Hola...
Estoy en la penumbra de mi cuarto escribiendo con deseos enormes de concluirla satisfactoriamente esta historia de dos. Mi cuerpo esta tan tenso que no puedo compensarlo haciendo estiramientos, recorrer sangre por mis venas no funcionaria, en cualquier caso me alimento de papas fritas y un refresco dietético, sabiendo que podría matarme en cualquier momento con esa hoja de lechuga empapada de leche en polvo, que me mira con lujuria.
¡Increíble que ya este escribiendo el final de la historia!
Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Nintendo Company y Satoshi-Sensei.
Let's Play...
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Entre lo que digo y callo, entre lo que callo y sueño.
By: La Bev
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—Me desahogue en un papel y un bolígrafo.
— ¿Papel y bolígrafo?
Pensaba ido y sin ganas, en esas palabras, tal vez había sido la primera conversación coherente, sin desesperación en sus voces y ganas de platicar un rato con un viejo amigo, por desgracia eso era, solo su amigo.
Un comité de bienvenida lo recibió anoche, su madre tan angustiada que la oficial Jenny tuvo que interferir en los problemas familiares de Ash y ahora su compañero de cuarto Pikachu, su ratón eléctrico, su leal corcel, palabras místicas de su lady. El profesor Oak, la razón de su presencia en ese comité de bienvenida fue la huida rápida de él ratón eléctrico, un momento de debilidad para saber el estado de salud. Y por alguna razón Ash volvía a ser el mismo, pidió al profesor Oak que le permitiera seguir su gran meta, el ser Maestro Pokémon lo esperaba en la cima, junto con la actual campeona: Misty.
Al saber que hay un paso más a su corazón, en cualquier caso tiene una llave, tiene un papel y un bolígrafo, el mensaje no lo entendió por completo, pero en estos días todo está funcionando como ruedas sobre un peralte bastante empinado.
Y así inicio un día más, su vestimenta fue sustituida por unos pantalones azulados color celestes, camisa negra de mangas cortas, arriba un chaleco azulado sin mangas dejando al descubierto las de la camisa negra, guantes negros descubiertos de los dedos, y por lo más esperado, esa cachucha muestra de que ese hombre era Ash Ketshum; campeón de la liga Tesselia, viajero, un amigo con los Pokémon, aventurero, y mejor que nadie por nunca rendirse. Esa sonrisa que encandila a sus oponentes, entusiasmo, leal, aunque algunas veces testarudo, infantil, competitivo; eso algunos llaman valentía, seguía de pie junto a la puerta de su casa, con su amigo sobre su cabeza, volviendo a comenzar.
Una de las cosas de las cuales se alegraba era aquel transporte que valía la pena esperar, acortaba las distancias entre pueblos, los caminos eran cortos, la producción de comercio beneficio a bastante gente, unos a los otros se alegraban de que los avances tecnológicos hubieran llegado. Este transporte era llamado Tren Bala, raro, cruzaba por el subterráneo, y hacia escasos 45 minutos de tiempo para recorrer un viaje de un par de días, cuando mucho. Llego a ciudad Plateada, donde se alojaba el gimnasio de uno de sus confidentes personales, el hombre que podía ser moreno y chino al mismo tiempo: Brock.
Sentía un poco de duda, el Papel y el bolígrafo era una especie de señal para ¿Qué? Era algo que no comprendía, fuera de sus límites de comprensión, su cabezota por más que intentara comprender un poco, no sentía nada, en cuerpo y alma por descifrar el mensaje, harto se fue a llevar por la curiosidad, y acudió al consejero de las mujeres.
Saludo con empatía.
—Hola, Brock —dijo con bastante ánimo.
—Ash ¿Cuánto tiempo sin mirarte? Y vaya que has crecido —regaba las plantas con paciencia y delicadeza, mientras portaba un bonito mandil rosado, con encajes de dos enormes rosas.
—Ha sido un largo tiempo, verdad que he crecido bastante —ahora lo podía ver de cara a cara—. Pikachu como está el clima haya arriba —lanzo un chiste local a su pequeño amigo.
—Y traes a Pikachu que sorpresa —soltó la manguera, retiro el mandil y los invito a pasar al gimnasio pero...
—Lo siento es solo una visita rápida.
—Ya veo y ¿qué te trae por aquí?
—Oye Brock, tú eres muy astuto con las mujeres.
Mala idea, haber visto un arduo trabajo conquistándolas y todas caían en la conclusión de que Brock podía ser un mujeriego, incluso una se quiso casar con él, al final todo era una farsa. Intentos fallidos de conquistas que solo existen en su cabeza, esas pobres enfermeras Joey en un psiquiátrico como la enfermera Joey de las islas naranjas cuñada de la prima segunda de la Joey de ciudad Pirita en la región de Sinnoh, pobres mujeres demacradas en la injusta soledad.
—Claro que si —aires de grandeza no dejaban de admirar el páramo de Brock al recordar el pasado.
¿Realmente su amigo no había aprendido nada?
—Necesito tu ayuda —otra de las características era su determinación para decir las cosas fuerte y claro.
—Con que a alguien ya le dieron con las flechas de amor de cupido —hizo una pose de actor barato, con su mano derecha, doblaba tres dedos, el dedo pulgar quedaba extendido junto con el pulgar, dejándolos en su barbilla, y el extraño brillo de un vencedor demacrado—. y bien mi estimado amigo, ¿Cuál es tu problema de amor? El doctor corazón te puede ayudar a arreglarlo.
—No entiendo —exploto en una sola dirección: la negación.
— ¡Eh! ¿Qué no entiendes? —eso no lo sabía, no sabía de qué hablaban ahora.
—Hace poco tuvimos una conversación algo extraña a mi parecer, pero me alegro, entendí todo hasta yo dije cosas sin sentido, no era yo —Ash relato con agudeza, tratando de reconstruir todos esos sentimientos—. Cuando dijo que se marchaba me sentí triste, y feliz a la vez, porque ese sentimiento de poder tenerla para mí mismo fue la mejor, pensé que esos días de relatos, poder decir lo que queramos y el poder reírnos, sin mentirnos, hablar con naturalidad nos brotó a los dos.
—El amor lo es todo para algunas personas —seguía regando con agua de la llave—. Se sentía bien ¿no es así?
—Si —pronuncio con algo de adrenalina.
—Asi es cuando estas con esa persona especial, no intentas nada del otro mundo, su presencia te reconforta, sientes una sensación de cosquilleo en tu interior, ganas de que el tiempo se detenga, la necesidad del calor corporal —menciono todas la necesidades del ser humano—. Es amor, es la explicación más lógica, no hay que entenderla, solo déjate llevar por el momento y todo lo demás se desencadenara.
—Entonces no tengo que entenderla.
—Exacto, porque si tratas... Pierdes —en algunas ocasiones su mejor amigo puede ser tu concejal, aunque ya fuera líder de gimnasio, padre y madre de una familia algo basta de integrantes.
—Gracias Brock —entendiendo cada palabra, y cuidadosamente de no estropear cada oración, será su legado el cómo tratar el amor sin alguna dificultad mental, algo que lo caracterizaba mucho—. Otra pregunta.
—Si dime.
—Un Papel y un bolígrafo ¿te dice algo?
— ¡oh! La técnica del olvido —su gran cerebro de doctor también era el doctor corazón.
— ¿Qué es eso? —por alguna razón lo inquieto el nombre.
—Es algo común en las chicas. Sobre ese papel se escribe algo, cualquier caso algún hecho malo o bueno, depende de lo que tú quieras, luego de plasmar eso que no puedas gritarle al mundo tienes que enterrarlo, junto a ese bolígrafo testigo de tus atrocidades de lo malo que hayas hecho.
—Es una forma de relajación.
—Si te quedo claro —cruzo sus brazos y elevo su voz.
— ¿Y dónde los entierran? —su espasmos ansiosos por saber lo que era, dieron origen a un Ash preocupado y emocionado, algo un poco bipolar.
—Eso yo no podría decírtelo, pues su ubicación es desconocida, como los Pokémon Legendario —la comparativa era irracional pero, era verdad nunca se podría encontrar a menos que dieran una señal con banderita blanca de su ubicación.
Ese Lugar...
—Tengo un indicio de donde podría estar, gracias Brock —alzo su mano al aire y se despidió, prometiendo que volvería para retarlo como un entrenador novato.
—De nada Ash y salúdame a Misty de mi parte —agarro de desprevenido a Ash al casi tropezarse con tremenda noticia, él ya lo sabía.
Y sin más emprendió marcha al Bosque Verde, hogar de todos los Pikachu, su primer indicio fueron los días de excursión a ese frondoso bosque, entestado de bichos andantes, y el pequeño arroyo que se dio con el tiempo.
—Trataba de dejar un lado mis diferencias de los Pokémon insecto
Busco por todas partes, acudió por alguna razón al árbol de la tarde triste, ese árbol testigo de su derrota. Se sentó con la espalda apoyada en la madera, tratando de recordar todo con claridad. Si su primer indicio había sido el de estar en aquella orilla del arroyo y del como Misty lo encontró de una forma deplorable, ella estuvo en ese lugar por alguna razón, no solo fue Pikachu, Pikachu lo había encontrado, había encontrado ese papel y por esa razón Misty y Pikachu estaban juntos, ellos dos tuvieron una conexión en ese lugar.
—Pikachu tu sabes algo —bajo al pequeño Pikachu de nivel 88 de su cabeza y lo observo acusador.
— ¡Pika! —negó con la cabeza.
—Anda dime —tomo los pequeños bracitos con nerviosismo.
—Pika —seguía negándole el preciado secreto. Desespero un poco a Ash.
—Anda demuéstramelo, y te prometo... este... ¿Qué te prometo? —Sentado bajo ese árbol, posaba la pose de yoga relajación pensando en una buena estrategia de convencedor principiante, hasta que se le ocurrió—. Viajaremos de nuevo como un par de sonámbulos, a la deriva, buscaremos en casa embrujadas, nuevos amigos, desde el principio y esta vez todo saldrá de maravilla.
— ¡Pika! —unos pequeños rayos amarillentos producían sus mejillas rojas, y los ojos fieros, hambrientos de batallas.
—Lástima que no podemos avanzar si yo no supero esta fase de superación —le dio la espalda, penando por su estado de ánimo, era un chiflado actor de novelas mexicanas con un aura perfecta.
— ¡Pika! —alzo uno de sus bracitos regordetes, llamando la atención de Ash.
—Llévame, ¡Pikachu sabría que me ayudarías!
Un sendero desconocido para él fue provisto por nueva naturaleza, troncos de árboles mutilados, grandes rocas, rocas angulares, esa roca que une a todas la demás, una pequeña cascada, los pinos, ¿cruzo una cueva? Increíble que las exploraciones a ese bosque le hacían mucha falta, se sentía tan perdido como cuando era chico.
Llegaron un hermoso prado, hojas silvestres rebosantes de vida cubiertas de roció, colores vivos, el arroyo cubierto de moho, y de repente lo vio. Un roble de madera fina, viejo, alto y robusto, hojas a punto de secarse por la entrada de la estación de otoño, su tronco era tan viejo que al tocarlo podía llevarse partículas de polvo café claro. El mismo roble de esa noche especial, donde todas sus dudas se aclararon, lo que el tiempo no pudo curar.
—Ash cuando tú me dijiste que te gustaba, me sentí la mujer más feliz del mundo —sonrisa fugaz volvió a su rostro—. Y el terror agudo cruzo por mi mente. Lo peor fue cuando te rechace, trate de ser gentil, pero mi hostilidad que me caracteriza tanto salió primero y te dio una bofetada—. Se estaba quebrando—, tiempo después me sentí desechada, la basura más grande de este mundo, trate de ser fuerte, trate de seguir mi vida como siempre, era una puerta que trate de cerrar con madera, —subió la barbilla y la mirada observo el gran árbol—. Como el de este roble, fuerte, impenetrable y sabio.
—Como el de este roble —permitió que la misma frase que le indicaba el lugar de la tumba de ese papel le devolviera la memoria.
Con ambas manos busco el punto más débil en la tierra, blanda con el agua del arroyo, fértil como para florecer en ese lugar y sabio, algo con lo que se adquiere pasando el tiempo. Volaron las horas, tres en total, ver sus uñas llenas de tierra, casi parecida al barro, blanda pero difícil de retirarla, cubiertas de pequeños moretones y rasguños a punto del sangrado y su pequeño amigo no se quedaba atrás, sudor corporal corría libre por su frente con entusiasmo jugando a las carreras la meta era la barbilla.
—... era una puerta que trate de cerrar con madera...
Eso le dio una nueva pista, si la puerta estaba hecha de madera.
— ¡El papel esta dentro del árbol! —con los dedos desechos, tomo las tablas rasposas, llenas de astillas y las arranco del roble.
Y lo vio, el papel cubierto de un amarillo provocado por el pasado del tiempo, llevaba un dulce olor a rosas por la naturaleza, lo que temía era que el paso del tiempo haya borrado su contenido, y no poder saber que ocurre en la cabeza de Misty, la chica de la cual se enamoró ese último día, cuando devolvió su bici y la vio despedirse, conservo el anzuelo de mini Misty y lo peor es que él había mordido el anzuelo con la Misty de tamaño real.
Lo leyó con esmero, sumo cuidado y atención diligente en hacer las cosas con perfección. Esa carta era un artefacto de muchas cosas en su futuro.
Anónima
No se cómo empezar, supongo que intentare con lo más obvio.
No puedo continuar con esto. Últimamente estoy muy decaída, mi hermana me aconsejo escribir mis sentimientos, lo veo muy tonto y a la vez muy romántico.
No podía seguir con la falsa vida que llevo, desde ese día, un chico me dijo que lo era todo para él y yo solo pude sentir temor, el que pueda arruinar nuestra amistad. Lo quiero, me demostró que puede ser alguien inmaduro, es el entrenador Pokémon más infantil y tan cariñoso con todo ser que lo rodea.
Una vez me pregunto si un beso cambia a las personas, yo sonrojada le dije que algún día lo descubriríamos juntos, aquel día en que nos casaríamos, al apoyarlo en su batalla contra Rudy, al creer que estaba muerto en la torre Pokémon, al sentirme celosa de Meredy, mis sueño era mi debilidad.
Antes de él mi vida no tenía sentido, viviendo bajo la sombra de mis hermanas.
El temor y el horror que me causo su confesión, dura y sin palabras que me convencieran, esa es una de las causas de las cuales no puede corresponder sus sentimientos. Y creo que él resulto más lastimado, si yo pudiera haber correspondido sus sentimientos nada de esto podría haber sucedido y con el paso del tiempo me convenzo mucho más de que yo jamás lo quise...
Lo amo.
Esas últimas líneas las leyó con sumo cuidado y un sentimiento de temor, aquel que sintió al confesarse, vacío, era como estar vacío por dentro, encontró la carta y ¿luego? Que sería de ellos dos, ambos sabían perfectamente que gustaban uno del otro, viajaron durante tiempo que jamás pudo madurar como ella lo marcaba, esos eran los pensamientos de su a amada sobre su personalidad, infantil e inmadura. Tal vez en el dojo le sacaron algo desde muy adentro y el tiempo hizo lo suyo, no lo curo pero si mejoro, más maduro y a Misty más hermosa.
Y entonces lo hizo.
Un papel y un bolígrafo.
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Agotada, agotada como un pequeño Pokémon bebé a punto de dormir plácidamente en la mesa con decorados de Pokémon acuáticos, su mesa favorita de ese restaurant. Era media tarde y sus orejeras aun marcadas como marcador permanente sobre sus pequeños ojos verde azulado perdían su brillo por desvelarse en plena juventud, una capa de maquillaje del tono de su piel blanquecida no le ayudaba de mucho con ese comportamiento.
— ¡Woa! Y a ti que te pasa pequeña princesa acuática —pregunto esa amiga confidente de todos sus secretos, limpiando un vaso de vidrio por la orilla, como lo haría un cantinero en la barra.
—Supongo que la fiesta no es causa de mi cansancio acumulado —dijo con sarcasmo en las palabras.
—Para nada —la inocencia se presentó con su comportamiento de niña mimada.
—No tengo ganas de nada.
Salió por la puerta de enfrente, empujándola con las pocas energías que le quedaban y siguió el sendero directo la Gimnasio de ciudad celeste. Entro por la puerta de enfrente y cerró el gimnasio con las llaves bajo el felpudo azul claro, contemplo un rato las gradas recordando los espectáculos que se daban en días fabulosos, en un espectáculo Ash y Brock estuvieron presentes y ayudaron con todo, hasta para detener al equipo Rocket.
Subió las escaleras de caracol recién barnizadas y pintadas de impermeabilizante, llego a un pequeño espacio donde se repartían las recamaras al recorrer un pasillo enorme y llego a su habitación con una estrella de mar pegada a la puerta de madera, hecha de roble. Se encerró, dejando pasar la tarde, observando por su ventanal como se trazaba el sendero del sol, perdiéndose en el horizonte, ocultándose sobre las montañas, cayendo en cuenta que dormía ahora.
A la mañana siguiente ya tocaban su puerta con esbozo forzamiento por irritarla más para despertarla, bajo sus piernas blanquecidas y dio paso acelerado a abrirla, era Daisy.
—Oye se te nota una cara de pocos amigos Misty —hablo con ese acento fastidioso que solo sus tres hermanas usarían con naturalidad.
—Me lo juras, ahora si me disculpas me gustaría seguir durmiendo —a unos cuantos centímetros de estampar la puerta en las narices de su hermana.
—No tan deprisa hermanita, llego correo al gimnasio —mostro las cartas como un mago y por arte de magia le sorprendió a Misty.
—De aquí a cuando te interesa el correo.
—Bueno desde que eres la campeona de la región de Kanto, no es por presumir pero pensé que te llagarían boletos para ir de viaje o dinero —tomaba su mejilla con un toque de lastima.
—Yo le llamo interés, ahora iré a dormir un poco más —arrebato las cartas de manera agresiva.
—Ok hermanita, suerte —meneo la mano de arriba abajo.
Hipocresía era lo único que cruzo por su mente, sus hermanas no habían estado por un largo tiempo y ahora como caídas del cielo volvían exactamente para su fiesta.
Cerró la puerta sin ganas dejándola emparejada intentando que la corriente de aire proveniente del húmedo gimnasio y la enorme piscina pudiera poner el ambiente más fresco el clima en la habitación. Con desgane verifico el correo, cuentas, cuentas y cuentas, cartas de admiradores que ya no la emocionaron como esa primera vez y para su sorpresa cartas de felicitaciones por ganar la liga, si de verdad supieran como sucedió y paro rápidamente en una con olor a rosas. Era la carta que ella elaboro con su puño y letra, la que enterró en la base de ese roble joven en aquel entonces.
Dentro encontró otra carta, una lagrima salvaje y un sollozo salto se su garganta tratando de silenciarlo con su brazo.
Y leyó.
Anónimo (Ash)
Hace poco me enamore de una chica, esa chica se podría decir que la consideraba mi mejor amiga, hasta que me enamoro con todas esas acciones, siendo ella misma y lo que más me agradaba siempre me apoyo en los momentos más difíciles, hubo un momento en el cual me dijo inmaduro innumerables veces, infantil, pero en mi ya florecía el sentimiento desconocido del amor.
Voy a comenzar con algo que ni yo mismo entiendo: el amor. Es un sentimiento al cual le he agarrado odio, rencor, lo detesto, no sé cómo pude vivir con el durante tanto tiempo. En primera ese sentimiento me amargo mi vida, destrozo algo por adentro que no tenía reparación. Hasta esa noche en el prado, entendí que estaba enojado conmigo mismo, me sentía débil, un Pokémon asustado, era débil y no lo quería afrontar pero me hiciste cambiar de parecido, ya me habías perdonando por cómo te trate, con agresividad, hablabas tan suavemente, tu hostilidad no fue lo que me asusto fue el brillo de tus ojos prenderse y perderse a la vez. Tal vez yo también sentía temor.
Quisiera darte el mundo entero, la luna el sol y el mar, regalarte las estrellas en una caja de cristal. También quisiera ser tu guardaespaldas, quiero ser tu protector, que si no muero de un ataque muero de amor.
Soy el esmog de la ciudad, tú eres el aire puro del mar, eres medicina para sanar, eres mi pastilla de enamorar. Soy culpable, es más fácil junto a ti enfrentar a la vida.
Entonces he dicho que te amo una vez y lo escribo, las palabras se las lleva el viento, así que...
¿Misty aun sientes ese sentimiento?
No estuvo muy ocupada entendiendo el anónimo si era precisamente Ash quien lo escribió, no cabía la menor duda de eso, era otra cosa; su carta la dejo helada, petrificada como un Pokémon fósil.
Sostuvo un poco la carta un poco más de 15 minutos al aire suspendido y las palabras no articulaban con naturalidad, no pensaba estaba tan perdida que si alguien tratase de matarla en ese instante no tendría armas para defenderse arduamente y sería una presa fácil de eliminar.
Entonces cerró un capítulo más largo de su vida en el libro de biografías históricas del gimnasio de ciudad Celeste. Salió por la gran puerta del gimnasio a la cafetería a comer su último desayuno. Lo tomo, regreso a su casa y ahí estaba en su recamara observando sobre su tocador las fotos de cada viaje a cada región y esa persona está plasmada en cada una de ellas.
—No entres sin permiso —tratando se sonar enojada pero le divertía su tono de ''enojo''.
—Hola Misty —contesto tan calmado que dio miedo.
— ¿Qué sucede? —al notar que no prestaba la mirada para contemplarla con pose al marco de la puerta.
—Volveré a inténtalo —dijo sacando gran parte de su aire consumido.
—Volverás ser un entrenador Pokémon —dijo entusiasmada por la noticia, el peso de un sueño roto menos se le retiro de los hombros.
—Misty, si es correcto —se acercó despacioso, permitiéndole observar a ella esos ojos achocolatados de su mirar, tomándola de los hombros con suavidad —. Esta vez lo hare bien y volveré por esa medalla.
—Te estaré esperando ansiosa —acerco su rostro a unos cuantos centímetros de separación—y esta vez al ganar la liga yo... —coto de manera inesperada al último momento de su oración un poco dudosa de su pensar.
— ¿Que sucede? —observo como alejaba la mirada.
—Aun no lo tengo claro, pero todo este tiempo supongo que a ambos nos ayudó a pensar las cosas ¿verdad?
—Claro que sí y yo estoy seguro de una —seguro de sí mismo valientemente lo hizo—. Todo será diferente, tú, yo y ese niño en un paisaje diferente, solo espera y veraz.
Después de un beso dulce, rozando poco a poco sus labios, sedientos de lujuria pero solo se limitó a juntar dos pedazos de carne. En algún lugar del tiempo en islas naranjas Ash había preguntado si el besar cambiaba a las personas, ahora su preguntaba más que respondida con la chica que le dijo que ellos mismo lo averiguarían juntos. Su sueño de ser campeón no podría estar más cerca de ser verdad.
— ¿Niño? ¿A qué te refieres? —rompió el beso rápidamente.
—Misty ya estamos en edad —su voz era la de un joven en crecimiento probando cosas nuevas.
—E-es-espera, no crees que somos muy jóvenes para esta clase cosas, solo piénsalo apenas iniciaras tu viaje dedícate a tu meta y... y... y... —tartamudeo incontables veces tratando de romper la tensión de tener al entrenador por encima, arrinconada al marco de la puerta.
— ¿Y? —sabia la respuesta a esa interrogante andante al aire.
—Tal vez podamos comenzar nuestro futuro juntos, esta vez no me retractare, seguiré adelante junto a ti, no quiero separarme de nuevo, ¡no creo poder soportarlo de nuevo! —grito, pidiendo clemencia y lágrimas de cocodrilo cayeron.
—Necesitamos un nuevo comienzo —beso su frente con un beso húmedo radiante de dulzura fresca—. Comencemos.
Esta vez lo haría bien sin ninguna objeción de abandonar de nuevo.
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NOTAS DE LA AUTORA
Si llegaste a esto eso quiere decir que la lechuga asesina no me mato ¡Felicidades!
Lo sé, qué pésimo final demasiado forzoso por terminarlo, por eso existen los epílogos y como me di un vistazo a la historia al parecer dije que el primer capítulo era un prólogo y todo lo que tiene un prólogo para mí siempre debe tener un hermoso epilogo.
Ya me disculpe por la tardanza y el por no contestar sus reviews estoy tan mal por eso, por abandonarlos descaradamente, les contare que me quede sorda de mi oído izquierdo y eso me asustaba, ya estoy mejor pero escucho un pitido por dentro, dicen que es normal.
El capítulo trate de hacerlo un poco más largo y emotivo, pero soy tan emotiva como una patata hirviéndose en la sopa, si no escucho música inspiradora o de ambiente, ahora imagínense con música de Skrillex.
Y bien que les pareció un review como ya dijimos no le hace daño al medio ambiente, les dona $5 pesos a los niños desnutridos, bueno eso no que yo también soy pobre ¡ja, ja, ja! (risas enlatadas).
¿Game Over?...
