Hola…
Ha no estaba muerta como algunos creían, pues estoy a punto de darles otra entrega de esta historia (si a esto se le puede llamar historia) entonces comencemos ahora...
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Los ojos te pueden engañar por las acciones que demuestran las siluetas… ¿las mentes se pueden conectar con el corazón?
By: La Bev
Mientes con todos los dientes.
La peli roja caminaba directo a un restaurant que le quedaba cercano al gimnasio para comer algunos bocadillos y quitarse ese sabor amargo que le dejo el entrenador haciéndola perder el tiempo con sus bromas de mal gusto. Era un lindo lugar con grandes ventanillas transparentes que dejaban ver las afueras y las calles, mesas con hermosos estampados de Pokemon tipo agua, meceros de buen ver y deleitarse con un exquisito gourmet de comida. Al entrar la recibió la cajera del lugar como siempre cada mañana.
—Buenos días señorita. — la saludo amablemente la cajera del lugar con una sonrisa de oreja a oreja.
—Buenos días. — contesto de igual manera y se fue a sentar a la barra.
Tomo la tabla del menú para escoger su bocadillo.
—Disculpe pudiera tomar mi orden— pidió amablemente a una señora ya mayor.
—Claro querida ¿Qué desea hoy? — cogió una libreta de la ventanilla de metal que daba a la cocina y una pluma de sus bolsillo.
—Unos hot cakes. — pidió a la mesera.
—Si salen unos deliciosos hot cakes para la chica. — tiro la nota por la ventanilla.
—¡PREPARANDO!— grito desde dentro el cocinero.
— ¿Qué te sucede hoy andas muy caída?— preguntaba la cajera con un trapo en mano para limpiar las posibles lágrimas.
—Nada grave. — le quito el trapo y empezó a limpiar por ella. —Bueno no es tan grave pero si me tiene pensando algunas cosas.
— ¿Qué clase de cosas? — le arrebato el trapo.
—hoy, en el gimnasio llego un muchacho muy extraño y al parecer loco. — ese trapo era el juguete para el estrés.
—No me digas que te has enamorado de él no es así pequeña. — le retiro el trapo por decirlo de la manera más amable y lo arrojo rosando el techo cayendo en la cabeza de la peli roja. — por fin mi hermosa flor salió a florecer y con un chico de buen ver no es así ¿verdad? — se detuvo en seco.
— ¿de que estas hablando? Yo jamás me enamoraría de un cabeza hueca como ese tipo— se quitó el trapo depositándolo en la barra mientras llegaban los hot cakes.
—queda claro lo del asunto… pero lo de cabeza hueca no lo creo ¿que no recuerdas lo de hace 3 años? chiquilla despistada. — recalco la última anotación.
—No quiero escucharlo de nuevo ya lo supere con dignidad y orgullo. — consumió su primer bocadillo.
—El orgullo es lo primero que tiene que morir en el enamoramiento de verdad querida. — Se apoyó con la barra — dejando el asunto de los enamorados. ¿Qué te tiene tan floja hoy?
—Ese chico me entrego esto cuando le gane en una batalla. — Le mostro la última medalla que recibió.
— ¿Entonces ya participaste en la liga Pokemon y ganaste?— casi se le salen los ojos cuando observo un símbolo único en la región de kanto que solo podía tener aquel que superara al actual campeón el mejor entrenador Pokémon… el campeón de la liga Pokemon.
—Yo no he salido de la ciudad— comió más y más. —ya te lo dije ese chico raro me la dio cuando yo gane. — resoplo de nuevo.
—Ese símbolo dice otra cosa, ¿cuándo fue?
—Esta mañana en el gimnasio y creo fue una batalla oficial me lo remarco varias veces que me harto y ya no le preste atención. — rendida ante todo el confesionario soltó más de la cuenta.
—entonces eso significa que… fiesta en tu casa. — levanto su pulgar en forma de aprobación.
— ¿QUE?
—¡Escuche todo el mundo! — Se subió arriba de la barra. —¡Nuestra actual campeona de la liga Pokemon está aquí mismo y gano este título hace poco esta misma mañana se corona como la campeona de la liga Pokemon ella es Misty, y hará una fiesta para celebrarlo hoy!
—¡FIESTA! — los gritos no hicieron de esperar de la poca gente del lugar.
—Fiesta en la playa mujeres y vacas sí— unos hasta se pusieron a cantar muy animados.
— Espera no puedes hacer una fiesta en mi casa, mis hermanas me van a matar. — la poca atención que recibió como si estuviera hablando con el viento.
—Todos inviten a todos, la fiesta es a las 8 de la noche en el gimnasio sean bien recibidos. — alzo sus brazos de emoción extrema. — no te alarmes querida yo organizare todo con mis súper poderes de organizadora, es lo único que puedo hacer por tu triunfo, necesitare el gimnasio hoy, así que tomate el día libre. — tomo las llaves del bolso de la peli roja, las guardo y volvió a su lugar de trabajo.
—bien ahora la pregunta cómo voy a entrar a mi casa. — tomo sus cosas después de terminar con su desayuno. — una cosa no destruyas mi casa por favor, llámame si hay algún emergencia entendido.
—No te preocupes, yo soy muy responsable. ¿Cuándo te he fallado?... mejor no me contestes. — tomo los platos de la mesa de la peli rosa, y se fue con una risa demoniaca.
La peli roja camino por la ciudad aún era muy temprano para volver a casa y ahí es donde recordó en seco que aunque quisiera volver no podría entrar, decidió ir al parque que hay al norte de la ciudad junto a una hermosa colina que en los atardeceres reflejaba los rayos del sol de manera silenciosamente sin importar que fuera la hora donde los espíritus legendarios hicieran su reencuentro con este mundo de nuevo o peor aún que fuera el lugar y la hora para las parejas felices de la ciudad disfrutaran con ardor. Después de un debate emocional si quería un helado o un Hog Dog o si realmente tenía ganas de comida. Al final opto por un helado y decidió entrenar un poco con sus Pokémon en el lago que justamente se encontraba a un costado de la cueva del origen.
Sin darse cuenta de un rato lo que le sucedía a su alrededor saco a todos sus Pokemon de las Poke balls a descansar un rato, darles algo de comida y un poco de libertad no les vendría nada mal. Ya pasado un rato a punto de caer en el aburrimiento y pereza, se levantó con rudeza de su asiento en el parque y consiguió jugar con sus Pokemon para matar tiempo.
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—Estoy en casa. — cerro la puerta con poca fuerza, se retiró la mochila que llevaba consigo.
—Oh que bueno que has llegado, Brock tu amigo, llamo hace un rato invitándote a una fiesta por mí no hay problema si quieres ir. — asomo la cabeza por la puerta de la cocina con una cara sonriente de ver a su hijo.
—No quiero. — dijo con cansancio en su voz. — No quiero ir prefiero dormir toda la tarde.
—Ash ¡ya estoy harta de tu actitud de niño emo, ya estas grande, compórtate como un adulto! — dejo a un lado sus labores domésticas.
—Mama Aíene se me confeso, tengo que descansar para olvidar este mal sabor de boca. — subió un par de escalones.
— ¿Y? eso no tiene que ver con tu comportamiento, Ash desde que sentiste tu primera pizca de amor que al momento no fue correspondido te diste por vencido, tu aura y mala actitud se contagia al mundo y no te das cuenta Aíene es una buena chica, pero, ya basta de tu arrogancia, aprende a madurar como hombre y actúa de manera positiva, tu solo temes a ser lastimado. — las lágrimas de una madre preocupada por su hijo se hicieron presentes.
—Pero mamá tú no me comprendes. — tomo una chaqueta y salió de nuevo a un destino desconocido.
—Ash espera.
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—Bien que debería hacer ahora, aún falta demasiado tiempo para la dichosa fiesta. —recogió a cada uno de sus Pokemon. Y en el proceso pudo observan a varias chicas con su bicicleta. — ya se daré una vuelta con mi bicicleta. — sonrió y con extrema cautelosita llego a su casa por su bicicleta, por curiosidad quiso ver los preparativos y sin malicia escucho una conversación amarga.
—en serio señora Ketchum, eso está muy mal... bueno espero y este bien. Por favor le ruego que lo encuentre. — su rostro mostraba preocupación legítima. — está bien, yo le aviso. Adiós y cuídese. — colgó el teléfono y sus impulsos recibieron el golpe de unas cajas vacías dejadas caer por la peli roja por accidente. —eso dolió.
—será mejor que me vaya ahora antes de que descubra que estoy en la casa... pero que incoherencias estoy pensando ¡es mi casa! — se levantó del piso corriendo por la puerta trasera donde se encontraba el objeto que buscaba con anhelo. Una mirada de nostalgia se le vino a la mente al verla, recordó cuando cierta rata eléctrica la achicharro con un impactrueno y a su alocado dueño, ahora que lo recordaba la persona con la cual hablaba hace 5 minutos era la madre de ese chico. — Ash en que problemas te habrás metido ahora pequeño travieso. — no pudo disimular una mueca de felicidad al recordarlo y con esa salió a recorrer las calles de casi noche.
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—Nadie lo comprende, maldición. — el bosque verde era testigo de las incoherencias que trasmitía el chico. —nadie, absolutamente nadie puede arreglar lo que ella hizo eso es demasiado, el mi limite me rindo no puedo seguir con esta farsa de vida que llevo. — salió corriendo a lo más profundo del bosque mientras que sus piernas apenas y le respondían con concordancia haciéndolo tropezar varias veces. — no me rendiré aún no.
El bosque se hizo más espeso y con varios tipos de Pokemon insecto, llego a un pequeño rio con corriente y lo siguió por un buen rato hasta llegar a unos arbustos donde se rindió y sentó de golpazo, con la mirada perdida observando el cielo sin interés alguno y el viento soplando en su cara. Unos pequeños roedores llamaron su atención eran unos Pikachu haciendo nidos y refugiándose en las copas de los árboles, viejos tiempos que tal vez no recuperaría y además había perdido a su pequeño amigo amarillento, no era un solo amigo era su mejor amigo.
—Pikachu. — susurro hacia afuera con nostalgia y algo de extrañar. — no debí abandonarte en el laboratorio del profesor Oak. — su mirada cambio a los Pikachu juguetones.
— ¡Pika! — se escuchaba al otro lado.
— ¡Pika! — ahora el susurro venia de su lado. — ¡Pika! — se estaba volviendo loco. — ¡PIKA! — no, no era que se estuviera volviendo loco, lo estaba observando un Pikachu muy alegre de verlo que le salto encima con un impactrueno al cuerpo.
—Pikachu eres tú, de verdad eres tú. — lo toqueteo por todos lados, de sus mejillas hinchadas de rojo, le estiro la cola recibiendo otro impactrueno y aun no lo creía. Su felicidad no cabía en la palma de su mano se sentía tan contento.
—Ash. — Otra voz agitada se acercaba en un transporte de dos llantas.
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Notas de la autora
Próximo tal vez último capítulo de esta pequeña entrega de Trollywood, los troleare, no se crean de verdad que tarde en actualizar tan poco como dos, tres, cuatro años, pero lo entregue soy grande nunca termino historias asi.
Realmente me alegran con sus reviews así que decidí darles otro capítulo extra de solo el reencuentro, por favor díganme que es lo que quieren para el próximo capítulo, que clase de situaciones, contare también como llegaron a reencontrarse esos dos tortolitos.
