-Muy bien, Dante me dejó a cargo de tu "educación"-dijo Da Vinci con una sonrisa- Haremos esto de pregunta y respuesta ¿te parece? –el rubio asintió- excelente, bien, haz tu primera pregunta…

-¿Por qué le dicen Dante a Feliciano?-preguntó el alemán inmediatamente pues esa duda lo carcomía desde el momento en que lo escuchó.

-Bueno, esa respuesta tiene una pequeña historia de trasfondo…-dijo él adoptando un tono cauteloso- Esto es algo que nadie debe saber, pero al parecer, Dante confía en ti, así que te lo diré…aunque no lo creas… Feliciano es inmortal…

El pintor murmuró con cierta preocupación, temiendo que el rubio lo tomara por loco o algo así pero Ludwig ni parpadeó. Claro que él ya sabía que el italiano era inmortal por lo que pidió más detalles acerca del apodo "Dante".

-De acuerdo…-la mirada inexpresiva del alemán confundió a Leonardo quien lo observó sorprendido. Parecía que en lugar de hablarle acerca de la existencia de un hombre inmortal, le había comentado acerca del clima- entonces… ehm… como es obvio, Feliciano conoció a Dante Alighieri, el famoso poeta que murió hace más de 100 años-comentó el hombre- y pues él fue una gran influencia en Feli…

Dante Alighieri caminaba de un lado al otro. La madera crujía bajo sus pies con cada paso que daba. El hombre repetía una y otra vez el discurso político que estaba preparando para proponer un tratado de paz entre Florencia y Roma, después de todo, él era Embajador de Florencia. A su lado, Feliciano estaba sentado en el suelo y lo observaba con una sonrisa.

El pequeño italiano parecía tener ocho años, el poeta lo había encontrado llorando y cubierto de tierra en un callejón lleno de basura. La Edad Media era un mundo duro para los niños. Al parecer Feliciano era huérfano por lo que Dante decidió adoptarlo.

Después de darle un baño y algo de comida, se dio cuenta de que era más que un niño, era especial. Desde entonces, Feliciano había estado viviendo con Alighieri quien le leía sus poemas y textos. El pequeño le tenía un gran aprecio y éste era correspondido porque el escritor había perdido al amor de su vida. La mujer que más había amado y a quién le había dedicado el alma, había dejado ese mundo hacía más de 10 años, desde entonces había estado solo.

-Así pues, declaro que debe existir paz entre Florencia y Roma. Roma debe desistir de sus intentos por anexar Florencia a los Estados Pontificios-repitió el elocuente poeta tratando de aprender el texto que Feliciano tenía entre las manos- Yo, Dante Alighieri, como Embajador de Florencia y Jefe de la delegación de paz, apelo a la… a la…

-A la buena voluntad del Santo Papa Bonifacio VIII-leyó el menor con una sonrisa- vas muy bien, Dante… solo tienes que aprenderte un par de renglones más y ya…-el poeta suspiró exasperado pero asintió- bene… desde el principio… A la luz de las pretensiones papales por la ocupación militar de la ciudad, Florencia no desea la ayuda de Carlos de Valois, hermano del rey Felipe de Francia, pues he sido elegido como representante de Toscana ante Rom…

-No Feli… no puedo concentrarme ahora, dejaré eso para después…-comentó Dante exhausto y se sentó frente a una hermosa mesa de caoba, tomó varios pergaminos y comenzó a leerlos- Mañana, mientras viajamos a Roma, trataré de aprendérmelo nuevamente…

-De acuerdo… -asintió el pequeño antes de soltar un bostezo. Se frotó los ojos pues tenía sueño, ya era muy tarde. Alighieri notó esto y con una suave sonrisa se levantó y cargó al pequeño italiano del suelo acunándolo en sus brazos.

-Ya es tarde y mañana debemos despertar temprano… a la cama…-el poeta lo llevó a la habitación pero el italiano negó con la cabeza, no quería dormir solo, no le gustaba y nunca le gustaría. Su pequeña mano se aferró a la ropa del hombre- pero yo aún tengo que leer un par de textos ¿seguro que quieres quedarte conmigo?

El castaño asintió por lo que el embajador soltó un suspiro y caminó de regreso al escritorio. Se sentó antes de colocar al menor en sus rodillas. Feliciano se acurrucó contra su pecho y se quedó dormido. Dante acariciaba distraídamente sus cabellos castaños mientras leía un par de cartas. Esta era la imagen perfecta de un padre con su hijo.

-Oh ya veo, así que por eso decidió escoger de apodo el nombre de su mentor cuando éste murió ¿no es así?-preguntó Ludwig entendiendo todo. Jamás se hubiera podido imaginar que el pequeño Italia tendría una conexión tan fuerte con un humano. Leonardo asintió.

-Pero no todo fue bueno, Dante nunca nos ha contado todo, ni a los chicos ni a mi-continuó el pintor- Pero por lo que se sabe, a Alighieri no le fue nada bien en Roma. Algunos escritos dicen que el Papa Bonifacio VIII si tomó la ciudad de manera militar por lo que rechazó el tratado de paz del poeta… algunos dicen que lo mataron en Roma, otros dicen que lo llevaron de regreso a Florencia y lo mantuvieron cautivo. Alighieri ya había tenido problemas porque apoyaba la unificación de las diferentes provincias.

El alemán escuchaba pendiente todo lo que el hombre le decía mientras trataba de forzar su mente por recordar algo sobre la biografía de Dante pero nunca se había puesto a investigar acerca del pasado de Italia. Se sentía un mal amigo, pero eso iba a cambiar, ahora sabría todo del italiano.

-¿Alguna otra pregunta?-el pintor lo sacó de sus cavilaciones. Alemania pensó por un momento antes de preguntar acerca de las armas que poseían y del objetivo de éstas- Dante junto con los otros chicos forma parte de una organización de asesinos tan antigua como la misma ciudad.

-¡¿Una organización de asesinos?!-el alemán no pudo evitar sorprenderse. El italiano se volvía más y más un misterio para él pues ahora no solo era un excelente atleta con reflejos bastante buenos y con una seriedad imperturbable pero también era parte de una red de asesinos en Florencia. ¿Cómo es que Feliciano nunca le había contado todo eso?

Una pequeña parte de su cerebro le recordó que en realidad Italia jamás le había hablado de su pasado porque él nunca había preguntado. Conocía un poco de la historia del menor pero ahora estaba descubriendo cosas aún más sorprendentes. Feliciano era un asesino profesional… inaudito. Entonces recordó el momento en que había asesinado a los hombres que lo atacaron su primera noche en Florencia. Había sido un ataque ta pulcro y perfecto que solo podía realizarlo un profesional.

-¿Y exactamente que hace esta organización?-preguntó el rubio cada vez más intrigado por la situación. Quería saber más, quería saberlo todo.

-Pues el clan de asesinos tiene muchas misiones-explicó Leonardo- pero hablando específicamente del clan de Dante, ellos persiguen otomanos. Los chicos buscan sus reuniones secretas y los eliminan a todos. Se sabe que ellos están preparando una conspiración para tomar la ciudad…

Ludwig no pudo evitar pensar en Sadiq. Turquía en ese tiempo se hacía llamar Imperio Otomano y sabía que había estado codiciando a los italianos desde entonces. Incluso en su actualidad, el turco le prestaba mucha atención al castaño, cosa que a él no le gustaba.

-Así es… pero Dante… pues él también lo está haciendo por algo personal-comentó Da Vinci. El alemán lo miró confundido ¿algo personal?-Si… Dante quiere vengar a su padre que fue asesinado por un otomano…


Gracias por leer y por sus comentarios.

Kayra isis: Jeje Da Vinci ya inventaba cosas antes de ver el reloj digital pero sin duda eso lo animó aún más.

Piero217: aqui está... el misterio a medias jeje Gracias por tu comentario

Espero que les haya gustado y no olviden comentar