Nota: Hemos llegado al final, gracias por leerme y que hayan esperado este momento.
Tras salir del interrogatorio que le hicieron a Will. El equipo de investigación se acercó a su comandante Jack Crawford para que se pongan a armar el rompecabezas, llamado caso.
–¿Qué quiso decir con lo del Dr. Lecter? -pregunto Zeller caminando por el pasillo con Jack.
–No lo sé, pero Katz y Price dijeron que entrevistaron a Hobbs, la persona que contracto los servicios de Brown; también mencionó al doctor. Y que, el doctor Lecter ha estado preguntando sobre Matthew -respondió Jack.
–Podemos interrogar al Dr. Hannibal Lecter -dijo Beverly acercándose a ellos-
–Sé que sospechas pero necesitamos un motivo para hacerle hablar -mencionó Jack colocando sus manos en sus caderas mirándola de manera seria-
–Tu hablaste con él -dijo Jimmy caminando junta a una joven rubia- ¿no le viste nada raro?
–Ahora estoy dudando -respondió el hombre de color repasando sus recuerdos de la visita al psiquiatra-
–Pido permiso para interrogarlo e investigar sobre él –mencionó la agente-
–Él es un sospechoso principal, -dijo Jack tranquilo- empieza a investigar. Zeller necesito que llames al doctor Lecter para interrogar. Price tu ve con Chilton para saber si Will no le dijo nada sobre sus sesiones con él.
–Jack, antes de irme a ver a Chilton… -señaló a la joven rubia que se detuvo junto a una puerta a unos metros de ellos-
–Entiendo -camino hacia ella- ¿Sí, puedo ayudarte? -se acercó a la joven.
–Mi nombre es Molly Dolarhyde Foster y estoy aquí porque acabo de leer esto -saco su móvil mostrando una página de blog donde aparecía la foto de Will Graham y su caso-
–¿Quién autorizo esto? -pregunto sorprendido ya que no les dijo a ninguno de sus agentes que publiquen una fotografía de Will con el caso- Jimmy antes de irte, averigua quien publico esto -el mayor afirmo copiando la URL del blog para que rastreen el ID- ¿Tiene algún informe sobre él?
–Soy Molly Dolarhyde Foster, -se volvió a presentar- lo internaron en un hospital por violarme -contestó la chica.
–Descuide, ya lo atrapamos. No podrá escapar sí eso le preocupa -el hombre de color miro a la joven con una sonrisa para aliviarla, ya que muchas víctimas siempre necesitan una sonrisa que le animen de nuevo.
–No, es eso -niega con la cabeza-. Se equivocan sobre Will. Él nunca me violo. Somos novios, hicimos el amor pero alguien les llamo a mis padres y les mintió.
–Entiendo… -se cruzó los brazos a la altura del pecho- Señorita Foster, no tenga miedo. No es su culpa, es normal que las víctimas…
–¡No! -Molly exclamó interrumpiendo- ¡Le estoy diciendo la verdad! ¡Usted es como mi padre que no quiere oírme! -le señaló- Por favor… -se tranquilizó- escúcheme, quiero ayudar a Will.
De acuerdo, -la tomó del hombro- por favor acompáñeme a mi oficina.
Ella entró a la oficina de Jack para platicarle sobre su relación con Will y lo que sucedió cuando tuvieron sexo; de la llamada anónima que recibió su padre diciéndoles que había sido una violación.
XxX
Mientras Jack hablaba en su oficina con Molly, Brian hizo su deber como Jimmy que averiguó la procedencia de la noticia por lo que una hora después se encontraban hablando con ella. Jimmy caminaba a lado del doctor para dirigirlo a la sala de interrogación donde lo esperaría Bedelia para hablar con él. Al llegar se sentó frente a la rubia que le mira y él le dio una sonrisa a cambio.
La fiscal llevaba el cabello rubio suelto, una falda negra como sus zapatos de tacón que combinaban con una elegante blusa de color crema. Hannibal por su parte vestía un conjunto café con corbata roja. Se saludaron en cuanto se vieron, puesto que eran conocidos de años.
–Hace tiempo que no nos veíamos, Bedelia -tomó asiento ofrecido por Price quien luego se puso a lado de la fiscal-.
–Así es Hannibal -poso sus manos sobre la mesa-. Lamentablemente, nos reencontramos en cuestiones legales.
–He de suponer que a ti te llamaron para reemplazar a Chilton en la fiscalía. -agregó-
–Supones muy bien, ya que Chiltón está suspendido por unos problemas en el hospital de Baltimore que tú conoces muy bien -mencionó la rubia mientras que el hombre solo posaba otra sonrisa cínica por la felicidad que le causaba escuchar eso-. Pero no hemos venido a hablar de Frederick Chilton.
–Cuando se quiere hablar de algo malo o serio se inicia la conversación con chistes, para relajar la situación -se sacudió el traje- aunque en este caso, sea un mal chiste como Frederick.
–No sé cómo sea el Dr. Chilton en el hospital pero como fiscal hace muy bien su trajo -se atrevió a comentar Jimmy-. Dr. Lecter estamos aquí porque queremos hablar de Will.
–Ya hable de él -respondió en un tono pasivo- con su jefe pero puedo volver a mencionarlo siempre y cuando sepan dónde está.
–Parece que no ha leído los blogs de internet -respondió Jimmy-. Por ello, queremos hacerle unas preguntas
–¿Qué puedes decirme de la relación de Will con Molly Foster? Porque el tiempo que fueron pareja, él era su paciente -preguntó Bedelia-
–Bueno la relación sexual coincidió con el inició con la esquizofrenia de Will, no era responsable de sus actos así que… -Beverly entró con Molly interrumpiendo-
–Lo siento, pensé que la sala estaba vacía -todos posaron los ojos en Hannibal que se mordió los labios con una mirada de disgusto a ver a la chica- me retiró -ambas mujeres salieron del lugar.
–¿Por qué esta ella aquí? -Preguntó en un tono de indiferencia con enfado-
–Molly vino a declarar sobre Will diciendo que tuvieron sexo consensual porque es falsa la acusación de violación -respondió Bedelia a su ex alumno-
–La reacción clásica… -movió su cabeza con desdén ante la respuesta de la rubia.
–Muchas víctimas se culpan pero… ¿por qué esperar hasta ahora para cambiar su historia? -preguntó Jimmy interesado en la opinión de ambos psiquiatras de renombre.
–Ella persiguió a Will agresivamente, dado la fragilidad de su estado se disparó el episodio psicótico -contestó el rubio con un tono más serio, mostrando su lado médico-
–¿Será posible que Will haya inventado los detalles de la violación en un episodio de alucinación? -Preguntó el mayor de los tres a la única mujer de su habitación-
–No -Hannibal respondió en lugar de ella- claro que no, si yo no hubiera intervenido la violencia hubiera aumentado.
–¿Fuiste tú quién hablo a los padres de Molly? -Bedelia le pregunto a Lecter, el cual, solo levanto la ceja derecha para luego mirar a la fiscal y al agente.
–¡Sí! Estaba legalmente obligado a prevenir el riesgo que Will representaba -explicó con un tono diferente para convencer-
–Y preferiste que lo internaran para evitar el arresto -agregó la mujer-
–Sí, para ayudarlo y no encarcelarlo -se levantó de su asiento- pero me arrepentí al saber de los locos experimentos que Frederick practicaba con él.
–Su madre se debió haberse sentido aliviada -Jimmy se puso de pie para luego sentarse en la orilla de la mesa con los brazos cruzados observando al doctor-
–La verdad… -nuevamente el cambio en la voz de Hannibal- no conozco muy bien a Alana -agitó su mano derecha torciendo levemente sus labios- pero sé que está luchando con sus propios problemas.
–Abuso de sustancias -argumentó Price mirando su carpeta-
–No puedo comentar al respecto -el doctor se excusó- pero te puedo asegurar, que Alana siempre se ha sentido agobiada por el cuidado de Will. Ya que es un hijo nacido fuera de tiempo.
–Por ello, querías la custodia legal -La rubia le seguía con sus ojos azules-
–¡Alana no era una buena madre y te aseguro que firmó la autorización con tal de obtener drogas gratis de Frederick! -exclamó señalándola a ella para luego apuntar hacia la puerta se notaba el enfado en su mirada-
–Entiendo… -dijo el agente afirmando con la cabeza- Doctor, ¿alguna vez Will le mencionó que sufrió abuso?
–Sabe que no puedo hablar de eso -nuevamente recuperó la calma-
–Claro que sí hubiera existido, Hannibal estaba obligado a reportarlo -Bedelia habló posando su mano en el hombro del agente al levantarse- como lo hizo con Molly.
–… bueno he visto a Will desde hace años pero… -ambos trabajadores de la ley se quedaron en silencio esperando que el hombre termine su oración- hay barreras que no he podido quitar -negó con la cabeza mirando de forma decepcionante-
–Will habló acerca de escapar -mencionó Price mirando a Bedelia para luego ponerse de pie para caminar hacia la puerta- tal vez hablaba de Molly y no de su madre –omitió el hecho que el menor escapaba de su ex doctor.
–¿Han hablado con Will? -Hannibal se mostró sorprendido con interés hacia ese comentario-
–Fue aprendido ayer -Jimmy miró su reloj-.
–¿Puedo hablar con él? -una discreta sonrisa que reflejaba la verdadera emoción por la noticia se reflejaba en los labios de Hannibal.
–Tal vez, después que lo arraiguen -respondió el mayor- a esta hora debe estar dando declaraciones con su mamá y su abogado.
–Te seré sincera, estoy decidiendo que cargos ponerle en su contra -respondió Bedelia de pie desde su sitió entrelazando los dedos de su propias manos-
–Entiendo -comentó Hannibal- pero debes tomar en cuenta que Will sufre de alucinaciones y Matthew no fue una buena influencia a él. Así que necesita regresar al hospital para que se recupere.
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16 de Febrero
8:00 am
Fiscalía de Baltimore
Oficina del fiscal Frederick Chilton
Frederick prefería más su oficina del hospital de Baltimore que el que tenía en la fiscalía por eso casi nunca estaba. Solo la usaba cuando tenía que citar a su testigo o a la víctima que atendía por el caso, eran raras las veces que tenía a los abogados rivales dentro del caso ahí para hacer tratos. En esta ocasión, su oficina estaba abierta no para él, sí no para Bedelia que no tenía oficina para el caso, pero la rubia no estaba sola.
–¿Debo darte un Oscar por tan buena actuación? -jalo una de las sillas frente a la mesa de la fiscalía- Por primera vez, pensé que eras buena persona e inclusive me hiciste sentir mal… -negó con la cabeza- pero recordé que te deje porque me utilizabas para tus notas periodísticas.
–Soy una buena persona -se cruzó las piernas haciendo que se acorte más su minifalda- por eso público sobre injusticias –se puso recta en el respaldo de su silla entregándole una sonrisa cínica a Zeller quien fue el encargado de hablar con Louds.
–¿Dónde está la injusticia? Según tú -se inclinó hacia ella-
–Arrestaste a Will de una forma bárbara -coloco un mechón rojizo sobre su oreja de manera tranquila-
–¿Somos injustos con Will? -sonrió negando con la cabeza, la cual se rasco al levantarse- ¿más injustos que tú? -Agarró la nota que estaba dentro de un folder sobre la mesa- "Atrapan a un cruel asesino que sin piedad asesino a su amante que solo le ayudaba a mejorar su vida" –citó el primer párrafo-.
–Esa no es mi nota… -desvió sus ojos verdes de la vista de Brian- Te equivocas.
–La que se equivoca eres tú -camino hacia el cristal que golpeó- nosotros traemos justicia a todos.
Tras decir esas palabras Bedelia abrió la puerta pasando.
–Freddie tu escuchaste la confesión de Will -ella afirmó- entonces queremos que escuches lo siguiente, ya que para ti somos injustos -La mujer solo torció los labios mirando al castaño- Freddie Louds, te presentó a la fiscal Bedelia Du Maurier -dijo Brian abriendo la puerta para dejar a la rubia pasar-.
–Mucho gusto señorita Louds -extendió su mano para la rubia- quiero informarle personalmente que por lo que he escuchado hasta ahora sobre el caso del joven Graham fue muerte accidental.
–¿No lo llevaran a juicio? -arrugo la frente mirando a Zeller
–Sí las evidencias apoyan su versión, no será por homicidio que lo llevemos a juicio -aclaró la rubia.
–Solo habría repercusiones por usar el cadáver de Matthew por robo de identidad pero la fiscalía ha dicho que recibirá terapia -aclaro Zeller cruzándose de brazos- ¿Querías que lo mandemos a prisión?
–No… -respondió- Gracias por ayudarle.
–Ahora, ¿Qué sabes de la madre? -cuestionó Brian frente a la fiscal.
–Fue una madre que no se ocupó de él, ¿por qué? -ahora Freddie tenía más curiosidad sobre el caso-
–¿Alguna vez mencionó abuso en su hogar? -Zeller solo se limitó a preguntar-
–Solo que abusaba de las pastillas y del alcohol, jamás mencionó que le hubiera hecho algo. ¿Crees que le hizo daño? -se cruzó de brazos sobre su pecho mirando a ambos, tanto a la fiscal como al agente-
–No lo sé -respondió- tengo que averiguar si regresará a salvo en su casa cuando salga después de cubrir la fianza.
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Residencia Bloom
11:00 am
Horas más tarde Brian que estaba cerca de la casa de Alana Bloom paso a saber cómo estaban. Sin embargo, encontró a la mujer subiendo a su auto por lo que se bajó pronto del suyo para evitar que se vaya.
–Señora Bloom, ¿está Will en casa? -pregunto el agente.
–¿Qué? No, ahora no. Voy a recogerlo todavía. -la mujer se veía confusa por aquella pregunta.
–¿No pagó la fianza está mañana? -cuestiono Brian dudando de igual manera.
–Acabo de reunir el dinero. -respondió Alana comenzándose a preocupar por su hijo-
–Hay alguien que le ahorro la molestia porque ya salió -comentó el hombre.
–Pero… -ella miró detrás de sí- ¿por qué no vino a casa? -regreso su mirada preocupada-
–Tal vez tiene miedo -mencionó-
–¿Qué? -ella se vio sorprendida por ese comentario.
–Mire, comprendo que fue difícil su crianza. Tal vez lo golpeo un poco para meterlo en cintura -se explicó para que la mujer entienda la situación.
–Jamás le he levantado la mano a mi hijo. -Alana se sintió ofendida por aquella respuesta por lo que abofeteo a Brian. Incluso comenzó a golpearle en el pecho por ello.
–Entonces -la sujeto de las muñecas para alejarla- dígame porque nunca corrió a su casa cuando estaba en problemas.
–No lo sé. -en su rostro se veía la desesperación por no saber nada de su hijo. Preocupación por no saber dónde se encontraba y con quien estaba- Hice lo más que pude… –comenzó a llorar cayendo de rodillas mientras Zeller se inclinaba a su altura a consolarla.
–Hay que encontrarlo, -poso sus manos sobre sus hombros- si no fue usted quien pagó la fianza ¿Quién más fue? -le preguntó para ir por Will.
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Residencia Lecter
1:00 pm
Tras la llamada de Brian Zeller a su superior Jack Crawford para dar parte sobre la nueva desaparición de Will Graham con su custodio anónimo. Se hizo la investigación pertinente y por ello, el comandante junto su detective Beverly Katz tocaron a la puerta de la casa del doctor Hannibal Lecter, quien firmo los documentos de la fianza de Will.
Era una casa de dos pisos que se veía tranquila. A penas se podía percibir el sonido de música clásica para el exterior pero cuando el psiquiatra abrió la puerta, no les sorprendió que se escuchará la música más fuerte o que se percibiera el olor del almuerzo saliendo de alguna parte de la comida; sí no que estuviera en bata para dormir.
Solo asomó la mitad de su cuerpo por la puerta bloqueando con su cuerpo la vista, o mejor dicho la entrada a sus visitantes. Llevaba puesto una bata negra sobre un pantalón para dormir de rayas y un suéter rojo que se asomaba por el cuello, sin embargo, a pesar de vestir de ese modo su cabello se veía arreglado.
–Agente Crawford y señorita Katz, buenas tardes -sonrió a ambos apoyando su mano izquierda en el marco de la puerta- ¿puedo ayudarles en algo?
–Disculpe las molestias, investigamos en la corte y nos dijeron que usted pago la fianza de Will -Jack explicó el motivo de su visita.
–Así es -respondió de forma seria y seguro de sí mismo-. Hable con Alana, me dijo que estaba reuniendo el dinero para liberarlo enseguida, –movía su mano derecha al hablar- por ello, me hice cargo.
–Sin embargo no le informó a la madre -Beverly se agarró de las caderas arrugando la frente viendo al psiquiatra de manera fija- ¿Él está aquí?
–Sí -respondió-. Después de hablar con Bedelia el otro día, tuve mis reservas sobre reunir a Will con su madre en este momento. Como les acabo de decir –miró a cada uno- me tuve que hacer cargo de él.
–Usted no es su guardián legal -Jack le señaló.
–Estoy actuando bajo el mejor interés de mi paciente -afirmó en un tono de molestia.
–¿Llevarlo a vivir con usted? -ahora la oriental se cruzó de brazos frente a él- No le parece un poco ortodoxo.
–Además doctor Lecter -intervino Crawford- usted no es el doctor legal de Will, ese es el lugar de doctor Frederick Chilton.
–¿Dada la situación? No, no lo creo -intentó cerrar la puerta pero Jack se la detuvo metiendo su mano derecha para luego apoyarse de costado a la puerta.
–La madre de este chico está muy preocupada, si está evitando que la vea. Le puedo arrestar por interferir en su custodia -mencionaba Jack tratando de forcejeando con la puerta-
–Eso es ridículo -se declaró inocente de ello-. Sí me permiten, tengo cosas que hacer.
–¡Will! ¡Quieres venir aquí por favor! -Gritó el hombre de color-
–Está descansando por ahora -trataba de evitar que entren o que le llamen- por favor ya váyanse.
–¡Will! -gritó nuevamente.
Mientras se gritaban para llamar a Will con la música de Bethoven de fondo fue interrumpido, o mejor dicho callado. Debido a un sonido de algo que se quebró. Hubo silencio tras ese sonido. Supusieron que fue Will quien lo causo.
–Doctor creo que va tener bastantes problemas… -le comentó Jack mirando molesto para luego empujarle para hacerle a un lado y poder subir por las escaleras seguido por Beverly.
–¡Disculpen! -Dijo Hannibal tras ser empujado- ¡Qué está haciendo! -sé quejaba siguiéndoles- ¡Oiga! ¡No tienen ninguna orden para pasar al interior de mi hogar! –les gritaba, tratando de agarrar de la muñeca a la mujer para detenerla.
–¡Will! –Le llamó Jack al encontrarlo en una habitación abierta.
El castaño se encontraba en una habitación elegante, con una armadura de samurái en la entrada para proteger a los infiltrados como los agentes. Estaba semi desnudo, solo unos pantaloncillos azules le cubrían. Las sabanas se veían revueltas con olor a semen que ellos claramente reconocían.
–¿Estás bien? -le preguntó al notar que estaba drogado.
–¿Qué? ¿Qué está sucediendo? -preguntó confuso. Se veía agotado y mareado.
–Parece que esta drogado -Bev se acercó a Jack y a Will.
–No ha tomado sus medicamentos desde hace mucho trato de regresarlo a su régimen -se excusó Hannibal entrando a la habitación de forma tranquila mostrando un carácter diferente al que tenía hace un momento. Se veía como si no hubiera pasado nada.
–Will, tienes que venir con nosotros -Beverly poso su mano en el hombro de Will, inclinadose sobre su rodilla para mirarle a los ojos de una manera dulce-
–No… -Will negó con la cabeza, luego cruzó sus manos frente a su rostro en forma de una cruz- No, no he hecho nada -se retorcía debajo de la mano de la mujer para que le suelte-. No me arreste de nuevo. Yo no hice nada.
–Will, escúchame -ella trataba de tranquilizarlo-. Solo queremos que estés bien. ¿Deseas estar aquí?
–¡Claro que desea estar aquí! -Lecter se alteró de nuevo- ¡Él desea estar a mi lado! -sé dio un golpe en el pecho con la palma de su mano- ¡Sabe que soy el único que puede estar a su lado!
Ambos trabajadores de la ley se miraron uno al otro, afirmando con la cabeza.
–Ya no puedo más… -comentó Will agarrándose la cabeza para sacudir su cabello- solo quiero dormir… -se tambaleaba de un lado a otro para caer rendido sobre la cama.
–Bueno ya lo escucharon. -Hannibal se apresuró para posar a su lado- Ahora tengo que cuidar de mi paciente, -se sentó pasando su brazo izquierdo detrás de la espalda de Will mientras con la derecha revisaba sus ojos- por favor –se giró para ver a los agentes- ¡salgan de mi casa! –Estiró su brazo derecho apuntando la puerta- ¡Váyanse!
Jack hizo una señal con la cabeza a Beverly para salir de la habitación. No podían hacer nada sin una orden. Mientras abandonaban el lugar, Bev miró detrás de su hombro y pudo observar como Hannibal acercaba a Will a su cuerpo mientras se murmuraban algo entre ellos.
Xxx
Oficinas de la policía de Baltimore,
División: Unidad de Victimas Especiales
4:00 pm
Luego de salir de la casa del Dr. Lecter, Jack citó a una reunión de emergencia en la central con los miembros del equipo incluyendo a Bedelia que estaba rigiendo como fiscal. Al llegar al lugar, dio informes de todo lo que vieron en la residencia Lecter.
–¿Un paciente menor viviendo con su psiquiatra? Eso está muy raro -dijo Price agarrándose de la barbilla analizando la situación-
–Existe el riesgo de llevar fantasías sexuales al consultorio -contestó Bedelia-. Nunca me imaginé a Hannibal en esas situaciones con sus pacientes.
–Era medio día y ambos estaban prácticamente desnudos -explicó Beverly lo que vio al llegar y al salir de ahí- Él abusa de él –sentenció-. Lo mantiene drogado para manipularlo aprovechando que esta desorientado –se acercó a la pizarra que aún mantenía los datos del caso de Matthew Brown- por eso Will huía de él.
–Recuerda la trampa que le pusimos al mostrar a Molly -mencionó Brian- se salió de control.
–Tú mismo lo viste cuando intentamos sacar a Will de su lado -agregó Bev- Por ello, discutió con Matthew en la piscina –ahora señalaba la foto de Brown que estaba en la pizarra-
–Porque lo vio como una amenaza -agregó la rubia-. Al parecer, Hannibal esta obsesionado con Will.
–Ahora entiendo porque visitaba mucho mis instalaciones -habló Chilton caminando hacia ellos apoyado en su bastón- o porque se enojó cuando le negué la visita a Will.
–¡Chilton! No deberías estar aquí -exclamó Bedelia mirándole-
–Descuide, ¿doctora o fiscal? Du Maurier -levantó su mano derecha frente el rostro de la rubia- no vine a tomar su lugar, solo vine a declarar –miró a los presentes-. Como dije Hannibal se enfadó conmigo porque le negué la visita a Will debido al altercado con Brown y porque Will se alteró por su visita –miró a Katz-. Beverly me hablo del caso y recordé que la denuncia a mi persona como psiquiatra vino tras ello.
–¿Desde cuándo ha visto a Will? -le pregunto Jack.
–Ha estado viendo a Will desde que tenía 12 años -respondió Frederick
–En el inició de su pubertad -agregó Jimmy.
–¿Cómo vas con tus investigaciones? -vio a Bev
–Tenemos que sacar a Will de ahí, -exigió la mujer como respuesta- he estado investigando y me ha aparecido su nombre en otros casos. Jack puede ser peligroso.
–Ya le pusimos una trampa, tenemos pruebas, ¿qué más necesitamos para ir por él? -Jimmy pregunto a Bedelia.
–Puede que sea suficientes pruebas pero para la corte no -explicó la fiscal-. Necesitamos más cosas para atrapar a Hannibal. Él es un hombre respectado por la sociedad y como observaron, -camino alrededor de ellos con las manos entrelazadas a la altura de su abdomen-él sabe comportarse para convencer a un jurado –se detuvo frente a ellos-. Ellos pueden darle la razón, de que Will –separo sus manos para moverlas a la misma altura que sus hombros- estarán mejor con él. Además usada la esquizofrenia como escudo –ahora dejo caer sus brazos a sus costados.
–Mis informes de hospital dice que la esquizofrenia no apareció en ese momento cuando era su paciente -respondió Frederick-. Además que se veía lucido en el tiempo que estuvo conmigo, no mostró signo alguno de la enfermedad.
–Igual cuando hablamos con él -argumentó Brian-.
–Entonces ya tenemos excusa para hacerle caer frente a la corte -sonrió- ahora mismo haré la orden
–Una cosa más -hablo de Frederick- me llegó un rumor sobre mi posible sustitución por la acusación en mi contra –todos arquearon la ceja-. El verdadero motivo por el que vine, es que ayer se presentó el Dr. Hannibal Lecter para postularse como director del hospital.
–Eso sí que fue un movimiento rápido por parte de Hannibal -mencionó Bedelia-. Mandar su solicitud como nuevo presidente del hospital al instante de sugerir que mandemos ahí a Will para su sentencia.
–Price -habló Jack- ve por el doctor Lecter y Will en cuanto la fiscal te entregue la orden. Katz prepara lo que hayas encontrado del doctor porque lo interrogaras con Zeller -Los tres agentes afirmaron con la cabeza-. Muévanse.
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Residencia Lecter
8:30 pm
Jimmy Price llegó a la residencia del doctor con un equipo de patrulleros dispuestos a entrar con sus armas en la mano. Price hizo la rutina debida. Tocó la puerta llamando al doctor pero nadie respondió y las luces se veían apagadas por lo cual actuó de inmediato. Los policías que lo acompañaban entraron al lugar derribando la puerta, registraron toda la casa pero era demasiado tarde, el temor del viejo hombre se realizó…
–Hannibal Lecter ha escapado -mencionó por teléfono a Jack- hay que cerrar salidas y sí ya huyó hay que dar alerta Amber.
Jack dio un gritó del otro lado de la línea dejando sordo a Price y a su propia esposa que descansaba a su lado.
Pronto dio una orden de cerrar autopistas y aeropuertos para evitar que escape. Finalmente, dio a conocer la cara del doctor y la de su paciente para que las personas se comuniquen a la estación para dar información relevante de la singular pareja.
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Oficinas de la policía de Baltimore,
División: Unidad de Victimas Especiales
18 de febrero
3:00 pm
Había pasado un día cuando un informante anónimo dijo haber visto a la pareja hospedara en un hotel en la ciudad vecina a Baltimore. Antes que escapen de nuevo, Jack hablo con las autoridades de esa ciudad para cerrar las carreteras y vuelos para el doctor.
Atraparon a la pareja que estaba por abordar un vuelo a Italia. Cuando atraparon al doctor, notaron que su compañero estaba dopado y dio positivo a un análisis de drogas. Los retuvieron en prisión en lo que llegaba un comisionario de Baltimore para llevárlos.
A las dos de la tarde, ya se encontraban en Baltimore. Media hora más tarde, estaban en las oficinas de la policía; separados. Como era de esperarse el Dr. Hannibal Lecter no estaba de acuerdo con ello, expresándolo con su carácter alterado.
Tras calmarlo lo llevaron a interrogación donde lo esperaba Beverly con la fiscal Bedelia Du Maurier. Katz fue asignada al interrogatorio ya que encontró información útil para el caso mientras que Bedelia, era una mujer que ya tenía experiencia tratando con aquel hombre; por lo que sabía cómo actuar para que Hannibal no termine controlando el interrogatorio a su favor.
–Buenas tardes doctor Lecter -dijo Beverly al verlo entrando a la sala de interrogación. Ambas mujeres tenían a la mano carpetas-. Le pido disculpas por interrumpir sus vacaciones –con una sonrisa sarcástica.
–Buenas tardes señorita Katz y Bedelia –respondió torciendo el labio levemente.
–Díganos doctor Lecter ¿por qué estaba huyendo? -preguntó Beverly sentándose frente a él.
–No estaba huyendo -respondió-. Llevaba a Will con su padre, él quería hacerse cargo de sus cuidados.
Beverly miro a Bedelia, ella solo inclino la cabeza y Bev levanto sus cejas chiflando al mismo tiempo.
–Pero, el padre de Will está en Miami y usted lo estaba llevando a Italia -mencionó Bev con un tono de sarcasmo.
–Bueno, él se cambió de residencia pero no aviso a nadie hasta que se enteró de lo que pasaba -aclaró.
–Interesante -la mujer se cruzó de brazos-. Pero sabe –se agarró el mentón- no le creemos y usted ha demostrado que solo dice mentiras -Hannibal rodo los ojos, haciendo una mueca de desagrado por ese comentario-. Tiene un historial que lo avala.
–¿Cómo cuál? -preguntó el rubio desafiando a la mujer vietnamita.
–Recuerdas que me dijiste sobre tu deber de advertir los peligros –recalcó Bedelia a Hannibal, quien afirmo con la cabeza- pero no hiciste lo mismo con la familia Verger.
La fiscal asentó una carpeta abriéndola sobre la mesa frente a Hanniba; él abrió los ojos, luego los entrecerró tratando de mirar el contenido del archivo con el título: "Verger".
–No sé de qué me habla –respondió poniendo una mirada seria.
–Veo que ha olvidado a sus pacientes de la familia Verger -Beverly caminó para ponerse a su lado- le refrescaré su memoria... –respiró hondo para luego hablar-. El caso Verger donde el hermano mayor, Mason Verger, abusaba de menores de edad y de su hermana melliza Margot; con ella practicaba sadomasoquismo. La hermana cansada del trato lo asesino mientras tenía sexo con él, clavándole una navaja por detrás de su espalda.
–Ahora recuerdo, leí sobre ello en el periódico, hace años -comentó Hannibal posando su pierna derecha sobre la izquierda con las manos entrelazadas en la rodilla derecha-.
–¿Lo leyó en el periódico? -preguntó Beverly en tono de burla abriendo su carpeta para girarla- aquí dice lo contrario -señalo un documento con un párrafo marcado en fluorescente para resaltar. Hannibal leía con la vista sin decir nada-. Aquí se menciona que usted –lo apunto con el dedo índice- fue citado a declarar ya que ambos eran sus pacientes porque la señorita Verger, lo nombró en sus declaraciones diciendo que…
–Léelo Hannibal, por favor -completo Bedelia.
El doctor estiró su mano para tomar la carpeta que le ofrecieron sobre la mesa, leyó aquel párrafo marcado en silencio. Vio a ambas mujeres que se sentaron frente a él esperando escuchar su voz. Asentó el documento sobre la mesa, se frotó los dedos de la mano derecha entre ellos como si quisiera tronarlos pero no lo hizo; solo estaba en silencio con una mirada de enfado por ello.
–Léelo para nosotras, Hannibal -insistió la rubia empujando el folder con sus dedos anular e índice hacia él, quien solo miro el carmesí del manicure al inclinarse hacia delante para agarrar nuevamente los papeles.
– "El doctor Hannibal Lecter –leyó la cita en voz alta y en su tono se podía saber si disgusto por la lectura- me aconsejo que me deshiciera de mi hermano, si no puedo huir de él estando vivo… -hizo una pausa antes de las últimas palabras- tal vez muerto, sí" –guardo silencio unos segundos enderezándose en su asiento. Cerró el folder y lo devolvió aventándolo sobre la mesa-. No me refería a eso cuando hable con ella, Margot escuchó lo que quería oír y no lo que realmente le decía –trató de verse inocente.
–Entonces ¿no qué lo leyó en el periódico? –Beverly repitió las palabras del doctor con una sonrisa mostrando los dientes- te atrape –en su rostro se mostraba el triunfo y a él, eso le enojaba más- ¿Cuántas mentiras más nos habrá dicho doctor? –volteó a ver a la rubia.
–Mmm –Bedelia se levantó de su asiento abriendo la carpeta que tenía, pasando hoja tras hoja- tengo una… -sonrió a manera de cómplice a la chica y de forma desafiante al mayor-. La esquizofrenia de Will.
Hannibal le miró con un rostro sereno pero con sus ojos fijos en ella. Bedelia podía sentir que esa mirada era amenazante, igual podía sentir ese ambiente en la habitación.
–No soy médico -Beverly se puso de pie- así que tendrá que explicarme –tomó la carpeta de las manos de la fiscal- sobre esta lista de prescripciones que hayamos en el historial de Will -asentó el listado sobre la mesa haciendo que Hannibal le vea-
–Bedelia, -regreso sus ojos a la mujer que permanecía callada por la intimidación y porque estaba analizando la situación- eres psiquiatra, -ladeo su cabeza hacia la otra mujer- explícales que todos esos medicamentos -señalo discretamente con su índice el archivo frente a él- son normales en el tratamiento de la esquizofrenia
La rubia seguía en silencio con una sonrisa que resaltaba más con su labial rojo. Sus ojos azules posaron al agente que estaba haciendo las preguntas. Con delicadeza tomó entre sus suaves manos el folder y separo sus labios para hablar.
–Entonces, respóndeme ¿por qué cuando se internó a Will -caminó alrededor del hombre- solo la mitad de las prescripciones fueron expedidas?
–Porque estaba tratando un doble diagnóstico: su depresión. -respondió de forma tranquila, rodando los ojos como señal de fastidio por ese interrogatorio- Su depresión superaba la esquizofrenia y Frederick es un inepto en ver esas cosas. Nunca me dejo transcribir la prescripción completa.
–O tal vez, usted las estaba comprando la farmacia… -a completo Bev- y se las entregaba a escondidas a Will.
–Ya lo ha dicho usted, no es una doctora. -Hannibal le miró con odio. Se notaba que su paciencia ya se estaba agotando pero se controlaba.
–Pero soy policía y he visto a muchos drogadictos a jugar a amar y suelta con sus medicamentos -le respondió la joven moviendo su cabeza de un lado al otro inclinándose frente al psiquiatra.
–¡Will no es un drogadicto a pesar que estuvo con Matthew! -Exclamó molesto- ¡Tiene problemas graves pero no es ningún drogadicto! –Aporreo su puño contra la mesa-
–Tan poco es un esquizofrénico -intervino Bedelia en su tono tranquilo.
–¿Disculpa? –Hannibal giro su rostro hacia donde la mujer se encontraba de pie con los documentos.
Bedelia comenzó a nombrar varios medicamentos que pertenecían en la prescripción médica de Will.
–Estas drogas juntas -explicaba a la agente- pueden hacer que la persona se sienta aturdida igual que a un esquizofrénico medicado.
Lecter guardo silencio un momento para tranquilizarse, de esa forma podía pensar de manera clara alguna respuesta rápida que no lo comprometiera más de lo que ya estaba.
–Pues la psicofarmacología no es una ciencia exacta -respondió-. Ambos somos psiquiatras –sus ojos avellanados veían a los azules- y sabes que cada doctor ajusta los medicamentos según lo requiera el estado del paciente -ahora veía los ojos negros de la agente-. En el caso de Will, le controlaba sus fármacos para evitarle -movió su muñeca derecha al sentido del reloj conforme pronunciaba las palabras- efectos secundarios o una adicción.
–Entiendo Hannibal, tu siempre has sido un buen doctor; el mejor de mis camaradas médicos, -dijo Bedelia caminando para estar más cerca de él- por eso, Frederick te envidia -sonrió posando su mano sobre el hombro derecho del hombre que ahora posaba con una mirada de orgullo por los halagos recibidos. Hannibal siempre ha amado los halagos a su persona-. Sin embargo, -separó su mano de él para luego posarla sobre su propio mentón- no logró entender que alguien con tu experiencia haya decidido administrar todas estas drogas que podría haber matado a Will Graham.
–Bueno… -el mayor ladeo su cabeza hacia su lado derecho mientras sobaba su cuello con su mano derecha- odio admitir esto… -se mordió el labio- pero tal vez… -vio a la agente sentada frente a él- cometí un error.
–¿Por eso culpo al Doctor Chilton de experimentar con él? -Beverly se puso de pie- Ya que al estar bajo su cuidado, -camino alrededor de la mesa con una mano sobre su cintura y la otra moviéndola en el aire- Will mejoro y Frederick podría darse cuenta de su error –bajo un poco su altura a semi inclinarse con las rodillas para luego volverse a poner recto- y con ello –se puso detrás del psiquiatra- reportarlo con la junta médica directiva –le dijo al oído. Hannibal aparto su cabeza haciendo un ruido de molestia por el trato de aquella mujer grosera y atrevida-.
–Y si te quitaban tu permiso, ya no serías medico de nadie y menos de Will Graham -completo Bedelia.
Los tres se vieron a los ojos, Hannibal les veía con rabia tratando de intimidarlas. Las damas le respondían con una mirada desafiante esperando quien hace el siguiente movimiento para contra atacar.
Xxx
Mientras que a Hannibal Lecter le interrogaban, en otra sala estaba por empezar el interrogatorio a Will Graham dirigido por Brian Zeller. Jack Crawford estaba ahora detrás del vidrio preparado para escuchar cada palabra que el joven dijera, como lo hizo hace un momento cuando cuestionaban al psiquiatra.
Brian se presentó, le dijo a Will que ya conocía la rutina. Puesto que él le había interrogado por lo de Matthew. Will afirmó con la cabeza y negó de la misma forma algún abogado.
–Yo fui un error de mis padres -empezó a hablar- ninguno me quiso.
–Sentir eso debe ser doloroso -respondió Brian- El doctor Lecter te ayudo con tu depresión, ¿verdad? -preguntó tras haber leído el motivo por lo que le llevo a conocer al psiquiatra.
–Por un tiempo… -contestó con la cabeza baja sin ver a Brian.
–¿Cómo eran sus sesiones? -Zeller fingió ignorar como el castaño evitaba verle a los ojos. Él necesitaba su confianza y obligarle a verle, no le iba a ayudar.
–Al principio fue pérdida de tiempo, -Will alzó la cabeza mostrando sus ojos azules un momento antes de cerrarlos para recordar- sentado ahí… -movió su cabeza torciendo sus labios- dejaba que el reloj corriera sin decir nada ni una palabra. -tamboreaba sus dedos sobre la mesa-
–¿Cómo logró que hablaras? -El moreno seguía con su interrogatorio
–Un día hable y todo empezó a fluir -respondió- Le dije lo solo que me sentía, que no le importaba a nadie en el mundo. Empecé a llorar y no podía parar -una triste sonrisa se formó en su rostro-. El doctor Lecter me rodeo con su brazo y fue la primera vez que me sentí enamorado de alguien.
–¿A pesar que era de tu mismo sexo? -cuestiono- porque a Matthew lo rechazaste porque no eras homosexual ¿cuál fue la diferencia con él? Ya que el doctor Hannibal Lecter podría ser tu padre, y como no creciste con uno habrás confundido el amor paternal con otro sentimiento.
Will guardo silencio para comparar a los dos hombres que han estado en su vida, haciendo grandes cambios en ella. Sí realmente se confundió el tipo de amor que sentía por Lecter con otra cosa.
–Un padre te aconseja, te protege y siempre está a tu lado -comentó Brian al ver que el joven mantenía el silencio- Matthew hizo lo mismo pero no huiste de él como lo hiciste del doctor.
–Al principio, puede que lo haya visto como uno… -respondió finalmente Will- pero luego ya no.
–¿Hizo algo más que eso para que le veas de otra forma? -le cuestionó arqueando su ceja derecha viéndole.
Will nuevamente entró en silencio agachando la mirada
–En ese mismo momento que me abrazo… -hablo con timidez- me besó en la frente… -de forma lenta iba subiendo su vista- en la mejilla… -suspiro sonriendo de manera nerviosa mientras sus ojos se ponían vidriosos- luego en los labios -miro a la persona con lágrimas- empezamos a tener sexo -nuevamente agacho la cabeza.
–¿Qué edad tenías cuando ocurrió? -el moreno trago saliva por escucharle de ese modo-
–Trece… -contestó-
–Así que utilizo su posición para obligarte -Brian entrelazo sus dedos posándolos sobre la mesa
–¡Yo lo amaba y él dijo que también me amaba! -Will se exaltó aporreando sus manos sobre el escritorio, levantándose de golpe.
–Eso no es amor Will, -el agente solo lo escuchaba de forma tranquilo- es abuso -alzo su mirada para verle a los ojos azules- y lo sabes.
–Por un tiempo fue fabuloso -Will se agarró de la cabeza sacudiendo su cabello-
–Hasta que se obsesiono contigo -agregó el agente que aún permanecía en su lugar puesto que no sentía que aquel joven representaba algún peligro. Sabía que solo estaba sacando todo lo que tenía adentro.
Will se dejó caer nuevamente en su asiento, agachando la cabeza, ocultando su rostro con las palmas de las manos.
–Me espanté cuando lo descubrí luego de que tuviéramos sexo. -finalmente volvió hablar apartando sus manos para entrelazarlas. Miró a Brian con los ojos azules ya enrojecidos con un par de lágrimas a brote- Me agarro de los brazos con fuerza, me sacudía mientras me repetía que no lo podía abandonar porque él nunca me abandonaría como los demás. Hannibal dijo que era la única persona con la que había tenido sexo en todo este tiempo –apretó sus labios-. No podía tolerarlo –golpeo la mesa con su puño- pero tenía la razón, era la única persona que siempre estaba ahí para mí, él único al que podía recurrir… -abrió su puño mostrando en sus labios una sonrisa diferente- Reprobé tres materias este último año y tuve que ir a cursos de verano –Brian no entendía porque eso le alegraba-. Fue cuando conocí a Molly –ahora entendía todo-. Estábamos enamorados o eso creí…
–Ella nunca dijo que la hubieras violado -comentó Brian.
–Alguien se lo dijo a sus padres -Will se sobaba los brazos como si tuviera frío.
–Y tú sabes, exactamente quien fue -agregó el moreno-
… ¿Hannibal? –Brian afirmó con la cabeza-
–Tú mismo lo dijiste, él te maltrato para advertirte que no lo podrás abandonar. No aceptó que lo cambiaras por otra persona, por eso le dijo al señor Francis que violaste a su hija -explicó- Por la misma razón que mintió y dijo que eras esquizofrénico para retenerte a su lado.
–¡No! -nuevamente se exalto agitando su brazo para señalar. Posteriormente, se agarró la cabeza negándose a escuchar- ¡Hannibal acepto mi romance con Molly! Él… él –apuntaba hacia la puerta- me dijo que seguiríamos como amigos y con la relación doctor-paciente. Nunca se mostró enojado cuando le hablaba de Molly, lo que paso en ese momento fue porque hice un comentario estúpido de que se hartará de mí. ¡Hannibal me dijo que me amaba y nunca me dejaría! -Seguía defendiendo a su amante- ¡Usted confunde las cosas y a mí! –señaló a Brian que aún permanecía tranquilo. Él sabía que eran efectos del control del doctor Hannibal Lecter sobre Will-. Además sí era esquizofrénico –se negaba a aceptar su realidad- Tuve un colapso después de lo sucedido con Molly. Mis ideas estaban distorsionadas no podía pensar bien por eso hui con Matthew
–Will, tus ideas de antes e incluso de ahora estaban siendo controladas por todos los medicamentos que te estaba obligando a ingerir -le tomó de las manos para tranquilizarlo ya que se rompió a llorar- ¡Will, escúchame! Tú no huiste con Brown porque no pensabas, al contrario, vistes una oportunidad para desaparecer de tu acosador –lo soltó para ponerse de pie y quedar frente a él-. Tú querías ser libre –poso su mano sobre el hombro del menor que seguía llorando- Tú no eres el psicótico aquí –se hincó ante él limpiando con su mano las lágrimas que recorrían la mejilla del ojiazul-. Es él -Will parpadeo tratando de tranquilizarse, sus labios le temblaban y miraba por todo el lugar- no tengas miedo, ya no estás en peligro. Estás a salvo con nosotros.
Xxx
Habían pasado tres horas desde su interrogatorio cuando regresaron a Hannibal de su celda a la sala para hacerle nuevas preguntas.
–Jack, utiliza su obsesión con Will Graham y su ego para que el confíense -dijo Bedelia de brazos cruzados mirando tras el cristal antes que Price entre a hablar con Hannibal Lecter.
–Mucho gusto doctor Hannibal Lecter -extendió su mano hacia el hombre-. He leído sobre usted, en las noticias, sus libros. Usted es una persona interesante -Hannibal estrecho la mano con agrado-. Me fascina ese estudio que tiene sobre las abejas, me recuerda a mi detective favorito, Sherlock Holmes –sonrió-. Pero bueno, no hemos venido a hablar de usted. Sí no de su relación con Will Graham –le veía fascinado esperando la respuesta.
–Mi relación con Will, es la más sana que he tenido en mi vida. -respondió de manera cortante-
–¿Cómo eran sus otras parejas? -preguntó Jimmy.
–Nunca he tenido parejas -mentía-
–Will, ya admitió que son pareja -Hannibal sonrió por ese comentario ya que el joven nunca lo admitiría frente a otras.
–Bueno me refería que no tuve otras parejas hasta que llego Will -confesó-. Y les juro que nunca haría algo para dañarlo –respondía tranquilo a diferencia de su interrogatorio anterior-
–Como destruir su relación con su novia Molly -mencionó Jimmy viéndole con interés-
–Will está enfermo -Hannibal recalcó-. Estaba protegiendo a esa chica tanto como lo protegía a él.
–¿En serio? Pues por lo que sabemos, usted estaba celoso de la chica de quince años, por quien lo dejo -comentó el agente-
–Ah… -Lecter comenzaba a sentirse incomodo, irritado por lo que apretó los labios y el puño- Él no me dejo -trató de aclarar-
–La primera vez, no. Porque lo encerró y lo mantuvo drogado -Jimmy movía la mano al hablar-. La segunda vez, sí. Cuando conoció a Matthew Brown, otro hombre apuesto, que por lo que note en la autopsia tenía un cuerpo de envidia; además que era más joven que usted por lo que entendía los gustos de Will.
–Matthew no entendía a Will como yo -su tono de voz comenzaba a alterarse- ¡Ni Molly! Por eso nunca hubo nada entre ellos.
–Bueno, Matthew no tocó a Will hasta que se pasó con las drogas y… bueno, ya conoce el final -se agarró de las manos-. Molly, por lo contrario que usted dice, paso y mucho. Ambos tuvieron sexo. Ella no uso drogas como usted lo hizo, ya que era la única forma que tuviera sexo con usted.
–¡Eso no es cierto! -se paró de golpe, aporreando sus manos sobre el escritorio. Estaba enfadado y se veía amenazante- ¡Will sabe que ella se acostó por lastima con él! ¡Yo -se golpeó el pecho mientras agitaba su cabeza revolviendo su cabello por los movimientos- lo hice por amor! ¡Porque lo amo!
–Will contó algo diferente, doctor. -agregó Jimmy serio esperando que cualquiera de sus compañeros entre a darle apoyo antes que salga muerto de ahí.
–¡El pobre ha estado delirando…! -alzó sus brazos a la altura de su cabeza-
–Esa no es la forma correcta de hablar de la persona a la cual le dijo que nunca lastimaría porque lo ama. -le respondió de manera desafiante- Uso sus más profundos conflictos en su contra, como el abandono de su padre. Quiso usar esa brecha de amor paternal para volverlo algo enfermizo.
–¡No es verdad! ¡Nunca nos vimos como padre e hijo, él y yo siempre nos vimos como pareja, como amantes! -la sala de interrogatorios se volvió griterío por Hannibal
–Ahora Molly le demostrará quien era realmente la única persona que lo apoyará cuando usted se vaya -agregó Jimmy Price levantándose de su asiento.
–No pienso irme a ningún lado. -Hannibal se quedó de pie agitado por los gritos.
–Ayer, se vio lo contrario cuando intento salir del país con Will -mencionó-. Cuando Will finalmente declaré, usted se irá a la cárcel por violación de un menor.
–Ah… ah… ¡no! ¡No fue una violación! ¡Nos amamos los dos! -Hannibal volvió a repetir nuevamente-
–¡Usted se aprovechó de un niño! -le señalo.
–¡No! Usted no entiende nada. Will es un hombre ya. Es mi alma gemela… -el psiquiatra ya no sabía cómo actuar o que decir. Solo se escuchaba desesperado.
–¡Usted esta obsesionado con Will Graham! -Price le recrimino
–¡Enamorado! -respondió Lecter
–Obsesionado… -dijo Jimmy negando con la cabeza cruzando su mirada con la de Hannibal. Ambos se quedaron en silencio.
Xxx
Suprema corte de justicia de Baltimore
22 de febrero
9:00 am
Había pasado un par de días de la interrogación hasta que por fin Hannibal Lecter aceptó los cargos como consejo de su abogado y con ello, un trato con Bedelia para su condena. Todos los involucrados en el caso estaban ahí observando al doctor en su traje negro a cuadros con una camisa blanca y corbata negra. Su cabello arreglado como costumbre. No parecía que fuera el acusado, sí no el abogado. Will, también se haya ahí, sentando entre las personas escuchando el juicio con su traje gris, corbata negra y camisa blanca.
Frederick se encontraba ahí entre el público sintiendo diferentes emociones. Ya que siempre ha estado frente al juez como fiscal que no sabía cómo actuar entre las personas del estrado. Además que orgullo y alegría de ver caer a Hannibal de su pedestal; incluso será enviado a su hospital como paciente, un final feliz para su historia con él.
–Entiende bien, doctor Hannibal Lecter -inició el juicio un hombre mayor que estaba como juez- al hacer una locución frente a la corte sobre los crímenes que ha cometido está accediendo a declararse culpable, a cambio de sentencias menores –miró a Hannibal que permanecía en silencio con una mirada fija hacía él.
–Sí, entiendo -respondió en un tono seco-
–Puede empezar -movió su mano para que Hannibal se giré al estrado.
–Will, quiero que sepas que jamás quise hacerte daño -comenzó su discurso- Will, todo lo que hice, fue por amor –se relamió los labios, respiró hondo y continuo- Will, cuando te conocí, eras un niñito asustado y yo quise protegerte como un padre, -hacía pausas buscando controlar sus emociones porque sabía en su interior que estas sería la última vez que se verían- y sanarte como el psiquiatra que soy, -se mordió el labio reteniendo sus lágrimas- pero… me enamoré de ti… e… intente negar mis sentimientos pero… eran demasiado intensos –las personas que conocían a Hannibal desde años no solo estaban sorprendidas por la situación en la que estaba, sí no que también por la demostración de sentimientos en público-. Y sé que lo sentías también –posó sus ojos avellanados en los azules ignorando a las personas que lo rodeaban-. La primera vez que estuvimos juntos fue el momento más feliz de mi vida. –le decía la verdad como sí solo ellos estuvieran en la habitación-. Sé que soy culpable de… -respiro hondo entrando a la realidad- cosas que mucha gente no puede entender… pero quiero que sepas que lamento sí alguna vez te hice daño y espero que puedas perdonarme. No pude superar estos sentimientos y sé que nunca lo haré. A pesar de todo lo que sucedió, quiero que tengas presente lo mucho que te amo.
–¿Termino? -preguntó el juez interrumpiendo.
–Sí -Hannibal no lo volteo a ver porque quería seguir viendo a Will.
–Doctor Hannibal Lecter, –el psiquiatra se giró para quedar frente al juez- la fiscalía ha accedido a ofrecerle un trato de cuatro cargos por violación en segundo grado consecutivos –Hannibal afirmó con la cabeza-. El término del acuerdo incluye cinco años por cada cargo. Haciendo un total de veinte años -el rubio cerró los ojos al escuchar la sentencia-. Usted abuso de su relación profesional con este joven –el anciano juez miró a Will entre las personas- del modo más despreciable, -tomó su mazo- sí pudiera, lo encerraría de por vida.
Se escuchó el sonido del mazo del juez dando por terminado el juicio hacia el doctor Hannibal Lecter y con ello, el fin de la libertad del psiquiatra y el inició de la de Will. Policías de la corte vinieron por Hannibal, esposándolo para sacarlo del estrado. En ese momento él se encontró con los ojos azules de Will.
–¡Will! -le gritó mientras era llevado- ¡Te prometo que te estaré esperando Will! ¡Estaré esperando tu visita! ¡No te preocupes, nos volveremos a ver! ¡Tú y yo de nuevo estaremos juntos! ¡Nadie detendrá nuestro amor! ¡Will! -fue lo último que se escuchó tras cerrarse la puerta por donde salió-
–¿Ahora qué? -preguntó Will.
–Bueno, es momento de continuar tu vida lejos del doctor Lecter -comentó Jack acercándose al castaño-. Tienes dos opciones, la primera, es que durante veinte años podrás vivir tranquilo sí te quedas aquí o vivir tranquilo con Molly y tu familia en otro lugar de por vida.
–¿Huir por última vez de él? -se preguntó así mismo.
–No, dejaremos que te encuentre nunca. -respondió el hombre de color.
–Toda mi vida he huido, una última vez no afecta -se encogió de hombros- y Molly quiere que nuestros hijos crezcan en el campo rodeado de perros.
–Eso se escucha muy bien…
Jack sonrió para el joven que le esperaba un gran fututo por delante, una nueva vida donde ya nadie pueda controlarle, y que realmente, esté rodeado de amor.
Fin
