de calentura es un chorro! ¡Es más, has dormido tres días seguidos! Pero no te preocupes Tysoncito, te guardé todos tus deberes para cuando te recuperaras- exclamó el abuelo fuertemente.
Por primera vez en mucho tiempo, Tyson maldijo a la locura de su abuelo. ¿Es que acaso no podría entender lo mal que se estaba sintiendo? Había ciertas cosas que Tyson odiaba de sobremanera. Una era hacer los deberes del hogar, otra era que no lo escucharan, otro más era que su abuelo hablara tan raro, pero la que se llevaba el premio era que le dijeran "Tysoncito". De pronto su cerebro analizó la información de su abuelo y dedujo algo que no estaba bien.
-Si he estado durmiendo por tres días, eso significa ¡que no pude ir a la escuela!- era peor de lo que había imaginado.
-¡Y aunque no hubieras estado dormido no pensaba dejar que te fueras así como así con ese calenturón!
-¡Abuelo, pero eran los primeros días de clases!- dijo Tyson preocupado, y es que de por sí iba a entrar a mitad del ciclo escolar y ahora también ingresaría después del regreso a la escuela de las vacaciones de invierno.
-No te preocupes Tysoncito, hablé con el director y le dije que estabas enfermito. Fue tan bueno que te dará de incapacidad toda la semana.
-¿En serio?- Tyson estaba incrédulo. No podía ser que tuviera tan buena suerte.
-Sipi, ahora Tysoncito a descansar.
-Claro…- Tyson observó como se iba su abuelo y cerraba la puerta tras de sí, tras lo cual miró su reloj de muñeca. La tres y media de un martes siete de enero. Si se recuperaba pronto tendría cinco días más para estar con Kai, ya que después de que se fuera a la escuela, sería muy difícil pasar tiempo a su lado.
chinmoku no sora
(En el cielo silencioso)
kiete yuku senritsu no
(desaparece una ondulante melodía)
MERODII ni ima inori o komete
(ahora, carguémoslo todo en los rezos.)
Tyson caminaba por los pasillos de su lujosa nueva casa. Sus pasos se dirigían hacia la biblioteca. Tenía que encontrar a Kai, había algo de lo que debía hablar con él. Tyson no era del tipo de persona cuidadosa y observadora, sin embargo cuando algo le interesaba era seguro que se fijaría hasta en los más mínimos detalles.
En este caso, había notado ciertas cosas acerca de Kai. La primera es que era un lector empedernido, la segunda es que le fascinaba salir de noche a darse una vuelta por los jardines y la tercera es que cantaba increíblemente bien; mas todas las canciones que le había oído entonar estaban llenas de desolación, lo cual le hacía pensar en que algo no andaba bien con los sentimientos del chico.
Llevaban casi dos semanas de haberse conocido personalmente, por lo cual Tyson pensó que tal vez sería buena idea hablar con él para llegar a un acuerdo. Lo que más le interesaba a Tyson en estos momentos era hacerse su amigo y encontrar un momento del día en el que se pudieran encontrar y hacer algo juntos, no le importaba qué fuese, simplemente quería estar con él.
"Amigos," la palabra rondó por su mente como si fuera una moscaque no quisiese irse. Él no quería ser un amigo de Kai. ¡No! Él quería ser algo más que un amigo. ¿Pero podría un fantasma enamorarse de un humano?
Otra cosa de lo que quería hablar con él era de las pesadillas, los sueños y las imágenes que llagaban a su cabeza mientras dormía. Era como si pudiera ver los pensamientos o recuerdos de Kai. Todos ellos eran escalofriantes y muy dolorosos. Quería saber qué había pasado en el pasado de Kai o qué era lo que significaban, y la mejor manera de hacerlo era hablando con él.
tozasareta yume no tsuzuki
(Voy a continuar andando para siempre,)
sagashi mo tomete
(Buscando por el resto)
itsumademo aruki tsuzukeru
(de mi sueño encerrado.)
Tyson estaba recorriendo la casa de extremo a extremo. De vez en cuando se detenía a descansar recargándose en las tapizadas paredes de los pasillos. No estaba en la biblioteca, ni en los jardines, ni en la habitación. Era casi como si la tierra se lo hubiera tragado. Tyson sentía que su frente le quemaba. Cerró los ojos tratando de respirar profundamente, para, de esta manera, hacer desaparecer el malestar que sentía. Sin embargo no era tan fácil. Su cabeza estaba embotada, sus ojos le ardían y cada que respiraba el aire le rasgaba la nariz. Estaba muy enfermo, de eso no había duda.
-Kai…
Estaba empeñado en encontrar al joven bicolor para charlar. No descansaría hasta cumplir su propósito. Una vez que juzgó que tenía fuerzas suficientes como para continuar su camino, se separó del muro y comenzó a avanzar lentamente. Debería estar descansando, no buscando a un fantasma que era probable que no apareciera. La casa poseía al menos cincuenta habitaciones cuatro baños, una cocina, un comedor, varias salas de estar, una biblioteca, tres estudios y dos majestuosos jardines. Kai no había estado en ninguno de esos lugares.
Tyson levantó la vista del suelo tratando de vislumbrar lo que había frente a él. Al final de un estrecho pasillo oscuro se encontraba una ruinosa escalera por debajo de la cual, una pequeña y angosta puertecita se asomaba. No tenía la menor idea de en donde se encontraba, incluso dudaba que su abuelo tuviera conocimiento de la existencia de ese lugar, puesto que estaba increíblemente sucio y desordenado. Con paso titubeante se acercó a la portezuela y tomó el pomo de ésta con sumo cuidado. Respiró profundamente antes de girarlo, mas sus ojos le empezaron a fallar mostrándole los objetos de una manera borrosa y distorsionada.
Tyson parpadeó varias veces luchando por mantener sus ojos abiertos y funcionando. Todo lo que había a su alrededor empezó a darle vueltas. Un sentimiento de mareo lo invadió, provocándole que perdiera el equilibrio. Trató de sostenerse para no caer, no había nada a su alcance. Cuando estuvo a punto de chocar contra el alfombrado suelo unos brazos fuertes lo detuvieron. Tyson volteó a ver quien era quien lo había salvado.
-Tú… -antes de que pudiera completar lo que iba a decir, todo se volvió negro.
kizutsuita kuroi tsubasa tsuki no akari ni
(Unas hermosas alas negras heridas brillan,)
terasarete utsukushiku maiagare
(mientras se elevan bajo la luz de la luna.)
shinkou no kuchi zukega ima
(El beso carmesí ha encontrado)
kokoro no oku ni
(el camino hacia mi corazón)
nagare komu soshite yume no naka e ...
(y fluirá hasta mi sueño…)
Tyson abrió los ojos con pesadez, su mente aun no lograba asimilar lo sucedido. La luz que bañaba la habitación era muchísima más de la que había tenido las noches anteriores. Hundió su cabeza en la almohada para ver si de esa forma podía dormirse de nuevo. La misma voz profunda entonaba una canción. Tyson recordaba como la había escuchado anteriormente en sus sueños. Abrió los ojos de nueva cuenta, tras lo cual se levantó ligeramente, buscando al dueño de tan magnífica voz.
Viendo por la ventana hacia el patio, se encontraba Kai. Su figura imponente era recortada por los rayos de luna reflejados en la nieve. Su piel, de un blanco inmaculado parecía brillar, su cabello se mecía suavemente con el poco viento que lograba colarse por las rendijas de los ventanales.
Tyson no recordaba haber oído a Kai cantar la misma canción dos veces, con excepción de la melodía que entonaba en ese momento. Con un poco de trabajo logró sentarse en la cama. Sus ojos querían cerrársele, su cuerpo le pedía descanso, pero sentía que si no le preguntaba ahora acerca de sus pesadillas, no lo haría nunca.
-Eh… Kai- llamó tímidamente. El joven ojirojo pareció no prestarle atención. –Kai, yo… yo necesito hablar contigo.
-Deberías descansar- contestó el aludido.
-No, ¡es necesario!- exclamó el pelitormenta.
-Te dije que descanses- ordenó el bicolor autoritario. –No pienso estarte trayendo a tu habitación cada que se te ocurra explorar la casa- añadió cortante.
-Yo… lo lamento. Pero, es que necesitaba hablar cont…
-No tenemos nada de que hablar. Más vale que te recuperes, ya no quiero estar cuidando a un niñito enfermo- lo interrumpió Kai.
-Kai… yo… no- trató de disculparse el moreno.
-Desde que llegaste no has sido más que una carga para mí- le espetó Hiwatari.-Ve buscando otro cuarto que te guste ya no te quiero aquí.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Yo qué te hice?- preguntó asombrado el ojiazul.
-No quiero que sigas viviendo y durmiendo en mi recámara. Cuando te recuperes quiero que te largues, ¿entendido?
-¡Pero Kai!
-¡Ya cállate! Duérmete ¡Hasta cuidarte es una molestia!- exclamó Kai
-¡Yo nunca te pedí que me cuidaras!- le gritó Tyson.
-¡He dicho que te duermas! ¿Qué no me has oído?-le ordenó Kai viéndolo a los ojos. Tyson estaba a punto de contestar algo cuando sintió sus parpados hacer sobre sus ojos. Una sensación de sueño lo invadió, y cuando menos se dio cuenta ya estaba completa mente dormido.
Kai observó como Tyson caía rendido en la cama. Suspiró. Se acercó lentamente hasta donde estaba el otro chico para cubrirlo con las cobijas de nuevo.
-Quiero que te vayas. Que te alejes de mí. Que olvides lo que viste, lo que soñaste… que te olvides de mí…
Continuará…
"La muerte, que yo sepa, antecedió a la vida; la muerte, que yo sepa, no acaba en mariposas."
(1) Koibito-chan – podría traducirse como "pequeño amante" o "noviecito".
(2)Ai shiteru mo – Significa literalmente "Te amo también".
Este capítulo quedó algo triste, y es que ando en un periodo de depresión. De hecho, no me sentía con ganas de actualizar, por lo menos no hasta que medio me recuperara, pero como al parecer no iba a ser pronto decidí que sería mejor seguir con mi vida; además que no puedo defraudar a aquellos que se tomaron la molestia de leer mi fic. En especial, gracias a aquellos que dejaron review en el capítulo pasado:
Raf-kun
Takaita Hiwatari
Misaki
Mery
Juan Carlos
