Warning: Escena Korrasami medio explícita, leer bajo su propio riesgo ;D


Gemidos, suspiros, jadeos, los fuertes dedos de la morena presionaban, subían y bajaban, friccionando esparcían el cálido, consistente y abundante lubricante que su propio cuerpo había producido, el pantalón de trabajo que usaba para el taller se encontraba a la altura de sus rodillas abierto junto con sus bragas de encaje rojo obscuro, más jadeos, se encontraba expuesta, totalmente a su merced, pronunciaba su nombre en tono sumiso y sin aliento, la chamarra del taller también se encontraba abierta, debajo de ella solo llevaba un sostén que también había sido desacomodado dejando al descubierto sus suaves y contorneados pechos, arqueando la espalda intentaba abrir más las piernas pero las prendas se lo impedían, cuatro meses luego de su visita al polo sur, solo eso y Korra había aprendido a la perfección las mejores formas de hacerla perder el control, de hacerla clamar su nombre, de hacerla gemir sin poder contenerse, recostada sobre el asiento trasero del satomóvil que se supone debía estar componiendo mordía su labio inferior, suaves besos invadían la piel de su cuello, suspiros, su piel se erizaba, gemidos, la húmeda lengua de la morena jugueteaba con uno de sus sensibles pechos y la mano entre sus piernas la invadía con cada vez más intensidad, no podía más, arqueando la espalda inclinó su cabeza hacia atrás, liberando un fuerte gemido apretó sus parpados, exhalando profundamente disfrutó de la relajación que comenzaba a venir luego del clímax, otro suspiro más y sus labios se engancharon con los de la morena en un cálido, lento y delicioso beso.

- Estas en problemas Avatar… te dije que estaba trabajando. – Murmuró cerca de su oído, la seductora y traviesa risita que escapó de los labios de la morena volvió a provocar que un escalofrío subiera por su espalda, aquellos azules orbes miraban en su interior y no tenía defensa alguna contra ellos. – Lo siento… parecías disfrutar tanto el momento que no creí que hablaras en serio sobre el trabajo. – Escuchó el tono coqueto de su novia, sin poderse resistir volvió a besarla, sus lenguas danzaban, iban y venían, comenzaba a perder el aliento, quería deshacerse de sus ropas, quería tocarla, sus manos comenzaban a alzar lentamente la blusa de la morena cuando escuchó a alguien tocando en la puerta del taller que minutos antes Korra se había dado a la tarea de obstruir, haciendo uso de metal control, con un pesado motor, ambas se miraron sorprendidas, la morena saltó hacia un lado mientras ella acomodaba su ropa lo más rápido posible.

- Señorita Sato, la busca el señor Varrick. – Se escuchó la voz del mayordomo.

- ¡Voy en un momento!... Korra quita ese motor de ahí… - Ordenó al tiempo que abotonaba su chamarra, se encontraba apunto de abrir la puerta cuando notó las marcas de besos que había pintado sobre la piel de la morena, mirando alrededor ubicó un pequeño trozo de tela blanco que habría usado para limpiar el aceite de sus manos de no haber sido interrumpida antes de poder llegar a ensuciarse, luego de limpiar el rostro de Korra y que esta limpiara el suyo al fin abrió la puerta, Varrick entró de forma tan enérgica como siempre y Zhu Li caminaba tranquila detrás de él, el hombre caminaba alrededor mirando las máquinas, prototipos, y otros proyectos que la ingeniera guardaba en aquel lugar, aprovechó para volver a pintar sus labios mientras él hacía todo tipo de comentarios sobre lo que veía.

- Ah, si, ese es un modelo para un nuevo satomovil, si las cosas salen de acuerdo al plan estará listo para su lanzamiento dentro de tres meses. – Respondió al ver los planos en los que Varrick fijaba su mirada.

- ¡Increíble! Tienes muy buenas ideas muchacha, sigue así y tal vez, algún día llegues a ser tan buena como yo. – Arqueando una ceja sonrió. – Buena broma Varrick, Industrias Futuro es mucho más grande que tu compañía, creo que eres tú el que debe crecer para ser como yo.

- Debo admitir que tienes un buen punto en eso… pero sigo siendo yo la mente más brillante de todo este universo, es solo que a muchos se les complica entender mis ideas. – Insistió él, mirando de reojo notó a Korra sentada al lado de Zhu Li platicando y sonriendo, era increíble lo mucho que le gustaba aquella chica.

- Y bien, podemos pasar el día entero metidos en este taller notando lo increíble que somos los dos como grandes inventores, pero hay cosas que hacer, ya se que la junta con Raiko es dentro de un par de horas, pero quería mostrarte unos planos sobre posibles mejoras que se le podrían agregar a la ciudad, necesito tu opinión, no es que dude de mi ingenio, pero si los planos no tienen tu firma y sello no serán considerados oficiales en la junta.

Suspiró, Varrick era un hombre ingenioso, muy listo e inteligente, pero tenía demasiada energía y una mente un tanto loca, era por esa razón que se le había pedido supervisar su trabajo para mejorar su desempeño, Industrias Futuro y la compañía de Varrick habían firmando un tratado para trabajar unidas con el fin de mejorar Ciudad República y volver de ella la urbe más grande del mundo. – Bien ¿Podrían esperar en la torre de Industrias Futuro? Necesito una buena ducha, en cuanto esté lista los alcanzó.

- ¡Ese es el espíritu! Te esperaremos ahí ¿Crees que Opal tenga galletas? ¡Zhu Li! Necesitamos conseguir un té de jazmín para esas galletas, una vuelta rápida por la ciudad hasta la tienda y todo quedará listo… ¿Desean algo de la tienda? Las juntas con el presidente siempre son aburridas, algo para comer no nos vendrá nada mal. – Cuestionó deteniéndose bajo el marco de la puerta.

- Todo está bien aquí. – Sonrió Asami. – Bien, no digan que no les advertí. – Concluyó Varrick saliendo del taller.

- Su energía no tiene fin… - Murmuró la morena. – No… no los culpo por pedirme supervisar sus trabajos. – Ambas rieron. – Debemos irnos amor. – Murmuró Asami contra sus labios. – No sin antes una buena ducha… - Insinuó la morena que de nuevo parecía cazar cada uno de sus movimientos.

El agua tibia bañaba sus cuerpos, una densa nube de vapor llenaba el espacio, de nuevo se escuchaba a si misma respirando agitada, sus brazos alrededor de la empapada piel de la morena subían y bajaban por su espalda, susurros, Korra, no podía hacer nada más que llamarla, jadeaba en busca de oxígeno, sus cuerpos rozaban, había perdido la noción del tiempo desde que sus prendas habían caído al suelo hasta el momento de introducirse a la regadera, seguro ya se había hecho tarde, no importaba, y aún si lo hiciera, su cuerpo no reaccionaba, las embriagantes y seductoras caricias de la morena la invitaban a seguir, Asami, escuchó un suave lamento cerca de su oído, apretando sus manos sobre las fuertes caderas de la morena se pegaba más a ella intensificando la presión que había entre ambas, un tibio colchón de agua la mantenía recostada, suspendida en un ángulo en el cual sus piernas y las de la morena podían cruzarse.

- Si… Korra, sigue así amor. – Gimió sintiéndose cerca del orgasmo, calor, humedad e intensos movimientos estimulaban la sensible zona entre sus piernas, una vez más había caído ante los irresistibles encantos de la morena, su cuerpo se estremeció, cerrando sus manos fuertemente sobre la espalda de su compañera iba dejando notorias marcas, un suave gruñido junto a fuertes y descontroladas embestidas le indicaban que la hermosa chica de ojos azules también había terminado, el agua cayó de golpe contra el suelo al ser liberada por la maestra y su cuerpo quedó atrapado por sus fuertes brazos, suaves y embriagantes besos invadieron sus labios, el vapor subía y escapaba por la ventana, Korra era suya, todos esos juegos, traviesas e íntimas caricias, todo era suyo.

La junta avanzaba, todo como de costumbre, Raiko exponiendo todas sus preocupaciones, el resto escuchando y ella esperando su turno para disipar todas las dudas sobre los proyectos en cuestión, aún así no podía borrar la pequeña y torpe sonrisa que se dibujaba sobre su rostro, se sentía flotando, Korra sacudía sus sentidos de una manera que simplemente no podía explicar, la morena seguro se encontraba en la parte inferior de las instalaciones jugando con Naga, aquel enorme animal ya había tomado grandes proporciones, Korra había cumplido con su promesa y la había entrenado bien, Naga demostraba ser un animal muy inteligente y su vínculo con la morena se había vuelto inquebrantable, dormía en una cama que había diseñado especialmente para ella la cual se encontraba colocada a los pies de la cama donde ellas dormían.

Había algo que debía hablar con Korra, una decisión importante, una nueva estrategia que había venido a su mente un par de semanas atrás, luego de regresar del polo sur Korra le contó sobre el encuentro que había tenido con Katara, la morena le había insistido y suplicado que no fuera a tomar parte en ese juego de policías y ladrones entre el Avatar y el Loto blanco, pero era obvio que no podía quedarse fuera cuando aquella figura que representaba el Avatar no era ni mas ni menos que su novia, luego de una larga y muy reñida discusión ambas acordaron no realizar ninguna acción sin antes discutirlo entre las dos, ya no escapaban de fantasmas, eso también había cambiado, Asami se había dado a la tarea de indagar entre sus contactos para encontrar a aquellos miembros y subordinados del loto blanco que se encargaban de supervisar a Korra en Ciudad República, los había encontrado, Kuvira, una mujer con puesto importante en el ejército, Amon, un destacado político que constantemente cuestionaba la autoridad de Raiko como presidente y Tenzin, un consejero que recién había sido ingresado en la ciudad, todos tenían puestos importantes, Korra no bromeaba al decir que aquella organización era algo por lo cual preocuparse.

Ambas habían hablado con Tenzin, Korra aseguró que aquel era un buen hombre y el hijo del anterior Avatar, confiaba en él, parecía que aquel maestro aire las apoyaba pero no podía hacer mucho por ellas con Kuvira y Amon también vigilando, Tenzin era el mediador entre ellas y el loto blanco, llevaba y traía mensajes, a la primera oportunidad y sin consentimiento de Korra Asami lanzó una fuerte y clara advertencia, si alguno de ellos llegaba a poner un solo dedo sobre la morena, el mundo entero sabría de la existencia del Avatar, eso había bastado para que el loto blanco dejara de exigir su regreso, pero sabía que volverían y era por eso que ahora tenía una nueva idea.

La junta se dio por terminada, tomando el celular entre sus manos llamó a Korra.

- ¿Junta terminada? – Se escuchó una alegre voz del otro lado de la bocina.

- Así es. – Respondió sonriendo.

- Naga… abajo, lo siento ¿Cómo estuvo la junta?

- Como siempre… Korra, necesito proponerte algo ¿Puedes subir?

- Puedo intentarlo. – Respondió la morena con tono juguetón.

- Sube ahora mismo, eso es una orden.

- Entendido señorita Sato. – Escuchó a la morena reír. – Naga y yo estaremos ahí en un minuto.

- Aquí las espero. – Concluyó terminando la llamada.

Al cabo de un par diminutos la morena apareció, detrás de ella el enorme perro oso polar que al entrar en la oficina corrió a recostarse sobre una cama que habían puesto ahí para ella, Asami sonrió, acercándose al enorme cachorro le entregó un pequeño bocadillo y acarició su cabeza. – Bien hecho chica. – La mimó premiando su buen comportamiento, Korra la había entrenado para que no armara alboroto en el lugar, incluso la había llevado durante algunas juntas y la obediente perrita nunca les dio problemas, recostada en su cama todos los presentes se asombraban y maravillaban al verla, al principio había sido un poco escéptica sobre el entrenamiento de semejante criatura, pero había bastado el primer mes para darse cuenta que la morena sabía lo que hacía con ella.

- Si tan solo tú fueras tan obediente como ella… - Comentó la de ojos verdes alzando una ceja al ver a la morena sentada sobre la orilla de su escritorio, Korra sonrió.

- Dime ¿De que quieres hablar? – Asami sonrió. - Conoces el deporte de "Pro Control" ¿Cierto? – Los ojos de la morena se iluminaron de inmediato.

- Son esos juegos que pasan por la televisión ¿Cierto? Donde equipos de cuatro maestros, uno de cada elemento se enfrentan en emocionantes batallas.

- Si, esos juegos.

- Claro que lo conozco, quiero decir ¿Quién no lo hace?

- Bien, me alegra que lo conozcas y te entusiasme el tema. – Continuó Asami al tomar asiento sobre la enorme silla ejecutiva detrás de su escritorio.

- ¿Qué hay de ellos? ¿Iremos a un torneo? – Preguntó la morena con emoción.

- No… creo que es un poco mejor que eso ¿Qué te parecería formar parte de un equipo de Pro Control?

Los ojos de la morena se iluminaron, acompañados de una amplia sonrisa aquella expresión dejaba en claro que la idea le parecía excelente, o incluso mejor que eso, pero pronto aquel alegre y emocionado rostro desapareció dejando tras él un gesto de preocupación.

- Espera, espera… ¿Formar parte de un equipo profesional?

- Así es, mi compañía patrocina a un fuerte equipo de Pro Control, los hurones de fuego, pero recientemente han tenido problemas, su maestro agua renunció y su maestro aire no está seguro de poder continuar.

- Yo solo puedo cubrir un puesto ¿Recuerdas? – Cuestionó Korra confundida.

- Si, eso lo se, no te preocupes por eso, el punto es ¿Te gustaría tomar el puesto del maestro de agua control? - Korra suspiró.

- Me encantaría… eso sin dudarlo, pero, entrar a un equipo de Pro Control significa volverme una figura pública, estaría frente a cámaras, los torneos se transmiten mundialmente, estoy segura que el Loto Blanco no autorizaría algo así.

- Exacto, no vamos a pedir permiso, serás la maestra agua de los hurones de fuego, no deben tener problema con eso si solo usas un elemento.

- Asami… - Bufó la morena un tanto preocupada y con tono de reclamo. – Es demasiado arriesgado.

- Korra, si no hacemos un movimiento ellos lo harán primero, acordamos vivir de forma discreta si ellos nos dejaban en paz, no estamos rompiendo el contrato.

- ¿Un montón de cámaras es mantener discreción?

- Discreción en cuanto a tus poderes de Avatar. – Recalcó la de ojos verdes con tono juguetón.

- Asami… preferiría no molestarlos.

- Debemos enfrentarlos, Korra tengo la facilidad para meterlos en aprietos, están bajo la amenaza de que tengo a varias personas guardando evidencia listas para actuar en caso de que algo te ocurra a ti o a mí.

- Ese fue un movimiento arriesgado… - Suspiró la morena.

- Pero funcionó. – Rectifico Asami poniéndose de pie para caminar alrededor del escritorio, posando sus manos sobre las mejillas de la morena la miró a los ojos. – Ellos saben tan bien como nosotros que esto no es una tregua, solo una derrota temporal, no tardarán en moverse de nuevo, es mejor que tomemos la ventaja haciendo el primer movimiento.

Korra suspiró. – Está bien. – Accedió antes de pegar sus labios a los de la pelinegra.

- Te presentaré con los muchachos esta tarde… hay otra cosa que debes saber. – Agregó la de ojos verdes pareciendo un poco insegura.

- ¿Qué es? – La alentó la morena a continuar con su dialogo.

- Ya que serán compañeros de equipo puede que esto llegue a tus oídos, no quiero que te tome por sorpresa así que mejor te lo digo de una vez, Mako, el maestro fuego del equipo, hace un par de años fue mi novio… fue por eso que comencé a patrocinar a los hurones de fuego.

Para alivio suyo una sonrisa traviesa se dibujó sobre los labios de la morena.

- Así que salías con un chico que practica Pro Control… - Asami sonrió. – Si, pero sentía que aún faltaba un poco de emoción, así que decidí salir luego con el Avatar siendo ella una ladronzuela a la que persigue una poderosa organización, tal vez eso me parezca lo suficientemente interesante como para quedarme con ella por el resto de mis días. – Ambas rieron, sus labios volvieron a unirse.

El día transcurrió, luego de disfrutar de una elegante comida en un costoso restaurante ambas salieron en dirección al parque central de la ciudad, donde había citado a Mako y a Bolin, estaba segura de que Korra se llevaría bien con ellos, o al menos eso esperaba, la morena le había sugerido caminar, después de todo la fresca brisa y el refrescante aroma del pasto hacían de su caminata una agradable experiencia.

- ¿Crees que Naga le esté dando problemas a Opal? – Preguntó Korra.

- Para nada, ya la ha cuidado otras veces, Naga se porta bien en la oficina. – Respondió sonriendo, paso a paso iba disfrutando del paisaje, niños corrían, saltaban y jugaban, otras personas se dedicaban a practicar ejercicios de relajación, vendedores se encontraban sentados a los lados de la banqueta esperando a que los clientes se acercaran, los intelectuales jugaban Pai Sho sobre unos tableros de piedra que se encontraban fijados al suelo, todos parecían disfrutar de la tarde, y ahí estaba ella, caminando tranquilamente al lado de la morena, no necesitaba más, pequeños momentos como ese bastaban para hacerla sentir feliz.

El sonido de un fuerte golpe y luego el ahogado lamento de un joven, todo había pasado demasiado rápido, al mirar hacia su derecha observó a Korra sometiendo con fuerza a un joven sobre el suelo, aquel no era cualquier joven, sus ojos se abrieron ampliamente.

- ¡Mako! – Exclamo sorprendida, entonces la afilada mirada de la morena cambió por un rostro de sorpresa. – Oh… ¿El es Mako? – Preguntó insegura liberando al joven del fuerte agarre, otro leve gemido escapó de los labios del varón.

- ¡Cuánto lo siento! Es solo que te aproximaste demasiado rápido extendiendo una de tus manos hacia Asami… permíteme ayudarte. – Se disculpó la de ojos azules ayudando al chico para que este de nuevo se pudiera poner de pie, sofocado a penas pudo alzar la mirada para identificar a su agresora, intensos ojos color azul, piel almendrada, una figura curveada y atlética, sus mejillas se ruborizaron, de pronto su necesidad de reclamar había desaparecido, sacudiendo su ropa se apresuró a enderezarse para no parecer muy vulnerable.

- No hay problema, estoy bien, fue culpa mía por acercarme de esa manera… Mi nombre es Mako. – Se presentó extendiendo su mano hacia la morena con una sonrisa. – Korra. – Respondió ella estrechando su mano con seguridad.

- Me alegra no haberte lastimado… es mi trabajo cuidar de Asami, lo siento. – Aclaró.

- ¿Te conseguiste una guarda espaldas? – Preguntó sorprendido.

- Así es ¿Qué te parece? ¿Es buena en su trabajo?

- Excelente. – Respondió sonriendo. – Con un guardaespaldas así y tus habilidades será casi imposible que alguien llegue a tocarte. – Comentó entretenido.

- Esa es la idea. – Respondió la de ojos verdes sonriendo. - ¿Dónde está Bolin? – Preguntó mirando alrededor.

- En camino, fue a buscar donde estacionar el satomóvil.

Al cabo de un par de minutos el segundo chico apareció, cabello negro, ojo verdes, un poco más bajo que su hermano pero sin duda mucho más divertido que él, pensaba la morena al observar a ambos chicos, luego de platicar durante un par de horas Asami les propuso ir al edificio de Industrias Futuro, tenía algo que mostrarles, las últimas dos semanas se había esmerado en ese proyecto, estaba segura de que a los chicos les encantaría, y aún más a Korra, ingresando en las instalaciones avanzó hacia el área donde antes tenía un viejo conjunto de almacenes abandonados, no volvería a usarlos puesto que había comprado otra propiedad donde almacenaba sus mercancías, así que con la idea del Pro Control en mente se había dedicado a construir ahí mismo un campo de entrenamiento para el equipo.

- Bienvenidos al campo de entrenamiento de Industrias Futuro. – Les dio la bienvenida abriendo el portón principal, el agradable aroma de los equipos nuevos llenaba el lugar, los pisos lustrados reflejaban las luces del techo, había equipado el lugar con todo lo que se pudiese llegar a necesitar, su plan no solo constaba en volver de Korra una luchadora de Pro Control, su plan incluía el volver a los hurones de fuego el mejor equipo de Pro Control de todo el mundo, necesitaban que el equipo fuera famoso, por eso se encargaría de brindarles todo lo necesario durante sus entrenamientos, satisfecha con la reacción de los tres los contemplaba mientras estos se encontraban congelados.

- Asami… esto es…

- Increíble… - Completó Bolin la frase de su hermano.

- ¿Cuándo hiciste esto? – Cuestionó la morena adentrándose en el gimnasio.

- Hace un par de semanas comencé con esto, pero aún no termino, les falta una última cosa para ser un buen equipo. – Sacando el celular del bolsillo de su chamarra marcó un número y lo acercó a su oreja. – Opal, necesito que bajes a los viejos almacenes, si gustas trae a Naga contigo. – Colgó, no paso mucho antes de que la joven secretaria apareciera en el lugar, una amplia sonrisa se dibujo en los labios color carmín de la ingeniera.

- Listo, ahora si estamos completos, he ahí su nuevo maestro aire. – Pronunció señalando a su secretaria que también sorprendida exclamo junto con el resto.

- ¡¿Qué?! – Asami rió. – Opal es una excelente maestra aire, y una persona muy responsable y dedicada, estoy segura de que será un buen miembro para el equipo.

Después de la sorpresa inicial Korra sonrió con amplitud. – Bien Opal, ahora somos compañeras de Pro Control. – La saludó dando una suave palmada sobre uno de sus hombros.

- Pero… señorita Sato. – Balbuceo Opal.

- No, no aceptaré ninguna excusa Opal, es también por eso que el campo de entrenamiento se encuentra aquí mismo en las instalaciones de mi compañía, durante los entrenamientos no deberás ir lejos y tampoco Korra, mi guarda espaldas y mi secretaria, debo tenerlas cerca en caso de que algo se ofrezca.

Naga corría de un lado a otro persiguiendo una pelota que Korra se encargaba de patear y de lanzar lejos cada vez que su mascota se la devolvía, Mako revisaba los equipos protectores para los entrenamientos y Bolin practicaba lanzando un par de rocas hacia unos muñecos de entrenamiento. – Vamos Opal, tendrás el tiempo necesario en la oficina para asistir a los entrenamientos, no te preocupes por eso, no digas que no te parece emocionante la idea. – Le dijo con tono alentador, la morena sonrió. – Gracias señorita Sato.

- No, gracias a ti, siempre me sacas de apuros cuando lo necesito.

- Ese es mi trabajo. – Respondió con una pequeña sonrisa.

El día se había llegado a su fin, preparándose para meterse en la cama se encontraba frente al espejo retirando todo el maquillaje de su rostro, en el reflejo podía ver a Korra recostada sobre la cama mirando el techo. - ¿Ocurre algo?

- Nada. – Respondió la morena sonriendo. – No puedo esperar a empezar los entrenamientos… pero me siento inquieta, no quiero estar lejos de ti. – Confesó. – No con el Loto Blanco detrás nuestro. – Concluyó.

- No estarás lejos, solo unos cuantos pisos más abajo. – Suspiró. – Tranquila, no tienes porque preocuparte, el Loto Blanco no tiene idea de nuestro pequeño proyecto, se enterarán luego del primer torneo y eso es hasta dentro de un mes.

Podía notar la angustia en el rostro de la morena, luego de terminar de retirar su maquillaje apagó la luz y caminó hacia la cama, saludando a Naga antes de continuar al fin subió al colchón, acercándose a la preocupada chica de ojos azules la envolvió entre sus brazos, pudo escuchar como un profundo suspiro escapaba de los labios de su amada. – Escucha Korra, no tienes nada por lo que temer, estoy contigo porque te amo y pienso llegar al fondo de todo esto a tu lado, peleare a tu lado tus batallas, no tienes porque sentirte culpable, estoy aquí por voluntad propia, quiero apoyarte y ayudarte en todo lo que me sea posible.

La morena sonrió, sus cálidos brazos rodearon el cuerpo de la ingeniera, con el rostro oculto en el cuello de la más alta disfrutaba de aquel momento. – Gracias por todo. – Murmuró. – Aún así no puedo evitar el sentirme preocupada por ti.

- Bien, escucha, asistiré a tus entrenamientos, a todos los que pueda y a tus torneos, solo en caso de que el trabajo sea demasiado, entonces deberás entrenar sola, pero ten en cuenta que estaremos en el mismo edificio, no tienes porque preocuparte.

Acariciando suavemente el corto cabello de la castaña la mantenía cerca de ella refugiándola entre sus brazos, no siempre podía confortar a la morena de esa manera, le agradaba cuando esta se dejaba mimar así pues usualmente era al revés, Korra solía mimarla a ella casi todos los días, cambiar los papeles de vez en vez le parecía lindo.

- Está bien, me parece un buen trato. – Respondió la de ojos azules comenzando a repartir suaves besos sobre el cuello de la mayor, varias risitas escaparon de los labios de Asami. – Me haces cosquillas. – Comentó intentando apartarse pero los fuertes brazos de la morena la mantenían sujeta sin posibilidad de escapar. - ¡Korra! – Rió aún más fuerte al sentir como la morena comenzaba a cosquillear los costados de su cuerpo, luego de una breve batalla de nuevo había terminado debajo del cuerpo de la joven Avatar, ambas sonreían, sus miradas se cruzaban, suaves labios volvieron a tomar los suyos, de nuevo comenzaba a caer en aquel poderoso hechizo, su temperatura aumentaba, las prendas comenzaron a desparecer, bajo las cobijas volvía a clamar su nombre, de nuevo volvía a ser presa del deseo, de las atrevidas caricias de la morena, la amaba demasiado, la deseaba de la misma manera, era sin duda alguna Asami de Korra.

Recostado en su departamento miraba el techo, no podía olvidar cada rasgo de la morena, era hermosa, esa esencia salvaje que la rodeaba, un corazón indomable, una sonrisa sincera y cálida, traviesa, enérgica, aquellos ojos inquietos, era diferente a Asami, Asami era hermosa, elegante, refinada, delicada y a la vez imponente, pero las cosas con ella no habían ido bien, sin embargo ahora no era ella quien invadía sus pensamientos, Korra, repasaba su nombre una y otra vez, entrenaría con ella seguido, tal vez tendría la oportunidad de llamar su atención.

- Bolin… ¿Qué te parecieron nuestras nuevas compañeras? – Preguntó al azar.

- Fuertes, Korra es impresionante y Opal… bueno, ambas son impresionantes. – Concluyó el menor con tono alegre.

- ¿No te molesta que sean chicas? – Insistió, su inquietud era demasiada, Korra.

- Para nada, al contrario, bueno… se lo que piensas acerca de salir con miembros del equipo, pero debes admitir que ambas son hermosas, incluso nos pueden servir de inspiración, trabajar con ellas será una buena experiencia.

- Lo será. – Suspiró Mako girando sobre su cama para acomodarse. – Buenas noches Bolin.

- Buenas noches hermano. – Escuchó en respuesta.


Saludos! Paso para dejarles aquí el capítulo 5, la universidad y sus tareas me tienen ocupada, espero les haya gustado el capi, yyyyy como siempre muchas gracias por apoyar el fic y por sus comentarios ^-^ nos vemos en el siguiente episodio, pasen un buen día, tarde o noche según les corresponda :D chau!

(Felices todos porque los autores declararon que el Korrasami es un final "Y vivieron felices para siempre" e.e así que no, nunca habrá esa "posible separación" de la que todos los Makorras nos hablan :3 )