Capítulo 3: Trozos del pasado.
Parte 1.
(Voz de Louie)
Hace ya casi dos años que todo empezó. Las cosas no han mejorado mucho en este tiempo.
Cada vez cuesta más aguantar, hemos tenido numerosas pérdidas y el número de neonatos en el bando enemigo sigue creciendo.
Sari está siendo de bastante ayuda, la verdad. Está capitaneando una auténtica tropa en esta batalla; una tropa de la que ella es la líder y Qaletaqa, el hijo de un licántropo de la manada itinerante de amigos de mi prima Isabella, es el segundo al mando.
Creo que al principio eran los del grupo de amigos que se formó en la isla, la generación que heredarían los cargos de sus padres cuando estos muriesen; pero ahora creo que se les han unido más gente.
Cada vez estamos más dispersos… me pregunto si algún día esta locura acabará…
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Edward)
"Bella, ten cuidado, por favor." Le dije recogiéndola antes de que se pusiese en medio de un par de licántropos. "Haz el favor de no ponerte en medio."
"¡Suéltame!" Me gritó intentando darme un golpe que yo frené. "¡No tienes derecho a tocarme, animal!"
"¿Otra vez vas a empezar con lo mismo?" Le pregunté. "Eso es herejía, no tiene nada que ver con el amor."
"¡Que me sueltes de una vez, animal!" Me gritó, esta vez sí que acertó el golpe y me hizo soltarla. "¡No quiero tener nada que ver con alguien que es incapaz de entender que no hay diferencia entre mi caso y el de Jake!"
"Sí la hay, y mucha." Afirmé. "Aunque fuese por amor, que lo dudo, hay una diferencia enorme entre morderte a ti que eras humana y a él que era un licántropo."
De nuevo me intentó dar un golpe, pero de nuevo la esquivé para apartarme.
"¡Eres un insensible!" Me gritó cogiendo una piedra para tirármela. "¡Insensible, animal, descerebrado!" Comenzó a insultarme. "¡Jacob era mi amigo, están muertos!"
Era raro que no hubiesen aparecido ya, como dijo Jasper, nunca habían dado la espalda a su mundo, si no habían aparecido ya debían estar muertos, entonces no tendría sentido seguir con aquello si ya no había herejía…
No, no era momento para dudar ahora.
"Y si están muertos, entonces por qué seguiríamos peleando ¿eh?" Le dije desde una rama.
Me daba igual lo que me dijesen; seguro que seguían vivos. Estábamos peleando para acabar con aquello de convertir licántropos en vampiros; estábamos luchando por el bien, y ellos se estaban resistiendo.
(Salto espacio-temporal)
"Pero bueno… ¿otra vez pensando en lo mismo?" Me dijo Sorien. "Deberías ir a ver la presa que se han cobrado los 'perrillos', si te gusta la sangre animal creo que podrías ponerte las botas." Afirmó sonriendo.
"¿Cómo es posible que esa chica esté aquí por su propia voluntad?" Le pregunté reparando en que su cena de esa noche no parecía para nada engañada o hipnotizada como siempre.
"Verás, es muy fácil si les dices que les chuparás la sangre suficiente para convertirlas ¿sabes?" Me dijo susurrando con cara de diversión e ironía. "Las muy tontas, se piensan que vamos a rebajarnos a alimentarnos de ellas. Como que yo iba a hacer algo tan humillante y asqueroso como convertir a una mortal en un vampiro ¿te imaginas?"
"Sí." Afirmé un poco apagado.
No había nada de humillante en morder a una humana, no si la amabas como había sido el caso de Bella.
Bella… Me toqué los puntos donde me había golpeado, sé que no me saldrían moratones porque no nos podían salir, pero aún así me dolía.
Ella era mi esposa, la amaba, aunque no compartiese mi punto de vista sobre esto… Un momento; ¡el caso de Jacob sí que era igual al de Bella!. ¡Al menos sí a ojos de mi bando!
Para ellos era algo asqueroso y bochornoso lo que yo había hecho con Bella, pero yo lo había hecho por amor hacia ella. Estaba muriendo y yo la convertí para salvarle la vida.
¿Y si era cierto?. ¿Y si Isabella había convertido a Jacob por amor?
No, él estaba sano, no se estaba muriendo.
No, no. No era igual…
"Ella no quería morderle." Me había dicho Eddy, su hijo, cuando nos habíamos enfrentado a ellos hacía unos meses. "Por eso aceptó el cargo en Volterra, por eso nos alejamos de ellos… pero tampoco podía vivir sin él."
Según él, al final había dado su brazo a torcer y había investigado e investigado para intentar encontrar una forma de satisfacer los deseos de su esposo y convertirlo para compartir una eternidad juntos.
Con Bella había sido parecido, yo tampoco había querido morderle, pero al final, había cedido a sus deseos cuando la familia lo aprobó y Carlisle dijo que él se ocuparía de hacerlo, también yo me había informado de cómo hacerlo para evitar que Bella pudiese sufrir, cosa que no había conseguido, y que no sufriese ningún daño.
¿Y si ellos tenían razón y yo era el que me equivocaba? De todas formas, si de verdad habían muerto, supongo que ya habían recibido suficiente castigo.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Louie)
"¿Cuántos heridos tenemos?" Pregunté entrando en el refugio que habíamos hecho para heridos.
"Tenemos 10 heridos que no pueden moverse y el número de móviles aumenta con los que siguen llegando." Afirmó uno de los sanadores tri-especie que había puesto la escuela allí quietos a trabajar solo en eso.
"Está bien, que se curen bien antes de volver a salir a pelear." Afirmé.
Se me hacía raro tener que estar haciendo aquello; nunca me había gustado la guerra, siempre había estado más metido en el campo de las letras, una vida pacífica y tranquila, intentando pasar desapercibido. Hasta que mi camino se volvió a cruzar con el de mi prima Isabella. Había sido conocerla a ella y comenzar a llegarme problemas.
Talvez debería haber hecho como mi hermano, haberme mantenido al margen como Lucien...
No, no hubiese podido. Cómo habría podido dejar tirada a mi prima cuando ella era la cabeza de nuestro clan, cuando mi primo Jagger la iba a buscar después de que se extendiese la noticia de su muerte, cuando el loco de Sorien la iba a buscar también… no podía permanecer impasible ante ese conflicto.
Ahora se trataba de sus hijos y de toda la gente decente que se había visto involucrada por la nueva guerra.
"Louie, tenemos noticias de Marianne." Me dijo Sonja, una de las estudiantes relativamente nuevas por allí que ahora se encargaba de las comunicaciones. "Dice que la guerra en América está disminuyendo, que ahora se ha replegado solo a centro-América y que las manadas mayas están echándoles un cable sin pedirlo."
"Son sus tierras también." Afirmé. "Cuando vuelva a llamar decidle que los licántropos tienen un marcado carácter de territorio, protegerán sus tierras a muerte y eso es legal. Tep y su manada van a proteger sus tierras aunque no les dejen, así que lo mejor será dejarles vía libre para moverse dentro y fuera de sus territorios."
"¿Hay noticias de mi familia?" Me preguntó Esme preocupada.
"Edward parece seguir sin entrar en razón, el resto están plantando resistencia y protegiendo a las poblaciones humanas como buenamente pueden. De todas formas, si quieres habla con J. es el último que les vio."
Era curioso cómo ese niñato había cambiado en unos cuantos años, en dos décadas había pasado, según lo que decían su expediente escolar, de ser un rebelde y odiar a los licántropos a muerte, a ayudar a los licántropos un poco aunque persistían los términos inadecuados para llamarle pero se sospechaba que era más bien por ciertos piques amistosos que existían entre algunos jóvenes licántropos y él. Era un caso clarísimo de la tarea que mi prima había pretendido con aquél lugar.
Tolerancia, respeto, igualdad de trato y colaboración entre especies.
Se había propuesto cambiar el 'mundo de la noche' poco a poco para poder ajustarlo al mundo normal y poco a poco había ido consiguiéndolo; había ido ganando batallas silenciosas. Y ahora era casi una leyenda entre los de nuestro bando.
Había hijos adoptivos entre los neonatos y relativos neonatos que crecerían y habían crecido con la leyenda de 'la cazadora' fundadora de la escuela, era más que una leyenda, era un mito.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Esme)
"Niños, tranquilos por favor." Les dije a los niños de entre 5 y 10 años que había en la escuela y a los que manteníamos entre unas cuantas mujeres tranquilitos en unos cuartos. Algunos habían pasado ya su primer año de vampiros, ya no eran tan fuertes y salvajes como antes, pero la inmensa mayoría estaban aún en su primer año. Teníamos ya la veintena de niños y cada semana llegaban más.
Neonatos, niños convertidos por el otro bando en el que se encontraba mi hijo Edward; nunca hubiese pensado que él iría a ese bando, que lucharía por evitar que hubiese un poco más de amor en este mundo. En aquel lugar, en la escuela, llevábamos dos años peleando en silencio aquella guerra. Nosotros no luchábamos con armas, nosotros nos encargábamos de curar y de cuidar de enfermos y neonatos que se rendían y aceptaban el trato de ser rehabilitados. No a todos allí nos gustaba que hubiesen hecho aquellos tratos con gente que hasta hacía horas antes de llegarnos allí, habían estado matando a gente de nuestro bando.
"Este sitio fue fundado sobre ciertos pilares y creencias." Me había dicho Giorgio, el actual director y sucesor de Isabella Alexandrine, más conocida como 'la cazadora' incluso en aquel lugar. "Isabella quiso hacer de este lugar una segunda oportunidad de víctimas inocentes para aprender a encajar y ser de ayuda a la sociedad. Y aquí partimos del principio de que toda persona, ya sea humana, vampiro o licántropo puede cambiar con ayuda y paciencia."
El cambio no era agradable en muchos casos, pero la mayoría de gente estaba de acuerdo con los sacrificios que el ser reeducado conllevaba. Incluso los niños allí parecían ser felices obviando el hecho de que nunca crecerían de su edad actual. Y debo decir que el método era diferente para los adolescentes, los adultos y los niños que ahora tenía la escuela. En el caso de los niños era casi como un colegio, se les reeducaba o educaba según el caso pero a la vez se les daba mucho cariño, todo el cariño que un niño necesitaba en su niñez.
"Esme, Esme…" Me dijo una niña muy mona que hacía un año más o menos que había llegado y que parecía llorosa. "Ricky está intentando morder al señor pulgas…"
"Ricky, no muerdas los muñecos, cariño." Le dije yendo a cogerlo en brazos para que intentase morderme a mí.
"Tengo sed…" Se quejó.
"Bueno, pues nos lo decís a alguno y os traemos algo de beber." Le dije. "Aquí no mordemos a los otros ¿vale?"
"Ricky, Ricky." Le dijo Lily. "Toma, te lo regalo." Afirmó pasándole una lata de sangre clónica de la que hacían en los laboratorios que había bajo la casa.
"Sabe rara…" Dijo el niño sentándose en el suelo y chupando el líquido de la lata con gesto de niño complacido.
"Es que es AB+." Le dijo Lily. "Están consiguiendo más 0-."
La verdad es que esa niña era realmente de mucha ayuda, llevaba bastante siendo una vampiresa de 6 o 7 años de edad, sabía perfectamente cómo tratar a los neófitos de su franja de edad y se pasaba con ellos todo el día, haciendo de hermana mayor y jugando. Era una auténtica experta en calmar a niños que necesitaban sangre, lloreras porque se habían quedado huérfanos y las depresiones cuando se daban cuenta que ahora estaban solos.
A mí se me hacía raro ver a una niña que abultaba un comino ocupándose de otros niños como si fuese su madre o una hermana mayor pero desde luego una adulta en vez de una niña que era.
Ahora que caía, era un rasgo común a todos los 'hijos' de Isabella: todos parecían más maduros de lo que su edad aparentaba, los únicos que parecían aún niños en todos los aspectos eran Alexiel y Carrick, los dos hijos 'licántropo' de la pareja.
Ambos habían crecido bastante, debido supongo a su genética licantrópica ya que les había visto entrenarse en sus habilidades de controlar sus sentimientos para convertirse en lobos y desconvertirse de nuevo con alguno de los licántropos que iban y venían al colégio. Era curioso, pero esos dos también solían venir de vez en cuando a ocuparse de pasar un rato con los neófitos infantiles. Igual que era curioso que aunque alguna vez hubiésemos tenido algún que otro accidente menor porque uno de los niños-vampiro intentaba atacarles o las quejas que solían surgir al principio de sus llegadas por el olor que desprendían los licántropos, no habíamos tenido nada grave que lamentar; de hecho, al cabo de un tiempo bastante más corto que lo que esperábamos al principio, los niños se acostumbraban al olor; no es que no les oliesen, olían bastante, pero parecían hacerse al olor que no iba a desaparecer y ya no se quejaban. Había pasado lo mismo con nosotros, ya estabamos tan acostumbrados a que hubiese licántropos entrando y saliendo diariamente de la escuela que nos habíamos acostumbrado al tufo que soltaban, algunos estaban incluso aprendiendo a distinguir a algún licántropo del grupo; uno solo y con mucho esfuerzo ya que a menudo se equivocaban.
"Mirad lo que traigo a mis niños favoritos…" Dijo Bella entrando con el brazo en cabestrillo y tirando de un paquete enorme con ayuda de Rosalie que empujaba desde atrás.
"¡Bella, Rosalie!" Gritaron los más antiguos mientras Lily saltaba para ir a ayudarlas con el paquete mientras se ponían a saltar de aquí para allá alrededor de ellas felices y preguntando que qué traían.
"Un regalito de… ¡los hombres!" Dijo Bella sonriendo y desvelando una pila de cosas que parecían juguetes de niños y muñecas.
"Los encontramos por ahí y los han ido recogiendo." Afirmó Rosalie. "Algunos hay que están contentos de que los niños los hayan traído aquí para intentar educarles."
"Sí, el problema va a ser cómo hacen para que puedan salir." Afirmé. "No van a poder salir solos de la escuela porque parecen niños pequeños, y esos no pueden ir por ahí solos sin un padre cerca."
"Igual podrían adoptarlos otros estudiantes más mayores." Dijo Rosalie. "Incluso comunas de vampiros que deseen tener hijos, nosotros no podemos tener hijos; seguro que a muchas mujeres les encantaría tener uno."
"Podríamos pedirle a tío Louie que buscase familias de adopción a la gente." Dijo Lily saltando al cuello de Bella que la cogió con una sonrisa triste. "Así todos tendrían una familia como nosotros."
La verdad es que Bella no tenía buena cara, y la primera en darse cuenta pareció la pequeña, que se agarró a ella y le dio un abrazo.
"Tía Bella no tiene que ponerse triste." Le dijo ella sonriéndole. "Eres muy guapa, y si te pones triste te pones fea."
"¡Serás tramposa!" Le dijo Alice. "¡Eso te lo decía yo a ti, pequeña tramposilla!"
"¿Por qué estás triste?" Le dijo Lily suavemente mirándole con los ojos tan grandes y bonitos que tenía.
"Me estaba acordando de tus papás y de mi marido y me he puesto un poco triste." Le contestó Bella suavemente y sonriendo con tristeza.
"¡No tienes que ponerte triste!" Le dijo ella poniéndose con la misma cara que ponía cuando le reñía a los mayores por quitarles algún juguete o por comerse alguna de sus galletas. "¡Mamá y papá te reñirían si supiesen que te pones triste por ellos!. ¡Y tío Edward es un tonto por no hacerte caso!"
"Es lo que tiene estar casadas." Le dijo Alice. "Que nuestros maridos son tontos y nos dan malos tragos."
"Pues yo cuando me case no pienso dejarle a mi marido que me haga poner triste." Dijo la pequeña cruzándose de brazos de forma divertida. "Si me lleva la contraria lo abandonaré y me buscaré otro. ¡Ala!"
Eso nos hizo reírnos incluso a Bella que hasta entonces había estado triste. La verdad es que una niña como ella y de esa edad era algo bastante bueno para las depresiones; con Lillian era imposible estar triste mucho tiempo si ella no lo estaba, haría todo lo posible por alegrarte la cara y muchas veces no hacía falta que lo intentase, porque sus contestaciones solían hacer sonreír incluso hasta al más serio cuando decía cosas como esa toda seria.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de 'X'?)
"Señor." Me llamaron mientras estaba mirando las fotos del archivo de nuevo mientras me empapaba de las noticias que habían llegado hasta nosotros.
"¿Qué ocurre?" Les dije.
"Hay problemas." Afirmó el hombre.
"¿Problemas?" Dije levantándome de mi asiento. "¿Qué tipo de problemas?"
"A habido un problema de fuga de presos." Me dijo un hombre.
"¿En qué prisión?" Pregunté.
"En el Hades." Afirmó uno de los míos.
El Hades, aquello era malo.
"¿Cuántos?" Pregunté.
"10" Me dijeron.
"Concretamente Zulema, Selene, Zaira, Elphias, Vladimir, Trhistan, Soldar, Cassius y Kimpei." Fueron ennumerando a los fugados.
Eso hizo que me pusiese blanco como la leche.
"¿Estáis seguros?" Les pregunté.
"Tenemos imágenes." Afirmó uno.
Uno a uno el video de la fuga de todos y cada uno de los ennumerados. En todos se veía cómo le daban un golpe a las cámaras y las desviaban.
"Pararlo." Dije cuando vi un reflejo en el cristal de una de las fugas. "Rebobinar 2 centésimas de segundo atrás… 1 más… Quietos."
Estreché los ojos un momento para intentar enfocar.
"Se puede usar el zoom, señor." Me dijo una de las mujeres junto a mí.
"Vale." Dije. "Justo aquí." Indiqué apuntando con el dedo.
La mujer entonces carraspeó y me pasó una especie de linterna que echaba un punto de luz rojo.
"Gracias, aquí." Afirmé. "Más…"
"Acercar y nitificar." Les dijo la mujer.
"Más… un poco más…" Dije. "Buscarles en nuestros archivos."
Eran dos, uno era el que había vuelto las cámaras y el otro estaba arrancando las ataduras.
Por las grabaciones que tenían sacamos también que estaban hablando en una especie de dialecto de inglés mezclado con algo.
"¿Qué rayos están hablando?" Les dije.
"No sé, pero se puede intentar encontrar." Me dijo alguien.
"¡Pues daros prisa!" Les dije un poco exaltado por la lista de fugas. "No es seguro para nosotros tener a esos por ahí pululando…"
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Qaletaqa)
"¡A tu izquierda Sari!" Le gritó su hermano.
"¡Chicas, os van otro par volando por la derecha!" Les avisé.
Con un movimiento rápido, Sari había hecho tres disparos y los 'voladores' que estaban en pleno salto cayeron al suelo fulminados.
Desde luego, no sé muy bien de dónde había aprendido a pelear así, a lo vampiro pero combinándolo con el uso de armamento de armas de fuego y blancas, eso por no decir que metí unos golpes con brazos y piernas que para si lo quisiera cualquiera.
"Buenos tiros, primita." Afirmé sonriendo.
Sin embargo, lo que peor se puso fue cuando aparecieron dos vampiros de bastante más nivel que traían a tres licántropos.
Eso sí que fue algo malo. Cada uno contra uno de ellos y nos iba de culo.
"¡Dena!" Grité cuando le cogió el vampiro a ella mientras le enseñaba sus colmillos.
En ese momento me cogió uno de los licántropos y comenzó a apretarme el cuello; Sari les dio un tiro, vale, les acertó, pero pronto la tenían entre tres.
Ya comenzaba a pasarme toda la vida por delante de los ojos cuando oímos un par de disparos, fue algo gracioso, porque sentimos una especie de brisa y pronto estábamos más o menos libres de oponentes.
Entonces me dispuse a pelear; pero no fue necesario, había un par de negros descomunales en el centro de todo, mientras un par de vampiras morenas se encargaban de mantener sujetos a otro par de licántropos y una chica se chupaba la mano quitándose la sangre entre un montón de trozos de persona.
Entonces nos miraron, todos tenían los ojos rojos; nos pusimos preparados para plantarles cara, y los que tenían a gente viva les rompieron el cuello y se incorporaron para formar una línea frente a nosotros.
"Manteneros tras de mí." Afirmé mirando al resto a la vez que Sari.
Estaban todos dispuestos para atacarnos cuando oímos unos silbidos que parecieron hacerles dudar.
Otra cadena de silbidos e hicieron una reverencia de cabeza miraron a Sari y Jacky y con unos saltos se plantaron en un muro donde había otro par de figuras más.
"¡Ahora, Sari, Dena!" Les dije a las dos chicas que eran las mejores con armas.
Fue curioso, porque uno de los dos embozados hizo un par de movimientos mientras el otro hacía un giro de mano imperceptible y acababa con una espada al frente mientras los proyectiles caían todos al suelo. Entonces oímos que murmuraban algo los que no iban embozados y los embozados debieron contestar algo inaudible para nosotros porque los otros asintieron y el embozado guardó la espada con un solo movimiento.
Les oímos decir algo en otro idioma y se rieron todos. Entonces el embozado de la espada hizo una especie de reverencia de cabeza y hombros y desaparecieron todos.
"¿Todos vivos?" Les pregunté.
"Sí." Me dijeron.
"Que tíos más raros." Afirmó Jacky.
"¿Alguien sabe quienes eran?" Preguntó Kuckunniwi.
"¿O por qué nos han ayudado?" Añadió Nessy.
"No sé, pero… esa espada…" Dijo Sari. "La forma de usarla…"
"¿Qué pasa con la espada?" Preguntó Dakota.
"No… es muy raro." Afirmó ella. "Si no hubiésemos visto varias personas cómo morían… yo juraría que…"
"Sari ¿sabes quién era alguien o no?" Le pregunté.
"No, que tontería… No, no." Dijo medio sonriendo. "No conocía a nadie. ¿Seguimos? No creo que estos viniesen solos."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sari)
Era de noche, estábamos en el asentamiento que habíamos montado para que durmiesen los que aún necesitaban dormir, o sea, todos menos Nessy, Jacky y yo que nos ibamos a quedar de guardia.
"Sarí… ¿seguro que estás bien?" Afirmó Seth tumbándose con la cabeza en mi regazo tras su baño. "Llevas varios días pensativa."
"No puedo dejar de pensar en lo de el otro día." Afirmé peinándole con los dedos sin apartar la vista del horizonte. "Es… no entiendo nada. ¿Por qué iban a ayudarnos nadie?"
"No le des más vueltas." Me dijo cogiéndome la mano y dándome un beso. "Sea quien fuese os salvó la vida, eso es lo que importa."
"Sí…" Dije. "Jo, cada vez nos vienen tipos más duros de pelear."
"Ya te digo, es que desde que hacen hordas de neófitos se ha puesto esto de un apestoso que tira para atrás." Me dijo divertido. "Y va con doble sentido."
La verdad es que entre Quil con Claire, y Seth conmigo formábamos un par de parejas que… los dos chicos eran la caña; al menos Seth cada vez que yo estaba un poco de bajón hacía lo que fuera por hacerme sentir mejor.
Sonreí y me incliné para darle un beso antes de volver a incorporarme y seguir vigilando.
((¿Quién será ese misterioso personaje embozado que pelea a espada?. ¿Y los locos que han hecho frente a los enemigos aniquilándolos?. ¿Serán amigos o enemigos?
¡Más respuestas, intriga y acción en el próximo capítulo!))
