Estaba profundamente dormido, pero eso no evitó que el sol lo despertara. El alemán abrió los ojos perezosamente solo para ver que, al parecer, se había quedado dormido en el sillón y Feliciano se había dormido en sus brazos. Eso lo hizo sonreír pues con todos los años que llevaba conociendo al italiano, se había acostumbrado a dormir con él. Ese pequeño gesto lo hizo sentir en casa por un momento.
El castaño se acurrucó en los brazos del alemán y una suave sonrisa se instaló en los labios italianos demostrando que estaba cómodo. El rubio se sentía a gusto y algo cálido llenó su pecho al tener al menor entre sus brazos. Deseaba tenerlo ahí para protegerlo y cuidarlo por siempre, tenía ese instinto de protección bien arraigado en su ser desde que lo conoció.
Ese pensamiento lo hizo sonrojar, no debía estar pensando en eso, Italia era su amigo, un amigo muy cercano. Aunque pensándolo bien, en realidad era su mejor amigo, así que no debía ser raro que tuviera ese instinto de protección por el italiano. Con eso en mente, se relajó estrechando al menor.
Feliciano estaba profundamente dormido, después de no haber podido dormir bien en tantos años, finalmente quería recuperar las horas de sueño perdidas. Era casi mediodía cuando el menor despertó y grande fue su sorpresa al encontrarse entre los brazos del desconocido. Al parecer se habían quedado dormidos después de que él comenzó a llorar cuando terminó de relatar la historia de Dante.
Un sonrojo tiñó sus mejillas cuando su mirada se cruzó con la del rubio. Ambos corazones latían con fuerza mientras sus miradas se hallaban conectadas por un impulso casi magnético. El alemán miraba esos enormes ojos castaños que por primera vez lo observaban con un toque especial desde que había llegado a esa época mientras que el menor había perdido el hilo de sus pensamientos en esos ojos azules como el cielo.
Nadie dijo nada pero ambos entendieron que era un momento especial y no querían romperlo, pero el destino no estuvo de acuerdo. Ambos se separaron de golpe cuando alguien tocó la puerta. Dante se puso de pie de un salto y corrió a abrir la puerta poniendo su mejor sonrisa para guardar las apariencias
-Vee buongiorno?-preguntó sonriendo de manera resplandeciente antes de ver a Da Vinci de pie frente a él. El castaño se hizo a un lado para que el artista entrara.
-Buongiorno, ragazzi-dijo Leonardo con una amplia sonrisa. El pintor conocía a Feliciano como la palma de su mano y no tardó nada en intuir que algo había pasado entre ellos.- ¿Qué tal durmieron?
-Gutt-se apresuró a contestar el germano con una leve sonrisa. Aún tenía un suave sonrojo en las mejillas. El castaño se apresuró a ir a la cocina para preparar algo de desayunar, momento que el inventor aprovechó para acercarse al rubio.
-¿Qué tal todo entre ustedes?-preguntó con una sonrisa cómplice que puso nervioso al ojiazul- Ehm… esto…
-Ludwig se ofreció a unirse al grupo-intervino el castaño ganándose una sonrisa de agradecimiento por parte del germano- Es por ello que hoy comenzará su entrenamiento
La seriedad del italiano cuando dijo la palabra entrenamiento lo sorprendió. Nunca había imaginado que Feliciano tomaría en serio un entrenamiento. Ahora veía al menor de una manera que jamás imaginó ¿por qué el Italia actual no era así? ¿Algo había pasado a lo largo de los años que lo había cambiado?
-Ja, exacto-coincidió el rubio asintiendo con la cabeza. La verdad es que si tenía curiosidad de saber que le enseñaría el menor dado que él, al ser un militar, estaba muy bien entrenado.
Dante terminó de preparar el café y puso sobre la mesa una selección de quesos con varios panes para que comieran. Acaban de sentarse a la mesa cuando tocaron la puerta. Azelio entró a la casa cargando un par de canastas con fruta.
-Buongiorno, Dante, Leonardo y Ludwig-los saludó con un leve asentimiento antes de dejar las canastas en la mesa. El inventor miró a su pupilo y le preguntó la razón de aquel regalo. El pelinegro se sonrojó levemente- Marcella me pidió que le diera una canasta de regalo a Dante y una a usted, maestro…
-Oh ya veo, que linda tu novia, Azelio-comentó Da Vinci con una sonrisa de padre orgulloso. El aludido desvió la mirada sonrojándose hasta las orejas- dile a la signorina Araldi que muchas gracias…
-Si… esto… debo irme…-comentó el joven de los ojos miel queriendo salir corriendo- ciao… -y dicho esto, salió apresuradamente de la casa.
-No entiendo por qué se avergüenza de esa manera-comentó Dante tomando una manzana de la canasta- En batalla es mi mano derecha por su destreza y habilidad, pero cuando hablamos de temas amorosos, se sonroja hasta las orejas. ¿Cómo puede ser un asesino frente a un turco y un miedoso ante Marcella?
-Bueno Dante, es obvio que Azelio la ama tanto que siempre quiere verse bien frente a ella-comentó el inventor comiendo un poco de queso- y pues se avergüenza de que sus piernas tiemblan con solo nombrarla.
-¿Y qué hará el día en que le pida matrimonio?-lo cuestionó el castaño con una sonrisa burlona- no dejará de balbucear y se desmayará frente a ella, estoy seguro. Es más, te apuesto 300 florines a que se desmaya- su mentor negó con la cabeza pues él también sabía que su pupilo iba a morir de nervios ese día.
Ludwig observaba la escena con una suave sonrisa. Era interesante darse cuenta de que, aunque eran asesinos de noche, todos tenían una vida casi normal. Tenían pareja, trabajos, posiblemente también una familia. Tenían sueños, deseos y planes a futuro. Y él quería conocerlos mejor.
-Creo que será bueno que Ludwig sepa más del clan si es que va a formar parte de nosotros- Fue como si Feliciano le hubiera leído el pensamiento. El rubio asintió y Da Vinci sonrió- Bueno, empecemos con Azelio. Su apellido es Marconi y es inventor, él junto con Leonardo confeccionaron nuestras armas. Como ya te enteraste, su novia se llama Marcella Araldi, es hija de un hacendado. La conocimos cuando la secuestraron para obtener dinero de su padre. En ese entonces en el grupo solo estábamos él y yo.
Dante y Azelio corrían entre los tejados. Llevaban aproximadamente medio año en el clan y se habían enterado que los otomanos habían secuestrado a la hija única del hacendado Araldi a fin de obtener más dinero para su campaña en Florencia. Buscarían liberar a la joven y eliminar a los otomanos. Dos pájaros de un tiro.
El rastro y un par de testigos los guiaron a las cuevas a las afueras de la ciudad. Dante decidió servir de carnada para sacarlos. Una vez que tres otomanos salieron a su encuentro y comenzaron la lucha, Azelio entró a la cueva sigilosamente. El interior estaba débilmente iluminado por lo que le fue fácil atacar a dos otomanos que protegían a la chica.
-¿Quién está ahí?-preguntó ella asustada pues estaba atada en el suelo y tenía los ojos vendados. El joven se presentó y la cargó para sacarla de ahí. Ambos salieron justo para ver que el castaño había eliminado a uno de los otomanos pero los otros dos parecían estar ganando. Azelio la liberó y le dijo que se escondiera antes de correr a ayudar a su amigo. Marcella se quitó la venda para mirar la lucha y quedó encandilada al ver a su salvador pelear- Azelio… es lindo…
Una vez que ambos lograron matar al último otomano, el pelinegro buscó a la chica para comprobar que estaba bien. En ese momento, sus miradas se conectaron y ambos se quedaron estáticos. La joven poseía unos brillantes ojos verdes, un rostro en forma de corazón mientras su cabello negro se encontraba atado en un chongo. Un suave sonrojo se formó en las mejillas de la chica que se ocultó detrás de un árbol.
-Vaya, que bien que se hayan enamorado a primera vista- comentó el alemán- y qué bueno que la hayan rescatado sana y salva…-pero en ese momento Dante bajó la mirada con tristeza- ¿Qué ocurre? ¿Le había pasado algo?
-Si… esos malditos... le quitaron su… -el castaño no terminó la frase pero no fue necesario, Ludwig entendió que la chica ya no era virgen y eso era prácticamente una deshonra en aquella época- Cuando nos enteramos, ella pensó que ya no tendría oportunidad con Azelio pues cualquiera que la despose, será mal visto en la sociedad, pero a él no le importa. Lo bueno es que no quedó en cinta-el alemán torció la boca, al menos el cielo la había protegido de la concepción.
-Cambiemos de tema-dijo Leonardo- lo bueno es que ella es adorable y muy amable, no duda en compartir sus bienes con nosotros, creo que es perfecta para Azelio y ambos serán muy felices. Ahora hablemos de Stefano. Se apellida Lappoli y su novia se llama Alessia Previtali-entonces el alemán recordó que había conocido a la joven pues le había regalado un pan en su primer día ahí- Stefano es cocinero en la embajada. Ambos tienen una historia de amor normal, se conocieron porque Alessia tiene la panadería más importante de Florencia y obviamente, ese pan es el que sirven en las reuniones políticas más importantes.
-Así es, se volvieron primero buenos amigos y luego se volvieron novios, lo normal-comentó Feliciano mientras comenzaba a limpiar la mesa-Benedetto Aspertini no tiene novia hasta donde sé, es pintor y trabaja en el taller de su familia junto con su padre y su madre, tiene un hermano menor que se llama Francesco. Finalmente, nuestro miembro más reciente es Vittoria Galassi, ella es cantante en el teatro de la ciudad.
-Seguramente te preguntarás por qué se unió a nuestro grupo-preguntó Da Vinci- Pues bien, lamentablemente a ella la casaron a la fuerza hace un año con un hacendado quien la maltrataba, es por ello que tiene una cicatriz en la cara, se la hizo su marido. Stefano fue quién se enteró de ello pues es la mejor amiga de Alessia. Y pues los chicos decidieron intervenir.
Era una noche lluviosa y cuatro figuras saltaron una valla para entrar a una hacienda. Sin perder un segundo comenzaron a escalar una de las paredes de la casa buscando como entrar. En el interior se escuchaban los gritos del hombre y el llanto desesperado de la joven. Dante fue el primero en entrar a la habitación al romper la ventana. Azelio y Benedetto sometieron al hombre mientras los otros dos se acercaban a la joven. Estaba herida pues había recibido muchos golpes. Feliciano la cargó para acostarla en la cama y comenzó a curar sus heridas. Vittoria lo miró y sonrió suavemente, ahora estaba en deuda con él y con el clan pues la habían salvado de una muerte segura.
Lamento haberme tardado tanto en actualizar pero no había tenido tiempo, es por ello que les dejo un capitulo más largo de lo normal y un poco de GerIta en señal de disculpa jeje
Gracias por leer y por sus comentarios
Gatita-Gracias por tu comentario
Kayra-Lo sé, la historia de Dante es muy trágica ToT
Piero- Aquí hay más background del resto del clan, espero que lo hayas encontrado interesante
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
