Disclaimer: Todo es de S. Meyer.
AVISO. Ésta viñeta tiene GRANDES spoilers de BD ("Amanecer").
Felicidades a los que estaban deseando el 25 de Diciembre. Un "Lo siento en el alma" para los que no (?).
Aquí está la 3era viñeta. De la que más me he quejado, la que más me ha costado, la que he tenido que repetir más de tres veces, etc.
Ahora sí que debería decir Feliz Navidad. O Feliz Mañana del 25. O que el gordo del abrigo te traiga muchos regalos. Por mi parte, que le quede bien claro al señor éste que no he recibido ninguno (?). Nah, es que creo que ya se me pasó el arroz de los regalos.
Así que estas navidades me conformo con los pantalones de pijama nuevos que me he comprado. En serio, son OMFG. De algodón (creo) y y y SUAVES. Jodidamente suaves, ¡es como no llevar nada! Y de cuadros. De verdad, me están volviendo loca. Si me encontrase al que los hizo le dejaba sin aire del abrazo desesperado que le daba.
Arf. Arf. En fin. No sé por qué os conté todo este rollo. Ya os dejo con la viñet, como dice Juli.
Nos vemos abajo.
House Of Wolves
iii. Después de todo, puede que necesitemos una casa más grande.
Sólo están ellos tres. Jacob, Leah y él, sintiendo bajo sus pezuñas la fría nieve del bosque. Seth aulla de gusto. La nieve evaporándose contra su piel ardiente es una sensación que casi roza al placer carnal.
"Mírale, parece que tiene dos años" Ríe socarronamente Leah.
Jacob sonríe mostrando sus brillantes dientes, pero decide no formar parte de la burla hacia Seth. Está demasiado ansioso por encontrarse de nuevo con su monstruito.
"Métete en tus asuntos, amargada" Se defiende Seth.
"Basta, chicos. Quiero una Navidad en paz, ¿estamos?"
Leah bufa. "Claro, mamá"
Jacob sólo rueda los ojos. "Yo me desvío por aquí". Y trotando, se pierde entre las ramas del frondoso bosque nevado.
Seth inmediatamente nota una pequeña decaída en el estado de ánimo de Leah. Era otra noche de Navidad que pasaban solos. Ella, su madre y él.
"No quiero volver a casa todavía."
"Sue se preocupará..."
"Pues que se preocupe."
Súbitamente para, quedando unos pocos metros más atrás que Seth, y su figura cambia de nuevo a la de una chica, ahora mujer.
Seth, confundido, deja también de correr y cambia de fase. Así quedan sus cuerpos, desnudos bajo la luz de la Luna.
Leah camina lentamente entre la fría escarcha del suelo y apoya su cabeza en un tronco.
Seth piensa que es probable que le haya dado uno de "esos" días de los que tanto hablaba su madre y las chicas de hoy en día.
—¿Qué ocurre? Mamá nos está esperando. —dice Seth, cada vez más ansioso.
—Será otra Navidad solos... —susurra su hermana.
—Pues como siempre. —sentencia Seth.
—Exacto. —hace una pequeña pausa. —Seth... no quiero quedarme sola.
Él abre los ojos muy sorprendido y su boca forma una perfecta 'O'. Pocas veces había visto signos de debilidad en su hermana.
—¿Qué dices? No estás sola. Me tienes a mí. Tienes a mamá. —dice sin comprender.
Ella suspira fuertemente y le encara con sus ojos negros levemente vidriosos.
—¿Y qué pasará cuando imprimes? ¿Y cuando mamá... muera?
Los dos se encogen a la vez ante esa palabra y pronto vuelve a reinar un silencio tenso.
—Cuando imprime... si es que ocurre, claro, seguirás siendo mi hermana. No voy a dejarte sola. —afirma. —Estaré contigo. Siempre.
Leah hace un amago de sonrisa—sigue pareciéndose más a una mueca cruel— y Seth la abraza. Piel con piel. Mismo color, mismo olor y misma naturaleza, nunca encajaron tan bien.
Se separan y Leah omite un "Gracias", al igual que Seth un "No es nada". Sobran palabras. Todo estaba dicho con aquel abrazo. Él la sonríe y juntos vuelven corriendo a casa.
En cuanto llegan, suben las escaleras rápidamente para prepararse. Vuelan las prendas sucias, al igual que las limpias. Y en unos cuantos minutos, con agua de por medio, ya están listos.
Seth viste con pajarita y con una camisa blanca metida por dentro de los pantalones, Leah con un vestido con lazo en la cintura. No pueden evitar que, al mirarse, se les escape una carcajada. Se ven simplemente ridículos.
Sue inmediatamente les ordena bajar. Los dos, confundidos por el espíritu entusiasta de su madre, bajan las escaleras con prevención.
Se dirigen hacia el comedor y ¡Oh, sorpresa! la luz está apagada.
Maldiciendo todo lo que conoce, Seth busca a tientas el interruptor de la luz, rompiéndose uno o dos dedos del pie por el camino. Cuando por fin sus grandes y temblorosos dedos dan con él, suelta algo parecido a un grito de victoria y lo pulsa. ¡Se hizo la luz!...
... Y se encontró de lleno con toda una legión de chupasangres y chuchos en el comedor de su madre.
Su mirada busca frenéticamente la de su hermana, que parece igual de sorprendida y luego la de Sue, que irradia felicidad.
Seth piensa que debe haber una cámara oculta en algún lado.
—¡Feliz Navidad! —gritan todos al unísono.
Todos. Porque en verdad están todos y cada uno de sus amigos.
Edward y Bella cogidos de la mano— Seth pensó que les sentaba realmente bien la inmortalidad—, Jacob con la pequeña mano de Nessie —ahora con su bien merecido cuerpo de niña de tres años—entre las suyas, Carlisle y Esme sonriéndole con ternura, Rosalie, Jasper y Alice—la pequeñaja con un gorro navideño sobre su cabeza. —, Jared y Kim, Quil y Claire—la pequeña miraba todo con ojos brillantes—, Embry, Sam y Emily —ésta última acariciando el pequeño y recién descubierto bulto que sobresalía de su estómago. —, Incluso habían venido también Billy y Charlie —quien abrazaba a su madre con una leve sonrisa.
Algo cálido volvió a expandirse por el pecho de Seth y Leah. Y por una vez, después de mucho tiempo, volvieron a ponerse deacuerdo en algo. Sin duda, éste era el mejor regalo de navidad que podían haberles dado. Todos. Como una familia. Para no sentirse solos nunca más.
Y a la mierda las razas, los orígenes o el modo de vida.
—¿Edward? —éste deja de mirar a su esposa para prestarle toda su atención. —¿Dónde está Em—
De pronto, un estruondoso golpe hace eco en la chimenea, lo que provoca que todos volteen alarmados hacia allí.
Edward gruñe. —Argh. Le dije que no lo hiciera.
Seth le mira sin comprender y él solamente le dirige una mirada resignada. Casi puede leer un "lo siento" en sus ojos topacio.
Leah, también confundida, le da un pequeño apretón a la mano de Seth.
Y como si ese hubiese sido el mecanismo adecuado, una gran bola blanca y roja cae de la chimenea, acompañado de un fuerte golpe, que provoca que la casa tiemble durante unos instantes.
Todos levantan las cejas casi simultáneamente cuando ven que aquella "bola" no es otra cosa que Emmett, el chupasangres grandote, que porta un traje viejo de papá noel, además de una barba blanca postiza.
Cuando se levanta, no sin antes golpearse la cabeza con lo alto de la chimenea, dice con voz ronca:
—¡Ho, ho, ho! — y luego se larga a toser—por culpa del ollín— de una forma no muy saludable.
Seth frunce la nariz, mira toda la gente de su alrededor, y piensa que quizás necesiten una casa más grande la próxima vez.
Tirarme tomatazos si no os gustó el final, yo lo comprendo, y de hecho ya me los echo yo sola todos los días xD. Triste, pero cierto.
¡Ah! Aclaremos unos puntos:
*Lo de Emily y Sam... SÍ, habéis leído bien. EL BULTO es lo que creéis que es. Pensé en meter una pequeña dinamita por medio, sólo para saber las reacciones y para hacerlo más feliz de la vida (?). Me encanta Emily. Odio a Sam. Todo es perfecto.
*Ahora, lo de Leah. Aquí se ve como más vulnerable. Bien, todo tiene su explicación. Si os acordáis, Leah en una parte de BD se muestra más así. Como que de verdad no es tan mala, todo tiene una razón, y se siente... eso, vulnerable. Así que viene por eso. Me pareció más humana esa faceta que la de "La mala de Leah", así que me gustó.
*También habréis notado que los hermanos se reconcilian ahí medio cutremente. Vale, yo quería que quedase más bonito, pero no pude hacer más :llora:. Igualmente, no quise dar la impresión de que se odiaban a muerte. Sólo que como cualquier pareja de hermanos, no siempre la convivencia es buena. Siempre hay peleas, sobre todo si le pasó eso a su padre y si Leah mostraba siempre un carácter tan dificil. En esta viñeta quise hacerles un poco más maduros.
*Se que me falta gente por mencionar, pero sinceramente... Meyer comienza a meter tanto personaje nuevo de golpe en BD que ya prácticamente no me acuerdo. Me lo hubiese vuelto a leer, pero la vaguería me lo impidió. Igualmente, los demás metamorfos no me parecieron tan relevantes, así que por eso metí a los más o menos importantes.
*Y por último, el final. Como en BD se "alían" todos contra la amenaza y entre algunos crecieron lazos fuertes, pensé que ahora todos se llevarían más o menos bien (como mínimo soportarse). El viejo Billy no fue un problema, le soborné con galletitas navideñas (?).
Y eso sería. ¡Por fin! parece que conté la biblia.
Bueno, entonces aquí vamos con los agradecimientos. Gracias a las tres preciosas mujeres citadas anteriormente en la 2da viñeta (?), por haber sido las fieles lectoras, por excelencia, de éstas viñetas.
Como ya dije, que os hayan traído muchos regalos, y demás. ¡Besos!
-Lavie.
