Disclaimer: el manga y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

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Aunque este es solo mi segundo día aquí, gracias a mi cara amable y sonriente, ya conozco a todos mis compañeros.

Para empezar esta mi profesor, Takarada – sensei, él es un sujeto muy extraño. Le encantan las obras de teatro y cada día nos cuenta dos o tres historias diferentes e incluso, a veces, se disfraza de los personajes de las obras y las representa para nosotros. También tiene un hija pequeña que aunque es un año menor que nosotros casi siempre esta por aquí, hasta que su profesora viene a buscarla y regaña a Takarada – sensei por no castigarla por ese comportamiento tan desobediente, pero a ninguno nos importa que ella este en nuestra clase.

Su nombre es María y parece una muñeca, es muy amable y buena, y también me parece que se ha encariñado bastante conmigo, ya que cada vez que puede busca mi aprobación, ya sea en un dibujo o en un castillo hecho con piezas de construcción, mas que la de su propio padre.

He descubierto que en mi clase hay gente con la que creo que podría llevarme bien, como con un niño con gafas llamado Yukihito Yashiro, que aunque tiene la extraña habilidad de romper cualquier cosa eléctrica con solo tocarla y de que le encanten los cuentos de príncipes y princesas que cuenta Takarada – sensei, he descubierto que es una buena persona que se preocupa de sus amigos. También hay dos chicas en mi clase que son muy diferentes entre ellas, aunque ambas son muy amigas de María. Una de ellas se llama Jelly Woods y también es extranjera como yo. La encanta maquillar a los demás y dice que de mayor la llamaran "Bruja" de lo guapas que dejara a las chicas que maquille. Ayer Takarada – sensei la termino castigando por pintar la cara de María con ceras de colores diciendo que eran maquillaje. Ella es muy alegre y aunque estaba castigada volvió a coger las pinturas y comenzó a dibujar, esta vez en una hoja de papel, lo que ella llamo "El maquillaje del futuro".

Luego hay otra chica, Kanae Kotonami, con la cual aun no he hablado demasiado, ya que parece que no confía mucho en los demás, aunque con Yashiro, María y Jelly se lo pasa realmente bien y hasta se la ve sonreír, a veces.

También hay un chico llamado Reino al cual le encanta asustar a los demás niños de la clase. Le encantan las historias de miedo y de fantasmas, y las va contando por la clase a cualquiera con el que se cruce. Lleva siempre con él una muñeca parecida a un fantasma, vestida con un vestido negro, con el pelo corto y del mismo color que el vestido y un roto a la altura de la frente que parece una cicatriz, y va hablando con ella como si respondiese a las preguntas que la hace.

Pero como en todos lados, en mi clase también hay gente que no me cae especialmente bien, sobre todo un chico. Él es rubio como yo, aunque creo que el mismo se lo ha pintado, ya que el otro día vi a una profesora regañarle por ello. Le encanta ser el centro de atención en todo momento y en todo lugar. Parece que me odia también ya que intenta competir conmigo en todo lo que hago, aunque yo la mayoría de veces solo le ignoro, y eso parece enfadarle mas aun, cosa que me hace bastante gracia.

Aun no entiendo el por que Fuwa Sho me desagrada tanto, pero es que no soy capaz de hablar con el ni cinco minutos sin irritarme de verdad.

Aparte de todos ellos, y otros compañeros mas de clase con los que no he tratado mucho, Takarada – sensei ha dicho hoy, mientras pasaba lista, el nombre de otra niña a la que aun no conozco y que al parecer no ha podido venir los últimos días a clase por que esta enferma.

Hemos terminado de comer, aunque hoy las encargadas del comedor tampoco han conseguido que me coma toda mi comida. Ellas no entienden que para mi comer no es una prioridad, no es necesario y por ello no importa si me salto una o dos comidas al dia.

Ahora Takarada – sensei ha bajado las persianas de la clase y ha esparcido colchones y colchonetas por el suelo para que podamos dormir a gusto. Yo cojo mi manta de la mochila, me tumbo en uno de los colchones y me tapo con ella mientras aun pienso en la misteriosa niña que no conozco.

Por ahora sigo pensando que solo me quedan aquí tres días y que después no volveré por aquí, pero ¿Podría ella hacer que cambie de opinión? Imposible.

"Mogami Kyoko" pienso antes de dormirme al fin.