Septiembre 19, 2006

El pasillo estaba obscuro. La poca luz, era la de la luna que perforaba las ventanas. Estaba solo en casa. James y Lily estaban en una misión, al igual que los Longbottom. Su hermano, Regulus, se había ido de viaje con su esposa. Sirius quería mucho a su cuñada. Era una mujer simpática. Isabelle Williams, era una bruja de cabello rubio, largo y lacio. Además de unos hermosos ojos azules. Se habían ido con Gideon Prewett, y su esposa de doce años ahora, Valerie. Dorea, se había ido a dormir desde temprano. Estaba muy enferma, y se acostaba en cuanto el sol de metía.

Los paso de Sirius resonaban en la solitud del lugar. Caminaba lentamente. Había llegado muy tarde del ministerio, y se dirigía a un lugar en especifico. Hace muchos meses que no entraba a esa habitación. Su hija pasaba mucho mas tiempo ahí, que cualquiera en su casa. A pesar de llevar tan solo cuatro años de casada, ante sus ojos seguía siendo su princesa en colitas de caballo, pidiéndole que le contara un cuento antes de dormir.

Su mano se envolvió en la perilla dorada de la biblioteca, y la abrió. Estaba tal cual la recordaba. Sonrió melancólicamente de lado. No estaba seguro si no entraba hace dos años o mas, pero no había cambiado en nada.

Las grandes repisas estaban revestidas de libros. Gruesos tomos, llenos de polvo y telarañas. Algunos, se veían un poco mas nuevos, su hija se había encargado de eso hace muchos años.

Sus pies se arrastraron al silloncito solitario que estaba bajo una ventana. Las estrellas brillaban solo para ella esa noche. Al estar junto al asiento, pasó su mano suavemente por el respaldo. En menos de un segundo, y entre un parpadeo, Sirius pudo imaginar a la melena de rizos desparramados sobre este. Rió un poco mientras tomaba asiento. Le pasaba a menudo, mas si visitaba lugares que habían sido significativos para ambos, o para su esposa.

Por ejemplo, el día antes de la boda de su hija, la llevó a la azotea por primera vez. Le contó acerca de las conversaciones que habían tenido en esas tejas. Recordó con ternura, las lagrimas de los ojitos de su hija cuando le dijo que en ese mismo lugar, se había desmayado por haber estado embarazada. Helena se emocionó con cada palabra, con cada recuerdo que le brindaba su padre.

-Hermione…- dijo con una enorme sonrisa en su rostro, mientras se inclinaba para tomar el portarretratos que estaba en la mesita de madera- hace mucho que no hago esto, ¿hablarte?... recuerdo que solías hacerlo con Harry y con Ronald… ahora te entiendo, te hacía sentir bien… yo también siento lo mismo…

Terminó, no puedo creer que terminó

No puedo creer, todo el amor que dejé

Para mostrar otro día

-Había querido decirte estas palabras desde hace mucho, pero algo me lo impedía, ¿sabes?... simplemente no encontraba el tiempo, o inventaba excusas. Pero ya estoy aquí… y vengo a decirte todo lo que siempre quise decirte- sus yemas acariciaron el vidrio, soltando un chirrido debido a la fricción. Su sonrisa no flaqueaba. Necesitaba hacer eso, liberar la presión de su corazón, la cual cargó durante tantísimos años.. Quería poder decirle todo lo que había en su corazón, además de simplemente hablarle. Contarle de su hija. De lo que ha sido en su vida.

Escucha, espero que puedas oírme

Mientras me hinco y rezo

Con el amor que quise decir

-¿Puedes creer que ya vamos a ser abuelos?- preguntó riendo y negando incrédulo con la cabeza- Yo, el gran Sirius Black, ¡abuelo!... los Black emparentados con los Longbottom, no lo creí ver nunca… Neville es excelente marido, según las palabras de tu hija- aclaró el hombre a la fotografía sonriente de Hermione. – pero se que la trata bien… como se debe de tratar a una princesa, mi princesa… mas le vale, o sino, ya habría tenido un accidente… nacerá en unos meses, y… y estoy mas emocionado que nunca, ¿lo puedes creer?... cuidar a otro merodeador, eso es historia… no saben si será un niño o una niña, pero lo que sea, será excelente.

Obscuridad, tu te llevaste la obscuridad

Antes de ti, mi vida en blanco y negro

Pero hoy, la habitación es gris

Su mano continuaba trazando círculos en el vidrio, y analizó, como tantas veces lo había hecho, la figura sonriente de su mujer, girando con un gran brillo en los ojos. No había visto la fotografía, naturalmente. Al no entrar al lugar, no veía el regalo de Hermione. Pero en su memoria, la imagen estaba grabada. No podría despegarla nunca.

-Hay Mione…- dejó el portarretratos en la mesita y se recargó. Sus manos se pusieron sobre su ligeramente abultado abdomen y cruzó las piernas, mientras observaba a la noche. Su sonrisa seguía en su rostro, pero era menos prominente.- la verdad, es que nunca creí poder salir adelante sin ti, pero… Helena, ella es maravillosa- rió recordando la emocionante vida de padre e hija- ella fue la que me hizo salir adelante… y pude ser feliz, verdaderamente feliz, por que te veía en ella… entendía que siempre estabas ahí, que nunca nos dejaste… y te agradezco eso. Ella me "arregló"… fue una bendición, la luz en la obscuridad… la llama que me hizo reaccionar, y hacer algo con mi vida… Pero hay algo… que necesito decirte, algo que me ha carcomido el alma, y necesito decirte de una vez por todas, y terminar definitivamente con esto…

Oro, todo el amor que diste fue oro

Oro que pagaría con gusto

Para poder mostrar el amor que quise decir

-Se… que sabías que te amaba, pero… no lo dije lo suficiente, y eso…. Me arrepentiré de eso el resto de mi vida.- su rostro se pudo repentinamente serio. Sus ojos perforaban a la luna, como si Hermione fuera ella, como si de esa manera, podría entender cada palabras y su significado escondido. – no lo dije cuando lo sentía, y me lamento, por que desde ese momento, sabía que no podría decírtelo nunca mas… pago el precio todos los días, y los que me faltan por vivir, por haber sido ridículamente paranoico, y ocultar mis verdaderos sentimientos, pero ahora es muy tarde y lo entiendo, realmente lo hago… entiendo, que tal vez, tu eras necesitada allá arriba mas que aquí, aunque no sepa el por qué… pero eso no me impide sentir la culpa.

Oh, Música, me hiciste escuchar tal música

Sin ti, aquí para guiarme

Temo que mi alma se vaya volando

-Solo he venido esta noche a decirte… que aunque no estés aquí, sigo amándote… que nunca dejé de hacerlo, y mi corazón nunca dejará de sentir este sentimiento por ti, ni siquiera aunque deje de latir… te amo, mas que al sol, mas que a la luna, mas que a la vida misma… te amo, por que así soy… Sirius Black, amando a Hermione Black, para siempre… ¿recuerdas? Nuestro amor se repetirá toda la eternidad, si, todo ese tiempo… te amo, es lo único que quiero decirte… y lo siento, por no habértelo dicho cuando podías escucharlo…

"Lo siento", esa es la palabra que quiero cantarte

La otra es "quédate"

Para escuchar el amor que quise decirte

Se puso de pie lentamente dispuesto a salir de la biblioteca e ir a dormir, estaba muy cansado. Comenzó a caminar pero detuvo su andar y giró su cabeza para posar sus ojos grises una vez mas, sobre la fotografía en movimiento. Los ojos grises con los chocolates. Las palabras que dijo después, las dijo como ella solía decirlas. En un susurro cargado de amor.

-Feliz cumpleaños Mione…