-Tranquila, respira... Con cuidado y con calma.- Se dijo así misma akane mientras mezclaba con delicadeza los ingredientes necesarios para hacer galletas. Akane se acerco a kasumi con su tazón y se lo mostró, kasumi observo detalladamente la pasta y sonrió ¡Al fin akane había preparado una pasta para galletas con los ingredientes justos y necesarios! Poco a poco fue acomodando pequeñas porciones en una charola para después hornearlas, pero tenia tanto miedo de echarlas a perder que le pidió a kasumi que ella las cuidara para que estuvieran perfectas. Akane subió a su habitación y en una pequeña mochila acomodo otras cosas que llevaría un kimono para sango, dulces para shippo y un antiguo pergamino con conjuros para miroku. El kimono lo compro especial para sango ya que cuando lo vio en el aparador de la tienda solo pensó en su nueva amiga y el antiguo pergamino el maestro happosai se lo dio a akane como una muestra de amor, a akane ese pergamino no le serviría para nada pero tal vez miroku le sacaría algún provecho. Akane observo la charola que contenía 15 galletas de un buen tamaño, simplemente perfectas nunca habia preparado algo tan bonito. Ranma justo llego a casa cuando vio a akane con las galletas

-Ni creas que las comeré.- Dijo mientras miraba con desprecio las galletas

-No te preocupes, no son para ti.- Respondió akane mientras guardaba las galletas en una bolsa

-¿Y para quien son?-

-Para mi nuevo amigo.-Dijo mientras una sonrisa se dibujo en su rostro

-Lo compadezco.- Dijo esto ultimo y subió a su habitación. ¿Por que akane preparaba galletas que no eran para el? ¿Por que se esforzaba tanto en complacer a alguien que no fuera el? La idea de akane entegandole el paquete de galletas a alguien que no fuera el, lo hizo enojar, ¿Celos? ¡Jamas! El es su prometido y ella debe complacerlo solo a el, o bueno eso es lo que ranma piensa.

Todo estaba guardado, akane bajo a la cocina y tomo las galletas, con todo listo salio de su casa en dirección al templo.

Con cuidado de no ser vista akane entro a la cabaña y salto al pozo. Una vez que se encontró con sus amigos, repartió los regalos que traía dejando a todos muy maravillados.

Inuyasha olfateo un poco las galletas y comió una, akane miraba atentamente cada acción de inuyasha esperando la respuesta del sabor de sus galletas y quedo maravillada al ver que inuyasha devoro una a una hasta terminarlas.

-¡Estuvieron deliciosas!.- Dijo el hanyou relamiéndose los dedos, akane suspiro aliviada y feliz al mismo tiempo al saber que le habían quedado bien las galletas

-Que bueno que te gustaron las galletas inuyasha.-

El resto de la tarde fue muy tranquila, los mayores platicando y shippo y kirara jugaban. Cuando estuvo de regreso a casa akane pudo notar que ranma estaba muy serio con ella

-¿A donde fuiste akane?.- Pregunto sin rodeos

-Fui a visitar a unos amigos.-

-Estas saliendo mucho últimamente, anda con cuidado.-

-¿Eso te molesta?.-

-...- Ranma no respondió y regreso a su habitación. Akane hizo lo mismo solo que al entrar soltó un gran suspiro y agito sus cortos cabellos

-Nuestra relación esta cada vez pero.- Dijo para si misma. Desde que había encontrado a ranma en aquella situación comprometedora sentía que algo había cambiado entre ellos dos, ella ya no sentía la misma atracción hacia el, esta decepcionada y abatida. Akane decidió despejar su mente tomando un baño, del otro lado del pasillo ranma estaba acostado en su futón analizando toda la situación, recordando que cada vez que encontraba a akane que recién llegaba de estar con sus amigos ella traía consigo un llavero. Rápidamente se levanto y fue a la habitación de la chica y toco. No obtuvo respuesta

-¿Akane puedo pasar?.- Dijo y abrió lentamente la puerta, notando que la chica no estaba en su habitación pero su llavero si y en un abrir y cerra de ojos entro y lo tomo. Echo un ultimo vistazo para ver que todo a excepción del llavero estuviese en su lugar. Entro a su habitación y escondió el llavero creyendo que al no tener sus llaves que no pertenecían a ninguna puerta de la casa akane ya no saldría tan seguido.

La chica entro a su habitación y sin darse cuenta que algo faltaba se cambio

-Akane, ranma la cena esta lista.- Aviso kasumi y ambos chicos bajaron a cenar. El tiempo transcurrió tranquilo y toda la familia se fue a dormir. Al día siguiente cuando akane regreso de la escuela, se cambio y guardo unas cuantas cosas necesarias para sus amigos del pasado pero cuando estaba apunto de tomar su llavero, en donde tenia su fragmento de la perla no lo vio en ningún lugar. Reviso bajo su cama, en los cajones de su tocador y su ropero, incluso en el baño pero no lo encontró, estaba asustada y triste, no vería a sus amigos en el lapso de tiempo que le costara encontrar el llavero y peor aun ¿Que pasaría si alguien descubriera el secreto de su llavero? Eran nulas la posibilidades pero aun así se sentía nerviosa. Lamentablemente paso toda la tarde en casa buscando su preciado llavero, revisando cuidadosamente cada parte en donde pudo haber estado, el dojo, la cocina, el baño, etc. pero no lo encontró. Muy preocupada bajo a cenar y kasumi conociendo bien a su pequeña hermana supo que algo le ocurría y sin dudar se acerco a ella

-¿Que te ocurre akane?.-

-Perdí mi llavero.- Dijo con melancolía

-No te preocupes, mañana te ayudare a buscarlo.-

-Gracias kasumi.- Ranma escucho la pequeña conversación y pensó que tal vez sus planes darían frutos. Lo único que le faltaba saber era a que puertas, candados u otras cosas pertenecían esas llaves. Solo podía reconocer una que era justamente la de la habitación de akane, tal vez una de esas llaves pertenecía a esa cabaña rara que estaba en el templo, tenia que investigarlo pero sería después, ahora disfrutaría que tenia a akane para el solo.

*/*/*

En el pasado todos esperaban a akane pues los visitaba a diario y también les prometió que les llevaría de la deliciosas comida que su hermana preparaba. Ya comenzaba a atardecer y la chica no llegaba

-¿No crees que pasa algo raro sanguito?.-

-Por que lo dice excelencia.-

-Bueno kagome no ha venido y akane tampoco vino hoy.-

-Kagome me comento que tendría exámenes y akane... Solo espero que este bien.- Ambos miraron hacia el horizonte y sango sintió una mano sobre ella. Cuando ambos entraron a la cabaña todos notaron que miroku tenia la pequeña mano de sango marcada en su mejilla. Resignados durmieron.

*/*/*

Kagome acomodaba los libros que utilizaría al dia siguiente. No dejaba de pensar en aquella chica que subió a la espalda de inuyasha. ¿Por que inuyasha llevaba a cuestas a alguien que no era ella? ¿Si no lo hacia con sango por que con una desconocida si? Pero había algo de diferente en esa chica, no parecía de esa época, kagome rió al pensar eso, como alguien mas podría cruzar al sengoku. Pero kagome aun no caía en cuenta que la chica que vio con inuyasha tenia ropas de la misma época que ella. Suspiro y ya recostada en su cama trato de olvidar todo pensamiento que no tuviera que ver con su examen del día siguiente.

*/*/*

Akane miraba por la venta pensativa, había pasado apenas un día sin ver a sus amigos y ya los extrañaba demasiado, no podía imaginar tener que esperar mas tiempo sin verlos. ¿Y si no encontraba su fragmento? Ya no los vería jamas... Su semblante cambio rápidamente al pensar en eso

-No seas tonta akane, lo encontraras.- Se dijo así misma muy decidida. La semana transcurrió muy lenta y aburrida aun no encontraba su llavero. Hacia quehacer en su casa, ordenaba todo, limpiaba los muebles, todo con la excusa de encontrar su llavero. Se aproximaba el fin de semana y todos salían, esa era buena excusa para buscar en la habitación de cada integrante de la familia. Akane no quería pensar mal de ninguno de los integrantes de su familia pero que tal que nabiki lo tenia y quería cobrarle un soborno para devolvérselo o si el maestro al ser tan viejo ya sabia lo que esa llavero en realidad era y ya lo tenia guardado entre sus tantas antigüedades. Sabado en la mañana, lentamente la casa empezó a quedarse sola, nabiki salio con sus amigas, kasumi fue a surtir la despensa, el maestro en su cacería, ranma fue retado por ryoga , su papá y su tío salieron a caminar. Empezó con el cuarto de nabiki, reviso todo y no encontró nada. El siguiente cuarto era de kasumi, ni se molesto en entrar era mas que obvio que kasumi no haría algo asi. Seguía el cuarto de los tres invitados, reviso las antigüedades del maestro y no encontró nada, reviso las pocas pertenencias de ranma y genma e igualmente no encontró nada. Estaba apunto de marcharse cuando vio la mochila de viajes de ranma, por un momento dudo en revisarla pero termino haciéndolo. Al introducir su mano en uno de los bolsillos sintió algo y lo saco, comprobando que era su llavero. Se alegro al recuperar lo pero también se pregunto por que ranma lo tenia, tal vez lo coloco ahí por accidente o alguien mas lo puso ahí, no importaba ya lo había recuperado, ademas, si había sido ranma quien lo había tomado, le reclamaría a la chica por haber entrado a la habitación y haber revisado sus cosas, asi ella se daría cuanta que ranma lo tomo con malas intenciones.

Sin mucha importancia, tomo la mochila que tenia preparada desde hace tiempo y partió al sengoku para ver a sus amigos, justo iba saliendo cuando encontro a su hermana mayor

-¿Akane a donde vas con tanta prisa?.- Pregunto con su típica sonrisa

-Voy a ver a mis amigos.-

-En ese caso, ve con cuidado y regresas antes de que anochezca.-

-Claro, no te preocupes kasumi.- y sin mas akane se dirigió con sus amigos. Unos instantes después y en dirección contraria, apareció ranma y sin sospechar que akane había encontrado su llavero y que había salido entro tranquilamente a la casa Tendo

-¡Ya llegue!.-

-Que bueno que estas en casa ranma.- Respondió kasumi mientras se asomaba de la cocina

-¿Akane aún esta en su habitación?.- pregunto curioso y con superioridad

-No. salio a visitar a sus amigos.- ranma frunció el ceño al oír la respuesta de kasumi

-Ire a descansar a mi habitación.- y dando grandes zancadas subió las escaleras y llego a su habitación. Saco su mochila de viaje y reviso sus bolsillos dándose cuenta que el llavero ya no estaba, por un momento pensó en reclamar a su prometida por entrar a su habitación pero si lo hacia se pondría en evidencia y lo que menos quería era problemas con la familia Tendo.

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