Izquierda, derecha, llamaradas, golpes de agua, adelante y hacia atrás, miradas entrecruzadas, jadeos, sudor, sonrisas, un reto, fuego y agua se enfrentaban, no palabras, no había tiempo para hablar, cualquier descuido les podía costar la batalla, patada, golpe, fuertes chorros de agua impactaron el cuerpo del maestro fuego haciéndolo caer, la morena posó victoriosa, sonriendo humillaba a su compañero, luego se acercó a él extendiendo su mano para ayudarle a reintegrarse, sonrisas, el chico más alto que la morena mantenía el apretón de manos aún de pie y esa odiosa sonrisa no se borraba de su rostro, la había visto antes, estaba segura, esa expresión la conocía, con la evidencia del último par de semanas de entrenamiento estaba casi segura de afirmar que a Mako le interesaba Korra en un sentido romántico, suspiró, debía ser comprensiva, además ninguno de los dos chicos sabían de la relación que existía entre ella y la morena, pero había límites, no estaba dispuesta a ver tanto coqueteo por parte de aquel joven durante los entrenamientos, Korra parecía totalmente concentrada en su entrenamiento, jugaba, bromeaba, reía pero la mayor parte del tiempo se le veía dando todo de si en la práctica, parecía pasar por alto el coqueteo del joven maestro fuego, aquello le producía un poco de satisfacción pues claramente la morena no tenía ojos para nadie más que no fuera ella, sin embargo eso no ayudaba a eliminar por completo el malestar que le provocaba el ver a Mako intentando conquistar a su chica.

Korra se movía con agilidad y destreza, Bolin y Mako contra ella mientras Opal tomaba un respiro, suaves y rápidos movimientos evadían los proyectiles de fuego y roca, ágiles golpes de agua salían como ganchos de la nada, la experiencia de la morena en batallas era notoria, disfrutaba viendo el perfecto balance que tenía su cuerpo, el perfecto control que tenía sobre sus movimientos, la armonía que había entre sus movimientos defensivos y ofensivos, era una excelente peleadora, primero Mako salió de la línea que marcaba la plataforma sobre la que normalmente combatirían en la arena, un par de segundos después Bolin impactó contra la acolchada pared que había detrás suyo y la morena volvió a celebrar.

- ¡Viste eso Asami! No tienen oportunidad contra mí. – Presumió con tono victorioso, sonriendo alzó una ceja. – Chicos ¿En serio? Pensé que entre ambos podrían hacerla pasar un mal rato. – Comentó observando a ambos mientras se ponían de pie.

- Bien, ya que vimos que un par de hombres no pueden contra ella ¿Qué te parece Korra? Pelea contra mí. – Se escuchó la retadora voz de Opal que con una mirada afilada se adentró al área de pelea, la morena sonrió. – Bien, veamos que tienes Opal. – Aceptó la de ojos azules adoptando una posición de batalla, las ráfagas de viento eran más difíciles de evadir pues no se podían ver, los golpes de los maestros aíre debían predecirse al mirar sus puños y pies, era cuestión de no perder detalle de sus movimientos, las fuertes ráfagas de viento con facilidad empujaban a sus contrincantes fuera del área de batalla, el maestro aíre era clave en los equipos, y debía admitir que no podía sentirse más satisfecha de la decisión de meter a Opal como esa importante pieza, la chica era competente, observadora, fuerte y muy intuitiva, era buena para conectarse con el resto del equipo y predecir sus estrategias, rápidos y casi imperceptibles golpes eran lanzados contra la joven Avatar que con habilidad evadía el viento que era lanzado contra ella, un pequeño desliz y había perdido el balance, Opal sonrió, otra ráfaga de viento azotó haciéndola perder el equilibrio, un golpe más y saldría del campo de batalla, los ojos verdes de la menor se abrieron con amplitud al ver como un chorro de agua emergía de la nada, un fuerte impacto, había dado contra la pared, estaba fuera, suspiró, se encontraba a punto de reconocer su derrota cuando escuchó el asombro de sus compañeros, al abrir los ojos vio a Korra parada fuera de la línea, el último golpe de viento que lanzó también había alcanzado a su rival, había sido un empate.

- ¡No es justo! – Renegó la de ojos azules sonriendo. – No puedo ver tus ataques. – Concluyó, Opal rió. – Los tuyos también salen de la nada así que es difícil evadirlos.- Ambas rieron a unísono.

- Bien, suficiente práctica por hoy chicos, se ha hecho tarde y debo salir a una importante cena con unos ejecutivos… debo llevar a mi guardaespaldas conmigo. –

Korra sonrió. – Entonces que sea mañana la revancha… pero esto no se quedará así. – Amenazó a Opal con una sonrisa retadora. – Bien, así será, mañana nos vemos aquí. – Respondió la secretaria sonriendo de la misma manera.

- Adiós Korra… - Se despidió Mako, el tono que había utilizado parecía ser demasiado atento y la torpe sonrisa que se dibujaba sobre su cara al verla, no lo podía soportar, girando los ojos hacia un lado caminó rumbo a la puerta del gimnasio. – Vamos Korra, se hace tarde. – La apresuró sin poder contenerse, la quería lejos de él y detestaba saber que lo que sentía eran celos, no tenía caso que los tuviera, confiaba en Korra, sabía que ella no la traicionaría, aún así su estómago se hacía nudo cada que los ojos color miel del chico parecían inspeccionar de arriba abajo la figura de la morena.

Bajo el chorro del agua lavaba su cabello, se sentía contenta, descargar tanta adrenalina y energía en los entrenamientos le parecía una actividad sumamente relajante y liberadora, le gustaban las batallas y un deporte así era perfecto para satisfacer ese instinto de pelea que siempre guardaba dentro de si.

- ¿Dices que no irá Raiko? – Preguntó al escuchar como la pelinegra se maquillaba frente al espejo del baño. – No, irán Varrick y su esposa y los jefes de la compañía a la que le haremos los diseños de sus fábricas.

Sonrió, ella y el presidente no solían llevarse bien así que le alegraba que esta vez él no fuera a estar presente en la cena de negocios. – Vamos amor, se hace tarde, apresúrate, dejé tu ropa sobre la cama, iré por los planos al taller, te espero en el garaje.

- Entendido. – Respondió con tono alegre, luego de colocarse el elegante vestido que Asami había elegido por ella y los accesorios que también habían sido cuidadosamente colocados sobre la cama se encontraba lista para bajar, al llegar al garaje guardó silencio por un momento permitiéndose observar a la ingeniera mimando a Naga, sonrió, lucía hermosa, el elegante vestido y los tacones resaltaban más su bella figura. - ¿Lista? – Pronunció con tono cálido haciendo que la mirada de Asami de inmediato se dirigiera hacia ella, una cálida sonrisa y un par de palmadas más sobre la cabeza del enorme perro oso polar.

- Luces hermosa. – Comentaron al mismo tiempo causando que ambas rieran un poco. – Tú luces más hermosa. – Se adelantó la morena acercándose a la de ojos verdes que sin dudarlo la recibió entre sus brazos, un cálido y breve beso toco sus labios, perdida en su mirada sonreía. – Te daría uno mejor pero no quiero llenarte de maquillaje. – Escuchó la agradable voz de la ingeniera. – No pasa nada… si alguien pregunta diré que intenté maquillarme y algo salió mal. – Asami rió entretenida. – No, mejor esperemos a que termine la cena, un par de horas es lo que debes permanecer presentable Avatar Korra.

- ¿Yo? Eres tú la que siempre termina en aprietos Asami Sato. – Respondió con tono coqueto. – Basta. – Escuchó un agradable susurro sumiso. – Una palabra más y deberás esperar hasta mañana para que algo interesante suceda entre tu y yo, a esta reunión no podemos llegar tarde.

- Pero luces despampanante… es un vestido nuevo ¿Cierto? – Asami rió. - ¡Basta dije! – Con sus brazos impedía que la otra escapara, atrapando sus labios en otro breve beso rió. – Estoy segura que este no lo he quitado… aún.

- ¡Korra! Déjame ir y sube al satomóvil en este instante. – Renegó la de ojos verdes entre risas, al fin cediendo tomo su lugar en el asiento del copiloto, con la ingeniera al volante emprendieron su camino hacia el centro de la ciudad.

Rodeada por elegantes y bien vestidos personajes observaba a los meseros ir y venir con sus charlolas plateadas, ya varias veces había asistido a esos lujosos restaurantes y aún así no lograba acostumbrarse del todo, las mesas cubiertas con finos manteles blancos, varios cubiertos de distintas formas y tamaños colocados estratégicamente a ambos lados del plato, Asami le había explicado para que era cada cosa y como se usaban, todo aquello era demasiada elegancia para ella, prefería ir a lugares más sencillos o al menos no tan elevados en la escala social, los ejecutivos hablaban y bromeaban, todos pareciendo esforzarse por complacer a la ejecutiva en jefe de Industrias futuro, Asami sabía pasar el rato con sus clientes, sonreía con las bromas aunque estaba segura de que estas no le causaran ni un poco de gracia, elegante, refinada y aún así su presencia era la mas fuerte en la mesa, no podía hacer nada más que admirarla. Todos comían excepto Varrick que parecía más interesado en entretener a los presentes con otra de sus extraordinarias ideas.

Luego de la cena y un agradable rato de charlas Asami al fin hizo entrega de los planos a cada uno de los presentes, era momento de volver a casa, al terminar las despedidas ambas partieron rumbo al satomóvil. – Sin Raiko las cosas siempre son más llevaderas… - Comentó en un suspiro. – Ustedes dos simplemente no se llevan nada bien. – Respondió la ingeniera que disfrutaba del estar tras el volante, había sido una buena noche, se encontraba estacionando el satomóvil cuando el teléfono de la morena sonó, dos de la mañana, extrañada tomo el artefacto entre sus manos, mirando la pantalla arrugó el entrecejo. "Buenas noches… - Contestó. – No, bueno, ya sabes estas juntas se llevan su tiempo, pero pasamos un buen rato.

Lentamente el tranquilo y relajado semblante de su rostro comenzó a borrarse, ciñendo el entrecejo mantenía la quijada tensa. "Mako" Leyó los labios de la morena cuando está le indicaba quien hablaba con ella, claro, ese molesto chico ¿Quién más podría ser? Un profundo suspiro escapó de sus labios al mismo tiempo que una mueca de desagrado, esta vez no lo había podido evitar, sin decir más abrió la puerta del carro y salió de él sin decir o esperar nada, se sentía molesta, y tal vez, debía admitir que le molestaba que Korra pareciera tan buena amiga con el sujeto contestando sus llamadas en plena madrugada, entrando en su habitación comenzó a desmaquillarse, no podía creer lo molesta que se sentía y lo evidente que esto se volvía en sus expresiones ¡Era absurdo! Demasiado infantil, suspiró, la puerta de la habitación se abrió, mirando por encima de su hombro notó a la morena de pie observándola.

- ¿Ocurre algo? – Bufó, aquella si que era una pregunta absurda, pasaba algo, eso era obvio, pero no iba a admitir lo que ocurría, era demasiado vergonzoso.

- Nada… estoy cansada ¿Qué diablos piensa Mako? Son las dos de la madrugada. – Intentó comentar de forma desinteresada.

- No lo se, parece que salió de fiesta con Bolin y no se le ocurrió algo mejor que marcarme.

- Ah… - Respondió a penas, debía ajustar cuentas con aquel joven, pero para hacerlo debía admitir su relación con la morena, no tenía problemas con eso, en verdad le agradaba la idea de hacerle saber a todos que aquella joven de mirada profunda y cálida sonrisa le correspondía de forma romántica, sin embargo no estaba segura de lo que Korra pudiera llegar a pensar al respecto, volver de su relación un hecho que todos supieran.

- ¿Te encuentras cansada? – Cuestionó la morena al ver a la ingeniera vistiendo su pijama y acomodándose bajo las cobijas. – Son las dos de la madrugada y mañana debemos ir temprano a la oficina. – Un profundo suspiro escapó de los labios de la joven Avatar.

- Me porté bien… - Renegó al acercarse por detrás a la ingeniera, rodeándola con sus brazos se acurrucó a su lado. – Lo se… es solo que no pensé que volveríamos tan tarde. – Respondió sintiéndose un poco irritada, no podía creer que una simple llamada pudiera robarle el buen humor. – Te amo. – Escuchó la reconfortante voz de la morena.

- Y yo a ti. – Contestó estrechando entre una de sus manos la mano de la morena que rodeaba su cuerpo.

Bufó, la pluma que había entre sus labios iba de un lado a otro, el día había empezado de maravilla, Korra le había llevado el desayuno a la cama, luego de una agradable sesión de besos y jugueteos partieron a la oficina, todo iba bien hasta que se apareció Mako con el pretexto de buscar uniformes para el equipo, la morena parecía indecisa, no quería irse, no sin ella, pero no podía acompañarlos, había un par de planos que debía revisar antes del medio día y el asunto de los uniformes debía ser resuelto, ambos habían partido y ahí se encontraba ella, molesta, chasqueando los dientes y suspirando constantemente, su mente no procesaba ni una línea que había en los planos, nada, solo podía pensar en la manera en que aquel maestro fuego había colocado su brazo por encima de los hombros de la morena de forma juguetona al salir de la oficina.

- ¿Ocurre algo? – La interrumpió la voz de Opal que parecía observarla con curiosidad. – No, nada… - Respondió a penas con voz débil.

- Llevo parada bajo el marco de la puerta un par de minutos y no te percataste… - Alegó la secretaria acercándose al escritorio dejando sobre este un par de documentos.

- Estos necesitan ser firmados. – Señaló. – Pero dime ¿Qué pasa? Y no digas que no es nada. – Suspiró ¿Sería buena idea decirle a Opal? No estaba segura, pero si no le decía a alguien pronto seguro explotaría.

- Es… - Dudó.

- Korra. – Se adelantó la morena con una sonrisa, sus mejillas se ruborizaron ¿Era todo tan evidente? Tal vez no lo era, no estaba segura, Opal llevaba conviviendo con ellas desde el inicio, tal vez eso le había ayudado a darse cuenta de las cosas, o eso pensaba. – Si… - Respondió alzando la mirada.

- He visto como pareces disgustada cada vez que Mako se acerca demasiado a ella. – Insito Opal pareciendo comprensiva. – Parece que Korra le gusta…

- No, no parece que le gusta, estoy segura de que si le gusta. – Suspiro.

- No creí que aún tuvieras sentimientos por Mako. – Sus ojos se abrieron ampliamente, así que eso era lo que Opal pensaba que le molestaba, una amplia sonrisa se dibujó sobre sus labios y luego sin poder contenerse comenzó a reír. – Así es, no lo puedo evitar, es demasiado para mi ver como tiene interés por Korra y no por mi. – Rió aún más, Opal sonrió. – Aunque… es más viable pensar que lo que en verdad te disgusta es ver a Mako llevándose de paseo a la persona con la que duermes.

De nuevo sus ojos se ampliaron y sus mejillas se ruborizaron, la risa cesó, Opal sonrió aún más. – No estoy ciega, llevo trabajando contigo desde antes que Korra apareciera, te conocí cuando salías con Mako y nunca vi en ti el gesto tan alegre y tranquilo que reflejas al estar con Korra, así que no intentes engañarme, pensé que me dirían algo en algún momento, tal vez luego de que volvieron del polo sur, ese viaje lo volvió todo aún más evidente, la enorme sonrisa y el brillo en tus ojos que aparecía siempre que Korra se mostraba por aquí… no se si debería sentirme ofendida, creí que también éramos amigas.

Apartando la mirada Asami permaneció en silencio por un momento. – Lo siento Opal…

- ¡¿Pero de que estas hablando?! Asami Sato esa chica si te tiene fuera de tus cinco sentidos, ustedes tienen la libertad de tomar sus decisiones y decirle a quien gusten de su relación… - Sonrió la morena. – Además eres mi jefa, yo no debería entrometerme en sus vidas.

- No, también eres una buena amiga, tanto de Korra como mía.

- Bien, no todos los días se puede observar a la gran Asami Sato tan derrotada, dime ¿Qué te molesta? Se nota que Korra solo tiene ojos para ti, a Mako lo ve solo como un amigo y un compañero de equipo.

- ¡Lo se! Es eso lo que me molesta, que me molesten los absurdos intentos de Mako por conquistar a Korra aunque se que no van a funcionar.

Opal rió. – Estoy sorprendida, no pensé que las cosas fueran tan serias, en verdad la quieres.

- Si… - Admitió un poco apenada, era la primera vez que hablaba sobre sus sentimientos por Korra con alguien más, con alguien a quien conocía, no tener familia con quien platicar sobre sus sentimientos a veces se volvía frustrante, una amiga no le vendría nada mal y Opal siempre le había parecido una chica confiable.

- ¿Y porque no lo hacen oficial? Que todos sepan lo que hay entre ustedes dos, además, si la gente pasa el tiempo suficiente a su lado tarde o temprano comienzan a darse cuenta de lo que en verdad pasa con el hermoso dúo de chicas que son ustedes. – Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la ingeniera. – Así Mako sabría que no es correcto coquetear con Korra… que esa chica ya pertenece a Sato. – Ambas rieron brevemente.

- No le he preguntado a Korra al respecto. – Respondió. – Y creo que tal vez podría molestarse al darse cuenta de que la propuesta se debe a la presencia de Mako… creerá que no confío en ella.

- No creo que se lo tome así, inténtalo. – Concluyó la morena caminando fuera de la oficina. – Gracias Opal, por escucharme.

- Cuando quieras. – Sonrió cerrando la puerta tras de si.

Corriendo alrededor del gimnasio calentaban para comenzar su entrenamiento, Mako continuaba manteniendo su paso, corriendo a su lado, le agradaba, era un buen amigo y un excelente compañero de equipo, pero recientemente sentía que se acercaba demasiado, más de lo necesario, al repartir los equipos siempre debía entrenar con él, la llamaba frecuentemente por teléfono y siempre intentaba juegos para acortar la distancia entre ambos, debía admitirlo, era incómodo, demasiado incómodo, y más cuando Asami estaba cerca, no quería imaginarse el malestar que el reciente comportamiento de Mako pudiera ocasionar en la ingeniera, poniéndose en el lugar de Asami estaba segura que ella ya se habría encargado de dejar en claro un par de cosas con aquel chico que se atreviera a coquetear de manera similar con su novia, sin embargo la pelinegra no decía nada, estaba segura de que la situación le molestaba, la notaba actuando extraña cuando Mako se acercaba, tal vez aún no se sentía preparada para volver de su relación algo más público, suspiró.

- Korra ¿Crees tener esta noche libre?

- No, definitivamente no lo creo. – Respondió sin dirigirle la mirada, no era la primera invitación que recibía, quería decirle que ya salía con alguien, que detuviera su coqueteo, pero tal vez Asami no quería que su exnovio supiera que ahora salía con una mujer, tenía la cabeza hecha nudo.

- ¡Oh Vamos! Asami no puede tenerte con ella las 24 horas los 7 días de la semana, debes tener un día libre. – Se lamentó Mako.

- Nop, ni uno solo, acepté el trabajo por la buena paga y a cambio debo esforzarme y dar todo de mí. – Respondió con tono juguetón pues pensaba en todas las cosas que hacía con la ingeniera, podría hacerlo gratis, no necesitaba que le pagaran por hacer lo que hacía, la casa y comida bastaban, pero Asami había insistido en cumplir con la paga.

- ¿Cuál es el punto de que duermas en su mansión? – Renegó el joven.

- Cuidarla mejor. – Respondió con una risita, oh si, cuidarla durante las noches era su actividad preferida.

El entrenamiento del día había terminado, Asami no había bajado a observar sus entrenamientos, suspiró, ese día la había visto poco debido a la salida por la tarde para escoger sus uniformes, seguro se encontraba muy atareada, tampoco se había asegurado de que la ingeniera comiera algo durante la tarde, limpiando su rostro con una toalla observó las letras grabadas formando el apellido de su chica, Sato, suspiró, quería verla cuanto antes, solo debía darse una buena ducha en los vestidores y luego subir un par de pisos hasta la oficina donde se encontraba ella, caminaba hacia las regaderas cuando escuchó a Mako llamarla, suspiró, no de nuevo, pensó al darse la vuelta.

- Korra ¿Podrías acompañarme afuera? Al final encontré un buen logo para el equipo y quiero que me des tu opinión, pero olvidé el papel en el satomóvil, vamos.

Suspirando profundamente intentó animarse un poco para responder. – Que sea rápido Mako. – Amenazó caminando detrás de él. Una vez en el estacionamiento le extrañó no ver a Bolin.

- No se que panean él y Opal, pero dijo que se quedaría con ella hasta que terminara su turno, le pedirían permiso a Asami para que ella salga temprano hoy… algo así. – Respondió el joven a su pregunta. – Mira, ven. – Ordenó él sacando un cuaderno, la morena se acercó, había un elegante diseño de la silueta de un hurón de fuego alrededor de un engrane, lucía bien, demasiado bien.

- ¡Creo que es perfecto!

- Teníamos otro logo y uniformes, pero ya que el equipo cambió a la mitad de sus miembros creo que no nos vendría nada mal renovar todo, es un nuevo comienzo.

- Suena bien. – Respondió ella sosteniendo el dibujo entre sus manos, imaginando todas las aventuras que les esperaban en la arena no se percató del creciente silencio que había en el lugar, al apartar su mirada del dibujó notó la manera en que Mako la observaba, sus mejillas se ruborizaron, parecía perdido en su imagen, suspiró, debía decirle algo.

- Oye Mako… - Intentó iniciar pero el joven la interrumpió. – Korra, creo que eres muy hermosa. – Enmudeció. – Gracias…

- No, espera, y no es solo eso, me gusta tu forma de ser, eres muy enérgica, divertida y… no lo se, Korra quiero que seas mi novia. – Concluyó, con la boca abierta intentaba pensar en algo que decir, una respuesta que no fuera severa pero que dejara en claro que aquello no se iba a lograr.

- Mako, me halaga que pienses y digas todas esas cosas de mí… pero la verdad es que no puedo salir contigo.

- ¿No puedes? – Preguntó incrédulo.

- No.

- ¿Es por Asami? – Sorprendida desvió la mirada.

- Si…

- Eso es absurdo, solo porque son amigas no significa que no puedas salir conmigo, lo que ella y yo tuvimos paso hace mucho, no debería molestarle ¿O es acaso que ella te ha prohibido tener algo que ver conmigo?

La morena ciño el entrecejo. – Hey tranquilo, Asami no es así, ella nunca manipularía las decisiones de nadie, no hables así de ella. – Respondió molesta.

- ¿Entonces porque dices que por ella no puedes salir conmigo? – Renegó intentando comprender a la chica.

- No es algo que te incumba Mako, solo respeta mi decisión, además, somos compañeros de equipo, tener una relación solo complicaría las cosas.

- ¡No tiene porque complicarlas!

- Me voy, está bien el diseño del logo, nos vemos mañana para el entrenamiento. – Concluyó la morena, antes de poder alejarse lo suficiente del satomóvil sintió al joven tomarla por la muñeca, un rápido movimiento y se encontraba entre sus brazos, sus labios contra los de él, con los ojos completamente abiertos empujó al chico con fuerza.

- ¡¿Qué demonios te pasa?! – Reclamó molesta.

- Lo siento. – Murmuró apenado.

- Si esto del equipo va a funcionar más vale que tomes tu distancia Mako, somos compañeros de equipo solo eso. – Aclaró para luego darse media vuelta y salir de ahí.

Las siguientes dos semanas transcurrieron rápido, las cosas con Mako se habían calmado, el chico parecía haber entendido el mensaje, pero los entrenamientos eran diferentes, casi no había comunicación entre ellos dos, lograban coordinar sus ataques pero no sin comunicación aquello era más cosa de intuición que de trabajo en equipo, era el día anterior a su primera presentación como el nuevo equipo de los Hurones de fuego en la arena de Pro Control, el día anterior a que la orden del loto se diera cuenta de lo que estaban tramando, se sentía nerviosa, y para colmo de nuevo Asami había tenido una semana atareada, no se presentó en el entrenamiento, la vería al terminar el arduo entrenamiento del día, las cosas con ella también habían vuelto a la normalidad ahora que la presencia de Mako había disminuido alrededor de la morena, necesitaba verla y pasar un tiempo a solas con ella para relajarse.

Fue extraño el llegar a la oficina de Asami y encontrarla lista para partir, los días en que se encontraba muy atareada siempre llegaba para encontrarla sumida en papeles y planos que tapizaban su escritorio, ahora todo lucía en orden y no solo eso, la pelinegra parecía seria, demasiado seria, podía arriesgarse a decir que incluso parecía molesta.

- ¿Terminaron su entrenamiento? – Preguntó la ingeniera.

- Si… mañana es el gran día. – Respondió sonriendo pero pronto esta sonrisa se desvaneció al ver a la más alta caminar hacia la puerta de su oficina sin decir más.

- Entonces vamos, hay que volver a casa. – Sentenció caminando por adelante, una extraña sensación invadió su pecho al sentir a la ingeniera siendo tan fría, suspiró, no entendía el porque del comportamiento de Asami pero aquello comenzaba a sumarse a su lista de preocupaciones para el día siguiente. El camino de regreso a casa en el satomóvil fue silencioso, no hubo palabra alguna, algo andaba mal.

En la habitación Asami comenzó a cambiar su ropa preparándose para dormir, la morena la contemplaba ir y venir molesta de un lado a otro, suspiró.

- ¿Puedo preguntar que ocurre? – Se aventuró, la de ojos verdes le dirigió una mirada fría. – Dime si algo ocurriera entre tu y Mako me lo dirías ¿Cierto? – Pronunció cruzándose de brazos.

- ¡¿Qué?! No creo que nada nunca llegue a pasar entre nosotros, pero si algo alguna vez fuera a suceder creo que si te lo diría. – Respondió confundida.

- Hablé con Mako esta tarde, lo cité en mi oficina antes del entrenamiento, no he ido mucho a verlos pero llevo notando un comportamiento extraño entre ambos, los noté distantes, me preocupaba el funcionamiento del equipo… así que le pregunté la causa de ese cambio de actitud.

- El beso… - Murmuró la morena. – Exacto… ¿Por qué no me lo dijiste?

- No lo se, no pensé que quisieras saber sobre eso… - Respondió mirando el rostro molesto de la de ojos verdes.

- Creo que si alguien llegara a besarme a mí sería algo que te interesaría saber.

- Lo siento, es solo que pensé que sería algo que no volvería a pasar, no quería preocuparte…

- Era demasiado notorio que a Mako le gustabas, eso no lo pase por alto, pero no esperaba que te fuera a besar, y en todo caso, si lo hacía esperaba que me lo hubieras dicho. – Renegó. – Y como si no fuera suficiente, él y yo terminamos discutiendo, me culpó por manipularte para que dijeras que no… no supe que decirle y todo salió mal.

- ¿Por qué no le dijiste la verdad?

- No lo se, no sabía si tu querías que el supiera ¿Por qué tu no le dijiste la verdad?

- Por la misma razón, no estaba segura si decirle a tu exnovio que ahora yo salía contigo era una buena idea…

- ¿Crees que me apena decirle que ahora tu eres mi novia? – Cuestionó molesta.

- ¡No! Simplemente no había hablado contigo y no sabía lo que pensabas al respecto.

- Creo que con omitir lo del beso queda en claro que no me tienes confianza.

- Si te tengo confianza, confío en ti más que en nadie. – La ingeniera suspiró. – Mañana es el gran día y todo está de cabeza. – Murmuró sonando agotada. – Vallamos a dormir, estoy cansada, hablamos mañana – Concluyó introduciéndose en la cama.

Sin un beso o una frase de "buenas noches" con pesadez se metió entre las cobijas, sentada en el colchón observaba a Naga durmiendo cómodamente en su cama, Asami se encontraba acostada cerca de la orilla de la cama alejada de ella, seguro no quería que se acercara, recostándose en su lugar suspiró, debía intentar dormir un poco.

Al llegarse la mañana los rayos de sol bañaban su rostro, abriendo los ojos lentamente se percató de que Asami no estaba, en su lugar había una pequeña nota.

"Surgió una urgencia en la compañía de Varrick, nos vemos en la arena"

Chasqueando los dientes maldijo por lo bajo, necesitaba hablar con ella, el día no podía comenzar así, las cosas con Mako no estaban del todo bien, aún tenía miedo de aparecer en la arena debido al loto blanco y no sabía si la ingeniera continuaba molesta con ella, sobre todo aquello último tenía su mente hecha un lío.


Bueno aquí les dejo el capi 6 ^-^ a penas con tiempo de actualizar, saludos a todos, que la pasen bien y maldita sea la tarea! xD