los personajes son son mios
Las estaciones rápidamente cambiaron. Paso el invierno (para desgracia de Marlene) siguió la primavera, llego el verano y finalmente llegó el otoño. Todo normal en la vida de esta familia
Hasta que la tragedia asomo su fea cara
Todo había sucedido un día aparentemente normal. Jack estaba con sus amigos, su abuela estaba en su día libre y Marlene estaba sentada en las ramas de árbol viendo las hojas caer y disfrutado de la fresca brisa. Claro que con Marlene no se puede estar mucho tiempo sin que pase algún pequeño accidente y así sucedió.
La rama en la que estaba sentada era ya demasiado débil para sostener su peso así que inevitablemente ella cayo. Pero por suerte una capa de hojas secas había suavizado su caída. En vez de pensar en el dolor que sentía solo se rio de sí misma. Pero en medio de su risa un objeto que tenía en su boca de desvió hasta su garganta. Tosió violentamente intentando escupir el objeto pequeño. Después de un par de segundos logro expulsar la pequeña cosita. Lo escupió en su mano
-¡SI ¡OTRO DIENTE- grito emocionada ignorando el sabor salado de la sangre- YA VAN 3 EN ESTE AÑO- se levantó del piso rápidamente
La niña dirigió su mirada a su abuela que estaba sentada en una mecedora dormida. Marlene se emocionó bastante al verla. Siempre que se le caía un diente su abuela no estaba para compartir su emoción. Ella le decía a su abuela cuando llegaba pero no era lo mismo
-ABUELA MIRA MI DIENTE SE CAYO-grito sentándose a los pies de su abuela. Pero la anciana no se movió
-¿abuela?!Abuela despierta ¡- exclamo la niña asustada.
A este punto estaba dudando que estuviese dormida. Estaba empezando a entrar en pánico. No sabía qué hacer. Su abuela estaba fría, pálida y tiesa ¿ese que significaba? No sabía. Sentía miedo e histeria. No podía pensar con claridad no sabía que hacer o a donde ir. A este punto ella solo podía llorar y gritar.
-¡JACK! ¡JACK! ¿DONDE ESTAS CUANDO TE NECESITO?- grito corriendo hacia la entrada de la casa
Nadie salía a ayudar a la desesperada niña. Era un domingo en la tarde. Todas las personas estaban fuera o estaba descansando. Ella sabía que su hermano estaba en un parque cercano a 3 calles así que no lo pensó dos veces y salió disparada a buscar a su hermano. Sentía un nudo horrible en la garganta
Sentía las piernas moverse por sí solas. Jamás en su vida había corrido tan rápido y aun así parecía que iba demasiado lento. Nunca había deseado tener alas más que en ese momento. No podía ordenar ni sus pensamientos ni sus sentimientos
En ese instante actuaba por puro instinto. No pensaba nada solo actuaba, no había tiempo para pensar. Las lágrimas bloqueaban su visión. Fue pura suerte el no haberse caído de cara contra el suelo o estrellarse contra una pared. Solo una cosa era segura quería tirarse en el piso y llorar a mares como una cobarde pero su espíritu valiente no se lo permita
Y finalmente, después de lo que pareció una larga y tormentosa eternidad logro ver a su hermano a la distancia. Por un momento sintió rencor hacia su hermano ¿Cómo podía estar tan contento riendo con sus amigotes cuando a su abuela le pasaba quien sabe qué? Pero lo dejo pasar ahora había cosas más importantes
-JACK AYUDAME PORFAVOR- grito la niña desesperada.
Jack, Al oír su vos llena de angustia y miedo de su hermana volteo la cabeza inmediatamente. Y ahí estaba su hermana jadeando intentando recuperar el aliento, con algunas hojas secas y tierra en su ropa y con los ojos inundados de lágrimas. Algo estaba muy mal, eso era seguro
-¿Qué pasa Mar? ¿Estás bien? ¿Qué paso?- le pregunto preocupado. Estaba empezando a asustarse pero alguien tenía que ser el fuerte y era obvio que Maite no lo seria esta vez
-yo-yo sí pero- pero- empezó a decir pero Jack no entendía lo que decía. Si quería saber que pasaba primero debía calmarla
-shhhh cálmate. Está bien ¿Qué pasa?- pregunto con un tono dulce para poder confortarla
-es que la abuela…-dijo antes de que Jack interrumpiera
- ¡la abuela! ¿Qué pasa con la abuela?- dijo perdiendo la calma
-NO LO SE POR ESO VINE NO SE MUEVE, PARECE QUE NO RESPIRA, ESTA-ESTA MUY FRIA NO SE QUE PASA- de repente Marlene grito tan fuerte que sería un milagro que no quedara afónica
-¿QUE? ¡MARLENE VAMOS AHORA!- grito el igual de fuerte
Pero no importaba que tan rápido hubieran corrido. Ya era demasiado tarde
Marlene no tenía ni idea de que estaba pasando pero ni quería saberlo de todos modos. La niña estaba sentada en el mismo árbol del que se había caído hace menos de una hora antes. La gorra de su sudadera en su cabeza, con la espalda apoyada en el troco del árbol y las rodillas a su pecho. La pequeña castaña tenía una de las largas ramas del árbol que había arrancado por accidente cuando se cayó, sostenía su nuevo cayado como si fuese un salvavidas
Todavía tenía el diente en sus manos. Jamás lo había soltado ni un solo minuto. Miro el pequeño y blanco dientito que tenía en su mano. Deseo ser un hada de los dientes en ese momento para poder escapar hacia el cielo y jamás regresar. Se imaginó que un hada venia aquí con ella y le daba alas y luego juntas se iban al cielo. Pero esa fantasía en vez de aliviarla el eso sentirse peor
Miro de reojo hacia atrás. Pudo ver policías y una ambulancia. Oía los murmullos de los vecinos y los las palabras de los policías. Tuvo que apartar la vista cuando las luces de las sirenas la cegaron aun en plena luz del día. Deseo que fuera de noche para poder hablar con su amigo o al menos que su resplandor lograra ahuyentar el miedo y la oscuridad que sentía en su corazón
-¿Marlene? – al oír su nombre la ya mencionada giro su cabeza a la dirección en la que procedía las vos roto y casi inaudible de su hermano
-aquí-respondió ella
-baja de ahí te vas a caer- le dijo alzando los brazos para que la niña pudiera bajar. Por un momento Marlene solo se le quedo mirando
-está bien-susurro la castaña después de un largo suspiro
Jack le tomo las manos y su hermana bajo de un ágil y seguro. Los dos se miraron fijamente. Los ojos de Jack rojos, hinchados y estaban inundados de lágrimas, parecía que estaba haciendo un gran esfuerzo para evitar derramar más. Y en cambio Marlene tenía los ojos secos, con solo rastros de lágrimas en sus mejillas pero nada más. Pero lo más evidente era que sus ojos habían perdido todo su brillo y su sonrisa traviesa habitual había desaparecido
-¿Qué traes ahí Marlene?- pregunto Jack. Maite abrió su pequeña mano y le mostro a Jack su diente
-Mi diente- dijo
-ah-respondió. Esta vez no tenía ganas de fingir estar emocionado por la llegada de un ser que no existía
-al menos el hada de los dientes vendrá esta noche- susurro
-¡ya basta Marlene! ¡El hada de los dientes no existe!- exclamo sin pensar en lo que decía
Estúpido, estúpido, estúpido repitió en su mente. Pero ya no podía hacer ya lo había dicho y ya no podía retractarse.
-que mal que pienses eso- dijo tan bajo que apenas calificaba como susurro. Levanto la cabeza y dijo con vos fuerte y clara -pero ya verás algún día te tragaras esas palabras
Y dicho eso se fue al patio, ignorando todo y todos alrededor, aferrándose al cayado y el diente que sostenía firmemente en sus manitas, con el amargo sabor de la tragedia en su boca. Pero eso sí, su fe en el hada de los dientes intacta. Ella sabía que tenía que existir
Espero impacientemente por horas a que la noche llegara y ella pudiera hablar con su amigo. Había dejado una nota en su cama y se había ido caminando sin rumbo. Camino con la mente perdida a una de las casas en venta que había por ahí. Se fue al patio de atrás y se sentó en el césped y se escondió en uno es los arbustos.
El sol empezó a esconderse. El cielo se pintó con tonos naranja y amarillos. Marlene alzo la cabeza y dejo que los últimos rayos del sol le besaran el rostro. Espero y espero en silencio dejando que el viento dejara bailar su cabello suelto, respirando el aire perfumado
Pero cuando finalmente llegaron las estrellas, solo había eso estrellas. No había ninguna señal de la luna. Y eso fue la gota que derramo el vaso Las lágrimas empezaron a bajar, sus pequeños sollozos resonaban en el silencio de la noche
Por primera vez en su vida le tuvo miedo a la obscuridad. Ya no está la luz de la luna para ayuntar la obscuridad. Lloro y lloro. Lo había olvidado completamente
Esta noche era luna nueva
Ya había pasado un par de días desde la tragedia
Jack y Marlene habían sido puestos en adopción otra vez. Hoy habían regresado a su antigua casa para poder ir por todas sus pertenecías. Pero realmente ninguno quería volver. Marlene miro por la ventana del auto en el que iba con Jack. Vi a los vecinos murmurando y dándoles mirada de lastima. Marlene serró la ventana cuando ya no pudo aguantar más los comentarios
Pobrecitos niños decía la hija mayor de señora Morgan
Se volvieron a quedar solos decía la señora Clarisa
Que mala suerte tienen los pobres. Otra vez tienen que pasar por lo mismo decía la señora Webber
Todos les tenían lastima pero aun así ninguno era lo suficientemente valiente para acercase y darles su compresión y cariño. Estaban solos en este mundo frio y cruel. Jack miro los ojos cristalizados de su hermana y le sonrió. Marlene le tomo la mano y le dio un ligero apretón. Una muestra de lealtad, amor y fe
-¿Jack estaremos bien verdad?- pregunto la niña. Jack miro los ojos grandes e inocentes de su hermana durante un segundo antes de responder
-mientras estemos junto sé que así será- respondió
El auto se detuvo y uno de los tipos que los había traído, cuyo nombre no recordaba les abrió la puerta. Después de murmurar un sincero ''gracias'' salió de auto. Un nostálgico suspiro se escapó de sus labios
Marlene miro la mecedora vacía que había enfrente de la casa. Contuvo sus lágrimas y entro a la casa. Estaba todo exactamente igual que como lo habían dejado hace varios días. Miro cada pequeño detalle y cada pequeño rincón con su mirada. Miro a Jack, que parecía estar haciendo lo mismo que ella. Ambos miraban todos recordando sus momentos aquí, ubicando sus recuerdos, añadiendo detalles, intentando reconstruir sus pasados
Ahora su hermano era la única familia que le quedaba. Y la verdad no sabía si alegrase o asustarse. Amaba a su hermano con todo su corazón pero Jack a veces parecía que no le importaba escuchar lo que ella tenía que decir
Recordó el incidente con eso del hada de los dientes. La fe de Marlene seguía intacta pero a él no le había importado asegurarse de eso. Cuando ella había llegado en medio de la noche el día en que su abuela murió él estaba completamente dormido, su nota seguía en su cama sin haber sido leída. A él no le había importado a pesar que ella había intentado expresarle sus sentimientos
Sintió ira y resentimiento hacia su hermano. No solo por eso sino por todos esos años de sentarse sola en el recreo porque su hermano estaba con sus amigos, por todas las veces que ella había dejado sola y él se iba. Antes Jack era muy protector y cariñoso pero conforme las estaciones fueron cambiando él se había vuelto más y más irresponsable con ella. Desde que su hermano había entrado a la secundaria toda su relación se estaba derrumbando poco a poco.
La verdad Marlene no siempre había sido amiga de la luna. Esa inocente relación no llevaba más de 1 año y medio. Pero resulto ser el mejor confidente que jamás había tenido. Y cada vez necesitaba más y más a la luna. Las cosas no hacían más que empeorar y empeorar. La niña sintió que si se quedaba en este lugar las cosas seguirán empeorando. Sin darse cuenta las lágrimas saladas empezaron a mojar sus mejillas.
-ya deja de llorar- le dijo Jack. Pero no en tono afectuoso sino un tono grosero. Como si creyera que ella lloraba por gusto
Eso le dolió hasta el alma. Y después de esas palabras la castaña ya había decidido que ya no podía ocultar más los sentimientos que la atormentaban sin parar.
De repente sintió como si algo dentro de ella muriera. Pero no era una sensación desagradable, se sentía renovada. Miro a su alrededor y se sintió atrapada. Ya no podía estar un segundo más aquí. Ya no podía mantener los pies en la tierra ni un solo segundo más. Miro a su hermano y Jack en ese momento no pudo creer lo que veía
Sus ojos habían cambiado drásticamente, su iris marrón había cambiado a un zafiro claro. Y no solo eso ahora Jack no veía a la asustadiza y tímida niña, ahora veía una niña valiente y segura de sí misma. Llevo su mano a sus ojos y con el dorso de su mano limpio las lagrimas
-si tienes razón no voy a llorar, no más- dijo decidida
El apenas llego a abrir la boca cuando la niña salió corriendo sin importarle nada. Ella era demasiado rápida por lo que cuando se asomó a la puerta, la niña ya había desaparecido completamente de su vista
-MARLENE- grito a los cuatro vientos suspiro y dijo – lo siento- y eso había sido una de las cosas más sinceras que había dicho en su vida
La niña había corrido y corrido, solo deteniéndose para poder respirar algo de oxígeno, y finalmente había parado cerca de un lago. La niña miro su reflejo en el lago que tenía una muy fina capa de hielo cubriéndola. Si se paraba ahí era un hecho que se hundía
Miro hacia arriba y vio el cielo nublado. Se acostó en el piso y empezó a jugar con las nubes. Pronto encontró un pez, un perro montando en una bicicleta, un corazón, una bola de nieve y eso mantuvo su mente ocupada un rato. Pero se detuvo cuando vio un caballo gris obscuro. Inexplicablemente siempre les había temido a los caballos negros
Se sentó en el piso y distraídamente empezó a quitarse las botas que traía puestas, revelando su pqueños pies vendados. No verdados porque estubieze herida, sino porque a ella le gustaba asi. Era un habito de toda la vida que ella no cuestionaba. Solamente ataba las venda dejando ver sus dedos y talones. Arrojo las botas a varios metros de ella
Suspiro y se abrazó a sí misma. Tenía frio en el alma. Quería que alguien la abrazara y le digiera que todo iba a estar bien, alguien que la amara. Y que no fuera Jack, necesitaba otro tipo de amor además del amor de hermanos.
-ojala haiga una ventisca pronto- dijo como si alguien le fuese a responder
El otoño estaba a la mitad. Así que todavía faltaba un buen tiempo hasta que su estación favorita se hiciera presente. Su inocente mente empezó a imaginar hadas, muñecos de nieve y personas con el pelo blanco extendiendo el invierno a todo el mundo
Se quedó pensando y murmurando cosas sin sentido de vez en cuando. Pero de pronto frunció el ceño y se paró tan rápido como si el piso fuese de lava ardiente
-¡no me voy a quedar aquí sentada sin hace nada!- exclamo. De repente sintió la misma fuerza que había sentido cuando se había ido de su casa y sin saberlo su iris volvió a ponerse azul – ¿pero a donde puedo ir?- y ahí es cuando perdió la repentina fuerzo que había sentido
Su mirada volvió a clavarse en el cielo. Resoplo y le dio una patada al suelo -¿Dónde estás cuando te necesito?- le pregunto a la luna. No había hablado con él en los últimos días –siempre que te necesito es de día- dijo
Se acostó en el piso nuevamente y cerró los ojos. Y rápidamente se quedó profundamente dormida, en un mundo donde las hadas emplumadas y huevos de pascua con patas existían. Y pasaron las horas pero la niña estaba felizmente dormida, con una pequeña sonrisa en sus labios
Y cuando hombre de la luna volvió a su lugar en el cielo se sorprendió cuando vio a su amiga dormida sola en el lago. Pero solamente se dedicó a observarla, alejando todo mal que pudiese atentar contra ella. MiM volvió a su deber vigilando a sus guardianes y a los niños
Había muchísimos niños en el mundo pero MiM tenía una favorita y esa era Marlene. Él sabía perfectamente quien era Marlene y quien había sido antes. Algún día regresaría a la niña a su hogar, algún día cuando estuviese lista
Un parte de él se sentía mal por retener a la niña en un mundo que jamás había sido suyo. Pero la niña había sido puesta en este mundo por algo y hasta que ese algo no pasara no podía regresar a la niña a casa
En medio de sus pensamiento La niña agito sus largas pestañas, estaba despertando. Despertó confundida ¿dónde estaba? Al ver el resplandor de la luna sus dudas se aclararon. Pero aun así la niña no se movió se su posición. Frunció el ceño. Se levantó del piso y llevo su mano a su cabeza. Esta ve a diferencia de otras noches podía recordar cada pequeño detalle de su sueño. Miro a su alrededor, buscando aunque sea una señal de que su sueño había sido real
Nada. No había pequeñas hadas emplumadas o huevos con patas o yetis haciendo juguetes. Nada solo normalidad. Y no supo porque pero eso termino de destruir a Marlene. Sostuvo el cayado cerca de su pecho y cayo de rodillas y empezó a llorar con fuerza. Era un llanto capaz de destruirle el alma a cualquiera
Miro al cielo y vio a la luna brillando.
-¿tu tuviste algo que ver verdad?- susurro- ¡fuiste tú! Yo sé que tú tuviste que ver en algo. Yo siempre me sentí extraña aquí como si no perteneciera aquí. Pero ahora siento que si vuelvo me volverá loca
-ayúdame por favor. Ya no soporto estar aquí. Yo no pertenezco aquí – dijo entre lágrimas – dame respuestas por favor solo dime de dónde vengo, a donde voy, con quien voy. Jamás te he pedido respuestas, solo te eh pedido que me escuches. Pero ya no es suficiente, necesito respuestas Manny, respuestas que yo sé que tú tienes- dijo
Y a pesar de que había derramado su corazón en esas palabras la luna seguía igual, sin darle una sola respuesta. Se acostó en el piso y sigue con su llanto hasta volver a quedarse dormida
MiM se sintió terrible por n poderle dar las respuestas que ella pedia. El siempre creyo que sabría cuado fuera el tiempo de darle las respuestas que hoy pedia. ¿Qué podía hacer? No quería que la niña saliera lastimada
Pero mientras veía a la niña dormir supo que ella ya no tenía nada que hacer aquí. Ella ya no era Marlene Overland era lo que siempre había querido ser y en fondo siempre había sido: Maite Frost
Y pronto MiM se puso manos a la obra. Era hora que la princesa de las hadas de los dientes volviera a su hogar.
eh ya salio el peine. de echo se me iso algo bastante obvio pero bueno espero que les alla gustado y si lo iso mándame un review para asermelo saber y si quieren visieten mi otra historia ''preguntale a Maite Frost'' para que puedan preguntarle a los guardianes y a Maite. eso es todo por ahora
bye nos vemos pronto
