Un rápido golpeteo despertó a los dos jóvenes que dormían profundamente. Feliciano abrió los ojos y se liberó del abrazo del alemán para levantarse de la cama para bajar las escaleras. Alemania se estiró y se quedó mirando el techo mientras pensaba en todo lo que había pasado en las últimas semanas, Miguel Ángel no solo les había conseguido la protección de su patrocinador, Lorenzo de Medici, sino que también consiguió dinero para más armas, gracias a esto, el clan logró expulsar a los otomanos de manera casi definitiva en 1492.
Leonardo también había llamado la atención de Lorenzo quién lo había enviado a Milán como emisario florentino y para que trabajara con el duque de Milán, Ludovico Sforza, desde entonces no lo habían visto en más de un mes. Después de que expulsaron a Sadiq y a sus hombres, la vida ahí se había vuelto muy tranquila por el ambiente de paz que se sentía en Florencia.
Pero eso estaba a punto de cambiar cuando escuchó los pasos apresurados del italiano y vio su cara de preocupación. El menor traía una carta en la mano lo que demostró que eran malas noticias. Alemania tomó la carta y vio la letra de Miguel Ángel que decía: Lorenzo ha muerto.
-¿De verdad tienes que irte?-le preguntó Feliciano a Miguel Ángel cuando lo vio en el funeral de Lorenzo. La verdad es que habían comenzado a llevarse muy bien pues el joven era bastante astuto y bromista.
-Sí, sin Lorenzo debo buscar mi camino-dijo el pintor abrazando al castaño- Pero no te preocupes, nos volveremos a ver, no te librarás de mi tan fácil… Arrivederci!-y agitando la mano, se alejó caminando rumbo a Venecia.
-¿Ya le enviaste la carta de la muerte de Lorenzo a Leonardo?-le preguntó Azelio a Vittoria quién asintió- Me pregunto quién será el nuevo gobernante de Florencia
-Todos dicen que será su hijo Piero II de Medici-dijo Stefano mirando cómo la gente se reunía en la plaza principal de la ciudad-Bueno… ¿ahora qué hacemos?-Dante estaba a punto de hablar cuando un hombre comenzó a hacer barullo argumentando que la muerte de Lorenzo era una señal del Juicio Final- ¿Qué no es ese Sandro Botticelli? ¿Cuándo regresó de Volterra?
-No lo sé, pero quizás tenga razón…-dijo Dante misteriosamente mirando el cielo- nubes negras se ciernen sobre Florencia… esa es una mala señal…
-Vamos, alegra esa cara Dante-dijo Stefano sintiéndose tenso por lo que trató de relajar el ambiente- Mejor hay que planear mi boda con Alessia, prometiste ayudarme con los preparativos…-el puchero del joven hizo que el castaño relajara la postura y sonriera.
-Bene… vamos a la florería a encargar los arreglos…-cedió Feliciano y todos se retiraron de la plaza. La última novedad del clan era que Stefano acababa de proponerle matrimonio a su novia y planeaban casarse a principios de 1494 pero debido a la muerte de Lorenzo, el dinero había disminuido por lo que tuvieron que aplazar la boda. Da Vinci regresó a Florencia a principios de ese año pues lo habían llamado para que pintara un mural en el convento de Santa María delle Grazie.
-¡Chicos!-los saludó el pintor cuando los halló enfrascados en la decoración de la plaza para la boda de Stefano. Todos dejaron lo que estaban haciendo cuando escucharon la voz de su mentor- Los extrañé mucho, espero que hayan hecho cosas de provecho en mi ausencia.
-Claro que sí pero no tantas como tú-dijo Vittoria emocionada abrazando al inventor- ¡Qué historias han llegado desde Milán! ¡Debes contarnos todo!
-Lo haré en un momento, pero primero debo darles varias noticias inquietantes…-dijo Da Vinci bajando la voz-Florencia, Venecia y Nápoles están en peligro, me he enterado de que varios países han puesto sus ojos en nosotros…-ese comentario hizo que Ludwig apretara los puños inconscientemente- Se acerca una guerra, puedo sentirlo.
-Vamos, relájate Leonardo-dijo Stefano dándole palmadas a su mentor- Mejor concéntrate en el fresco que debes pintar en el convento. ¿Cómo se llamará? ¿La última cena o algo así?-el pintor lo miró con preocupación mientras Dante caminaba de un lado al otro con la ansiedad pintada en sus facciones.
-Feliciano… ¿estás bien?-preguntó Ludwig acercándose al menor quién lo miró preocupado. Últimamente el castaño había estado durmiendo mal pues presentía que algo malo iba a pasar- ¿Leonardo ha confirmado lo que temías verdad?- Dante asintió.
-No temas, Feli-dijo Leonardo abrazándolo- He trabajado en el diseño de un cañón que nos podría ayudar a defender la ciudad de cualquier invasión. Estaremos bien, no importa quién se presente, ahora terminemos con los decorativos, la boda es mañana ¿no?
Ludwig observó el resto del día y de la noche a Feliciano quién lucía distante y preocupado. La llegada del día de la boda no calmó la ansiedad del castaño quién no había podido dormir esa noche pues había estado perdido en sus pensamientos. Alemania no podía soportar verlo así por lo que, en un arranque de preocupación, lo abrazó por la espalda justo antes que salieran rumbo a la iglesia para la boda.
-Feliciano, te prometo que pase lo que pase, estaré contigo ¿entendido?-murmuró el rubio. El menor se dejó abrazar y asintió. Debía ser positivo, uno de sus mejores amigos se casaba ese día, debía estar feliz ¿no? ¿Por qué seguía sintiendo ese nudo en la garganta?- Animo…
La boda se realizó en todo lo alto, había asistido mucha gente y todos estaban vestidos con sus mejores ropas. Alessia estaba radiante, con un suave sonrojo en sus redondeadas mejillas y un vestido blanco que habían hecho las mejores costureras de toda la región. Feliciano fue el padrino junto con Azelio. Con el "sí acepto", se volvieron marido y mujer sin ningún contratiempo.
La fiesta en la plaza después de la boda siguió su curso tranquilo. Los invitados comían, bailaban y charlaban alegremente, se sentía un ambiente tan relajado y festivo que incluso Dante se relajó un poco. Los invitados veían al nuevo matrimonio bailar tranquilamente cuando un sonido de cascos apresurados interrumpió la fiesta.
-Sabía que era demasiado bueno para ser verdad…-murmuró el castaño acercándose a los mensajeros que rápidamente se vieron rodeados por la curiosa multitud- ¿Qué ha pasado?
-¡Francia ha declarado la guerra al Ducado de Milán! –Gritó uno de los hombres y Alemania gruñó furioso. Maldito Francia-¡Las tropas de Carlos VIII de Francia vienen!- y cundió el pánico. La gente comenzó a correr a sus hogares, otros se dispersaron para extender la noticia mientras Dante le hacía señales a sus compañeros para que fueran al cuartel de reunión. Stefano miró a su esposa y con un rápido beso, se despidió antes de seguir a sus compañeros.
-¡Lo sabía! –Gritó Feliciano cuando entró a la casa y sacó su traje de un baúl- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Debemos partir cuanto antes a Milán! –Todos se colocaron sus trajes y tomaron las provisiones- No podemos dejar que se acerquen a Florencia…
-Dante, espera-dijo Azelio sujetando a su amigo con fuerza- Recuerda esto, Venecia es neutral, no nos ayudará, Milán probablemente ya cayó y Florencia está muy debilitada para resistir, lo mejor sería ir a Cerdeña o a Roma para ayudar…
-Cerdeña o Roma…-Feliciano pensó en su hermano que vivía en el Vaticano y negó con la cabeza- ¡¿Estás dando por pérdida la ciudad?! ¡Debemos intentarlo! Los detendremos en Bolonia. Andiamo! –todos asintieron y salieron de la casa.
Seis caballos partieron de Florencia esa misma noche. Dante se había mantenido callado durante el viaje mientras Ludwig no le quitaba la mirada de encima. ¿Dónde había estado él cuando el castaño se enfrentó a esa guerra contra el francés? ¿Qué había pasado en esa guerra? ¿Había ganado? ¿Había perdido?
Después de un día de viaje finalmente llegaron a la ciudad de Bolonia que gracias al cielo se encontraba intacta. Los ciudadanos estaban asustados pues habían recibido la noticia de la próxima llegada de los franceses y muchos habían huido hacia Roma. Dante reunió a los pocos que quedaban y preparó la defensa para resistir al ataque francés.
-No te hagas muchas ilusiones, Dante-dijo Benedetto mientras él y sus compañeros montaban guardia a las afueras de la ciudad- Azelio tiene razón, todas estas guerras contra los otomanos nos han debilitado demasiado, no aguantaremos mucho.
-Lucharemos hasta el último hombre en pie-sentenció Feliciano con voz fría y cortante mientras preparaba sus cuchillas. El alemán miró la decisión del menor y no pudo evitar que su corazón se acelerara. Estuvo a punto de comentar algo cuando comenzaron a escuchar muchos pasos que se acercaban- Aquí vienen, todos listos…
Alemania sujetó con fuerza su arma cuando de pronto pudo ver a los franceses entrando al claro. No pudo evitar que su estomago se encogiera por lo que veía, eran aproximadamente 48,000 hombres fuertemente armados.
-Ahí está-murmuró Feliciano con rencor cuando Francis apareció en el centro del claro- Fleur-de-lis noir…-Ludwig observó una versión más joven del Francia que conocía en el siglo XXI. Tenía el cabello rubio más corto que en su actualidad y aparentaba los 21 años. En su pecho lucía una flor de lis negra, de ahí su apodo
A la señal de Dante, todos se lanzaron contra los franceses. Esto pronto demostró haber sido un enorme error pues a pesar de que los enemigos eran algo desorganizados, los superaban en número de 5 a uno. Ludwig recibió varios ataques bastante dolorosos mientras trataba de proteger a sus amigos, Feliciano se lanzó en más de una ocasión contra Francis pero no llegó ni a tocarlo antes de que lo sometieran. En ese momento, el orgullo del castaño cedió.
-¡Retirada!-gritó el castaño y todos huyeron al sur. Benedetto llevaba cargando a Azelio que estaba muy herido mientras Vittoria se hallaba en los brazos de Ludwig. El ver a sus compañeros en ese estado hizo que Feliciano tomara una gran decisión, después de todo, no había visto a Lovino desde la Edad Media- Vamos a Roma…
Gracias por leer y por sus comentarios
isabelchan- La cosa se complica bastante, se fue Sadiq y ahora viene Francis
Piero- Ese momento en el que la realidad supera la ficción y encontré una guerra en esta época con Le Frog pervertié, creo que el fic va para largo
Kumiko- Gracias por leer y por tus comentarios, aquí está el siguiente
Naku- Me alegra que te haya gustado, gracias por leer
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
