-Vengaré al Imperio Bizantino-sentenció Dante apretando los puños. Ludwig estaba profundamente sorprendido. Generalmente estaba en contra de la venganza pero esta situación parecía estar carcomiendo al menor. Conocía a Sadiq y sabía que en futuro, él ya no era el Imperio Otomano.
-Feliciano, quiero ayudarte-declaró el alemán. El italiano lo miró a su vez sorprendido y asintió.
-Grazie, me hubiera gustado contar con tu ayuda cuando pasó lo de… Dante-comentó el castaño bajando la mirada. En ese tiempo había estado solo y no había podido hacer nada para evitar las horribles cosas que le pasaron a su apreciado mentor.
-Feliciano… ¿qué fue lo que le pasó a Dante?-preguntó Alemania cauteloso. El menor lo miró y se mordió el labio inferior, nunca le había hablado a nadie acerca del calvario que había sufrido Dante hacía 100 años, no le había dicho a nadie porque nunca había sentido la suficiente confianza para hablarlo, ni siquiera con Da Vinci, pero por una extraña razón, sentía que podía contarle todo al alemán.
El italiano suspiró y cedió, accediendo a rebelar una de las anécdotas más trágicas que marcaron su infancia…
-Tuvimos problemas al llegar a Roma-dijo el menor en un tono triste y melancólico recordando todo lo que había pasado a partir de 1301
-Venimos a hablar con Su Santidad, el Papa Bonifacio VIII-dijo Dante ante los guardias de la residencia papal. Los hombres miraron la comitiva de Florencia y los dejaron pasar.
Feliciano admiraba la arquitectura y magnificencia del lugar mientras caminaba detrás de su mentor. Cuando finalmente los guardias los escoltaron frente a la presencia del sumo pontífice, todos pusieron una rodilla en el suelo como muestra de respeto.
-Su santísima excelencia… somos una comitiva proveniente de Florencia-anunció el poeta poniéndose de pie y separándose un paso del resto de sus compañeros-Mi nombre es Dante Alighieri, embajador de Florencia, he sido enviado para buscar la paz entre los Estados Pontificios y Florencia…
-La intención era buena…-dijo Feliciano mirando sus manos para evitar mirar al alemán- Pero con solo ver la cara del Papa, supimos que la decisión de invadir Florencia ya estaba tomada…
-¡Guardias, envíen a la comitiva de regreso a Florencia!-sentenció Bonifacio VIII-Todos excepto Alighieri
-¡NO!-gritó el pequeño italiano aferrándose a la ropa de su mentor- ¡Yo me quedaré contigo! ¡No me ire!-uno de los guardias los separó y lo sacaron de la habitación- ¡DANTE! ¡NO! ¡DANTE!
-Hice todo lo que pude para regresar, logré escapar de los guardias una vez pero terminaron golpeándome en la cabeza. Perdí el conocimiento-recordó el castaño- Cuando desperté, estábamos entrando a Florencia. Ahí pude ver horrorizado que Carlos de Valois entraba a la ciudad. Todo estaba en llamas… la gente gritaba y corría… fue horrible…
Feliciano se estremeció al contar eso y su rulo se torció. Ludwig lo miró preocupado y le dio unas pequeñas palmadas en el hombro tratando de consolarlo. Comenzaba a arrepentirse de haber preguntado eso pues parecía ser un tema muy delicado para el menor. Cuando estuvo a punto de decirle que mejor dejara de hablar, pero el italiano continuó.
-Después de que destruyeron y quemaron la ciudad, pensé que todo estaba perdido, pero Dante regresó varios meses después. No se veía bien, creo que no había comido en todo ese tiempo y se notaba cansado-prosiguió- Dante siguió con sus campañas en contra de Carlos cuando pasó lo peor…
Alighieri y varios de sus allegados se encontraban escondidos en el sótano de una de las pocas casas que seguían en pie. Estaban planeando el siguiente golpe contra Carlos de Valois a fin de poder recuperar la ciudad. El poeta escuchaba atentamente las instrucciones del líder pero le parecían algo ineficaces. Estuvo a punto de comentar algo cuando se escuchó un ruido en la parte principal de la casa. Bruscamente alguien arrancó la trampilla del sótano y entraron varios soldados que los apresaron a todos.
-Vaya, vaya ¿pero a quién tenemos aquí?-dijo el líder de todos ellos que era nada más y nada menos que Cante dei Gabrielli, el alcalde de Florencia. Feliciano estaba fuertemente abrazado al poeta, no dejaría que los separaran de nuevo- ¿Acaso es Dante Alighieri? Que grata sorpresa…
-No comparto su opinión-dijo el poeta con lengua filosa- Solo sería grata si usted estuviera en la hoguera por traicionar a la ciudad-sus partidarios aplaudieron las palabras del escritor antes de que los guardias los callaran bruscamente.
-Vaya, entonces es cierto que Alighieri es rápido para hablar y para conspirar-dijo Cante con una mirada de desprecio-Pero eso se puede corregir ¿saben cómo? ¡Con el exilio!-todos los presentes se agitaron al escuchar esa palabra y la sangre abandonó el rostro del escritor. Feliciano negó con la cabeza mientras un par de lágrimas recorrían sus pequeñas mejillas. En ese tiempo el exilio era una deshonra para los hombres- Todos los presentes serán exiliados de Florencia por dos años y tendrán que pagar una multa de 100,000 florines…-Las quejas entre los presentes no se hicieron esperar.
-¡No puedo pagar eso!-exclamó el poeta por encima de las quejas de sus allegados-No tenemos dinero…
-Oh ¿no tienen dinero?~ -canturreó el alcalde con una sonrisa maliciosa- En ese caso, usted y su hijo serán desterrados de Florencia de manera perpetua ¡He dicho!
-Nos sacaron de la ciudad al día siguiente junto con otros 600 hombres, nos metieron en carretas como si fuéramos ganado y nos arrojaron en un paraje desierto…-dijo el menor apretando sus puños con odio- De ahí, anduvimos errantes por varios meses hasta que nos encontramos con un noble en uno de los caminos más transitados…
-Muy bien ¿para quién es el poema?-preguntó Dante con voz cansada. Él y Feliciano se encontraban sentados en una piedra al lado del camino mientras el sol abrasante caía sobre ellos sin piedad. Un hombre encima de un burro se había detenido frente a ellos cuando el escritor le dijo que le escribiría un poema de amor si les daba agua y algo de comer.
-Es para Patricia…-dijo el hombre de aproximadamente 40 años. Mientras Alighieri escribía el poema, el viajero sacó una bolsa de tela llena de agua y un par de panes que le dio al pequeño niño. Feliciano tomó la bolsa de agua y no dudó en darle un buen trago, no habían bebido nada en varios días. El poeta le pidió que firmara el poema antes de tomar también un trago de agua- Gracias, usted es un excelente poeta, soy Bartolomeo della Scala y ¿ustedes quiénes son?
-Soy Dante Alighieri y mi hijo Feliciano-dijo el poeta antes de morder un pedazo de pan. El viajero pareció profundamente sorprendido, alegó que había escuchado sus escritos políticos y también estaba en contra de la ocupación de Florencia- Fue una gran injusticia, pero ya no podemos hacer nada, nos exiliaron, no tenemos casa ni comida…
-Oh eso no es problema, pueden venir conmigo-dijo Bartolomeo con una amplia sonrisa- Podría darles asilo un par de días en mi casa en Verona, andiamo! –y así, Dante subió a Feliciano en el burro y junto con el noble viajaron a Verona.
-Estuvimos en Verona un tiempo en lo que logramos conseguir más dinero vendiendo poemas y yo algunas pinturas-explicó Feliciano mirando al alemán a los ojos- En este tiempo, Dante comenzó a escribir su obra maestra: La Comedia. Viajamos a Sarzana y nos quedamos varios años en Lucca en casa de Madame Gentrucca, esa mujer era muy amable. También en ese tiempo me di cuenta de algo, conforme más divididas estaban las ciudades, comencé a rejuvenecer. Pasé de tener 8 años a tener 4…
-¿Rejuvenecer?-preguntó el alemán sorprendido pues no sabía que eso le podía pasar a una nación, pero después recordó que Italia no era precisamente un país en aquel entonces por lo que la suposición parecía correcta-¿Qué pasó después?
-Después llegó Enrique VII quién se coronó rey de varios reinos. Venía acompañado de un joven rubio de ojos verdiazules-continuó el italiano-Se hacía llamar Luxemburgo o algo así… Tiempo después, un ejército del Sacro Imperio Romano llegó a Florencia cuando Dante y yo regresamos para saber que había ocurrido con la ciudad.
Feliciano y Dante se encontraban ocultos entre los árboles que rodeaban el río Arno cuando vieron que entraba un gran ejército a la ciudad, pero eso no fue lo que llamó la atención del menor, lo que le sorprendió fue ver a un niño de ropas negras, cabello rubio y brillantes ojos azules sobre un caballo detrás de Enrique VII. En un momento el niño se sintió observado y volteó. Por un momento su mirada y la de Feliciano se conectaron antes de que él y Dante salieran huyendo.
-Por un momento pensé que eras ese niño del Sacro Imperio Romano-dijo el castaño mirando al más alto quién desvió la mirada- Pero es imposible que haya crecido tanto en tan poco tiempo. Como sea, seguimos viviendo en Verona hasta que Uguccione della Faggiuola envió una carta a nuestro hogar diciendo que eliminaría nuestro exilio si aceptábamos ser tratados como criminales el resto de nuestras vidas-gruñó el menor apretando los puños- claro que no aceptamos… Dante nunca más volvió a Florencia…
-Está loco si cree que nos humillaremos de esa manera, Feliciano…-dijo el poeta airado después de leer la carta-Además de que estamos bien en Verona y tengo una misión diplomática en Venecia, debemos partir al amanecer.
-Viajamos a Venecia y debo confesar que me encanta esa ciudad, siento que soy parte de ella-dijo el menor con una leve sonrisa la cual se desvaneció- Estábamos allí cuando nos llegó una carta del príncipe Guido Novello da Polenta quién nos invitó a Rávena…-la voz del italiano se cortó al decir eso y tragó con dificultad-…Dante n-no llegó a Rávena… él estaba enfermo… mu-murió en el camino…-El castaño rompió a llorar en el hombro de Ludwig quién lo abrazó con fuerza- y yo visito su tumba en la Basílica de Santa Cruz todos los días… merecía algo mejor… no merecía todo lo que le pasó… era un buen hombre… de los mejores...
Gracias por leer, lamento haberme tardado tanto en actualizar pero tuve un pequeño bloqueo de autor pero ya estoy de regreso, gracias por su paciencia y gracias por sus comentarios
Kayra: Sip, el Imperio Bizantino siempre es llamado el heredero del Imperio Romano así que yo digo que es el padre de los italianos. No temas, habrá mucho más GerIta en los próximos cap.
italia: Gracias por leer y por tu comentario.
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
