¿Qué hacía Kuvira ahí? Apretando los puños y dientes afilo la mirada ciñendo el entrecejo, la imponente mujer sonrió al verlas entrar. – Dos horas tarde señorita Sato. – Pronunció con tono retador alzando una ceja.

- No tenía pendientes para hoy y no solicitaste una cita. – Respondió la ingeniera de forma seria. – Y si no te molesta, estás en mi lugar. – Remarcó acercándose al escritorio.

- Asami. – Murmuró sosteniendo su muñeca, una cálida sonrisa le señaló que todo estaría bien, liberando suavemente el agarre suspiró.

- Lo siento, pero luego de esperar dos horas lo más natural es que busque el asiento más cómodo para continuar mi espera. – Sonrió Kuvira poniéndose de pie permitiendo el asiento a la ingeniera. – Por favor, adelante. – Pronunció dirigiendo una fugaz sonrisa retadora a la morena, Asami tomo su lugar detrás del escritorio, Kuvira en la silla de los clientes.

- No es mi costumbre hablar de negocios frente a empleados que no tienen nada que ver en estos asuntos. – Alzó una ceja mirando de reojo a la joven Avatar.

- Lo siento pero Korra es mi guardaespaldas, no te preocupes por ella, es de fiar.

- Insisto, me parece poco profesional que otra persona ajena a los negocios se encuentre presente cuando trato con proyectos importantes.

- Kuvira… - Gruñó la morena, aquellos ojos verdes, fríos y calculadores penetraban en su mirada con una sonrisa autoritaria.

- Disculpa ¿Nos conocemos? – Cuestionó la mujer militar.

En silencio cruzaron miradas, la había conocido años antes en las instalaciones militares de la orden del loto blanco, en ese entonces Kuvira no era más que una candidata en entrenamiento para volverse parte de la organización, se encontraba en entrenamiento, tal parecía al fin la habían ascendido y ahora se encargaría de mantener vigilada personalmente al Avatar, solo había algo que no encajaba ¿Cual era el objetivo de pretender no conocerla? Confundida alzó una ceja.

- No lo se… - Respondió titubeante.

- No lo creo. – Confirmo Kuvira dirigiendo su atención de nuevo hacia Asami. – No volveré a repetirlo, no quiero a tu guardaespaldas escuchando lo que he venido a tratar contigo, entiendo que es tu compañía la más confiable y capaz de toda Ciudad República, si no es que de todo el mundo, y que el presidente Raiko tiene firmados varios proyectos contigo, también que has diseñado muchas máquinas y armas para el ejército, vengo a hablarte de eso, no veo la necesidad de que esa chica presencie nuestra junta, puede esperar afuera.

- Korra… Está bien, no pasa nada, si se ofrece algo te llamaré de inmediato.

- Asami… - Murmuró.

- Gracias. – Se escuchó la voz de Kuvira, bufando al fin decidió obedecer a la ingeniera y salió de la oficina, luego de cerrar las puertas se encontró con la persistente mirada de Lin Beifong, a esa mujer la había visto muchas veces en las noticias, la jefa de policía de ciudad república, era la primera vez que la miraba cara a cara.

- Tú… eres la nueva integrante del equipo de ese par de vagos del Pro Control ¿Cierto?

- Si. – Respondió a penas, intentaba escuchar lo que se hablaba dentro de la oficina, la presencia de Kuvira la inquietaba demasiado.

- Sato patrocina a su equipo.

- Si.

- Y a demás eres su guarda espaldas.

- Si.

Una amplia sonrisa se dibujó sobre los labios de la jefa de policía. – Pareces pasar mucho tiempo con ella.

- Es mi trabajo. – Respondió desviando la mirada, era inútil, no se podía escuchar nada de lo que Kuvira y Asami hablaban.

- ¿No hay algo más que compartas con Sato? – Lanzó Lin alzando una ceja y sonriendo de lado, Opal desde su escritorio abrió los ojos ampliamente para luego sonreír.

- ¿Disculpa? – Al fin su atención había sido desviada y dirigida hacia la mujer mayor.

- Nada en especial, solo que para ser un guardaespaldas tienes demasiada presencia en la vida de Sato. – Sus mejillas se ruborizaron, la jefa de policía tenía una mente afilada.

- No se de que hablas. – Murmuró, Lin sonrió.

- Opal ¿Tu que opinas?

- No lo se tía. – Rió la morena.

- ¡¿Tía?! – Cuestionó la de ojos azules.

- Llevas cerca de un año trabajando aquí y no sabes que Opal es mi sobrina… no estoy segura de que con esa capacidad de deducción puedas ser un buen guardaespaldas.

Opal rió. – Basta, es solo que Korra y yo no solemos platicar mucho sobre nuestras vidas, Korra ella es mi tía, Lin Beifong, lamento no haberte dicho antes.

- No hay problema… es todo un gusto.

- El gusto es mío. – Respondió Lin.

Media hora transcurrió hasta que al fin las puertas de la oficina se abrieron, Kuvira salió despidiéndose de Asami. – Entonces nos vemos en una semana para revisar los diseños Sato. – Concluyó, caminando hacia la morena de ojos azules sonrió. – Nos vemos, Korra. – Pronunció en voz baja al pasar a su lado, apretando los puños afilo la mirada, sin perder de vista cada uno de los movimientos de la militar la observó hasta que su silueta desapareció tras las puertas del ascensor junto con Lin.

- ¿Qué quería? – Interrogó a la ingeniera.

- Armas para el ejército de ciudad república. – Respondió. – No dijo nada fuera de lo usual, me pidió mejoras para los diseños de los trajes mecánicos y otras naves de guerra.

- No te confíes.

- Lo se, no te preocupes. – Sonrió acariciando el rostro de la morena.

Algo no andaba bien, la presencia de Kuvira no era casualidad, y menos luego de lo que habían hecho, ahora el mundo entero sabía de su existencia, si bien no sabían que se trataba del Avatar, ya conocían su rostro, la guerra estaba declarada y la primera respuesta del loto había sido Kuvira, estaba segura, suspiró, por el momento solo parecían estar ejerciendo presión, podía lidiar con eso pero no bajaría la guardia.

Los siguientes días transcurrieron tranquilos, los entrenamientos con el equipo continuaban más arduos y estrictos, en la siguiente batalla no podían cometer tantos errores como lo habían hecho en la primera, conforme fueran avanzando en las peleas sus contrincantes se volverían más fuertes, más difíciles de vencer, cierto día por la noche luego del entrenamiento Mako de nuevo pidió hablar con ella, no tenía muchas ganas de volver a quedarse a solas con él, pero el joven insistió.

Sentados en las afueras de las instalaciones de Industrias futuro la morena esperaba las palabras del joven.

- ¿Y bien? – Inició ella.

- Quiero disculparme. – La posición defensiva que ella adoptaba de inmediato cambió.

- ¿Disculparte?

- Si, ya sabes, por los problemas que les ocasione a Asami y a ti, ahora entiendo lo que me quisiste decir cuando me confirmaste que era por ella que no podías salir conmigo.

- Ah… eso, bueno, yo también debo disculparme, tal vez si te lo hubiera dicho antes no hubieras insistido tanto, es solo que no estaba segura de decirte que Asami ahora era mi novia, no luego de que ella me dijera que tu antes habías sido su novio.

Mako sonrió. – No hay problema, hubiera preferido eso a terminar peleando entre los tres.

- ¿Seguro? – El chico permaneció pensativo, ambos rieron.

- Bueno, si, creo que me habría sido difícil de creer, pero las habría dejado de molestar.

- Gracias Mako. – Sonrió la morena.

- No, gracias a ti, creo que es importante permanecer unidos como equipo, ahora solo esperemos que Bolin y Opal no vallan a tener problemas. – Korra rió. – No, más problemas de ese tipo sería demasiado. – Ambos se abrasaron, al fin habían podido superar ese problema.

La siguiente batalla se había dado cinco días después de su primera victoria, esta vez no tardaron el lograr el Knock Out en el segundo round, el equipo se encontraba mejor que nunca, su coordinación luego de resolver los problemas era perfecta, una a una sus victorias se volvían más contundentes, la defensa del equipo era impenetrable, su ataque imparable, Korra comenzó a llamar la atención de la gente, la chica era toda una máquina imparable de agua control, derribaba a sus enemigos en un parpadeo, su perfecto manejo sobre las distintas técnicas de los distintos elementos le permitían más agilidad, más opciones a la hora de las batallas, en menos de lo que habían pensado se encontraron en la final con el equipo que iba por el campeonato por tercera vez consecutiva, los Hurones de Fuego tenían mucho apoyo por parte del público, un tanto nerviosos salieron al ring, la pelea inició, en verdad aquel equipo era más fuerte que los otros, pero al final el resultado fue el mismo, en el tercer round los Hurones de Fuego habían conseguido su victoria, eran los nuevos campeones indiscutibles de Pro Control.

La victoria disparó de inmediato la fama del equipo, muchas compañías de artículos deportivos pedían a los miembros del equipo para anunciar sus productos, entrevistas y más propagandas, se habían vuelto famosos, aún así Opal se había negado a dejar su puesto como la secretaria de Asami y Korra claro que no iba a dejar de ser su guardaespaldas, pronto se hizo imposible mantener en secreto la relación de ambas chicas, Asami y Korra se habían vuelto una pareja famosa entre todas las personas, la afamada ejecutiva en jefe de Industrias futuro, hermosa e inteligente Asami era la novia perfecta para la imparable, imponente y destacada atleta de Pro Control, las cosas no se detuvieron ahí, pronto Mako decidió nombrar como nueva capitán del equipo a Korra, el siguiente torneo comenzaba en invierno y Korra lideraría el equipo.

Seguro ya habían rebasado la tolerancia del loto blanco, Korra ahora era bien conocida por millones de personas alrededor del mundo y aún así Kuvira continuaba jugando el papel de militar, simplemente iba y venía de la oficina de Asami sin comentar nada al respecto, nada que no fuera referente a sus negocios, Amon tampoco parecía con intenciones de hacer ningún movimiento y Tenzin no les tenía nuevas noticias, la calma en si despertaba demasiadas sospechas, pero no había nada más por hacer.

El torneo de invierno se llegó rápido, de nuevo su racha de victoria no se vio perjudicada en lo más mínimo, la mayoría de sus batallas las ganaban en el primer round, al haberse pasado el tiempo todos se habían podido conocer mejor, sus fortalezas y debilidades, habían crecido como amigos y como compañeros de equipo, todo iba de maravilla para los ahora famosos Hurones de fuego que de nuevo se encontraban en la final.

- Todo irá de maravilla Amor, no ha habido ni un solo equipo que represente un reto para ustedes en este torneo. – Sonrió Asami perdida en la mirada de la morena.

- Lo se, gracias hermosa. – Respondió ella antes de tomar los labios de la pelinegra.

- Te estaré viendo con atención capitana, quiero que el último K.O. del primer round sea el que hagan en esta final.

- Así será señorita Sato. – Sonrió la morena antes de darse un último beso de despedida.

- Nos vemos cuando terminen chicos, ánimo. – Se despidió la ingeniera antes de salir de los vestidores.

- Bien equipo, reúnanse. – Ordenó Korra. – Es la última batalla de la temporada, el equipo que enfrentaremos es un buen equipo, pero hemos vencido a varios del mismo calibre con mucha facilidad, recuerden las bases, trabajo en equipo y seguridad ¿Todos listos?

- ¡Si! – Respondieron juntos. – ¡Entonces salgamos! – Ordenó entusiasta, así los cuatro tomaron su lugar en la plataforma que los subiría al ring, música, luces parpadeantes, la voz del presentador anunciando su aparición, cámaras grabando el evento, el público rugiendo enardecido, sus nombres escritos en varias pancartas, ya estaba acostumbrada a todo aquello, a su derecha, en el área VIP se encontraba la persona más importante para ella, Asami sonriendo le guiñó el ojo a la vez que alzaba el dedo pulgar de su mano derecha indicando que todo estaría bien, la hermosa ingeniera vestía de forma elegante un llamativo vestido color rojo, su cabello ondulado perfectamente peinado cubría la delicada piel de sus hombros, una pequeña piedra roja adornaba su cuello pendiendo de una delgada cadena dorada que ella le había regalado el día que habían cumplido un año de estar juntas, como siempre Asami lucía espectacular, siendo el equipo campeón habían sido ellos los segundos en salir, sus contrincantes ya se encontraban en el lugar, sonrió, era momento de comenzar.

La campana sonó indicando el inicio de la batalla, de inmediato los elementos chocaron en una agresivo ataque mutuo, habían comenzado veloces como siempre, orillando a los competidores a retroceder, en eso un fuerte chorro de agua golpeo a Opal haciéndola caer del ring, Korra ciño el entrecejo y llamó a los réferis, había sido un golpe sucio, había visto el agua tornarse en hielo antes de impactar a su compañera, ya otras veces se habían enfrentado a trucos semejantes, pero por vez primera sus quejas habían sido ignoradas, el público comenzó a abuchear, la falta había sido clara, nada, el combate continuaba, molesta volvió sus ataques más contundentes lanzando al maestro tierra del equipo contrario fuera del ring haciendo uso único de un potente golpe de agua, el tiempo corría, el equipo contrario continuaba haciendo trampa y ninguno de los presentes oficiales parecía dispuesto a detenerlos, molesta vio llegar el segundo raund, algo andaba mal, la pelea parecía arreglada.

- Opal, ten cuidado, parece que alguien compró esta batalla, intentarán tirarte primero en cada round para eliminar tus golpes, Bolin, cuida a Opal, Mako, tú me ayudarás a derribar a la maestra agua, es la que utiliza más trucos que el resto.

Segunda campana, todos tomaron sus lugares, con dificultad habían logrado su objetivo, la maestra agua estaba fuera, Opal continuaba en la competencia, maestros aire y fuego también cayeron, solo quedaba el maestro tierra, a pocos segundos de terminarse el segundo round el maestro tierra fijó sus piernas a los trozos de tierra que había en el suelo evitando así cualquier posibilidad de salir volando, el tiempo se había terminado, irían a un tercer round, molesta Korra rechino los dientes. – Hay que echarlos cuanto antes, ellos no merecen si quiera estar presentes en este torneo.

- Pero es extraño… - Pronunció Opal. – Observé los videos de sus anteriores batallas, en ninguna jugaron sucio, los réferis nunca parecieron preferirlos tampoco.

- No se a que se deba el cambio, pero Korra tiene razón, no merecen estar en este lugar. – Agregó Mako, el comentario de su compañera dejó a la joven avatar pensando, el cambio había sido demasiado repentino, alguien había comprado la batalla, a los réferis y tal vez también al equipo contrario, todo con tal de ver a los hurones de fuego perder, aún así no tenía sentido, un equipo con tal registro no sería aceptado por la sociedad, suspiró.

Tercera campana, el público parecía más que molesto, insatisfechos con el transcurso de la batalla gritaban y abucheaban, lanzaban cosas al equipo contrario, debían terminar el encuentro cuanto antes, fuego, tierra, agua y viento volaban de un lado a otro con la intención de derribar al enemigo ¿Cuál era el punto de manchar tan afamado deporte? Pensaba sin dejar de atacar y defender, el maestro aire del equipo contrario volvió a salir del ring, la pelea continuaba, llamaradas, golpes, chorros de agua, llamaradas, golpes, chorros de agua, no escuchaba nada más ¿Dónde había quedado la voz del público? Girando la cabeza hacia su derecha dirigió su mirada hacia el área VIP, sus ojos se abrieron ampliamente al ver como un par de hombres encapuchados entraban al lugar lanzando un par de bombas de humo, los rostros de Asami, Varrick, Zhu Li y Lin desaparecieron entre la densa neblina, no habían comprado la batalla para verlos perder, la habían comprado para ganar tiempo, al fin entendió, un fuerte golpe de una roca aturdió sus sentidos, había bajado la guardia.

- ¡Asami! – Gritó con todas sus fuerzas, fue entonces que su equipo comprendió, sin dudarlo Mako y Bolin arremetieron contra el equipo contrario dejando de lado las reglas, entre el público se observaba una neblina transparente volar y entre esta varios hombres enmascarados caminando de un lado a otro.

- ¡¿Qué está sucediendo aquí?! – Cuestionó Opal atacando a un par de hombres que intentaban escalar al ring, otros dos cayeron del techo, unos utilizaban delgados guantes que conducían electricidad, otros eran maestros control, los hurones de fuego intentaban defenderse pero pronto el número de enemigos comenzó a ser demasiado para que pudieran manejar, el gas comenzaba a alcanzarlos, una poderosa ráfaga de viento lanzó a todos los enmascarados y al gas lejos de la plataforma.

- Gracias Opal. – Agradeció Mako.

- Yo… no fui. – Pronunció a penas pues observaba sorprendida a Korra flotando en la parte superior de un tornado de viento, sus ojos brillaban de un color blanco, la joven morena levantó con sus manos un par de rocas y las lanzó para obstruir la salida por la cual parecía que escaparían los sujetos que en sus hombros llevaban a Asami.

- Korra… - Balbuceo Bolin ¿Acababa de utilizar tierra control? Y levitaba usando aire control, participaba con ellos como maestra del agua control, podría ser que…

- Ella es el Avatar. – Murmuró Mako incrédulo.

Sin dudarlo la morena se lanzó contra sus oponentes, agua, tierra, fuego y aire, todos los elementos eran utilizados en la batalla por una sola persona, el poder del Avatar era impresionante, uno a uno rechazaba los contantes ataques de sus enemigos.

- ¡Detente Avatar! – Ordenó una voz, Korra volteó hacia el ring, sus amigos levitaban sobre el suelo retorcidos de una manera que era evidentemente dolorosa, al centro se encontraba un hombre enmascarado, Amon, sabía que era él, reconocía la mascara, lo había visto usarla durante su estancia dentro de la orden del loto blanco.

- Si continúas lo que estas haciendo ellos morirán ¿Podrías cargar con sus muertes en tu conciencia?

- ¡Amon! – Bufó lanzando una llamarada de fuego por la boca.

- Deja de una vez el estado Avatar, no estoy jugando.

Mirando hacia el lugar donde escapaban con Asami un profundo suspiro salió de sus labios, una lágrima corrió por su mejilla, sus ojos dejaron de brillar, un fuerte dolor estremeció su cuerpo, había perdido la conciencia.

Humo y llamas la rodeaban, alguien la llevaba sobre su hombro, al abrirlos ojos se encontró con el rostro de Lin, aturdida miraba alrededor, era el estadio, bomberos y otros rescatistas trabajan arduamente para sacar de ahí a la gente que debido al gas continuaba inconsciente ¿Qué demonios había pasado? Su mente daba vueltas, le faltaba el oxígeno, una vez fuera un par de maestros aire sacaron de sus pulmones todo el humo que había.

- ¿Te encuentras bien? – Preguntaron.

- ¡Asami! – Gritó exaltada

- Tranquila, tranquila ¿Te encuentras bien? ¿Cómo te llamas?

- Korra, estoy bien, Asami Sato ¿Saben en donde está?

- No. – Respondieron ellos.

- ¡Maldición! – Gritó, sin dudarlo intentó volver al estadio pero un par de hombres le impidieron el paso.

- ¡Korra! Gritaron Opal, Bolin y Mako.

- Korra estas bien. – La abrazó Bolin. – Pensamos que ese loco maestro sangre te había matado.

- Asami… - Murmuró, varias lágrimas corrieron por sus mejillas, sus amigos la envolvieron en un fuerte abrazo.

Poco más de un año y medio le había tomado al loto blanco volver a arruinar su vida, apretando los dientes sollozaba sobre los hombros de Opal, la traería de vuelta, no descansaría hasta que así fuera, pensaba enfurecida.


Aquí les dejo el capi 8, lamento la demora, era la última semana antes de salir de vacaciones y pues la escuela no me daba mi tiempo para escribir Q-Q peeero, ya estoy de vacaciones e-e dos semanas para hacer esto bien ;D espero les haya gustado el capi, nos acercamos al final :3 saludos a todos! Sigan comentando ¿Qué les parece la historia? Gracias por el apoyo, nos leemos en el siguiente capi, pasen un buen día, tarde o noche c: se cuidan, hasta luego, chauuu.