Título – Ghost love score
Disclaimer – Beyblade es de Takao Aoki
Advertencia – Yaoi
Canción: Blurry Eyes
Intérprete: L'arc-en-ciel
Antes que nada me quiero disculpar por no haber actualizado la semana pasada, pero se me atravesó un asunto y no pude. Gracias por su comprensión. Lean y dejen un review, ¿si?
.-"-. Blurry Eyes .-"-.
En el capítulo pasado.
-Lo lamento- Tyson sintió como sus ojos le ardían y cómo las saladas lágrimas le rodaban por sus mejillas. –Yo sólo quería hablar contigo, saber qué hice mal. ¡Quería disculparme si es que hice algo que te hubiera lastimado u ofendido!
El ojiazul se levantó rápidamente y salió corriendo en dirección opuesta. No quería que Kai lo viera llorar. No quería que creyera que era débil. Sólo le quería gustar. Kai miró el escape del menor. Cómo trastabillaba por las porquerías que estaban tiradas. Bajó la mirada. Todo estaba mal.
-Yo soy el que debería haberse disculpado. Soy yo el que te hirió, el que te ha ofendido. Tyson…
Tooku no kaze wo
(Llevado en el viento)
Sintió esos suaves labios rozar sobres los propios. Era la sensación más encantadora que había sentido en toda su vida. Tenían un sabor entre dulzón y amargo. Era el paraíso. Su mano acarició tiernamente la mejilla del otro chico, limpiando con delicadeza las lágrimas que brotaban de sus ojos.
Adoraba la sensación de cosquilleo en su estómago. Era delirante el estar tan cerca de él… Hubo una vez en la que deseó que fuera suyo y, ahora, talvez podría serlo. Presionó más sus labios contra los de su adorado ángel tratando de profundizar más el contacto.
mi ni matou
(desde muy lejos,)
Sintió como las manos de su acompañante le intentaban rodear la espalda. Sentía cómo sollozaba levemente interrumpiendo de vez en cuando el apasionado beso. Con una mano seguía tratando de borrarle las lágrimas, mientras que con la otra acariciaba el sedoso cabello azul.
"Mon Dieu! (1) Si esto es un sueño no quiero despertar jamás", pensaba al tiempo que con su lengua le pedía permiso para entrar. De pronto una cálida sensación lo rodeó. Posándose livianamente sobre su rostro y su cuerpo. Esa tibieza se alojaba sobre cada rasgo, cada pliegue. No había nada más a su alrededor.
anata ni wa todokanai
(no importa cuantas veces intente decirlas,)
-Te amo- murmuró.
Ya no le resultaban audibles los lloriqueos de su amor. Trató de aferrarse nuevamente a él, sin embargo ya no había nada a qué aferrarse. Se inclinó hacia delante luchando por conservar esa calidez, mas no hubo nada. Una pasmosa sensación de frío lo cubrió por completo para ser interrumpida por un terrible dolor en la cara.
Abrió los ojos rápidamente; cientos de preguntas lo embargaron. ¿Qué había sido del beso? ¿Dónde había quedado su querido joven? ¿Por qué estaba frente a la puerta de su clóset? En resumen, ¿qué había pasado?
kotoba narabete mite mo
(estas palabras nunca te alcanzarán.)
-¿Tyson?- preguntó una voz a sus espaldas. -¿Te encuentras bien?- se notaba preocupado.
-Sí, claro… Bien, estoy muy bien- trató de disimular su dolor con una amplia sonrisa en el rostro.
-Creo que iré a traer algo de hielo…-comentó al ver el enorme chichón en la cabeza del ojiazul.
-Sí, hielo…- dijo sonriendo aún.- ¡Maldito sea el hielo!- exclamó después que oyó la puerta cerrarse.
Su instante mágico se había ido al caño. Su fabuloso momento de película se había arruinado cruelmente, sólo porque se había estrellado contra la puerta de su clóset. Ni siquiera estaba seguro de haber pronunciado el "te amo" que creyó decir.
-¡Demonios! Todo es tu culpa Kinomiya. Si no te hubieras estampado, aún estaríamos besándonos o incluso… talvez…- sacudió la cabeza bruscamente tratando de borrar los malos pensamientos que había tenido. –Eres un idiota. Lo jodiste todo de nuevo…
mata shisen wa dokoka
(Una vez más, mis ojos se fijan)
-Eres un idiota. Lo jodiste todo de nuevo- se recriminó mentalmente a la par que abría la puerta del refrigerador. –Si te hubieras concentrado en el momento en vez de recordar tu estúpido pasado.
Se agachó para buscar mejor en el congelador. Sus manos recorrían impacientes a través de los montones de bolsas que ahí había.
-¡No puede ser que en esta casa no tengan hielo!- se quejó. Llevaba un buen rato esculcando el contenido del frigorífico sin éxito.- ¿Qué será mejor una bolsa de carne o de verduras? ¡Argh! ¡Demonios! ¡Lo que me faltaba! Estoy hablando solo.
Desesperado cogió una bolsa cualquiera y se concentró en la temperatura de ésta. Estaba lo suficientemente fría. Se levantó de donde estaba cerró la puerta de un golpazo y se dirigió hacia la recámara donde Tyson lo estaba esperando.
mado no mukou
(en algún lugar fuera de la ventana.)
Cuando entró vio al chico sentado sobre su cama sobándose el lugar afectado. Estaba hablando consigo mismo. Una media sonrisa apareció en sus labios, él había estado haciendo exactamente lo mismo unos segundos antes.
Tocó la puerta ligeramente para darle a entender que ya había llegado. Tyson disimuladamente paró su verborrea y le dedicó una sonrisa nerviosa. Pero al ver que el recién llegado no parecía haberse dado cuenta de su "diálogo" se relajó.
-Sabes, dicen que los que pueden hacer un nudo con el tallo de una cereza con la boca son buenos besando- informó el pelitormenta observando el paquete que el otro joven había traído.
-Son cosas de colegialas- contestó indiferente alzando los hombros, al tiempo que le colocaba la bolsa de dichas frutas en la inflamación.
-¿Me estás diciendo colegiala?-cuestionó el moreno con una mirada acusadora.
-No, como crees- dijo sarcástico. Un incómodo silencio se hizo presente.
-¿Cómo es Rusia?-preguntó Tyson desviando la mirada hacia la ventana abierta.
-Muy fría… oscura- contestó el joven volteando a su vez hacia fuera.
Flashback
kawaranai yokan wa
(Esta premonición no ha cambiado;)
-¿Cómo es Rusia?- volvió a preguntar Tyson.
-Fría- respondió por enésima vez un joven pelirrojo.
-¡Pero debe de tener algún otro encanto!- contradijo el moreno.
-¡Pues así es como yo la recuerdo!- la primera vez que le había preguntado había sido tierno y lindo, pero las siguientes veces se había convertido en una molestia.
-¡No puede ser! Todos los países tienen alguna cosa especial. Japón es moderno y misterioso, China es grande y extraña… Rusia debe de tener algo más- expresó el menor.
-Tiene jóvenes muy guapos, muchos edificios antiguos y bonitos, ¿feliz?- dijo disgustado.
-Sí, ¿decir eso era tan difícil?- inquirió el pelitormenta de manera juguetona.
-Hmpf- definitivamente ya se estaba hartando de sus tontos jueguitos.
tsudzuite-iru
(aún la siento.)
Habían estado almorzando en una banca protegidos por la sombra de un gran árbol. Sobre sus cabezas se oían los ruidosos cantos de las aves, mientras que unos tenues rayos de sol se abrían paso a través de las tupidas ramas del árbol.
Habían transcurrido tres semanas desde su traslado y Tyson ya se había acostumbrado a su nuevo ritmo de vida. Yuriy había aceptado gustoso ser su tutor. "Es una buena persona", pensaba el moreno: "Se preocupa mucho por mí. Me apoya para que me ponga al corriente con las materias y lo único que quiere a cambio es mi amistad. ¿Es increíble o qué?"
ano hibi sae kumotte
(Estos días se están volviendo difusos.)
Sin embargo, Tyson no estaba del todo a gusto. A pesar de haberlo intentado, aun no había conseguido hacer más amigos en el instituto, e incluso, algunos profesores lo trataban de ignorar por el simple hecho de juntarse con el pelirrojo. "Piense mejor a quien elige como amigo, señor Kinomiya", le había vuelto a advertir el profesor de Matemáticas.
Además, no conseguía entablar una conversación con el fantasma bicolor. Parecía estarlo evitando, y con justa razón, él había sido quien se había inmiscuido en sus asuntos. Se merecía que Kai no le volviera a dirigir la palabra. Nunca más lo haría de eso estaba casi seguro. Pero, él daría lo que fuera por tener una segunda oportunidad con el ojicarmín.
-Seguramente la echarías a perder otra vez- dijo para sí.
kago no naka no
(Viendo a través)
-¿Disculpa?
-¿Eh? No nada- respondió velozmente al darse cuenta que nuevamente hablaba consigo mismo.
-¿Qué fue lo que dijiste?- cuestionó el ojiártico lanzándole una mirada inquisidora.
-Yo no dije nada- ¿Por qué no simplemente lo olvidaba?
-Estoy seguro que sí- no podía permitir que el pelitormenta pensara mal de él. Tenía que saber si se había enojado por las contestaciones que le había dado.
-Yo… la verdad… Estaba recordando la clase de francés y el… himno- inventó Tyson esperando que su amigo le creyera y dejara de darle importancia al asunto.
-Sí. Debes de memorizarlo bien. La próxima semana lo van a preguntar- dijo Yuriy con desconfianza.
tori no you na
(de tus ojos en blanco)
-¿Por qué no lo practicamos?-sugirió Ivanov tratando de descubrir la verdad.
-Es mucha molestia para ti…- sus intentos de zafarse serían inútiles.
-No no lo es. Quiero asegurarme que te lo sepas para que saques buenas notas.
-No te preocupes… ¡De veras!- esa insistencia siempre lo hacía darse por vencido.
-¿Tyson, así me pagas que me preocupe por ti?- preguntó Yuriy fingiéndose dolido.
-¡Oh, no Yura! Yo lo lamento. ¡Por supuesto que lo podemos practicar!- concedió el moreno.
-Muy bien, entonces recítalo. Yo te diré qué es lo que te falla, ¿d'accord? (2)
-D'accord.- Tyson vio la atenta mirada del taheño y se maldijo. Odiaba mentirle de esa manera a su amigo, pero tampoco podía decirle acerca de Kai y de que se había enamorado de un fantasma. No quería que lo considerara más loco de lo que probablemente ya lo creía.
utsuro na me ni furete-iru
(como los de un ave enjaulada.)
-¿Y bien?- Yuriy sabía que le mentía, mas sabía que no debía apresurarse a los hechos. Por lo pronto no parecía que Tyson desconfiara de él o que le tuviera resentimiento alguno y eso era perfecto.
-Me estoy acordando- explicó el moreno.- Aros enfatsu dera Parii eyur degurii estuaribe conurenu atiinarii… y es lo único que me sé- murmuró.
-¿Qué rayos fue eso?- definitivamente serían unas semanas muy pesadas las que le esperaban.
-¡El himno! Bueno, el inicio de éste…
La cara del ojiártico expresaba claramente la horrible muestra de internacionalidad del pequeño japonés. -Repite: Allons enfants de la Patrie. (3)
-Aron enfansu de ra Paturi.
-Le jour de gloire est arrivé.
-Re yur de groir estu aribe.
-Contre nous la tyranie- la campana que indicaba el fin del descanso evitó que el taheño escuchara la penosa interpretación de Tyson. –Debes de practicar un poco más tu pronunciación.
gogo no hizashi wa maru de
(La luz del sol de la tarde)
-Tyson- Yuriy llamó al peliazul antes de entrar al salón en el que les tocaría su siguiente clase.
-¿Si?- se sentía muy mal por haber hecho el ridículo frente al bello ojiártico.
-Tyson, ¿podríamos quedar en el muelle a las seis?
-Ah, sí- talvez te diría: "Tyson me avergüenzas, ya no quiero ser tu tutor."
-Yura, si tienes que decirme algo… ¿por qué no aquí?- sí, Yura no se merecía un estudiante como él.
-No, mejor en el muelle. Así podremos hablar sin interrupciones- acotó antes de dirigirse a su lugar.
-¿Sin interrupciones? Qué considerado… si me suelto a llorar por lo menos nadie conocido me verá…
anata wo soto e
(es igual a la luz que brilla sobre ti)
Un fuerte suspiro salió de los labios Tyson. Andaba deprimido. No podía recuperarse de su depresión con tanta facilidad como lo hacía parecer. Últimamente pensaba que la vida era de un color rosa pastel, pero cada vez se había ido oscureciendo. Quería escuchar las canciones de Kai, verlo cantando distraídamente una tonada de sus grupos favoritos mientras hojeaba un libro o miraba por la ventana. Sólo quería oírlo diciéndole "idiota".
Yuriy, quien había sido su roca de la salvación desde hacía tres semanas, probablemente trataría de alejarlo de sí. Había sido tan bueno como para dejar de lado a sus otros amigos tan sólo para acompañarlo. Y él le había pagado avergonzándolo. A pesar de lo que le habían dicho algunos maestros, y uno que otro alumno, él no se había separado de su lado. Yuriy era bueno y sólo se apartaría de su lado al menos que él se lo pidiera.
Suspiró nuevamente. Había comenzado a querer mucho a Yuriy. De vez en cuando llegaba a pensar que talvez, entre ellos lograra surgir algo más que amistad. Pero, esos pensamientos no le duraban mucho.
sasou hikari
(del exterior.)
El muelle tenía un precioso restaurante que lo adornaba. A decir verdad, de muelle sólo le quedaba el nombre. El restaurante era uno de esos lugares son elegantes, pero sin dejar de ser un lugar común de reuniones. Tenía un amplio espacio no sólo en sus interiores sino también en su exterior. Frente a éste se habían colocado diversas mesas, todas arregladas con su respectivo mantel, florero y velas listas para ser encendidas; la mitad de ellas estaban techadas por una marquesina que sobresalía del edificio, mientras que la otra mitad se hallaban totalmente a la intemperie.
Miraba su reloj insistentemente. Cuarto para las seis; cinco para la seis; Seis y cinco. Yuriy no había llegado a las seis como dijo. Yuriy nunca rompía sus promesas. Yuriy probablemente lo odiaba, y ¿quién no lo haría? Kai lo hacía, su abuelo igual, Kai también, ¿por qué Yuriy no? Por Dios, ¡Kai lo odiaba!
Hundió su rostro entre sus brazos. Si lo dejaba plantado no le importaría, de hecho sería lo mejor. Quería llorar.
-¡Genial! ¡Es genial!- gritó al punto de las lágrimas. Una ráfaga de viento sacudió sus cabellos. – ¡Kai me odia!
kawaranai yokan wa
(Esta premonición no ha cambiado;)
Un apuesto joven pelirrojo cruzaba a paso acelerado por entre las mesas. Su mirada recorría cada una buscando a alguien. Definitivamente no estaba ahí adentro. Un gruñido se dejó oír cuando un mesero chocó con él por accidente.
-¡Fíjate por dónde caminas, imbécil!-le espetó.
Le importó un comino si éste le respondió o no. Tenía que encontrar al muchacho al que había citado. El sólo pensar que talvez se hubiera marchado le hacía rabiar aún más. Había abandonado a sus amigos para asistir a una cita con aquel tipo, y para colmo, ¡él había sido quien lo había mencionado!
-Maldita sea, ¿dónde demonios estás?- farfulló.
tsudzuite-iru
(aún la siento)
Estaba parado en el umbral de la puerta que daba a las mesas exteriores cuando lo vio. Ahí estaba, un joven moreno pelitormenta bastante desaliñado, sentado en la mesa más alejada de todas. Tenía la mirada baja y parecía triste.
Por un instante a Yuriy le dio lástima el chico, pero al siguiente recordó el porqué estaba en ese lugar en vez de en un bar con Boris y Serguei. Era lindo, o por lo menos a él le parecía lindo con esa mirada húmeda que amenazaba con llanto.
Se giró y se dirigió al baño, donde se encontraba un gran espejo. Se lavó la cara para dar una apariencia de frescura y lozanía y se arregló el cabello eliminando todo rastro del apuro con el que había venido. Después de haber revisado que todo estuviera en su lugar miró su costoso reloj de muñeca: las seis y cuarto.
-Llegas con un elegante retraso, Yura- se dijo.
ano hibi sae kumotte shimau
(Estos días se están volviendo difusos.)
-Hola, Ty- saludó amablemente tratando de sonar lo más alegre que podía.
-¿Yuriy?-preguntó sorprendido de su presencia.
-¿Quién más podría ser?- dijo con una sonrisa.- Pero, por favor, dime Yura o Yu.
-Por supuesto- Tyson también sonrió al ver que el otro joven no parecía molesto.
-Te ves compungido Ty. ¿Qué te sucede?-cuestionó fingiendo interés.
-Nada… es sólo que pensé que no vendrías- explicó el moreno. – Me alegra que lo hicieras.
-¿Cómo podría perderme tu amena compañía?- una sonrisa más grande le fue dedicada a su acompañante.- Es impensable- añadió.
-Gracias…
meguri-kuru toki ni
(Siento que en la estación cambiante)
-Eres increíble-comentó el menor sonrojado.
"Lo sé", pensó el ruso. -¿Yo? Ja, ja, ja No lo creo. Tú eres el único increíble aquí.- "Eres el mayor hipócrita que ha existido, Yura."
-Y, ¿qué es lo que me querías decir?- inquirió el japonés con temor.
-Bueno, son varias cosas. ¿Seguro que tienes tiempo?- su falsa amabilidad cautivaría a cualquiera.
-Sí, claro. – "Por ti lo que sea." – ¿Qué sucede?
-He visto tu desempeño en la escuela y me he dado cuenta de que en la mayoría de las materias es bueno, sin embargo, en las cátedras de francés e inglés es bastante deficiente.- hizo una breve pausa para sonreír y prosiguió:- eso me tiene seriamente preocupado. Te quería hacer una propuesta, no sé si gustes escucharla.
-¡Por supuesto! – cada que lo oía hablar se quedaba embelesado con sus modales.
-Qué te parecería si en las tardes nos quedamos durante una hora más en el instituto para reforzar lo visto en clase… o bien, talvez podríamos ir a tu casa…
yakusoku wo ubaware-sou
(veré mi promesa rota.)
-Yo creo que en mi casa estaría bien…- Tyson estaba atónito. ¡Yuriy le pedía ir a ayudarlo en su propia casa! Era sumamente feliz.- Bueno… le tengo que pedir permiso a mi abuelo… ¿No es mucha molestia para ti?
-No. Estoy encantado de ayudarte.
-Yu, ¿qué crees que sea con lo que debamos empezar?- preguntó el menor con interés.
-Eso lo discutiremos el lunes. Hoy es viernes y podemos olvidarnos del colegio, ¿no crees?- cuestionó sin dejar de mirarlo a los ojos. – Además hay algo más de lo que quiero hablar contigo.
-Te escucho- a Tyson eso de la amabilidad no se le daba tan bien.
-Ty, desde que te vi la primera vez quedé prendado de tu hermoso rostro y conforme te he ido conociendo me he dado cuenta que eres un ser humano maravilloso.- se interrumpió para acercarse más al joven.- Tyson, te has vuelto alguien importante para mí.
-Yu… ¿qué… qué quieres decir?- sus mejillas estaban rojas y sus manos sudaban. Los nervios se lo comían por dentro.
kono ryoute sashi nobete mo
(Aún si extiendo mis brazos)
El ruso sonrió tiernamente y se le acercó con lentitud. Tyson estaba tan paralizado que su cerebro no reaccionaba adecuadamente frente a lo que estaba sucediendo. Quería decir algo, quitarse, besarlo… Iba a tartamudear algo cuando unos labios se juntaron con los suyos ejerciendo una leve presión que rápidamente se volvió en una exploración de su cavidad. El taheño se daba cuenta que el peliazul no tenía el menor control de su cuerpo y estaba demasiado idiotizado como para hacer nada, así que aprovechando la situación, no perdió tiempo en entrometer su lengua recorriendo descaradamente cada rincón de la boca de su acompañante.
Fue un beso largo y fogoso. Terminó hasta que el ojiártico sintió que necesitaba tomar aire. "Apestas en francés, en inglés y también eres muy malo cuando besas", pensó molesto al no haber sido correspondido por Tyson.
-Es hora que me retire- informó tras haber visto su reloj, más por compromiso que por necesidad. Al no obtener respuesta se levantó y se marchó sin despedirse.
Pasaban los minutos y Tyson aun no podía moverse. Todo había sucedido tan repentinamente que le costaba creer que fuera real. Ése no había sido su primer beso, pero sí el más intenso. Una extraña sensación lo recorrió de pies a cabeza. Debía estar loco, había sido besado por un chico guapísimo que le gustaba y que además lo hacía excelente y él ni siquiera lo había disfrutado.
"Ojala que ese beso me lo hubiera dado Kai."
kokoro wa hanarete
(mi corazón permanecerá distante.)
Why do you stare at the sky with your blurry eyes?
(¿Por qué miras al cielo con ojos dudosos?)
meguri-kuru toki ni
(Siento que en la estación cambiante)
Llegó a su casa a las ocho. Hubiera llegado antes, pero la distancia que había entre ésta y el muelle la recorrió caminando con paso tan lento que tardó casi cuatro veces más de lo que le hubiera tomado en cualquier otra situación. Su mente analizaba cada detalle en busca de aquello que no lo había permitido saborearlo. "Kai" era su única respuesta.
Quería verlo. Quería que Kai se enfadara con él, que lo insultara, para que, de esta manera, pudiera odiarlo con justa razón y concentrarse sólo en el pelirrojo. Detestaba como se embelesaba al oír su sensual voz, maldecía la forma en la que se perdía en sus preciosas amatistas de fuego.
Por primera vez en mucho tiempo el temor de ser odiado por el bicolor se esfumó. Ya no le importaba si jamás se le volvía a acercar. Lo único que anhelaba era estar una vez más a su lado.
yakusoku wo ubaware-sou
(veré mi promesa rota.)
Subió las escaleras confiado. Aclararía las cosas. Atravesó el pasillo con paso seguro, pasó de largo la puerta de la que se había convertido en su nueva alcoba. Y se detuvo firmemente frente a la puerta del final del pasillo. Metió su mano a la bolsa de su pantalón y sacó la frágil llave. La contempló unos minutos y se permitió sonreír. Siempre la llevaba a todas partes donde iba. Le tenía sin cuidado el hecho de que se pudiera perder, ya que él pensaba "lo que hay detrás de esa puerta es un secreto que sólo yo puedo ver… sólo yo y nadie más".
Introdujo con precaución el trabajado pedazo de metal y, haciendo el menor ruido posible, la giró las características tres vueltas. Empujó despacio esperando que no rechinara ninguna bisagra. No lo hicieron. Se asomó tímidamente captando alguna señal que le dijera que el ojicarmín se encontraba presente. El movimiento de las cortinas le indicó que la ventana del lado del escritorio estaba abierta.
Reuniendo fuerzas se decidió a entrar.
kono ryoute sashi nobete mo
(Aún si extiendo mis brazos)
En seguida visualizó a Kai. Se hallaba sentado en la orilla de la cama observando el infinito mar de estrellas que se extendía a todo lo largo del firmamento. Ahí dentro hacía tanto frío como afuera. Unos minúsculos copos de nieve descendían del cielo con admirable parsimonia posándose graciosamente sobre el blanco barandal de mármol que rodeaba el balcón, sobre el suelo de éste llegando a cubrir una mínima fracción de la aterciopelada alfombra roja de la recámara.
Tyson miró la apacible figura del joven bicolor. Una visión. Kai estaba más pálido que de costumbre, de hecho era casi transparente. Podía ver a través de él la negra noche con su brillante perla.
El pelitormenta no podía creer lo que sus ojos le mostraban. El orgulloso joven lloraba. Lágrimas tan puras como el agua de la fuente que adornaba el jardín al cual observaba brotaban de sus ojos.
kokoro wa hanarete
(mi corazón permanecerá distante.)
-¡Kai!- Tyson no lo quería ver sufrir.
El bicolor lo volteó a ver, mas su mirada estaba perdida en algún lugar lejano. Su cara denotaba dolor.
-Yo lo lamento…- dijo.- No debí de haberme acercado a ti.
-Kai, tú no hiciste nada. Fui yo quien se mudó aquí.
-¡Lo lamento! ¡Si no me hubiera acercado a ti en aquella fiesta en Rusia nada de esto hubiera pasado!- exclamó al tiempo que se levantaba de la cama.
-¿Rusia?- cuestionó Tyson confundido.-Kai… no estamos en Rusia- recordó.
-No, yo te pedí que me acompañaras a Japón. ¡Te amaba tanto!- A cada palabra que decía se acercaba un paso a donde Tyson estaba parado.
-¿Kai?- el pelitormenta no entendía lo que sucedía.
-Amaba mucho tu rojo cabello y tus ojos verdes como las esmeraldas eran mi más valioso tesoro… ¡Te amaba! Más que nada, más que nadie.
Kai se le había acercado tanto que sus rostros habían quedado a pocos centímetros de distancia. Tyson sintió un sonrojo subir por sus mejillas, Kai debía de sentir la tristeza bajar por ellas. Tyson miró a través de los orbes rojizos. Su mirada estaba distante… al igual que su corazón.
meguri-kuru toki ni
(En la estación cambiante,)
Y entonces lo comprendió. "Un fantasma viendo fantasmas." Kai estaba siendo torturado por espectros inexistentes. Inexistentes para el mundo. Inexistentes para Tyson. Vagas remembranzas de un pasado sombrío que ahora estaba cientos de años atrás. Un pasado ahora inexistente.
El bicolor tomó su rostro con ambas manos. Fue entonces cuando su cuerpo se materializó. Había dejado de ser una ilusión borrosa. Sus ojos habían adquirido un brillo oculto, sin embargo seguían siendo borrosos por el agua que emanaba de ellos.
-Por favor, vete. No quiero volver a hacerte daño nunca más. Mi adorado niño. ¡Ya no más!- la última frase apenas fue audible para el moreno.
Kai se separó de él y, bajando la mirada, se dirigió hacia la puerta.
taisetsu na hito wa mou
(el más preciado para mí)
El cerebro de Tyson tardó en reaccionar, podía sentir el dolor de Kai, era inmenso. Los sollozos del bicolor se alejaron poco a poco de él. Se iría. A pesar de estar de espaldas a la puerta supo que Kai lo dejaría y talvez ésa sería su última oportunidad.
Alcanzó al ojicarmín justo antes de que se dispusiera a abrir la puerta y salir. De un rápido movimiento lo tomó del brazo y lo jaló hacia la derecha, de tal manera que la espalda de Kai quedó hacia la puerta del clóset y la espalda de Tyson hacia la cama.
Azul contra rojo, fuego contra agua. Sus miradas se clavaban en la mirada del otro. Kai veía a Tyson con sorpresa aun sin captar lo sucedido. Tyson sabía que debía hacer algo pero no sabía qué. Miles de cosas que le podía decir se le agolparon de golpe, pero ninguna palabra emergía de su boca.
Lo amaba, eso era lo único que importaba.
Fin Flashback
furimuita sono hitomi ni
(volteó a verme con esos ojos;)
Inesperadamente lo primero que se le ocurrió hacer fue besar al bicolor. Desde la primera vez que lo vio tuvo tentación en probar esos carnosos labios. No fue hasta este día en el que lo pudo hacer. Era delicioso.
"No puedo creer que lo haya hecho… o mejor aún, que lo haya hecho y Kai no me haya matado todavía," pensaba el ojiazul encantado. No quería que el contacto terminara nunca. De pronto sintió algo húmedo rozar su piel. Kai seguía llorando. De la manera más tierna que pudo colocó su pulgar en el ojo de Kai llevándose con él las lágrimas que serían vertidas.
Su otra mano acarició su mejilla, recorriendo con los dedos los triángulos tatuados. "Esas marcas le dan un aire de supremacía. No, todo él emana supremacía y belleza."
chiisa na tameiki
(suspirando suavemente.)
El contacto se profundizaba cada vez más. Kai sentía la añorada calidez que había perdido hacía tanto. Al principio su mente era ocupada por su ángel de cabello pelirrojo. Sentía que era a él a quien besaba, a quien abrazaría y jamás dejaría ir. Pero su mente le jugó una mala pasada. No sólo vio a su preciado joven vivo y lozano como cuando compartían sus vidas, sino que lo vio en sus últimos momentos. "Está muerto. Él está muerto y no volverá."
Kai no pudo evitar recordar aquello que lo había herido profundamente y que lo había vuelto lo que era actualmente. "Soy un monstruo. El peor y más horrendo de todos." Apretó sus ojos con más fuerza. Un rayo de esperanza inundó su mundo. "Soy un monstruo. El peor y más horrendo de todos, pero tengo a alguien que me ama."
Suspiró buscando aferrarse con más fuerza al cuerpo de aquel que lo besaba. Frío fue lo que sintió.
-Your blurry eyes-
-Tus ojos confusos.-
Your blurry eyes
(Tus ojos borrosos.)
Dio un paso para delante intentando mantener el calor de la otra persona. Frío y más frío. Mantenía los ojos cerrados, temeroso de que si los abría el hechizo se rompería. Un hechizo. Odiaba los hechizos.
El sonido de un golpe seco lo sacó de su ensoñación. Sus ojos enfocaron a su alrededor: una cama y un escritorio iluminados por la difusa luz nocturna. Se giró sobre su eje para ver aquello que había producido el golpe. Un joven permanecía de pie con la cara hacia el clóset.
-¿Tyson?- el cabello peliazul atado descuidadamente en una cola de caballo era inconfundible. -¿Te encuentras bien?- el ruido había sido muy fuerte, y así debió haber sido el golpe.
-Sí, claro… Bien, estoy muy bien- fue la contestación del ojiazul, quien había volteado regalándole un sonrisa fingida, la cual no fue precisamente notada por el bicolor. Los rubís de Kai estaban enfocados en la enorme protuberancia que sobresalía de la frente de Tyson.
-Creo que iré a traer algo de hielo…- dijo tratando de sonar neutral. ¿Qué tan duro había sido para que a Tyson pareciera haberle crecido una segunda cabeza?
-Sí, hielo…- le respondió el moreno con una mueca extraña.- ¡Maldito sea el hielo!- lo oyó gritar justo después de que cerró la puerta. Estaba molesto, pero ¿por qué?
-Your blurry eyes-
-Tus ojos confusos.-
kokoro wa
(Mi corazón)
Bajó las escaleras corriendo. Presuroso se encaminó al refrigerador buscando la bolsa del congelado líquido. Revisó rápidamente el espacio helado. Nada.
-Eres un idiota. Lo jodiste todo de nuevo- se regañó mientras volvía a buscar por si acaso no la hubiera visto la primera vez. –Si te hubieras concentrado en el momento en vez de recordar tu estúpido pasado.
Bajó la cabeza apretando los puños con furia. Sus ojos se toparon con algo en lo que no se había fijado antes. Una pequeña puertecita yacía en la parte baja de la máquina. Era el congelador. Se puso en cuclillas para mayor comodidad en su búsqueda. Estaba impaciente. Impaciente por lo que había pasado, por el golpe que recibió Tyson… Impaciente por su propia torpeza.
-¡No puede ser que en esta casa no tengan hielo!- exclamó enojado.- ¿Qué será mejor una bolsa de carne o de verduras?- se preguntó tratando de distraer su mente.- ¡Argh! ¡Demonios! ¡Lo que me faltaba! Estoy hablando solo.
La desesperación lo invadía. Ya no podía seguir ignorando a Tyson, su plan había fallado. Tendría que hablar con él y explicarle acerca de lo que le había pasado durante su periodo de enfermedad y sobre lo que había visto en sus sueños. Probablemente también sería necesario contarle sobre su pasado… Gruñó. Agarró la primera bolsa que cayó en sus manos y, concentrándose en lo que sentían sus manos determinó que serviría para el fin que quería. Salió corriendo hacia donde lo esperaba el otro joven tras cerrar la puerta con un golpazo.
Justo antes de entrar se reprendió a si mismo por no haber atravesado el piso en lugar de dar tantas vueltas para llegar a la cocina.
-Your blurry eyes-
-Tus ojos confusos.-
Hanarete
(permanecerá)
En cuanto traspasó la entrada vio como el japonés hablaba consigo mismo. "Aún conserva ese mal hábito, y lo peor es que parece que me lo contagió." Se permitió sonreír cuando vio que se sobaba su frente de la misma manera en que lo haría un niño pequeño. Kai pensó que Tyson ya había tenido suficiente por esa noche como para que lo hiciera avergonzarse, así que tocó la puerta como si acabase de llegar para advertirlo de su presencia.
Tyson estaba nervioso al principio. Temía haber hecho el ridículo: -Sabes, dicen que los que pueden hacer un nudo con el tallo de una cereza con la boca son buenos besando- dijo después de ver qué contenía la bolsa que le habían traído.
-Son cosas de colegialas- objetó el bicolor. Suspiró viendo el horrible chichón en la frente del ojiazul, tras lo cual procedió a presionar el empaque contra éste.
-¿Me estás diciendo colegiala?- fue la réplica del moreno. Kai rió por lo bajo.
-No, como crees- el sarcasmo no se hizo esperar. Ambos chicos se quedaron viendo fijamente, sus mejillas adquirieron un leve color rojizo. Al poco tiempo se hizo presente un incómodo silencio.
-¿Cómo es Rusia?-preguntó Tyson desviando la mirada hacia la ventana abierta que él había abierto.
-Muy fría… oscura- contestó Kai también mirando hacia fuera... hacia la nada. Rusia. Necesitaban hablar. Aunque tal vez sería en otro momento…
-Your blurry eyes-
-Tus ojos confusos.-
Yuku
(distante.)
Continuará…
"Whoever said, 'it's not whether you win or lose that counts,' probably lost."
("Quienquiera que dijo: 'Lo importante no es si ganas o pierdes,' probablemente perdió.")
(1) Mon Dieu.- Dios mío.
(2) D'accord.- De acuerdo
(3) Allons enfants de la Patrie, le jour de gloire est arrivé; contre nous la tyrannie… .- Versos iniciales de la Marsellesa, significan literalmente: "Vamos, hijos de la Patria, el día de gloria ha llegado; contra nosotros la tiranía…"
¡Yei! Estas últimas dos semanas he sentido mis ánimos recargados, así que trataré de apurarme y actualizar semanalmente. A ver si lo logro terminar antes de que comiencen las clases TwT. Espero que éste capítulo haya sido de su agrado, por lo menos ya hubo cierto avance con las parejas. La canción sigue sin tener coherencia con el contenido ¬¬, aunque intenté que más o menos lo tuviera. n.n Ojala reciba muchos reviews. ¡Cuídense!
Gracias a quienes se tomaron el tiempo de dejar un comentario:
Raf-kun
Takaita Hiwatari
Juan Castro
PPBKAI
Valery Hiwatakinomiya
