Ludwig tomó el reloj de arena y lo colocó de manera vertical para que la arena fluyera cuando algo extraño pasó. La arena comenzó a caer al suelo por una pequeña grieta en uno de los lado-Nein! Nein! Nein! ¡El reloj está roto!
En ese momento aparecieron muchos soldados otomanos que sometieron a Ludwig, a Feliciano y a sus amigos contra el suelo antes de que apareciera Sadiq. Era una trampa, los habían guiado a una trampa, ¿pero quién?
-Aquí está el reloj mágico, como lo prometí- y para sorpresa de todos los presentes, Benedetto le quitó el reloj a Alemania y se lo dio al Imperio Otomano
-¡Benedetto! ¡¿Cómo pudiste?!-gritó Dante furioso- ¡Me las pagarás! Vendetta!-pero Benedetto ni se inmutó, tan solo sonrió con burla mirando como llevaban a sus "amigos" al interior de una de las casas abandonadas de las afueras de la ciudad, amordazados y amarrados.
-Hiciste bien-dijo Sadiq con una amplia sonrisa dándole un par de palmadas en la espalda a su espía- Sin ti nunca hubiéramos sabido que ese chico viene del futuro-y dicho esto, encaró al alemán con el reloj de arena en las manos y le destapó la boca- Dime, Sacro Imperio Romano, ¿Cómo funciona este aparato?
-No lo sé-gruñó Ludwig fulminándolo con la mirada- y aunque lo supiera, no te lo diría-esa respuesta hizo enojar al moreno quién le soltó un fuerte puñetazo en la cara. Feliciano lo miró con preocupación pero el germano le sonrió débilmente. Por favor, él era un nazi, había soportado cosas peores.
-Te lo repetiré una vez más-murmuró el Imperio Otomano con una voz peligrosa, remarcando cada sílaba- ¿Cómo funciona el reloj? –Pero ante el silencio del rubio, le soltó ahora una patada en el abdomen que lo derribó- Necesito respuestas-miró a Dante y le jaló los cabellos después de destaparle la boca- ¡¿Cómo funciona el reloj?! ¡Dime! –Le espetó antes de que el menor le escupiera en la cara- Agh… así que muy valiente ¿no? veamos si sigues teniendo valor después de esto…
En ese momento, el otomano tomó el rizo del castaño y tiró de él con suavidad. El grito de dolor no se hizo esperar. ¡¿Cómo había descubierto que ese era su punto débil?! Una sonrisa de satisfacción apareció en los labios del otomano.
-¿Ya no eres tan valiente, verdad?-preguntó con una sonrisa maliciosa y tiró un poco más. Las lágrimas se arremolinaron en los ojos del italiano cuando gritó de nuevo. Azelio y Stefano trataron de liberarse y defender a su líder pero no pudieron. Ludwig se arrastró y empujó a Sadiq lejos del castaño.
-Déjalo en paz-gruñó Alemania firmemente con el odio brillando en sus ojos azules. No había nada que detestara más que el hecho de que alguien le hiciera daño a Italia- Yo soy el que viene del futuro. Tu pelea es conmigo.
Sadiq observó la postura defensiva del alemán quién, a pesar de estar atado, imponía. Sonrió complacido, así que el italiano era el punto débil del Sacro Imperio Romano ¿quién lo diría? El moreno chasqueó los dedos y sus soldados sometieron a todos contra el suelo excepto al alemán.
-Bien, vamos a jugar un juego ¿te parece?-preguntó el Imperio Otomano con maldad mirando esos ardientes ojos azules- Te preguntaré una vez más por el funcionamiento del reloj, cada vez que no me contestes, uno de ellos morirá.
-¡Ya te dije que no sé cómo funciona el reloj!-exclamó Alemania horrorizado ante la idea. En verdad no lo sabía. Esto era grave, muy grave.
-Respuesta incorrecta-dijo el moreno y dándole una señal a uno de sus hombres, apuñalaron a Vittoria. La chica soltó un gemido de dolor y todos se movieron en respuesta. El arma había entrado en uno de sus costados y su ropa comenzaba a teñirse de rojo.
-¡Eres un maldito infeliz!-exclamó Alemania furioso y se lanzó sobre el enemigo quién lo sometió fácilmente porque estaba atado de manos y pies- ¡Yo de verdad no sé cómo funciona! ¡Solo sé que está roto, debemos regresarle la arena que perdió!-El Imperio Otomano asintió y mandó a varios hombres para que trajeran la arena, sin embargo, no podían volver a meterla por la ranura.
-¡No funciona!-exclamó el otomano molesto y sujetó al rubio de los cabellos- ¡¿Qué más se puede hacer?! ¡Dime!
-No lo sé-murmuró el viajero del futuro. En esa época no se conocía aún el cristal por lo que era imposible que hicieran uno nuevo. Estaba atrapado para siempre en esa época.
-Respuesta incorrecta-gruñó el moreno apretando los puños- estoy comenzando a perder la paciencia- y para el horror de todos, le dirigió una mirada a otro de sus sirvientes y éste apuñaló a Stefano en el abdomen. Todos gritaron al ver a su amigo caer. El joven se estremeció y, como pudo, sacó una carta de su bolsillo. Era la última carta que había recibido de su esposa. Alessia. Mi dispiace…
-¡Detente o juro que te mataré con mis propias manos!-gritó el Dante, forcejeando para liberarse pero todo fue en vano, solo ganó que le dieran una patada en un costado- ¡Bastardo!
-Y tú sigues sin hablar…-gruñó Sadiq mirando al germano antes de mirar al italiano y sonreír con maldad- Vamos a poner algo de presión. El Imperio Otomano caminó hacia el menor de los italianos y sujetó su rulo sin jalarlo- Responde o se lo arrancaré… muy lentamente…
-¡NO TE ATREVAS!-exclamó Alemania completamente furioso y ciego por la ira- ¡ALEJATE DE ÉL! ¡ERES HOMBRE MUERTO!- se levantó como pudo del suelo y rápidamente le mordió la mano al moreno, obligándolo a soltar el cabello de Italia. Sadiq estaba a punto de golpear al germano con todas sus fuerzas cuando el castaño habló.
-¿Cómo sabes lo de mi rulo?-preguntó, escupiendo sangre-nadie lo sabe, nunca se lo he dicho a nadie, solo lo sabe Lovino porque es mi familia.
-Oh jaja-el Imperio Otomano rió son superioridad poniendo una horrible mueca- Me lo dijo un pajarito… tal vez lo conozcas-y dicho esto miró a uno de sus hombres- traigan a nuestro invitado de honor. El guerrero asintió y desde las sombras arrastró lo que parecía ser un cadáver, dejándolo caer frente a Feliciano- Di hola, Basil.
Para el asombro y el horror del menor, el cadáver se movió y lo miró. Las lágrimas se arremolinaron en los ojos del italiano. A sus pies se encontraba el Imperio Bizantino. Basil estaba muy delgado, sucio y débil. Ya no podía ver y parecía estar en las últimas. Feliciano comenzó a llorar al ver a su padre en ese estado.
-Pensé que habías muerto…-sollozó el menor arrastrándose hacia él para abrazarlo. El cuerpo del Imperio Bizantino se sentía tan débil que parecía que iba a romperse si lo abrazaba con demasiada fuerza- Yo vi cuando Sadiq te mató, ¿cómo es posible?
-¿Feliciano?-preguntó Basil con voz rasposa y débil, le costaba respirar y moverse pero reunió sus energías para levantar una mano y acariciar la mejilla de su hijo- Debes irte…
-¡No te dejaré, papa!-lloriqueó el castaño notando como le habían cortado el cabello a Basil y lo habían dejado sin comer por mucho tiempo- Te pondrás bien… te sacaré de aquí…te recuperarás…
-Bien, suficiente…-gruñó el Imperio Otomano mirando a Basil con desprecio- Dime, Imperio Bizantino ¿cómo puedo volver en el tiempo si este reloj no sirve?
-Si te digo… ¿dejarás que… Feliciano… se vaya?-preguntó el hombre con dificultad. Sadiq aceptó, pero el italiano no lo hizo y aseguró que se quedaría ahí con su padre- Debes irte… Feliciano… no quiero que… me veas… morir…
Esa escena le rompía el alma al alemán, nunca pudo imaginar que eso había ocurrido. Un nudo se formó en su garganta cuando Basil explicó, con su voz rasposa, que debía ocupar otro reloj. Alguna vez había oído al Imperio Romano decir que si alineabas 4 relojes en los cuatro puntos de la tierra, se podía manipular todo.
-Eso es solo un mito, padre-murmuró el menor negando con la cabeza- no funcionará…
-¿Y qué relojes debo ocupar?-preguntó el Imperio Otomano con urgencia
-Velas para el cielo-murmuró Basil respirando con dificultad- Agua y arena para el purgatorio y reloj de sol para el infierno…-Todos observaron al Imperio Bizantino con gran confusión hasta que Ludwig lo entendió. Los relojes de velas eran muy populares en aquel tiempo y debían colocarse al norte, los relojes de agua y arena debían colocarse en este y oeste, y un reloj de sol en el sur.
-¡Oh!-exclamó el alemán sin poder evitarlo. Podría funcionar, pero debía quedar libre para hacerlo. Su exclamación no pasó desapercibida por el otomano quién se acercó.
-¿Ya descubriste a que se refiere el viejo, verdad?-preguntó con una sonrisa triunfante, pero Ludwig no dijo nada, tan solo lo miró, retador- Si me lo dices, podría traer a un curandero para tus amigos en agonía. Ese era un golpe bajo, sus ojos azules volaron a Vittoria y Stefano, ambos estaban muy pálidos por la falta de sangre y respiraban con dificultad. No tenía otra opción por lo que aceptó- Excelente, traigan a un curandero…
Mientras el curandero ayudaba a sus amigos, Alemania reveló su idea. Sadiq, con una sonrisa de satisfacción mandó traer velas, el reloj de agua y el reloj de sol para colocarlos en posición. Feliciano le murmuraba cosas a su padre mientras seguía sollozando. Una vez que todo estuvo en posición, encendieron las velas y dejaron que el agua y la arena comenzaran a caer. La arena rápidamente se deslizó fuera del reloj.
-¿Ahora qué, anciano?-preguntó el Imperio Otomano acercándose al mayor al no notar algún cambio. Basil sonrió débilmente argumentando que todos los relojes debían estar en buenas condiciones- El reloj de arena está roto ¿debemos remplazarlo?
-El reloj de arena es del futuro… por lo tanto, su remplazo debe ser algo del futuro también- el Imperio Bizantino era sabio y había entendido la situación por los gritos de Sadiq. El moreno y el rubio de ojos azules tuvieron la misma idea al mismo tiempo cuando vieron el reloj de muñeca de Ludwig.
El Imperio Otomano estuvo a punto de lanzarse sobre el germano para quitarle el reloj cuando sintió una daga clavarse en su pantorrilla. Basil había estado guardando esa daga por muchos años hasta que por fin pudo vengarse. Sadiq cayó al suelo gritando de dolor. Ludwig solo tenía unos segundos, se quitó el reloj de muñeca y lo puso en el oeste. Inmediatamente se formó un punto de luz en el centro del círculo.
Por fin volvería a casa. Su mirada se cruzó con la del italiano quién lo observó con los ojos llenos de lágrimas y se despidió con un gesto. El lugar comenzó a desaparecer, los sonidos se volvieron más y más tenues y la luz lo cegó.
Gracias por leer y por sus comentarios
Mane: Lamento que el nuevo capítulo no haya sido lo que esperabas.
isabelchan56: Aquí está el nuevo cap jeje no actualicé en Abril, eso es un milagro jeje
NatLB: Vaya, te leíste todo de un tirón jeje me alegra quitarte horas de sueño xD
Como pueden ver, ya es prácticamente el final, ya solo falta el epílogo y se acabó.
Espero que les haya gustado y no olviden comentar.
